Zamami, Shimajiri District, Okinawa Prefecture, Japón

Japón: guía de viaje

¡Bienvenidos a Japón! En esta guía hay los aprendizajes de no uno, sino tres viajes a Japón. En 2016, vinimos a Japón los dos por separado, y dos años más tarde, hemos vuelto juntitos y revueltos. Los dos primeros viajes fueron por el Japón típico, haciendo una ruta enorme con el Japan Rail Pass, y este último viaje está siendo por Okinawa, con mucha calma.

日本にようこそ


La cultura y las personas

Japón es enorme, y enorme es la diferencia entre diferentes zonas de Japón. Y también entre distintas edades. En las ciudades, vas a ser un turista más, sobretodo para los jóvenes. En cambio, en los pueblos o en el monte, serás la persona más bienvenida del universo. A lo mejor lo más característico de Japón están siendo los viejecitos súper amables y amorosos con los que nos estamos cruzando. Son como los del manga, y te hablan y te miran muy felices, ¡y en Okinawa incluso le regalaron una flor preciosa a Anna!

¡Amor en una flor!


La economía y los dineros

Ui, muy loco este apartado. Por una parte, muchos comercios en Japón sólo aceptan cash: gran parte de los restaurantes tradicionales, pequeños supermercados, hoteles modestos... y por otra parte, ¡este será el primer país en 10 meses que podremos pagar con el móvil!

Algo que te entristecerá: encontrar ATM's no es difícil, pero aplican una comisión. En nuestro caso sólo fueron 216¥ (1,69€) de comisión por retirada. Como máximo, puedes sacar 50.000¥ cada vez, que son unos 390€. Como somos unos lumbreras, deducimos que si aplican comisión lo mejor es sacar el máximo permitido cada vez, así que sacamos cash sólo dos veces, 100.000¥ en total.

Presupuesto

Vivir en Japón durante 17 días nos ha costado 1.407€, que son unos 83€ al día.

Los vuelos de Seoul a Naha costaron 145€ en total, y el de Naha a Taipéi, 93€ en total. Siempre precios por pareja. ¿Que es esto de pensar como individuos, loco antisistema?

Seguridad

Japón es otro de los países que hace que sintamos vergüenza ajena de Europa. En Japón es normal ver coches en el parking con las ventanas bajadas, móviles encima de las mesas... de todo. Por lo que a nosotros respecta, nunca antes habíamos estado haciendo snorkel durante tantísimo tiempo, con todas las cosas en la toalla, sin preocuparnos de que nadie nos lo vigilara.

Ostras, algo que también nos ha sorprendido un montón de Japón: no es extraño ver puestecitos callejeros autoservicio. No te lo imaginas, ¿eh? Pues pongamos que estás en la montaña, en medio de la nada, y pasas cerca de una vieja casa. Pues puede que al lado de la puerta haya un cubo lleno de paraguas, y al lado una pequeña nota que dice 1 paraguas = 1.000¥. Si quieres un paraguas, lo pagas, lo cojes, y ya. ¿Por qué no todo el mundo es así?

¿Será por los 60.000.000.000€ perdidos del rescate bancario en España? ¿Será por el caso Nóos? ¿Por el caso Pujol? ¿O por la Amnistia Fiscal española? ¡Oh! Más info de los casos de corrupción, en esta fantástica web!

Idioma

En Japón hay muchísima gente que no se defiende demasiado con el inglés, pero seguro que os entendéis con señas. Nuestra comunicación en Japón consta de dos puntos: muchas, muchas, pero que muchas reverencias con muchas repeticiones, y tres palabras mágicas:

Konichiwa = ¡Hola!
Arigato = ¡Gracias!
Sori = ¡Lo siento!

Como en todo el mundo y todas las civilizaciones, con sólo estos gestos harás que los japoneses te abrazen muy fuerte en su tierra.

Transporte

Como hemos estado dos veces en Japón, podemos comentarte que el tema transporte depende de la zona por la que te muevas.

Si estás por Okinawa, como nosotros ahora mismo, el tema está chungo: en Okinawa no hay tren. Para moverse por la isla principal sólo lo puedes hacer en coche de alquiler, que vale unos 40€ al día, o en autobús, que vale unos 15€ desde Naha hasta Motobu, media isla. Si tienes la genial idea de ir a la isla Zamami, el ferri vale 2.120¥ (17€) por trayecto.

El mapa del autobús de Naha. Todo en japonés. ¡Ayuda!

En cambio, si tu idea es moverte por Japón mainland, tal como te comentamos en la ruta por Japón en 15 días de mochileo, si quieres moverte un poco, necesitas el JR Pass. Es un pase para una, dos o tres semanas, vale 227€, 362€ y 464€ respectivamente, y te da derecho a cojer todos los trenes de alta velocidad que quieras. Si quieres darle un vistazo a la web oficial, aquí te la dejamos.

La comida

La primera vez que vinimos a Japón, la comida era lo que más nos fascinaba. En Barcelona, ciudad natal y cosmopolita a la vez, abundan los restaurantes japoneses, y además, muchos de ellos se especializan en una cocina muy concreta. Si nos conocéis en persona ya sabéis de lo que estamos hablando: ¡el ramen! Roc es adicto al ramen. Nunca tuvo vicios, así que le dió por ahí. ¡Al menos es un vicio sano!

Retomando el hilo: en Japón no se come tanto sushi como os imagináis. Y además, tampoco nos gustó tanto como el que comemos en casa. Suponemos que el nuestro está adaptado a nuestros paladares. En Japón se comen peces muy extraños, y además, en vez de abundar el sabor fácil del salmón, el pescado más popular es el atún, y además, tres partes distintas del pescado: la parte más magra, la parte más grasienta, y la que vendría a ser mitad y mitad. Nunca antes habíamos probado la parte grasienta del atún, y es increíble: parece la grasa del jamón. Y no lo probamos en un restaurante de categoría, eh... más bien en una especie de cadena de sushi.

A parte, en Japón mainland encontraremos mucha carne: muchos yakitoris, que son una brocheta de pollo bastante simple, algunos ramen muy variados, takoyakis, unas bolas de pasta frita con un trocito de pulpo dentro... Y la súper experiencia culinaria que disfrutó Anna: ir a un restaurante de ternera en Kobe! Si tenéis tiempo y presupuesto, os recomendamos ir a Steakland, y aquí tenéis su web y su ubicación en Google Maps. El precio ronda entre 2.000¥ y 5.000¥, que tampoco es tantísimo por la experiencia que te llevas.

Hai! ¡Uno de los mejores ramen del mundo! ¡Aquí más info!

Para terminar la sección, hablaremos de la cocina en Okinawa. Tras leer el famosísimo libro Ikigai: el secreto japonés para vivir más y mejor, lo que esperábamos de esta zona tropical japonesa eran muchísimos viejos comiendo un montón de verdura y fruta, y carne sólo una vez a la semana. En cambio, lo que hemos encontrado son muchas sopas de fideos con algo de verdura y mucho cerdo, katsukare, que es cerdo empanado con arroz y curri, pollo empanado con un toque de ajo, ensalada de soba y cerdo, muchos tonkotsu ramen distintos con caldo de pollo y cerdo, aderezados con chasu, que es cerdo... bueno, ya os hacéis a la idea. La expectativa era que Okinawa fuera un paraíso veggie, y nos hemos encontrado el sketch del spam.

El agua

Es tan seguro, que incluso los owners de los hoteles nos han dicho que no tengamos reparo en rellenar botellas con el agua del grifo. Así que. ¡a bebérselo y comérselo todo!

Sanidad

Ni en Japón mainland ni en Okinawa tuvimos la necesidad de ir a un hospital, pero esto no es África. Seguramente los hospitales del seguro de viajes serán mucho más pijis que los que visitas en casa. ¡Bueno, al menos, nosotros...!

Internet

En Japón está prohibido ofrecerles tarjetas SIM con llamadas a los turistas, así que sólo ofrecen SIMS con internet, sin llamadas. Si ya te va bien porque sólo quieres internet, hay dos opciones: o alquilar un wifi portátil con internet ilimitado durante un mes que vale unos 140€, o hacer como nosotros, y comprar una SIM sin llamadas, con 5GB de datos durante un mes, por 27€. Ambas cosas las puedes hacer en el aeropuerto. Nosotros lo hicimos en el pequeño aeropuerto de Naha, así que en un aeropuerto de los principales, como Tokio o Osaka, habrá aún más oferta, y a lo mejor, también mejores precios.

Visados

¡Somos europeos! No hace falta pagar nada. Por otra parte, en inmigración, nos preguntaron muchas cosas tanto a Anna como a mí. Que si ya habíamos estado en Japón, en qué aeropuertos aterrizamos y a qué venimos... si no sois mala gente no tiene por qué preocuparos, pero os lo decimos para que no os la juguéis, y compréis un vuelo de salida del país. Si no lo tenéis, puede que no os dejen entrar. En otros países nos dejaron entrar sin tenerlo, pero aquí en Japón respiramos un poco de tensión con el tema, y suerte que no nos la jugamos.

La ruta

¡Exclusivo de Japón! Te ofrecemos dos rutas, una por Japón mainland y otra por la isla tropical de Okinawa.

La de Japón mainland es tan completa, extensa y llena de fotos y recuerdos, que tienes que ir a leerla entera en este post a parte. Le hemos dedicado muchísimo amor, y lo vas a notar en el cariño que le pusimos en apretar cada una de las teclas que escribieron el post.

La de Okinawa es muy fácil y resumible: aterrizar 3 días en Naha, pasar 6 en la preciosísima isla Zamami, otro día en Naha, 3 más en Nago incluyendo una escapada a Cape Hedo, 3 días más en Motobu, un pueblo algo aburrido, una última noche en Naha, ¡y a volar a Taipéi!

¡Tanta peli y tanto rollo y nos encontramos a Nemo en Zamami!


¿Volveríamos?

A lo mejor a Japón mainland sí, pero a Okinawa no. En Okinawa hemos encontrado los mejores arrecifes de coral hasta la fecha, pero creemos que en Filipinas van a ser aún más bonitos. Y además, moverse por Okinawa ha sido difícil, caro... oh, y Japón mainland es aún más caro, así que... en principio ya nos hemos quedado a gustito con Japón por muchos años.

Arigato, Japón. ¡Y gracias por el pescado!

Naha, Prefectura de Okinawa, Japón

Los mejores ramen del mundo

Hay algo que tenemos que confesar: desde que Roc probó el Ramen-ya Hiro por primera vez, ha sido un enamorado del ramen en concreto, y de todas las sopas en general. Así que, cómo no, en nuestra pequeña vuelta al mundo, Anna ha ido soportando que Roc quisiera probar la mayoría de restaurantes de ramen que había alrededor... y no han sido pocos.

Por amor al blog y al contenido de calidad que nos caracteriza, vamos a publicar sólo los que más nos han gustado. Por poner un ejemplo: durante los últimos tres dias, hemos comido ramen los tres. Pero vamos a hacer un esfuerzo sobrehumano, y sólo os vamos a dar la turra con el mejor de todísimos. ¡Y todo esto, por vosotros!

Downtown Ramen   Cape Town, Sudáfrica

El primer ramen de nuestro viaje y uno de los que siempre recordaremos. A este restaurante se entra a través de unas escaleras que están tras la barra de un bar. Tan sólo ofrecen dos ramen, el de shoyu y el de miso picante. Los dos súper potentes, pero aún más increíble era la carne. ¡Link a Google Maps!

Foto cedida amablemente por ramenaroundtheworld.com

Yokozuna   Hong Kong

En Hong Kong hay mucho, mucho ramen. Tras decepcionarnos con uno que tenía una estrella Michelín, seguimos con la cabeza bien alta hasta que encontramos esta maravilla. Un ramen muy tradicional: tonkotsu y shoyu. Os dejamos un video para que veáis cómo lo preparan, súper curioso. Por supuesto, una cocina súper perqueña, y dos cocineros súper coordinados. ¡Link a Google Maps!


Domodazzi Ramen   Seoul, Corea del Sur

Esta es una historia muy freak: cuando llegamos a Seoul, vimos que cerca del hotel dónde nos hospedábamos estaban haciendo obras. Al día siguiente, vimos que era un restaurante de ramen. Al otro, preguntamos cuando abrían, y al cabo de cinco días, ¡ahí estábamos para inaugurarlo! La carta ofrecía cuatro ramen diferentes, pero los más locos fueron tonkotsu con albahaca, y tonkotsu con gamba. ¡Link a Google Maps!

El ramen albahaca, el de tonkotsu, y lo mejor para el final: Anna

Keijiro   Naha, Japón

¡Espectacular! De los cuatro ramen que probamos en Naha, sin duda este es el mejor. El caldo es súper denso; tanto, que te sirven un poco de caldo suave para que, si quieres, lo rebajes al gusto. Lo más difícil es la comunicación: en Okinawa hablan muy poco inglés, y además, para pedir, no puedes simplemente señalar una foto en la carta: tienes que pagar con una máquina de autoservicio que hay en la entrada (¡video aquí!), y por supuesto, sin fotos y en japonés. ¡Link a Google Maps!

El ramen más completo del restaurante, y una nota muy bonita del camarero

Nagi Ximen   Taipéi, Taiwán

En Taiwán nos encontramos con una experiencia que ya vivimos en Hong Kong: pedir exactamente el ramen que quieres marcando cosas en un papel. ¿Sabor suave, medio o fuerte? ¿Cuánto ajo? ¿Qué fideos? En este caso, uno de los ramen que ofrecían era uno que no habíamos visto nunca: ramen con tinta de calamar y una bola de trocitos de marisco que no supimos identificar muy bien. Este no es uno de los ramen más geniales del universo, pero la verdad es que fue el más loco tras diez meses de viaje. ¡Link a Google Maps!

Roc a la izquierda, y Anna a la derecha. ¡Uno más atrevido que el otro!
Un ramen con tinta de calamar y un tonkotsu simple y fuertecito



Y ahora, vamos a apagar el portátil y a coger energía... para... ¡buscar más ramens mañana!

Seúl, Corea del Sur

¿Será malaria? El RACC y los 21€ perdidos

¡Bueno, la aventura en Lalibela, Etiopía! Este texto formaba parte del post de No contrates el seguro médico del RACC, pero se está alargando tanto la historia, que le hemos dedicado un post a parte. ¡Qué entretenido es tener un seguro médico!

Bueno, ahi van los detalles, día a día. Es una turra leerlo, así que imagínate escribirlo, y aún peor, vivirlo.

4 de mayo del 2018

La primera vez que necesitamos la cobertura del RACC fue en Etiopía. Me encontré fatal durante un día, y al mirar si tenía fiebre, tenía 38 grados y algo. Como la fiebre en zonas de malaria se considera malaria hasta que no se demuestra lo contrario, fuimos a lo más parecido que hay a un hospital de Lalibela para que me hicieran un test de la malaria. Eso pasó el 4 de mayo. Tal como nos comentó quién nos atendió el dia que contratamos el seguro, fuimos al médico ipso facto, hicimos fotos del test, el sitio y el recibo, para que vieran que realmente habíamos ido al médico, y se lo mandamos para que nos lo reembolsaran. Explicamos toda la historia en un mail, adjuntamos las fotos, y las mandamos a la oficina de Girona. A todo esto, el recibo era de 680 birrs etiopianos, unos 21€. "Un seguro de 1.000€, no creo que nos dé problemas por 21€", pensamos. Ilusos...

17 de mayo del 2018: dos semanas más tarde

Ya con el asunto olvidado, recordamos que el RACC no nos había respondido el mail. Hacemos forward del email a la dirección que aparece en la web del RACC, a ver si esta vez nos contestan algo...

Tras un día y medio, contestan. A diferencia de lo que nos prometieron, nos empiezan a pedir cosas que ni vienen ni van:

  • Que explicáramos qué sucedió y cuándo. Tuve fiebre y fui al hospital. ¡No hay más que contar, amigos!
  • Que diéramos fecha de inicio y final del viaje. No sabemos la fecha final, pero hemos pagado la cobertura de un año, así que no importa, ¿no?
  • Medio de desplazamiento. No entendimos la pregunta. ¿De dónde a dónde?
  • Comprobantes de billetes de ida y de vuelta. ¿De vuelta? Pero si no tenemos.
  • Informe médico. El hospital de Lalibela es una cabaña en medio del pueblo. No hacen informes médicos. África no es la NASA. Por eso contratamos un seguro médico de este calibre, para que eso no importara.
¿Veis? No se parece en nada a la NASA. Ni ordenador ni impresora. El caos.

Tal como leemos el mail, contestamos: les decimos que no hicieron informe médico, que les mandábamos todo lo que teníamos que no era poco, y también los comprobantes del vuelo de Barcelona a Cape Town y de Kenia a Etiopía, para que tuvieran el cómo marchamos de casa y también el cómo llegamos a Etiopía. Suerte que no llegamos en autocar o haciendo dedo, como otros mochileros.

De nuevo, tardan otro día a contestarnos. Nos piden que mandemos el recibo a una dirección postal junto a la cuenta corriente dónde queremos que nos hagan la transfer. Al cabo de unos días, lo mandamos todo desde una oficina de correos de mala muerte, y ya llegará.

13 de junio del 2018: un mes más tarde

Ha pasado un mes y estos chicos no nos han hecho la triste transfer de 21€. Les mandamos un email para preguntar si saben algo sobre el tema, porque ha pasado un mes y la cuenta no refleja la transfer... no contestan.

5 de julio del 2018: dos meses más tarde

RACC sigue sin contestar. Mandamos, literalmente, un "¿hola, hay alguien?". Esta vez sí que nos contestan. Nos dicen que están en contacto con el departamento de administración, y que cuando sepan algo, ya nos dirán.

16 de agosto del 2018: tres meses mas tarde

Bueno, pues el departamentento de administración no debe haber dicho nada, porque ni nos han hecho la transfer de los 21€, ni nos han mandado ningún mail. Les comentamos que ya ha pasado mas de un mes desde que nos dijeron que ya nos dirían... díos mío. Que el seguro nos costó más de 2.000€ entre los dos...

Nos contestan al cabo de 4 días de nada, diciéndonos que ahora sí, van a hacernos la transferencia. Les decimos que muchas gracias, y ya miraremos la cuenta corriente, a ver si ahora...

15 de septiembre del 2018: cuatro meses mas tarde

Aún no ha llegado la transfer. Le volvemos a pasar la cuenta del banco, no sea que se la hayan hecho a otro... esto es muy raro.

Nos responden inmediatamente que se pensaban que nos la habían abonado, que habrá habido alguna confusión. Que disculpas por la demora. 21€. Cuatro meses. Cuidao.

11 de octubre del 2018: cinco meses mas tarde

Bueno, pues aún no ha llegado la transferencia. Volvemos a mandar un mail. Qué impotencia.

20 de octubre del 2018: cinco meses mas tarde

Nos contestan al cabo de 9 días diciéndonos que el 25 de agosto nos hicieron una transfer a nuestra cuenta terminada en 1153. ¿Y sabes qué? Esa cuenta no es nuestra. Le han hecho una transfer a un afortunado. Les decimos que esa no es nuestra cuenta, les volvemos a mandar la cuenta correcta, y a ver qué sucede. Qué percal tienen los del RACC.



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