Varkala, Kerala, India

India en 42 días de mochileo

¡Bueno! Bienvenidos a uno de los posts que, tras haber viajado un montón por el mundo, creemos que es de los más útiles. India es enorme, sus lugares son muy diferentes entre ellos, y si no tienes una Lonely Planet super bien estudiada o eres muy fan del hinduismo o de los documentales de culturas raras, no vas a saber por dónde empezar.

Y ya vienen las respuestas: nosotros empezamos por dónde nos era más barato. Estando en Etiopía, encontramos buenos vuelos desde Omán hasta Mumbai, así que eso hicimos. Si tu caso es diferente y te apetece entrar por Nueva Delhi, que sepas que todo el mundo aconseja dejar la ciudad tal como aterrices, porque es un caos que te va a poner muy nervioso. Avisado quedas.

Esta es la primerísima visita que hicimos al llegar a Mumbai, la Puerta de India


Volviendo a nuestra ruta, como estuvimos tantísimo tiempo en la India, para la salud mental del que escribe y del que lee, dividiremos la ruta en dos: la India del norte, y la India del sur. Nosotros las unimos con un avión desde Varanasi hasta Kochi, y creemos que es una idea muy genial. ¡Sentíos libres de copiarla!

Empezemos a dar contexto a la ruta: aquí tienes un bonito mapa.
 


Mumbai. 6 días.

Acabamos de aterrizar, y son las 6 de la mañana. El taxi nos lleva del aeropuerto al albergue, y como aún no es la hora del check-in, tenemos que hacer tiempo. No fue muy buena idea creer que nos dejarían entrar en la habitación tan temprano, porque el albergue está lleno, y hasta que no marche alguien, no podremos entrar en la habitación. Así que seguimos con el plan: vamos a dar una vuelta por el barrio a las tantas de la mañana, y a ver dónde podemos comer algo.

A las 7 de la mañana intentando no dormirnos viendo a indios jugar al cricket


¿Qué nos encontramos? Pues con la India. Un montón de gente durmiendo en la calle, incluyendo niños desnudos con el culo lleno de mierda. Boom. Realidad. A lo mejor demasiada para ser el primer día... además, todos los establecimientos cerrados hasta las 8:00, así que sin haber dormido esa noche, todo era pesimismo.

Segunda explosión de realidad: el alojamiento en Mumbai es super caro. Nosotros nos alojamos en el Backpacker Panda Colaba, que aunque caro y sin ventanas en la habitación, es una buena manera de acostumbrarse a lo que se llevará en la India.

¡Un panda! Sí, esta es la cuqui entrada de nuestro hostel


Como a nosotros nos gusta mucho andar arriba y abajo, andando y explorando ya fuimos felices. Pero tenemos que recomendaros tres cosas.

La primera, la visita a los suburbios de Slumdog Millonaire. La organizan en el albergue del que os hablamos, y es una experiencia muy iluminadora. Nuestro guía era un chico que siempre había vivido en los suburbios, y que ahora estaba estudiando ingeniería informática.

La calle más famosa de los slums, donde viven Jamal y su hermano en Slumdog Millionaire


La segunda, ir al restaurante Bagdadi. Muy auténtico, muy de barrio, comida excelente y local, y bichitos correteando por la pared. Casi cada día comimos o cenamos en este restaurante, y algún día, hicimos doblete. Recordad: chicken butter masala, roti y chapati para compartir, y de postre, un caramel custard.

Boneless chicken butter masala y dhal acompañado del mejor roti de India


Y la tercera, por supuesto, más comida: la versión vegetariana, cuqui e higiénica del restaurante anterior se llama Kailash Parbat, y no es que sea una delicatessen, pero es un lugar excelente para pediros cosas que nunca antes habíais probado. Nuestra sugerencia: pedid pani-puri y chole bhature. Es demasiado poco, así que pedid que os aconsejen... pero al menos, probad eso.

Así nos pusimos las botas en Kailash Parbat

Pero... ¿qué vimos en Mumbai?

Lo que vimos mucho, mucho, fue la calle Colaba Causeway, que es la calle principal de Colaba. Está rodeada de puestecitos, como un mercado callejero. También vimos La Puerta de la India y el Taj Mahal Palace, en el mismo barrio de Colaba. Y como nos gusta patear, andamos un par de días por el paseo de la playa de Chowpatty.

Anna comprando pantaloncitos en el mercado de Colaba Causeway
El paseo de Chowpatty de día
Y el paseo de Chowpatty de noche con todos nuestros amigos indios


El último día para salir un poco del barrio, cogimos un autobús público y nos acercamos a Banganga Lake, ya de vuelta era de noche y pasamos por la estación de tren principal de Mumbai, CST Local Train Station. No nos esperábamos nada, pero es una estación super chula.

Y aquí nuestro selfie en Banganga Lake
La super estación de tren iluminada, ¡parece un castillo de Disney!


Cuando ya estábamos un poco hartos de la enormidad de Mumbai, decidimos marchar. Hablamos con el equipo del albergue, y unos nos recomendaron ir hacia el norte, y los otros hacia el sur... y no sabemos muy bien si elegimos bien o no, pero fuimos hacia el norte, que es a dónde va todo el mundo. Así que hablamos con ellos para que nos reservaran un autocar, y el día D nos plantamos en una plaza a esperar a nuestro autocar nocturno, que tardaría unas 14 horas en llegar a...

Nuestra habitación en el autocar nocturno con mochilas incluídas


Udaipur. 5 días.

Muchas vueltas en Udaipur. Mucho andar en Udaipur. Y mucho hotel en Udaipur.

Udaipur es una ciudad muy grande, pero la parte turística es tan sólo el centro. En Udaipur cambió nuestra imagen sobre los indios, porque al alejarse de la ocupadísima Mumbai, la humanidad crecía. La gente ya nos decía cosas de buen rollo por la calle, en algún restaurante tuvimos alguna concersación interesante, en algún hotel estuvimos hablando muchísimo con la recepcionista... primeros pasitos antiviajeros.

Nuestro primer amigo indio en el City Palace de Udaipur
Anna junto a dos vaquitas sagraditas

A parte de visitar el City Palace y los lagos de esta ciudad sagrada, fuimos al mirador. Se puede acceder en teleférico pero como a nosotros nos gusta subir montes buscamos la ruta para subir andando. La podéis ver en Wikiloc, of course.

Bonito atardecer desde el mirador de Udaipur

Nos alojamos en tres hoteles diferentes, pero sólo os recomendamos dos: el Mahendra Prakash, un antiguo palacio reconvertido en hotel, y el Banjara Retreat, muy espacioso y reformado, y dónde la recepcionista nos ayudó a reservar el tren que al día siguiente nos llevaría a Pushkar.

Las increíbles vistas a Udaipur desde el rooftop de Banjara Retreat


Pushkar. 3 días.

¡Qué buenos recuerdos de Pushkar! Acertamos un montón con el alojamiento: The Country Side Resort. Fantástica habitación, fantástica piscina, fantástico jardín, fantástica conexión a Internet, y mejor comida. De cabeza.

Esta es la maravillosa piscina de The Country Side Resort

Si queréis salir del hotel, Pushkar es una ciudad sagrada, y eso significa que no se puede beber cerveza y que, en principio, si estás ahí es para peregrinar y rezar. Pushkar es una ciudad pequeña que envuelve a un lago artificial. Tiene mucho encanto, y eso que nosotros no estamos interesados en la religión.

El atardecer desde esta ciudad sagrada es precioso

El plan: descalzos, dad la vuelta al lago, y entrad al templo Brahmaji. Atended a las ceremonias indias, dónde dan dinero en una zona del templo a cambio de flores y cosas, y las van ofreciendo en otras partes del templo. Del mundo religioso, creemos que es de lo más bonito que encontraréis en la India, así que no os lo perdáis. Y si estáis interesados en el hinduísmo, no os ofendáis por nuestro desconocimiento sobre lo invisible, por favor. Vamos de buenas, però on no n'hi ha, no en raja.

Roc con las vaquitas que andan libremente por el lago sagrado de Pushkar

Lo que sí nos interesa a los antiviajeros es la comida, así que en Pushkar hicimos unas clases de cocina. Cocinamos tantas cosas diferentes, con tantos ingredientes, que la verdad es que lo hemos olvidado todo... excepto una cosa: los curries indios llevan una masa hecha mitad allioli, mitad jengibre machacado. Oh, y mucho aceite y mucha mantequilla. El séptimo cielo para los que se quieran adelgazar. A todo esto, si queréis hacer las clases de cocina que nosotros hicimos, escribidle un email a Shivani Tak. Por cierto, nosotros pagamos 1800 rupias por cabeza, unos 22€. A lo mejor lo podéis negociar mejor, pero estáis alimentando a la economía real. Mola.

Aquí preparaditos para hacer delicioso roti y delicioso nan!
Anna con nuestra maestra cocinera
El resultado de dos horas de cocina: demasiada comida


Jaipur. 3 días.

Si cometéis el error de mirar otros blogs de viajes, ya conocéis Jaipur: la ciudad rosa. En teoría, toda la ciudad es de un color rosa super cuqui, y si miras fotos de Jaipur en instagram, todo el mundo publica fotos dónde las paredes son de color rosa unicornio.

La realidad es otra. Los antiviajeros somos los reyes del color: aunque Roc sea daltónico, Anna es diseñadora de moda, así que amigos, os aseguramos que Jaipur no es rosa. Es Coral Haze, frikis del Pantone. Y no es el rosa que se imagina nadie... es como si a los edificios les hubiera caído una cascada de té masala encima, ¿y sabéis qué? El té masala es marrón.

A parte de ese pequeño fracaso, en el centro de Jaipur hay un mercado enorme, una imagen muy viva de la India. Nosotros fuimos a dar vueltas, y un indio muy amable nos increpó diciéndonos que los turistas mirábamos mucho y no comprábamos nada. Un amor de mercader, pero suspenso en técnicas de marketing.

Finalmente, la turistada: no puedes perderte una fotito ante el palacio Hawa Mahal. A nosotros no es que nos chifle la arquitectura, pero recordamos muchísimo este edificio. Tiene mucha personalidad, no sé. Es muy rectilínea, pero a la vez es muy diferente a todo lo que hayamos visto. Si queréis un análisis arquitectónico en profundidad, no somos nosotros, pero sí que tiene su qué. Po' a mi me ha gustao'.

Sí, la calle de delante del Hawa Mahal es super transitada.

¡Nos estamos olvidando de una super recomendación! En Jaipur está el cine más cuqui de todo India, Raj Mandir. Es un cine clásico precioso al que puedes ir a ver películas de Bollywood. Aunque las películas están en hindi, van soltando muchas frases en inglés así que te enteras de toda la peli. Nosotros vimos Parmanu: The Story of Pokhran. Un peliculón que explica cómo la India vaciló muy fuerte a EEUU mostrando su potencia militar. Cosas indias.

Así es el cine Raj Mandir todo iluminadito de noche
Y así es por dentro, ¡esto si que es color rosa!

En Jaipur nos subimos a un tren que nos dejó en Agra en unas horas... no muchas. Perdón por la exactitud.

Agra. 3 días.

Llegamos a Agra a las tantísimas de la noche. Negociamos un tuktuk hacía nuestro hotel, y nos tocó uno un poco farlopero, con una fiesta encima que no cabía en el tuktuk, y la música rebentandonos los tímpanos. Agra venía fuerte.

El calor era insoportable. Por suerte, nos alojamos en un hotel cinco estrellísimas por 30€ la noche, el Crystal Sarovar Premiere Agra. Al día siguiente, visitamos el Taj Mahal a las 8 de la mañana para no morir del calor en la visita. Era mayo y las temperaturas llegaban a los 45 grados así que, ¡tocaba madrugar!


Y aquí estamos, ¡en el Taj Mahal!
Pues es la mar de bonito, ¿no?

Al tercer día, nos subimos a otro autocar nocturno, que tardaría 13 horitas a llegar a Rishikesh. 

Rishikesh. 7 días.

Rishikesh es una especie de Cadaqués para los indios, pero en vez de estar a la orilla del mediterráneo, está en la ribera del Ganges. Es un pueblo pequeño, a petar de turismo local, con buena oferta de restaurantes cuquis, y un poco de actividad aventurera.

El puente más transitado de la ciudad, por él pasan personas, vehículos y vacas.


En Rishikesh lo pasamos un poco mal. Por culpa de no conseguir espacio en el tren, estuvimos más tiempo del deseado, y además, en un hotel dónde el aire acondicionado no funcionaba, la electricidad tampoco, y el precio era altísimo, unos 50€ por noche.

La atracción principal es hacer rafting. Nosotros no tuvimos muchas ganas, e hicimos una ruta por el monte que más tarde publicamos en Wikiloc, y que no aconsejamos demasiado. Eso sí, hubo algo bonito: conocimos al perro del such antiviaje, much water.



Varanasi. 3 días.

Rishikesh y Varanasi comparten el Ganges, pero como sabrás, aquí el color ha empeorado un montón. Es aquí dónde incineran los cadáveres y los tiran al río...

Nosotros no vimos ningún cadáver pero más adelante se ve el humo


Nuestra experiencia en Varanasi fue demasiado corta por tres razones: una, porque fue demasiado larga en Rishikesh, dos, porque teníamos el vuelo hacia el sur desde aquí. Y tres, porque Roc enfermó infinitamente, y se vació, por arriba y por abajo. Un festival, digno de la comida india. Estuvo enfermo durante días... así que no nos alejamos demasiado del hotel.

No tenemos mucho que explicaros de Varanasi, pero realmente creemos que es de las ciudades más aconsejables de toda la ruta del norte de India. En Varanasi encontrarás lo que te esperas encontrar de la India.

Muchísima gente reunida para ver la ceremonia del Aarti cerca del Ganges

Kochi. 2 días.

¡Llegados Kerala, el sur de India, por fin! ¡Qué diferente es esta India! En el norte todo es caos, suciedad y más suciedad. Aquí también, pero un poco menos. India nos ha dotado de un nuevo superpoder: ser capaces de diferenciar diferentes niveles de contaminación visual. Y Kerala no está tan sucio, ni hay tantísima gente, ni se vive tanta pobreza.

Kerala es verde y además llueve que flipas


Si Rishikesh es el Cadaqués de Catalunya, Kochi es la Gracia de Barcelona. Restaurantes exigentes, calles bonitas con mucho verde... un oasis en la India. Fue aquí dónde volvimos a comer japonés, en The Asian Kitchen.

Por alguna razón, quisimos avanzar hacia Alapuzzha demasiado rápido, y nos arrepentimos. Si tienes tiempo, dedicarle 3 o 4 días a Kochi puede estar muy bien. Además, gente que conocimos en Varkala nos comentó más cosas de Kochi que nos habría gustado conocer, pero que por alguna razón, ignoramos totalmente.

Pescadores con las enormes redes chinas de fondo


Alapuzzha y Kochi Backwaters. 2 días. 

Alapuzzha en sí es un pueblo rodeando unos canales, sin mucho atractivo, pero con un especial: los backwaters. Canales que aún hoy en día ayudan a que la gente del pueblo pueda transportar productos entre proveedores y clientes. Así, la zona rural se comunica fácilmente con el centro del pueblo.

¿Lo bonito? Que organizan salidas en barco como si fuera un hotel, para tí solito. En el barco sólo estáis vosotros, el capitán y el cocinero. Navegas todo el día, paras para dormir en el propio barco, y vuelves a zarpar por la mañana, para que te dejen en el embarcadero.

Si queréis saber por dónde nos llevó el barco, aquí la ruta del primer día e aquí la del segundo.

Y ese mismo día, nos subimos al tren que los llevaría hacia Varkala, el último destino bonito de Kerala.

¡Nuestro capitán en el timón!
La habitación del backwater, una pasada, ¡mirad qué vistas!
Anna paseando por una de las callejuelas de los canales
Y nuestras caras de máxima felicidad a bordo del backwater


Varkala. 5 días.

¡El último pueblecito de la India! Varkala es un pueblecito costero que rodea un par de playas, vigiladas por altos acantilados. En temporada alta dicen que está a reventar de gente, pero en junio, como es tiempo de monzón, no hay demasiada gente, y casi casi se puede disfrutar de la soledad.

Varkala y su impresionante acantilado


En Varkala, Roc se volvió a encontrar mal, así que tampoco fue una fiesta. Aprovechamos para descansar, mantener al día el blog, y en resumen, tomárnoslo con calma.

Nos alojamos en dos hoteles, pero sólo os recomendamos uno: el Maadathil Cottages, apartado del centro del pueblo, pero como ahí mismo pudimos alquilar una moto, eso no fue un problema. Además, el restaurante estaba bien, había una playa pequeña al lado dónde nos pasamos alguna hora jugando con las olas... un sitio tranquilo.


La casita en la que vivimos en Maadathil Cottages


Y las increíbles vistas desde la puerta de nuestra casita


Y en dos días salía nuestro vuelo hacia Sri Lanka desde el aeropuerto de Chennai, así que era hora de tomar un tren que nos llevaría a Thiruvananthapuram, la ciudad principal del sur. Desde ahí nos subiríamos al último autocar nocturno, que nos dejaría en la última gran ciudad.


Chennai. 2 días.

El autocar nos dejó al lado de la estación de metro de Koyambedu, y nos explotó la cabeza. ¡Qué manera de despedirnos de la India! El metro de Chennai no tiene nada que envidiarle al de Barcelona, y en algunos casos, es incluso mejor. Fue aquí dónde vimos por primera vez los tokens del metro. ¿Qué es eso? ¿Pues sabes la tarjeta de un sólo viaje de cualquier metro español, que es un trozo de papel que lo usas una vez y nunca más? Pues en el metro de Chennai, el billete individual es una moneda de plástico azul. Con ella abres la primera puerta al metro, y cuando te dispones a salir del metro, la devuelves para que se abra la puerta de salida. Y así, reciclan lo que en Barcelona sería un billete simple.

Roc en la estación de metro de Chennai sujetando un token en la mano

Y bueno, eso es lo más interesante de Chennai. Tiene un aeropuerto, hoteles muy caros en comparación al resto de la India, y restaurantes mucho peores. O no supimos encontrarlos... o no lo hay. Sorry.

Qué final más pocho para un país tan interesante...

La conclusión

No, no voleremos a la India, y tampoco la recomendamos. Es un destino muy mochilero, muy aventurero, que te cambia mucho el modo de ver el mundo... pero todos los países lo hacen a su manera.

Si no te estamos convenciendo de que no vayas a la India, haz una cosa: primero ve a Sri Lanka. No tiene su cocina, pero tiene otras cosas que están mucho mejor: es más pequeña, la gente es más buenrollera, hay muchísimo verde, hay mucha menos suciedad, y encima, sorprendentemente, es más barata. Si vas a Sri Lanka y te gusta, te dejamos ir a la India al siguiente año... pero de entrada, no lo hagas.

Varkala, India

Nuestra opinión sobre Revolut tras cinco meses de uso intensivo

Viajar tiene un precio, y los bancos saben montárselo guay para matarte a comisiones. Si estás preparándote un viaje largo, piensa que una parte importante de tus ahorros van a ir a parar a los bolsillos de algún cerdito especulador.

No hay que ser un lince para hacer los números, pero la verdad es que nosotros nunca nos habíamos preocupado demasiado por el tema. Siempre habíamos hecho viajes de un par de semanas, así que si nos dejamos unos eurillos de más pero a cambio tenemos un problema menos... pues no vendrá de aquí. Gracias a esta filosofía, en nuestro viaje a Indonesia, La Caixa se cobraba 4€ cada vez que íbamos al cajero, y además aplicaba su generosa comisión para hacer el cambio de moneda. Unos cracks.

Y tras unos meses, Sergi & Replace, nuestro GDE de Flutter favorito, fue a dar una charla en Riga, Letonia, y en un stand le regalaron una tarjeta Revolut. Y él nos la regaló a nosotros.

Revolut es una empresa inglesa que se ha propuesto revolucionar el mundo de la banca. Si entras en su página web verás que ofrecen un montón de ventajas, y si eres viajero, te van a empezar a saltar lágrimas. ¿Por qué no lo habré conocido antes?

Una foto cuqui que hemos encontrado en la web de Revolut


Ventajas que ofrece Revolut súper explicadas en su web:

  • Cambios de moneda sin comisión a 23 monedas principales. Esto es muy grande. Aquí es dónde los bancos tradicionales sacan su tajada sin que te enteres. Con Revolut, si viajas por el primer mundo el cambio de moneda te va a salir gratis, y si vas por dónde Allah perdió la chancla, pagarás un 0,5% o un 1%, dependiendo de la "popularidad" de la moneda.
  • Sacar dinero del cajero sin comisión en todo el mundo, aunque sólo sean los primeros 200€. A partir de ahí aplican un 2% a todas las extracciones. Lo hemos probado y sale más a cuenta ese 2%, que la comisión al cambio de moneda. En todo caso, toca intentar pagarlo todo con tarjeta, para ahorrarse ese 2%, y la comisión que algunos bancos locales aplican.
Comparemos cambios de moneda de La Caixa y Revolut. Por 1€...
... Revolut te da 128 yenes, mientras que La Caixa te da 125,6.
... Revolut te da 1.17 dólares americanos, mientras que La Caixa te da 1,14.
... Revolut te da 79.93 rupias indias, mientras que La Caixa te da 78,32.

Los datos los hemos sacado de la app de Revolut ahora mismo, y de la web de La Caixa en el mismo instante. ¿Fecha? Pues cuál va a ser, 24 de mayo de 2018 a la 1AM, hora local india.

Los cambios de divisa se ven en la app, y se actualizan en tiempo real


¿Qué mola de Revolut?


Que tienen un chat con unos agentes geniales. En Malaui, intentando sacar 80.000 kwachas de un cajero, el banco se los cobró, pero no nos los dio. Es decir, en Revolut aparecía que habíamos sacado 80.000 kwachas, pero el cajero nos imprimió un papelito que decía que se había producido un error, y que ya nos lo devolverían. Nos pusimos en contacto con el equipo de Revolut via el chat de la app, y tras rellenar un formulario aburrido explicando los detalles del suceso y esperar un par de meses, Revolut nos devolvió el dinero. Suponemos que tuvieron que ponerse en contacto con el National Bank de Malawi, mandarse emails agresivos... y rellenar muchos formularios aburridos, también.

Que cuando se te deniega un pago con tarjeta, la app te explica el por qué. No parece muy interesante, pero gracias a eso, si alguien te intenta cobrar y tú no tienes dinero, en la cuenta te aparece que alguien intentó hacerte un cobro que no pudo realizarse. A nosotros nos salvó de una empresa de alquiler de coches que intentaba cobrarnos 132€ por el morro, tras dejar el país.

Que puedes bloquear la tarjeta temportalmente. ¿Tienes miedo de que esa empresa de alquiler de coches te intente cobrar de nuevo esos 132€ cuando sí tengas esa cantidad en la cuenta? Pues bloquea la tarjeta, y desbloquéala cuando la vayas a usar. En muchos países no aceptan tarjeta y tienes que ir con un montón de billetes encima, así que no pasa nada si tienes que activar y desactivar la tarjeta cada 3 o 4 días, cuando visites un cajero. Bloquearla son dos clicks, y desbloquearla dos más.

La app mola. ¿Sabes esa castaña de apps programadas con herramientas híbridas? Pues lo otro. La app da una sensación genial. Aunque ahora están haciendo actualizaciones que no molan tanto... ¿se habrá marchado el lead Android?

¿Qué no mola de Revolut?


Que no nos están pagando para que escribamos este artículo... ¿te parece poco? Chicos de Revolut, os hemos hecho un mail especial para que os pongáis en contacto con nosotros para solucionar este punto: revolut@antiviaje.com

Que está un poco escondido que en el cambio de monedas "raras" sí que aplican comisión. Es decir, el cambio de euros a dólares, libras, yenes, rands... es gratis. Pero a las otras monedas no. Una lista completa de las monedas a las que no aplican comisión, según este post en el Tumblr de Revolut: EUR, GBP, USD, AUD, CAD, CZK, DKK, HKD, HUF, ILS, JPY, MXN, NZD, NOK, PLN, RON, SGD, ZAR, SEK, CHF, THB, TRY, AED. En resumen: monedas de países pijos.

Que está un poco escondido que durante el fin de semana, aplican más comisión a todos los cambios de moneda. Sobre las monedas principales aplican un 0,5%, y en las otras, un 1% más. Nosotros lo encontramos de casualidad en este post de la comunidad de Revolut, pero bueno, tampoco nos habríamos enterado... no es lo primero que te cuentan por email precisamente... un poco al estilo "banco tradicional" aka La Caixa.

Que los agentes del chat sólo hablan inglés. Así practicas, pero claro, papá no está para aprender un idioma que apenas se habla en el mundo.

Que las primeras tarjetas eran MasterCard. En muchas partes del mundo, sólo aceptan Visa, así que los primeros clientes aún dependíamos de las tarjetas de otros bancos para urgencias. En todo caso, las últimas tarjetas que hemos pedido son Visa, así que en principio, no creemos que vuelvan a MasterCard.


Tras esto, os animamos a que pilléis una tarjeta Revolut antes de salir de viaje, y a que si os pasa alguna cosa mala, nos lo comentéis para que lo pongamos en este bonito post, compartiendo, así, nuestras penas y alegrías con tal preciado elemento que es la tarjeta bancaria.

Benarés, Uttar Pradesh, India

India: guía de viaje

¡Bienvenido a India, el subcontinente asiático, tierra de masala, yoga, té y bocinas de moto! Nuestra experiencia está siendo un poco amor odio... un poco más de odio que de amor... y vamos a escribir esta súper guía para que aprendas lo que hemos aprendido en un mes y medio, en sólo cinco minutillos.

¡Esto es el Taj Mahal! Y sí, es espectacular.

La cultura y las personas

En la India hay mucha, mucha gente. Según los datos más oficiales que hemos podido encontrar, hay 1.352.916.575 personas haciendo el indio en India. Esto es el 17% de la población mundial. Y esto lleva a que... la humanidad en India está un poco desvalorada.

Por un lado, nos hemos encontrado con cosas muy agradables. Por ejemplo, en una parada de autobús de las que se hacen a las tantas de la noche para comer algo, el señor que regentaba el restaurante dónde cenábamos se negó a cobrarnos la cena, y uno de los viajeros que iba en el mismo autocar que nosotros nos invitó a un refresco. Chapeau!

Roc con el señor simpático que nos invitó a la cena, en su restaurante


Pero por el otro lado, la gente ha sido un poco fea. Las calles indias van a petar. Están a rebentar de coches y tuktuks que circulan sin ton ni son, pasándote muy cerca, y todo el rato, todo el mundo pita. Vives nervioso. A la que te despistas, un coche o una moto te da un golpe con el retrovisor. Muy mal. O la gente te pisa, escupe y te salpica... es como si el de al lado no existiera. Y el tema es que como entre ellos tampoco se lo toman mal, siempre será así.


La economía y los dineros

En India se usa la rupia, y el billete más pequeño es de 5 rupias, que son 0,06€, y el más grande el de 2.000 rupias, 25€. Sacar dinero del banco tiene una comisión de 200 rupias, 2,50€, y no puedes sacar más de 10.000 rupias a la vez. Es decir, si quieres sacar 20.000 rupias, tendrás que pagar 200 rupias dos veces. Una gracia. En este punto es dónde interesa que tu banco tampoco se apunte al carro de cobrarte comisión cada vez que sacas dinero, como La Caixa y sus 4€, porque si quieres sacar 20.000 rupias, tendrás que pagar (200+200) rupias + (4+4) euros. Unas risas...!

¡Actualización! Hemos encontrado un banco que no te cobra comisión por sacar dinero: se llama SBI, State Bank of India. Y ojo, que no te cobran comisión, pero te ofrecerán hacerte el cambio de moneda ellos en vez de tu banco: declinad educadamente tocando el botón accept que aparecerá en la izquierda de la pantalla.

Con el tema precios te vas a llevar una alegría. En sitios bastante turísticos, vas a dormir en hoteles excelentes por 30€ la noche. Si vas justo de presupuesto también podrás dormir por 6€ o así, pero claro, ya son lugares mucho más humildes, sin aire acondicionado...

En Agra dormimos en un hotel de cinco estrella con vistas al Taj Majal, ¡por solo 30€ la noche!


Sobre comida, de nuevo otra alegría: es muy barato. Una cena lujosa vale 5€ por persona, una normal 2,50€, y una humilde, 1€. Y luego hablamos de lo buena que está la comida, porque uf... India nos está engordando.

Presupuesto

Vivir 40 días en la India, cubriendo distancias enormes con autocares, trenes y un vuelo interno, nos costó 2.621€, que son 65,52€ al día. Llegar a Mumbai desde Omán en avión nos costó 319€, más los visados de $51,25. Y el vuelo desde Chennai a Sri Lanka, 160€. Triunfamos con el último vuelo, ¿eh?

Seguridad

Cero problemas. Los tuktuk te van a intentar cobrar el doble o el triple que a un local, pero ya está. Como las ciudades nunca duermen, la calle está siempre llena, así que si hay gente mala, nunca se queda a solas contigo. No hemos sentido que si dejábamos la cartera en el suelo la llevaran a la policía, pero tampoco hemos sentido que nos miraran demasiado las pertinencias, las mochilas...

Para visitar los slums de Mumbai fuimos con guía, eso sí

Idioma

Si hablas inglés no vas a tener ningún problema. Pero sí que hay gente que no entiende el inglés, sobretodo gente mayor, así que a veces puede ser que necesites que alguien te haga de intérprete para hablar con alguien, pero sin mayores preocupaciones. Todo el mundo que trata al cliente sabe inglés. Pero si eres como nosotros, que quiere hablar con el técnico que repara la puerta del hotel... pues... vas a hacer señas o decir "thanks!" y ala.

Transporte

Bueno, bueno, bueno... el tema más complicado de India: moverse. Entre una ciudad interesante y la otra acostumbran a haber entre 500 kilómetros y 800. Lo que en transporte público son unas 10 horas o 15. En algunos alojamientos, sobretodo en albergues, el equipo de recepción te podrá ayudar a reservar tu tren o tu autocar, pero por si vas a hoteles pijos dónde pasan bastante de ayudar a los pobres que no tienen su pobre chófer, compartimos nuestra experiencia.

Por supuesto que hay tuk-tuks en India, y se pasan el día pitando

Tren
En la India hay una red de trenes que, aunque un poco viejirri, es enorme. Hay un montón de trenes, pero como hay un montón de trenes, siempre se llenan. Así que tendrás que comprar los billetes con un poco de tiempo para asegurar tu cama, o entrarás en lo que llaman "waitlist", que no es más que una cola dónde tienes un número y, si la gente que tiene un asiento reservado cancela, te confirmarán tu plaza.

Si quieres venir a la India, haz los deberes: date de alta en la web de IRCTC, la empresa de trenes del estado, y en ClearTrip, una web dónde podrás reservar los trenes también con tu tarjeta de crédito no india.

Como los trayectos en tren son largos, en la India no reservas un asiento, sino una cama. Nuestro consejo: cuando ClearTrip te pregunte por tus preferencias, pide una cama superior. En las de abajo se sienta todo el mundo y se hace mucha vida social... así que si estás en una superior, tendrás un poco de intimidad. Pero sólo un poco. Por cierto, nosotros siempre viajamos en clase 2AC, que es segunda clase con aire acondicionado. Parecerá raro, pero la primera clase es bastante cara, estando a la altura de un vuelo doméstico. Ouch.

Aquí estamos, en el tren segunda clase acompañados de una familia muy maja 

Autocar
En la India, tras cinco meses de viaje, fue dónde vimos por primera vez un autocar con dormitorio. Son autocares dónde hay un pasadizo enorme, y a lado y lado hay camas, individuales a la derecha y dobles a la izquierda, cada una con su puerta deslizante. Sabemos que es una idea un poco bizarra, pero dentro de lo que hay es una manera bastante apañada de moverse, porque valen lo mismo que una noche de hotel, pero encima te lleva de un sitio al otro. Además, a diferencia de los trenes, no tienen retraso. Es lo que tiene que lo lleven empresas privadas...

El autocar solo tiene habitaciones, no hay asientos, ¡uau!


Sobre cómo reservar tu autocar, la única web que hemos encontrado que nos permita pagar con nuestra tarjeta de crédito no india es Yatra. Aunque tendrás que pagar a través de tu cuenta de PayPal, que tendrás que haber asociado a tu tarjeta de crédito. Si eres millenial ya sabes de lo que estamos hablando, y si no, ¡corre y ábrete una cuenta en PayPal!

Y esta es Anna estiradísima, o medio estirada, en la cama del autocar


La comida

¡Prepárate! India ha sido uno de los lugares dónde la comida ha sido más especial.

Antes de nada: no te asustes. Todo el mundo te habrá dicho que en India cocinan súper picante, que si dices que la comida sea sin picante, no te hacen caso... nosotros tenemos que reconocer que, viniendo de Etiopía, ya estábamos un poco preparados para el picante, pero una vez aquí, todo genial. A veces hay algo que pica un poquitín, pero no hay que preocuparse demasiado.

La mejor comida de todo India, en el restaurante Bagdadi de Mumbai


Aclarado este tema: India es enorme, y enorme es la cocina que ofrece. Cada región tiene sus platos especiales, pero lo que primero nos viene a la mente cuando pensamos en la cocina india son los gravies, cosas con salsitas muy densas. ¡Ojo! Tras ir a un curso de cocina en Pushkar, aprendimos que estos geniales platitos tienen un montón de mantequilla, así que a lo mejor son la razón por la que hemos ganado unos kilitos en la India...

Anna aprendiendo a hacer el famoso masala


En todo caso, la sección se está alargando demasiado para formar parte de esta preciosa guía de viaje para millenials. Así que mientras no escribimos un post enorme, que sepas que si quieres indio vas a comer indio, y si prefieres chino o italiano, también vas a encontrar restaurantes. ¡Así que por la comida que no sea!

Está asegurado que en India es imposible quedarse con hambre

El agua

Hum, el agua... Tras un mes en la India no hemos tenido ningún problema tomando algún zumito de aquí y algún zumito de allá, pero siempre que bebemos agua lo hacemos de botella. También hemos comido ensaladas frescas, que también nos han sentado bien... pero no sabemos hasta qué punto ha sido gracias a la suerte. India está muy sucio, y excepto raras ocasiones, todo el agua que hemos visto es muy, muy marrón. Así que es un sitio para jugársela muy poco.

Toda la basurita que baja por el Ganges


¡Oh! Por cierto, unos amigos bebieron un agua muy, muy fea, y se pusieron súper enfermos. Tan enfermos, que a la chica la tuvieron que ingresar en un hospital durante una semana. Así que, como nos enseñó Disney, el agua bonita es buena y el agua fea es muy, muy mala.

Sanidad

¡Alucina! La India ha sido el sitio dónde hemos encontrado el Symbicort más barato del mundo, y de la misma marca que tenemos en la península. El inhalador de 60 dosis, la mitad que en España, costó 6,50€. Emprendedores trepa, ¡buen producto para importar!

En todo caso, a parte del test del Symbiort, en la India no tenemos ganas de ponernos enfermos. Nada parece muy del primer mundo, ni tan sólo las farmacias, que en otros países acostumbran a ser pequeños oasis.

Por cierto, ¿recuerdas los amiguetes que bebieron agua fea? Pues nos comentaron que, a través del seguro médico, los ingresaron en un hospital que estaba genial, los trataron genial, y no les faltó de nada. Así que a lo mejor tenemos una impresión que no toca de la India. Pero la tenemos, así que ¡no te cortes con eso! ¡No comas del suelo! ¡No beses a esa vaca!

Internet

Antes de llegar a la India, vimos que aquí hay un montón de operadores que ofrecen unas tarifas de escándalo. Te ahorramos el subidón y el bajón: son sólo para Indios. Como guiri que eres sólo podrás comprar tarjetas Vodafone o Airtel, así que la que más te guste.

Cosas importantes para que te dejen comprar una tarjeta: en teoría necesitarás el pasaporte, una fotocopia del pasaporte, y una foto de carnet. En la práctica, la fotocopia nos la hicieron ellos, pero la foto la tuvimos que dar.

Tema precios: es un cachondeo. En nuestro caso, conseguimos la SIM en una tienda Vodafone que parecía bastante oficial, en Mumbai. Pagamos 950 rupias, unos 12€, por una SIM prepago con 1 GB al día durante 56 días, casi dos meses. El único problema es que, aunque la cobertura siempre sea 4G, internet va a pedales. Así que muchas horas le tienes que dedicar al móvil para poder gastar ese giga.

Visados

En cinco meses, la India ha sido el único dónde no hemos podido hacer Visa On Arrival. Así que tendrás que preparártelo unos días antes. A nosotros nos tardaron un par de días a mandar el e-mail confirmando que podíamos ir hacia allí, pero si sois un poco más serios que nosotros, hacedlo con un poco más de previsión...

Por internet veréis que hay un montón de webs que ofrecen el visado indio. No hagáis caso, e id directamente a la web oficial del estado. Veréis que es muy fea y difícil de usar, rollo la de la seguridad social española... Te daremos una pista: para pedir la visa tienes que ir al dibujito de abajo a la izquierda, dónde pone "Apply online". Es un link aunque no lo parezca.

¿El precio? A nosotros nos costó 51,25 dólares por persona. Creemos que son $50 pero al aplicar online se cobran un extra... ni idea. Por internet hemos encontrado precios más caros y más baratos, y en la web oficial, ahora no lo encontramos. ¡Muy bien, India!

La ruta

Cuando la escribamos, ¡la añadimos aquí! Que es un chorro muy largo... pasamos muchos días. Mientras, os dejamos algunas fotitos.

Podrías ir a India, solo visitar Benarés y ya tendrías la imagen de todo lo que es este país.
Anna delante del Hawa Mahal de Jaipur, o La ciudad rosa, que no es rosa.


¿Volveríamos?

No. Kerala es bonito, pero tampoco tanto en comparación con la costa de otros países, y meternos en el corazón de la India de nuevo, segurísimo que no. Muchísima gente, mucho caos, mucho tráfico, mucho pito... de verdad, es difícil. Haber ido es una experiencia que siempre recordaremos, pero volver, no volveremos.

Ir en backwater por los canales Kerala fue una de las cosas más bonitas que hicimos en India