Cairns, Queensland, Australia

Guía de viaje de Australia

¡Ya nos falta casi nada para llegar a las antípodas de Catalunya! Australia es un destino enorme, y lo único que sabíamos antes de aterrizar era el nombre del aeropuerto... y tampoco lo teníamos muy claro. Es difícil prepararse un viaje a Australia sobre la marcha, como hicimos nosotros, pero si tienes tiempo, este es un viaje que requiere bastante preparación previa. Y mira que a nosotros nos gusta improvisar, pero con los precios de aquí, es un poco estresante. Así que aquí tienes nuestra guía práctica, ¡para que vengas a Australia un poco más preparado que nosotros!

Bienvenidos a Australia, el país dónde no podrás hacer ciertas cosas por miedo a morir


La cultura y las personas

Una de las cosas que más diferencia a Australia del resto de países por los que hemos pasado es lo dispuesto a ayudar que está todo el mundo y las ganas que tiene la gente de entablar una conversación, ni que sea de cinco minutos. Nosotros somos bastante de preguntar cualquier cosa a cualquier persona, pero las respuestas que nos dan en Australia son mucho más de lo que nos esperábamos. Por ejemplo, ¿te imaginas al cajero del supermercado preguntándote de donde eres, y dándote consejos para el viaje? Pues a nosotros ya nos ha pasado dos veces. Y lo mismo con el chico que vendía helados en Brisbane, el señor que salía de una tienda en Bald Knob...

Por supuesto, Australia es muy grande, y en diferentes sitios se lleva un rollo diferente. Ahora estamos súper contentos con la gente de Brisbane, pero en la zona Cairns pasaba un poco lo que pasa en todos los lugares turísticos: el objetivo del buenrolleo era venderte su pack o lo que fuere.

La economía y los dineros

Punto positivo ahí: pagar en Australia es tan fácil como en casa, si no más. Con un poco de miedo, tal como llegamos al aeropuerto sacamos $400 del cajero, a lo que tuvimos que sumarle $3 de comisión. El tema es que pasado un mes, aún teníamos $50 en metálico en el bolsillo. Y no por que sea barato, sino porque casi siempre aceptan tarjeta, incluyendo pago con tarjeta NFC y con el móvil.

Presupuesto

Llegar a Australia desde Indonesia nos costó 199€, y marchar de Australia hacia Nueva Zelanda, 300€.

En nuestra rutita por Australia nos gastamos 4.226€ en total, incluyendo alquiler de coches, tres vuelos internos, gasolina, alojamiento... y muchos pero que muchos ramen! Si hacemos la regla de tres, como estuvimos 40 días por esos lares, podemos deducir que nos gastamos unos 105€ al día. Por ser Australia, ¡no está mal!

Seguridad

Por dónde nos hemos movido nosotros, nos hemos sentido mejor que en casa. Todo es bastante civilizado, no hay mucha policía y huele a que es porque no la necesitan, todo el mundo confía mucho en todo el mundo... se respira muy buen rollo.

A veces hay locos por la calle que gritan o gente muy bebida... pero ser un país rico tiene esas cosas, que te pierde.

¡Oh! Casi nos olvidamos. Lo más peligroso de Australia son los animales. En una semana, y en menos de 150km recorridos desde Cairns hacia el norte, ya hemos visto señales de que podíamos ser asesinados por medusas, cocodrilos y cassowaries, y un guía nos había advertido de que vigiláramos con algunos cienpiés, arañas, serpientes y escorpiones que habitan en el bosque de Daintree. "Nadie se apoya en un árbol en el Daintree", nos dijo. Cuidao.

Hay una medusa del tamaño de un señor con americana que te puede matar
los ataques de medusa son tan normales, que hay vinagre en la entrada de la playa


Idioma

Todo el mundo habla un inglés correctísimo, si es que el acento australiano es correcto. Nosotros no tenemos un nivel de inglés bestial, pero cuando no entendemos algo es porque lo dicen muy, muy raro y a veces, además, muy rápido. Hay palabras que pronuncian totalmente diferente al resto del universo. Un ejemplo es agua, water. Tu dirias algo parecido a "uoter", con la e un poco abierta, pero ellos pronuncian "wota", con la o muy cerrada.

En un Airbnb hablamos con la señora que regentaba la casa y nos habló de lo poco que entendía a los americanos y a los ingleses...

Oh. Y a Roc no lo entendieron en el supermercado cuando preguntó dónde estaban los eggs. La señora le dijo que no era eggs, sino eggs. Eggs. Eggs. No, eggs no: eggs. Al final, la señora resultó ser italiana, y creemos que tampoco tenía el Proficiency, que digamos.

Transporte

Qué palo. El transporte público de largas distancias no existe en Australia, y con lo pequeñito que es el país, no estaría nada mal que lo hubiera. Todos los hippies vagos mochileros que viajan a Australia alquilan una furgoneta o una autocaravana y recorren largas distancias durmiendo en ella, pero como nosotros llegamos en navidades, que son las vacaciones del cole, no habían autocaravanas en Cairns y tuvimos que cambiar de plan. Así que alquilamos un coche de 30€ al día en la empresa Budget, y nos movimos por la zona de Cairns con él. Y llegados a Brisbane, nos encontramos con lo mismo... y lo solucionamos igual: un coche por 31€ al día en Budget, y a movernos por la zona Brisbane.

Por cierto, antes de llegar a Australia pedimos consejos a la comunidad de viajeros de Instagram, y nuestros amiguetes de @prismatravelblog nos dijeron que habían escrito sobre el tema en su blog, y flipamos con lo completísimo del post. Así que os lo linkamos aquí, ¡y a darle un vistazo a este post que lo explica todo sobre alquilar una furgoneta o autocaravana en Australia!

La comida

A parte de la carne de canguro, en Australia no tienen cocina propia. Cuando los europeos llegaron a Australia sobre el 1600, se cargaron la cocina aborígen y ahora no tienen nada especial. ¡Bravo! Todos los restaurantes o recetas actuales son tomadas prestadas de otras culturas con más forma y antiguedad que los australianos, así que no es difícil encontrar restaurantes japoneses, vietnamitas, tailandeses... a la que te alejas un poco de las ciudades, comes cualquier chorrada como wraps o bocadillos de pan de molde. Es fatal. Cómo no, en Australia hay muchos gorditos.

Para comer un poco bien y para no dejarnos el no-sueldo en los restaurantes, la opción que se lleva es comprar en los supermercados y cocinar en los albergues o en la furgoneta. Eso sí, tampoco es que bajes costes muchísimo, porque el supermercado vale un pelín más que en España.

El agua

¡Por fin podemos beber agua del grifo! Y está bien la cosa, porque comprar un botellín de agua mineral en el súper cuesta $1, o unos $3 si es de alguna marca pijorri... poca broma. Hemos bebido agua de todos lados, y en los sitios en los que el agua no es potable, te lo indican muy claro. Y para muestra, un botón:

Sabemos lo que piensas, y sí: todo estaba un poco torcido


Sanidad

Australia es nuestro vigésimo país, pero ha sido el primero a negarnos el acceso a nuestro valuosísimo Symbicort, el medicamento para asmáticos. Nos dijeron que costaba $55, pero que necesitábamos el prospecto del médico. Y no, nuestra receta española no valía, debía de ser una de australiana. Y si éramos turistas, teníamos que ir al médico privado para conseguirla. Oh. Nosotros aún tenemos dosis para cuatro meses, pero que no os enganche en bolas.

Internet

Conectarse a Internet en Australia es súper fácil: en todos los hoteles de ciudades o pueblos bien comunicados tienen un internet que vuela, y conseguir una SIM es tan fácil como ir al supermercado o a la tienda de una empresa de telecomunicaciones y comprarla. Hay tres grandes empresas, Telstra, Optus y Vodafone. Telstra es la que más cobertura tiene, pero es súper cara. Nosotros compramos la Optus, que ofrecía una tarifa de $30 por 30GB a gastar en 28 días. En resumen, conectarse es sencillo, pero hay dos peros:

El primer problema es que activar la SIM es trivial, pero necesitas conexión a internet. Por ejemplo, nosotros compramos la SIM de Optus, y para activarla necesitamos conectarnos a su web, y rellenar un formulario con datos sobre nuestro pasaporte y una tarjeta de crédito, que ellos usan para verificar que está a tu nombre y, por tanto, existes. Es cuestión de diez minutos, pero más te vale estar en el hostel y no rondando a tu suerte por Australia.

El segundo problema tiene que ver con la cobertura. Nos pensábamos que en Australia habría cobertura en todos lados, pero parece que en lugares remotos, no hay. Y eso no es sólo en lugares apartadísimos del interior de Australia... nosotros nos quedamos sin cobertura en la zona del bosque Daintree, a tan sólo media hora de la civilización, y el única opción que tuvimos para conectarnos a internet era pagar $5 por 100MB en los restaurantes que hay por ahí, que tienen una red especial para zonas "remotas". Muy loco.

Elige tu SIM y corre en cualquier supermercado grandote


Visados

El tema del visado para Australia nos tenía un poco preocupados, pero al final resultó ser el visado más fácil de conseguir. Tan sólo tienes que entrar a la web del ministero de Home Affairs, crearte un usuario como lo harías en cualquier lado, y aplicar para el visado de turista, que ellos llaman eVisitor subclass 651. Son muy del futuro. El formulario es súper sencillo. No hace falta adjuntar ninguna foto, ni tuya ni del pasaporte, y encima, es gratis. Esto te da permiso a varias estancias de 3 meses durante un año. Y te lo otorgan tan rápido, que mientras rellenábamos el formulario del visado de Anna, el de Roc ya lo habían confirmado.

La ruta

Nosotros hicimos la costa oeste, pero haciendo las grandes distancias en avión. Como llegamos en pleno verano, nos comimos las vacaciones escolares, de modo que no habían autocaravanas que estuvieran bien o que estuvieran al alcance de nuestro bolsillo. Así que lo que hicimos fue llegar a Cairns y explorar la zona en un coche de alquiler durante 7 días, volar a Brisbane y explorar en coche de alquiler unos 7 días más, volar a Sydney, y volar a Melbourne.

No os daremos muchos detalles porque no quieremos daros la turra contándoos lo mismo que cuenta la Lonely Planet, pero ahí va nuestra aportación personal: en la zona Cairns, nos encantó ir al Daintree Forest. Dormimos en el Daintree Crocodylus Village, dónde el señor que regentaba el "hotel" nos hizo una excursión nocturna súper interesante que nos hizo disfrutar como niños. Eso sí, la excursión valía unos $50 por persona, a lo que si le sumas la noche, la cena y el desayuno, es un pico... Si nos copiáis el plan, pensad que ahí no hay supermercados. Está cerca de la civilización, pero para ellos son lo que llaman "zonas remotas". No hay ni internet. Así que si queréis ahorraros un pico, llevad vuestra comida y os la cocinais ahí, que tienen una cocina bien bonita para que la gozéis.

¿Volveríamos?

Ahora mismo te diríamos que no. Australia es un destino muy caro, las distancias son muy largas, y algunas partes del país deben ser un universo paralelo... pero hay otros destinos mucho más cercanos, baratos y fáciles que también tienen cosas muy diferentes a lo que tenemos en casa.

Gili Meno, Lombok, Indonesia

Guía de viaje de Indonesia

Esta es la segunda vez que visitamos Indonesia. En 2017, vinimos a decirle holita a Java y a Bali, y este 2018, a Lombok. Indonesia es uno de los infaltables en toda ruta por Asia, por su bellezón y su precio. Ahora que hemos estado una semanita por aquí, se nos ha hecho un poco corto... y no sabemos si los desastres naturales han hecho del país un lugar aún más barato para los turistas, porque qué precios. Es un destino muy honeymoon, y si resistes la tentación de moverte mucho por el país, es un lugar súper tranquilo para desconectar y sentirse rico por muy poco dinero.

Se nos ve contentos, ¿¡eh!? A lo mejor es por el miedo de perder todas las comodidades que ofrece Indonesia... Mañana volamos a Australia, ¡y nos enlataremos en una autocaravana! Dicho esto, llega el momento de hacer un buen remember, juntar todo lo aprendido en estos 8 días, y escribirte una guía con unos puntos de rechupete.

Palmeritas en una de las islas Gili


La cultura y las personas

Viniendo de Filipinas, la cultura en Indonesia nos ha impresionado mucho. El contraste es bestial. Estábamos acostumbrados a ciudades un poco dormitorio, dónde no había mucha religión ni muchos eventos, y al llegar a Kuta nos hemos encontrado una explosión de budismo y templos, y además, muchos de nuevos aún en construcción. La primera vez que vinimos a Indonesia no nos impresionó tanto, a lo mejor porque no habíamos viajado tanto, y no teníamos con qué comparar, pero ahora...

Sobre la gente, como siempre: en los puntos calientes de la ciudad, hay atrapaturistas pesados. Nos pusimos un poco nerviosos cerca del aeropuerto de Kuta, envueltos de supuestos taxistas que vendían carreras a cambio de comisiones del taxista de verdad. Pero a la que te apartas un poco de los centros, como siempre, la cosa cambia. Nuestra experiencia en las Gili, sobretodo en Gili Air y Gili Meno, fue muy muy local, y muy de bienvenida.

Una celebración budista en el centro de Kuta


La economía y los dineros

En Indonesia, la gran mayoría de cajeros no cargan comisión, pero tienen otro problema: el límite acostumbra a ser muy bajo. Normalmente, no puedes sacar más de 1.250.000 rupias por extracción, que son unos 75€. Recuerda que es probable que tu tarjeta te cargue una comisión por cada retirada. Por ejemplo, La Caixa nos cobraba 4€ por extracción la otra vez que vivimos. Así que si tenemos que pagar 4€ cada vez que retiramos 75€ del cajero, vamos finos... Asegúrate de venir a Indonesia con una tarjeta tipo Revolut, N26, o cualquiera de estas sin comisiones, aptas para viajeros.

Presupuesto

Vivir en Indonesia durante 8 días nos costó 554€. Eso hace una media de 69,25€ al día, pero tened en cuenta que fuimos muy fuerte. Como sabíamos que en Australia íbamos a sufrir un poco, en Indonesia comimos, dormimos y nos movimos de modos relativamente lujosos.

A parte del presupuesto por vivir, volar de Manila a Bali nos costó 128€, y de Bali a Australia, 199€. Todos los precios por parejita. ¿Qué es eso de pensar como un individuo?

Seguridad

Nos hemos sentido muy amados en Indonesia. En Gili Air y Gili Meno nos sorprendió que no había policía, nadie nadie. Un dia, comentando la seguridad de la isla con un local, nos dijo que las islas eran tan pequeñas, que si alguien hacía algo malo, todo el mundo lo sabría y le harían la cruz de por vida. La conversación salió porque ahí, no tienen candados para las bicicletas, ¡que sociedad tan loca! En todo caso, no siempre es así: en Gili Trawangan todas llebavan candado, y están a un tiro de piedra...

En todo caso, alguien nos comentó que había lugares un poco más inseguros. Por ejemplo, nos hablaron de Kuta Lombok... se ve que es normal que roben las motos alquiladas a los turistas que aparcan en la playa sin pagar al gorrilla que corre por ahí. Uh. Así que preocupación mínima, pero preguntad en el hotel antes de hacer algo muy loco.

Idioma

En Indonesia nos ha pasado algo muy loco: la gente habla mejor inglés de la que oye. Es muy fácil entender a todo el mundo, pero a lo mejor nosotros nos complicamos un poco cuando hablamos, pero no nos entienden tanto como nos gustaría. Pero bueno, tampoco es un problema, ¿eh?

Transporte

Moverse por Indonesia es muy fácil, gracias a los trenes de Java y los taxis allí dónde no llegan el tren.

En la mayoría de sitios, puedes pedir un taxi por internet, con la app Grab, de la que tanto hemos hablado y que funciona en tantos países asiáticos. El problema es que en Lombok hay una especie de mafia anti-grab, y no hay conductores.

En caso de que no quieras usar ninguna app, no tengas internet, o simplemente no haya conductores cerca, los taxis fiables de Indonesia son de la empresa Bluebird, y funcionan con taxímetro. Los hemos usado las dos veces que hemos venido a Indonesia, y genial. En Lombok, el mismo conductor que nos llevó al puerto hacia las Gili fue el que nos vino a recoger, porque nos intercambiamos el contacto. Y en la segunda carrera, nos sorprendió de que aunque habíamos pactado un precio cerrado, el señor activó el taxímetro igualmente, y salió a pagar 30.000 rupias menos de lo que habíamos negociado. Alguien más ruín le hubiera discutido, pero fue bonito que activara el taxímetro, porque deducimos que de ahí paga impuestos y tal, cosa que apoyamos.

La comida

Hacía muchísimo tiempo que no comíamos tan bien...

Los que nos sigáis por Instagram, sabréis que aunque no seamos vegetarianos ni veganos, no nos apasiona mucho comer carne para desayunar, almorzar y cenar. El mundo es muy carnívoro, y cuesta mucho escaparse de no matar un animal para sentirse a gusto.

Así que todo fue alegría con Indonesia. Los platos típicos, Nasi Goreng y Mie Goreng, que vienen a ser simple arroz frito y noodles fritos, pueden pedirse sólo con vegetales. Gado-Gado y Olah-Olah, otros dos platos, pueden ser con pollo o con tempe, una masa de soja fermentada, que nos evita también tirarle un pedrolo a un animal. Y además, lo mejor: Indonesia es muy cuqui. Tan cuqui, que se les han pegado mucho la moda vegada, y es fácil encontrar restaurantes que preparan recetas veganas que en Barcelona son casi inimagibles.

Muchos platillos veganos en Pituq Waroeng, en la Gili Trawangan
Boles muy veggies en Pachamama Cafe, en la Gili Air


El agua

No bebas agua del grifo en Indonesia. Además, no hay muchos motivos para hacerlo, porque en todos los restaurantes te servirán agua filtrada, o agua mineral a precio normal y corriente.

Sanidad

Indonesia no parece un sitio dónde iríamos al hospital. A parte de los pequeños oasis turísticos, las ciudades son muy humildes, y las posibilidades muy muy limitadas.

Internet

¡Cómo ha subido el precio de Internet en Indonesia! Hace un año, en Yogyakarta, nos costó 7€ comprar 7GB de Oreedo. Esta vez, en Bali, pagamos 200.000 rupias (12,16€) por 8GB de XL Axiata. Y mira que comparamos precios en diferentes tiendas de la calle e intentamos negociar...

Update! Cuando nos quedamos sin crédito en Gili Meno, porque iOS decidió actualizarse y fundirnos la tarifa, compramos 10GB más por tan sólo 60.000. Así que aunque nos esforzamos mucho para conseguir un buen precio en Bali, deducimos que nos timaron un poquitín. Si os veis en la misma situación, comprad la SIM más barata que encontréis, y cuando tengáis que recargarla, lo hacéis y ya. Seguro que os ahorráis unos peniques.

Visados

Los españoles no necesitamos visado para visitar Indonesia. Hacemos cola en inmigración, saludamos, y ya está. Y a ninguno de los dos nos preguntaron si teníamos vuelo de vuelta a casa. Tan sólo que cuánto tiempo estaríamos, si era la primera vez que estábamos en Indonesia, ¡y pa' dentro!

La ruta

Como sólo hemos estado 8 días en Indonesia, podemos resumir la ruta en esta misma guía.

Aterramos en Kuta a las tantas de la noche, y el día siguiente lo aprovechamos para comprar un bañador y una camiseta para Roc, y volar a Lombok. Llegados a Lombok, cogimos un taxi hasta Senggigi por 130.000 rupias, y dormimos ahí.

Al día siguiente, fuimos a Gili Air, y nos quedamos ahí dos días. Ahí estrenamos la ropa de baño, y empezamos a hacer snorkel.

Luego, a Gili Meno un par de días más. En Gili Meno encontramos la paz de una isla que, pobrecilla, estaba bastante destrozada por el terremoto de octubre. Aunque hay todo lo que necesitas, no hay casi turistas. Pudimos hacer snorkel sólos, comimos genial...

El último día lo pasamos en Gili Trawangan. Todo el mundo, incluso los locales, dicen que es la isla de la fiesta. Así que dudamos un poco si ir o no, y fuímos sólo por ver si era verdad. Y bueno, la fiesta no nos persiguió demasiado: como en todas las islas, durmimos en un hotel genial y súper barato, y cenamos una de las mejores cenas de todo el viaje.

Y al siguiente, ya volvimos a Lombok, volamos a Kuta, y al día siguiente, ¡hacia Australia!

¿Volveríamos?

¡Lo hemos hecho! Ya estuvimos en Indonesia hace un año, y hemos vuelto. La otra vez vimos Java y Bali, que es la típica ruta, y esta vez nos hemos ido todo los directos que hemos podido hacia las islas Gili. Sólo hemos estado 8 días en Indonesia, porque nuestra ilusión era llegar a Australia, pero ahora se nos ha hecho corto, aunque supiéramos que sólo estábamos de paso. Si volvemos, nos han hablado muy bien del trayecto en barco desde Lombok hasta Flores... así que si quieres venir a Indonesia, ¡ya tienes tres planes dónde elegir!

A los caballos les da un montón de gustico que los bañen en Gili Air

Isla Siquijor, Filipinas

Filipinas en 29 días de mochileo

Filipinas es un destino muy instagrammer. La gente hace unas fotos de escándalo en playas preciosas, y cómo no, eso nos hace chispitas a todos. Viajar por Filipinas es muy fácil, pero elegir una ruta sin tener una Lonely Planet a mano no lo es tanto. Así que en este post vamos a compartir la ruta que hemos hecho nosotros, y a contaros qué ha estado bien y qué no. Sobretodo, ¡qué no! Ayay el mojón de las Chocolate Hills...

Cebu

¡Bienvenido a Filipinas! Cebu fue nuestro aeropuerto de llegada a Filipinas. Como cada vez que llegamos a un nuevo pais nos quedamos un día completo en la ciudad de acogida, esta vez nos tocó Cebu, que es la segunda ciudad más grande de Filipinas. Durmiendo un par de días en una ciudad conocemos la vida real del país y tal. Y así fue, y nos sentimos un poco inseguros. Veníamos de Taiwán, Japón, Corea del Sur, China... lugares súper seguros dónde no despiertas demasiado interés. Totalmente opuesto a Cebu: mucho movimiento en la ciudad, la mitad de la ciudad mirándote, algún acercamiento por detrás muy sospechoso... mal rollo. Como nosotros vamos con tiempo, no nos sabe mal haberle dedicado un día a dar vueltas por Cebu, pero si vienes de vacaciones un par de semanas, sé sabio y marcha a Malapascua, Panglao o Siquijor tal como aterrices.

Por cierto, en Siquijor, la mujer que regentaba un hotel nos confirmó nuestras sospechas, y nos dijo literalmente que no se puede confiar en nadie de Cebu, que hay muchísima gente, muchos jóvenes adictos a las drogas...

Lo que más mola de Cebu es una iglesia. ¡Escapa!

Panglao

El siguiente destino fue Panglao, la isla que hay al sur de Bohol, que es la isla que hay al este de Cebu. Se llega desde Cebu en ferry, por 700₱ en clase turista y 1.000₱ en clase business. Como nos creíamos que la turista sería en la cubierta fuimos en clase business, pero al final la turista también era dentro del barco, con aire acondicionado, así que si tuviéramos que elegir de nuevo, iríamos en los de 700₱. Tras llegar a Tagbilaran, la ciudad portuaria de Bohol, tuvimos que subirnos a un triciclo (una especie de tuktuk) y llegar a nuestro hotel en Panglao. El primer precio que ofrecen es de 300₱, pero apartándonos un poco del puerto llegamos a 200₱.

Las expectativas que teníamos de Panglao eran muy altas: mal inicio. Estuvimos tres noches aquí, pero como anochece tan temprano, sólo disfrutamos dos. El primer día lo dedicamos a ver las playas de Dumaluan y Alona, y el segundo a visitar las Chocolate Hills.

El día de playas no fue ni bien ni mal. Las playas no eran tan increíbles cómo nos habíamos imaginado. Dumaluan nos pareció bonita, pero la marea estaba muy baja y el mar no cubría más que las rodillas. Y tampoco pudimos disfrutar mucho, porque nos rodeó un grupo de 8 chavales, que no sabíamos de qué plan iban. Al final todo fueron risas y buen rollo, pero al principio era una situación un poco rara que no te deja estar tranquilo. Luego fuimos a Alona, y nos encontramos con un destino muy turístico, con apenas 5 metros de orilla, y algunos beach boys vendiéndote cosas. Llegamos hasta el extremo sur de la playa, que deben ser 10 minutos andando como mucho, y vimos la puesta de sol desde el mar. ¡Bonito! Pero ya.

Los jovencitos confusos que no nos dejaron tranquilos

Sobre las Chocolate Hills... dios mío, que daño hace Instagram. Tras pegarnos dos horas de subida y dos horas de bajada en moto, incluyendo un pinchazo, sólo os podemos decir que mejor no vayáis a verlas. Nuestra expectativa era la de hacer una excursión por los montes esos tan bonitos, pero no... hay una escalera de unos 100 peldaños, un lugar para hacer la foto, y ya. Suerte que conocimos a 6 catalanes súper majísimos para compartir la experiencia, porque sino... qué peñazo.

Un puente a medias que lleva a ninguna parte. ¡Filipinas!

Siquijor

Al día siguiente cogimos el ferry a Siquijor por 700₱ por persona, y nos pasamos ahí 7 noches y 8 días de nada. ¡Y es la isla que más nos gustó de todo Filipinas! Estas líneas las estamos escribiendo desde Corón, mientras echamos mucho de menos la calma que vivimos en Siquijor.

Como 8 días no se resumen demasiado rápido, vamos a hacer posts a parte, para que esto no sea muy turra: ¿Qué hacer en Siquijor? ¿Dónde comer en Siquijor? ¿Dónde dormir en Siquijor?

Tras esos 8 geniales días, disfrutando de esta isla que mezcla turistas y locales tan genialmente, emprendimos nuestro viaje hasta Siargao, aunque como veréis más adelante, no cuajó...

Así son las carreteras interiores de Siquijor. Lovely!
Las cascadas Lugnason: ¡un salto de 12 metros! Caqueta.
¡La señora del restaurante Chekesh, comida local buenisísima!


Cebu

Para volver a Cebu, puedes ir en ferry hasta Dumaguete y luego, desde ahí, coger un autocar hasta Cebu. Pero es un camino más lento que el que hicimos nosotros: ir del puerto de Larena de Siquijor hasta Cebu pasando por Tagbilaran, la ciudad de Bohol. El precio es de 1.200₱ (20€) por persona en clase turista, y tardas 4 horas y media de nada.

Nuestra idea era dormir en Cebu, y al día siguiente, tomar el vuelo hacia Siargao. Pero por culpa (o gracias) al tifón Samuel, nuestros vuelos fueron cancelados, y los cambiamos por unos hacia Coron al día siguiente. Bonito fue el destino, que hizo que nos encontráramos con Laia y Marina, unas amigas de hace un chorrón de años y de los seis amigos catalanes con los que fuimos a las Chocolate Hills (¡sic!) hacía una semana y pico. Gracias a Laia aprendimos que los asmáticos deberíamos ir al pneumólogo cada 8 o 9 meses. ¡Ups!

Tras un par de días, nos despertamos a las 3am en Cebu, para ir al aeropuerto y volar hacia...

Coron

Nuestra idea en Coron era esperar que pasa el tifón Samuel bajo un techo sólido. Así que nos tocó estar ahí demasiados días. Lo que más disfrutamos de Coron fue un island hopping que hicimos con los Drifting Voyagers, ¡una pareja que lleva años de luna de miel! Fue genial porque pudimos hacer el island hopping ellos y nosotros, siendo sólo 4 en el barco. Normalmente los island hoppings son de unas 20 personas, y es un poco rollo. Música a tope, la gente un poco pedo... ¡turismo del que tenemos en casa y del que huímos!

Para que te hagas una idea, una estampa de Corón pueblo
¡Así son las vistas del island hopping de Corón!
Barun Beach con nuestros nuevos coleguis
Nuestro guía contándonos cómo comernos a este bicho


El Nido

Nuestro plan por El Nido era el de hacer un island hopping y un poquitín de submarinismo en un sitio que nos había recomendado nuestra amiguísima Laia. ¡Así que a por ello fuimos!

Tal como llegamos, quedamos para cenar con otra pareja de Instagram, los Mochileros Rastreros, una pareja que lo dejó todo y se fue de viaje largo por el sureste asiático. Igual que con los Drifting Voyagers, negociamos un island hopping privado, solo para 4 personas, y a disfrutarlo!

¡Ojo al banquete que nos prepararon!
Relajeo subacuático sobre el coral fino filipino


Al día siguiente, hicimos otra iniciación al submarinismo con 3 inmersiones. Nos costó 62€ por persona, y lo hicimos con el equipo de Deep Blue Dive Seafari. ¡Buena experiencia! La putada fue que Roc estaba un pelín resfriado, y sufrió lo que se llama "un bloqueo reverso". Tras estudiar mucho en Google, vio que sentía presión en el oído porque como tenía las trompas de eustaquio llenas de mosquitos, la presión no podía salir por ahí.

Roc aún no sabe que va a sufrir del oído, ¡jaja!
Ahora ya empieza a tener molestias, ¡jaja!


Port Barton

En Port Barton... no hicimos nada. Roc aún estaba un poco resfriado, y Anna enfermó de algo raro. Estábamos los dos que dábamos pena. En Port Barton había un island hopping baratito, que ignoramos totalmente por culpa de lo pachuchos que estábamos.

Eso sí: descubrimos un restaurante regentado por dos catalanes, que no os podéis perder. Se llama Big Mama, y nos sentimos como en casa. Si les hacéis mimitos en catalán, a lo mejor nos tratan tan bien como a nosotros ¡y os sirven un poco de fuet! ¡Babitas!

El mood de Port Barton


Puerto Princesa

En Puerto Princesa tampoco hicimos mucha cosa. Es una ciudad aeropuerto. Hay un poco de fiesta para los locales, pero es una ciudad bastante de paso. Y eso es lo que hicimos nosotros: pasar un poco, y disfrutar de que ya nos encontrábamos mejor, ¡y de que en breve íbamos a coger un avión hacia Indonesia!



Amigo, ¡este fue nuestro plan por Filipinas! Si tienes alguna duda, no dudes en escribir un comentario y buscaremos en el baúl de los recuerdos, que seguro que podremos contestarla con propiedad. ¡Un abrazo y a suerte con Filipinas!

Siquijor, Filipinas

Guía de viaje de Filipinas

¡Holita! Filipinas es un destino muy pero que muy instagrammer, gracias a sus playas paradisíacas. En ellas puedes hacer dos cosas: o tomar el sol hasta asarte como un polluelo, o lo más sano, disfrutar de sus corales haciendo snorkel o submarinismo. Si nunca has hecho submarinismo, ¡ahorra un poquitín y ven a las Filipinas!

Anna en la playa Paliton de Siquijor


La cultura y las personas

Filipinas es enorme. Es fácil generalizar en otros países, pero en un país con 180 islas y otros tantos idiomas, es difícil e injusto generalizar. ¡Pero vamos a hacerlo!

En las islas menos turísticas, como en Siquijor, la gente es un amor. Disfrutarán de tu compañía, podrás pedir consejos y preguntar cosas sobre la isla... lo que sea. Les encantará hablar contigo, y no habrá ninguna prisa para volver a sus quehaceres.

En islas más turísticas, como en Panglao o Coron, pasarán un poco mas de tí. Hay mucho más negocio, y todo es más caro, así que ellos también tienen que centrarse más en sus trabajos y menos en hacer lazos con los turistas. Se está cómodo, porque tampoco es que sean pesados, pero sí que ves que no hay tanta comunicación.

Y para terminar, las ciudades como Cebu: ¡huye! La gente de los hoteles es amable, por supuesto, pero la calle es un poco salvaje... Según los locales de las islas pequeñas, en Cebu y Manila hay problemas con las drogas, y no te puedes fiar de nadie. Así que si los locales piensan eso, ¿qué vas a pensar tú, que se te ve que eres extranjero a leguas?

La economía y los dineros

Este es un punto un poco chungo: sacar dinero de los ATM es un tema peliagudo en Filipinas. En teoría, el límite por transacción era de hasta 50.000₱, pero en realidad nos hemos encontrado que sólo son 10.000₱. Además, en vez una comisión de 12₱, nos cargan 250₱. Así, cada vez que queremos sacar 10.000₱ (165€), tenemos que pagar 250₱ (4,15€) de comisión.

Pagar con tarjeta es común en las ciudades grandes, como Cebu, y también en los restaurantes muy muy turísticos. Pero en los sitios más normales, tienes que pagar siempre en metálico.

Último problemín: hemos tenido problemas para sacar dinero con la Revolut Mastercard, pero no con la Revolut Visa. Así que si tenéis Mastercard, traed una Visa por si acaso. ¡O un amigo con Visa!

Presupuesto

Vivir 29 días en Filipinas, incluyendo algunos ferris y vuelos domésticos, nos costó 2.552€ en total. Eso son 88€ al día. Filipinas dispara un pelín el presupuesto y no por que sea súper caro, sino por los largos desplazamientos... y además, nosotros hemos hecho un par de días de submarinismo. Si vas a Filipinas, vas a jugar! Como dicen ellos, It's more fun in the Philippines.

Los vuelos de entrada y salida al país los ponemos siempre a parte porque no es lo mismo que volar desde el país de al lado que desde España. Volar de Taipéi a Cebu nos ha costado 177€, y volar de Manila a Bali, 210€, incluyendo el vuelo de Puerto Princesa a Manila. Precios por pareja, ¡por supuesto! El vuelo interno, de Cebu a Palawan, lo incluímos en presupuesto total, porque es un precio más estable. Si quieres hacer lo mismo que nosotros, tus vuelos domésticos tendrán precios parecidos a los nuestros, así que al presupuesto general que van.

Seguridad

En Cebú no nos hemos sentido muy seguros. A lo mejor es porque veníamos de sitios muy seguros y muy ricos, y llegar a Filipinas tras unos meses de primer mundo es un cambio grande. En Cebú nos hemos sentido muy mirados, y nos han pasado cosas raras: una moto nos pasa súper cerca y el que va de paquete nos chilla en la cara, un niño se nos acerca muchísimo por detrás porque sí y le tenemos que dar un codazo para que vuelva con sus amigos... cosas a las que ya no estábamos acostumbrados.

Como en todo el mundo, la sensación de seguridad aumenta conforme te vas alejando de las ciudades grandes. En Panglao la gente ya nos miraba como a alguien con dinero a quién venderle de todo, pero las vibraciones ya eran otras. Y en la siguiente isla, en Siquijor, la gente ya te decía hola por que sí, te sentías super bienvenido, abrazado y acogidísimo. Así que... ¡aléjate de Cebu y de Manila!

Seguridad armada en los cajeros: ese tipo de seguridad


Idioma

Los dos idiomas oficiales son el inglés y el tagalo, pero hay más de 180 lenguas repartidas por las islas. Por ejemplo, tal como llegamos a Cebu, el taxista nos contó que él hablaba tres idiomas: inglés, tagalo (el idioma "filipino") y bisaya (el idioma hablado en la región de Cebu). También nos contó que estudió español en la escuela, pero no recordaba lo que significaba "hola". Así que nos lo creemos mig mig.

A parte de esta turra muy académica, en Filipinas hay palabras muy pero que muy parecidas al español, gracias a los simpáticos descubridores de Filipinas, los españoles. A parte de palabras básicas, que son calcadas, como casa, grande, negro o mucho, hay otras que suenan súper parecido, y que hacen mucha gracia. Por ejemplo, el taxista nos contó que hola es algo parecido a cómo leerías komustás. Le dijimos que se parecía mucho a ¿Cómo estás? y nos preguntó que qué significaba. Este señor no estudió español... o está ya muy mayor.

"Policía" se escribe "Pulisya", a lo P.A.W.N. Gang


Transporte

En Filipinas hay cuatro alternativas para recorrer distancias cortas: taxi, jipney, triciclo, o alquilar una moto.

Taxis los hay con taxímetro, de los de toda la vida, que paras por la calle y ya está, y los hay que se piden via Grab. Grab es una app tipo Uber que da servicio en las principales ciudades filipinas, como Cebu, y tiene unos precios muy buenos por el servicio que ofrece. Con Grab puedes pedir o taxis con taxímetro, a lo que le suman 30₱ de comisión, o coches con conductor privado, que nos dan un precio cerrado. Además, en el aeropuerto vimos un cartel dónde había una promocode. No sé si aún valdrá, pero por si cuela, en su día era BESTOFCEBU, e hizo que del aeropuerto a nuestro hotel, cerca del centro de Cebu, costara 300₱ en vez de 400₱. Te dejamos aquí la web oficial de Grab para que le eches un ojo.

Los jipney son el transporte que usan locales para moverse por la ciudad, y son ultra baratos. Son antiguas furgonetas o 4x4 modificados para que sea cómodo subirse a la parte de atrás. Funcionan como autobuses de línea, así que tendrás que saber cómo se llama la parada del sitio al que vas, y cómo no, la clave es preguntárselo a los locales. El precio es de 8₱ por trayecto, se le paga a un señor que ayuda al conductor o le das el dinero al de al lado para que se lo dé al conductor, y cuando quieres bajarte, chillas ¡pare!


Un jipney a lo the fast and the furious

Seguimos con los triciclos. Son como los tuktuk en otros países. Aquí no es nada más que una moto de 175cc enganchada a un sidecar con techo. Van a 30km/h, y en la mayoría de islas turísticas son el modo más simple de viajar si no te quieres comer la cabeza. Valen unos 50₱ para los locales, pero como pactan precios entre ellos, a los turistas nos quieren cobrar 300₱ o 350₱... nosotros conseguimos bajar a 200₱ pero nos costó un montón. A lo mejor tú lo bajas más, pero ahí entra tu capacidad de negociación, pesadez, amabilidad o don de gentes.

Y dejamos lo mejor para el final: alquilar una moto. En las zonas turísticas, como el puerto de Bohol o la isla de Siquijor, hay gente con un montón de scooters y muchas ganas de alquilarlas. Valen entre 300₱ y 350₱ al día, y acostumbran a estar correctas. También es fácil alquilarlas en los hoteles, pero eso significa que tendrás que llegar al hotel en triciclo, y sumarás 300₱ de gastos innecesarios. Si sabes que vas a salir de la isla por el mismo puerto al que llegas, alquila la moto en el aeropuerto, y ya. Además, es muy gracioso ir dos con sus mochilas en una moto súper pequeña: ¡todo risas y para nada peligroso!


Para recorrer largas distancias, puedes hacerlo en avión, autocar o ferry. Y los ferries están genial: relativamente rápidos, sin mucho mareo, no hace falta hacer reserva previa... Hay dos clases: la turista y la business. La turista vale 700₱ y la business 1.000₱. Y habiendo probado las dos, ¡nos quedamos con la turista!

La comida

En Filipinas es bastante fácil comer, pero un pelín difícil comer bien.

Según los locales con los que hemos ido hablando, los platos típicos de abuela son el adobo, cerdo o pollo adobado, cocido a fuego lento y acompañado de arroz, y el súper famoso lechón, cerdo asado todo entero, un poco seco a veces, y también acompañado de arroz. Los dos están bien, pero es que el sabor del cerdo es un sabor bastante fácil... El precio de ambos ronda los 120₱ (2€).

Joaquín el lechón siendo troceado por un filipino hambriento

Si te gusta comer verde de cuando en cuando o, simplemente, no volver de vacaciones siendo una bola, hay una breve oferta gastronómica vegetariana. En los restaurantes locales hemos encontrado verdura hervida (frita con un poco de panceta, no vaya a ser...), tortilla de berenjena, y berenjena asada con soja. ¡Riquísimo! Viajando nos hemos vuelto muy fan de las berenjenas asadas con arroz. El precio de un plato verdura con arroz ronda los 50₱. (0,80€).

Rondando el mismo precio, hay pequeños restaurantes locales y humildes que tienen un montón de ollas con comida ya cocinada, y puedes oler y recrearte la vista antes de pedir. "Como los españoles descubrieron Filipinas y les enseñaron a cocinar" (según la señora de la próxima foto), encontraremos recetas y potajes muy parecidos a la cocina tradicional española que te preparaba la mama o la yaya.

Anna y la cocinera del Chekesh, nuestro restaurante favorito de Siquijor

Y si quieres sentirte como en casa, tranquilo: en las islas turísticas hay todos los restaurantes que busques. Eso sí, el precio se dispara mucho para ser Filipinas. Hoy mismo nos hemos comido unas pizzas excelentes, y hemos pagado unos 500₱ por cada una. Eso son 8,40€, que no es tanto en Barcelona, pero en Filipinas es la comida más cara que hemos pagado en un mes de viaje.

El agua

No bebas agua del grifo en Filipinas. Nadie nos ha advertido de que fuera peligroso, pero sí hemos visto que en la mayoría de restaurantes un poco guays aclaran que el agua y el hielo que te sirven son filtrados. Si te da miedo comer fruta y verdura en Filipinas por si ha sido lavada con agua apestosa, tranquilo: nosotros hemos comido un montón de fruta y verdura y ningún problema. Eso sí, en restaurantes muy cuquis... en los otros, la verdura, cocinadita. Aunque tampoco es que te ofrezcan verdura cruda, así que tampoco hace falta preocuparse.

Una empresa de agua embotellada en Coron. Las hay por todos lados.


Sanidad

Un poco de mal rollo en este punto. Hay tantas islitas en Filipinas que no todas pueden tener un hospital decente. No es un buen sitio al que ir si tienes miedo de la vida, aunque aquí vive mucha gente, y sobreviven de algún modo. A todo esto, no será peor que Etiopía, e incluso ahí pudimos hacernos un test de la malaria en un centro médico, así que... no sufras y que este punto no te asuste. Y si pasa algo malo, ¡no nos busques, porfaplis! ¡Con lo que cuesta tener la conciencia tranquila!

Internet

La conexión a internet de los hoteles es lentísima. Además, como en la India, las conexiones de móvil a veces funcionan bien en una isla, pero no en una otra. Como nosotros dependemos bastante de internet de cara a improvisar, no queríamos jugárnosla, y compramos no una sino dos tarjetas SIM. ¿Para qué elegir una compañía si puedes tener las dos? Al llegar a Siquijor se confirmó el problema: una de las SIM se quedó sin cobertura un día, y el siguiente, se quedó sin cobertura la otra. ¡Así que a por dos tarjetas!

Las empresas de telefonía más grandes en Filipinas son Globe y Smart. Además, son las dos que tienen un puestecito en el aeropuerto de Cebu. Si vienes del primer mundo, en este punto encontrarás el primer cambio cultural: incluso el precio de las SIM se puede regatear. Nosotros vimos en esta página web que los precios eran de 300₱ al mes por 2GB, mientras que en los puestos el mínimo que nos pedían por un mes eran 1.000₱ por 17GB. No es mal precio, pero si no vas a poder gastarlo porque en tal isla no hay tal red, es tirar el dinero. En resumen: si quieres los 17GB has triunfado, y si no, puedes preguntarles por otros planes de datos. Nosotros les enseñamos las tablas de precios de esta web tan genial, que en teoría eran los oficiales, y nos los igualaron. En todo caso, tres semanas más tarde, compramos 2GB más de Globe por 95₱, que en Port Barton iba súper rápido.

Lo que ofrece Smart en el aeropuerto de Cebu
Y lo que ofrece Globe justo al lado


Visados

Con nuestro pasaporte de español conquistador, en Filipinas nos dicen hola con los brazos abiertos. Bájate del avión, di hola en inmigración, y ala, ¡ya estás dentro! El visado de turista es de un mes. Y a nosotros nos preguntaron si teníamos vuelo de salida, y nos preguntaron a dónde íbamos y qué día, pero no tuvimos que enseñar el vuelo.

La ruta

¡Échale un vistazo al detalle de nuestra ruta haciendo click muy suavemente en este link!

¿Volveríamos?

Hombre, no sé no sé. Le hemos dedicado un mes entero, así que ya nos hemos dejado entusiasmar por Filipinas. Y hemos hecho algo a lo que teníamos muchas ganas y miedo a la vez: submarinismo. Si quieres probarlo, Filipinas es un gran destino para tí: según Laia, nuestra amiga freak del submarinismo, la vida submarina de estas islas es una de las más coloridas del mundo.

La lástima de Filipinas es que no es fácil de visitar en poco tiempo. Hemos conocido a muchos catalanes y españoles pasando las vacaciones por aquí, y vemos que todo el mundo tiene un poco de prisa para cojer el siguiente avión, y no puede disfrutar demasiado de la isla en la que está. Además, los tifones: a unos amigos que conocimos aquí les cancelaron el vuelo de Cebu a Siargao dos veces... qué percal. Eso significa que te tienes que quedar en Cebu hasta el próximo vuelo, o a que pase el tifón... o irte a otro sitio, como hicimos nosotros. Así que si vienes a Filipinas, un cosejo: o hacer sólo la mitad de la ruta que hace todo el mundo, o vienes con tres semanas o un mes.

Y sobretodo sobretodo sobretodo, ¡sumérgete!

Taipéi, Taiwán

Guía de viaje de Taiwán

Como somos gente normal, Taiwán tan sólo nos sonaba de las etiquetas de camisetas y otros productos fabricados en Asia. ¿Dónde está y cómo será Taiwán? Al igual que China, Taiwán nunca estuvo en nuestro plan de viaje... aunque tampoco nunca lo tuvimos. Pero ya nos entiendes: nadie se va de vacaciones a Taiwán. ¡Pues bien! Como llueve tanto, sólo estuvimos una semana en Taiwán, así que tampoco nos hemos convertido en unos expertos de la isla, pero si necesitas unas pinceladas sobre Taiwán mientras planificas tu viaje, aquí va nuestra guía antiviajera.

Vet aquí el Arco de la Liberty Square y la aún más impresionante Anna


La cultura y las personas

La gente de Taipéi es muy bonita. Viniendo de Japón, dónde la única gente amable era la gente muy mayor que no tenía nada mejor que hacer que tener una charla contigo, en Taipéi la gente nos abrazó bastante. Nos sorprendió que de cuando en cuando nos saludaran por la calle en chino y en inglés, que los conductores de los autobuses fueran súper amables, y nos dieran las gracias al bajarnos... Tal vez Taipéi fue una capital un poco fría, pero la gente la hacía un poco más cálida.

La economía y los dineros

La moneda oficial de Taiwán es el nuevo dólar taiwanés, con código TWD, pero con el típico símbolo $. Si ves $ escrito en este post, no te confundas con los USD, que tienen un valor bien distinto.

En Taiwán es muy fácil encontrar cajeros, y además, sin comisión. Así que puedes ir sólo con $1.000 encima, que si necesitas más, puedes encontrar un cajero sin mucho esfuerzo. Además, a parte de los comercios callejeros o restaurantes muy muy cutres, casi en todas partes puedes pagar con tarjeta, vía NFC o con el móvil.

Presupuesto

En los 7 días en Taiwán nos hemos gastado 440€, y si hacemos la regla de tres nos salen unos 63€ al día. Pero si vienes a Taiwán, cuenta con que no hemos salido de la ciudad, así que si planteas moverte, tu presupuesto tendrá que ser un poco más alto que el nuestro.

Sobre llegar y salir: el vuelo de Okinawa a Taipéi nos costó 93€, y ir de Taipéi a Cebu, 142€ en total. Los precios son por pareja, porque hace diez meses que somos totalmente inseparables.

Seguridad

Como en casi toda Asia, en Taiwán vas a sentir verguenza ajena de tu país. Ven aquí y verás un montón de cosas que te harían explotar la cabeza en tu pequeña península, y voverás diciendo "¿por qué mi país no es así?"

Idioma

El idioma oficial es el chino, pero mucha gente chapurrea un poco de inglés. Incluso los transportes públicos están en ambos idiomas. Así que cero problemas: esto no es China.

Transporte

En Taiwán nos hemos movido más bien poco: del aeropuerto a Taipéi, autobús y metro por Taipéi, y de nuevo al aeropuerto. Pero nos ha sorprendido el precio: el autobús vale $15 (0,43€) por persona y trayecto, el metro entre $20 y $50 según la distancia, y el tren de la ciudad al aeropuerto, $150 (4,30€). Además, Google Maps y la app Maps de iOS te lo ponen bien fácil para moverte. Aquí fue la primera vez que vimos que los autobuses aparecen geolocalizados en tiempo real en Google Maps... ¡el futuro está aquí!

La comida

En Taipéi nos encontramos con que estuvimos una semana viviendo, y los restaurantes que más nos gustaron fueron un vietnamita callejero, uno tipo fast food coreano, y un vegetariano dónde el precio iba al peso. Así que si buscas la típica comida taiwanesa, te diremos que lo más raro que hay aquí es el stinky tofu, un tofu que huele a horror e infierno, y la tortilla de ostras, que por un lost in translation en un restaurante no llegamos a probar, pero que es lo que te imaginas.

A parte de la cocina internacional que caracteriza cualquier ciudad medio ocupada, en Taipéi lo común y popular es cenar en uno de los muchos mercados nocturnos que hay. Nosotros fuimos a dos, el de Ningxia y el de Nanjichang, bastante "para todos los públicos" el primero, y un poco más local el segundo. En el segundo fué dónde nuestros amigos belgofranceses que conocimos en Okinawa nos llevaron al vienamita buenísimo y barato. ¡Pedid la sopa de fideos con pollo encima! A parte de los mercados nocturnos, también hay muchos restaurantes regentados por señoras, a las que amorosamente llamaremos mamis, que tienen un montón de comida servida, tú eliges qué quieres y si deseas arroz, y ellas te cobran dependiendo de lo que pidas, pero rondará los 2€.

Las mamis: restaurantes humildes dónde comerás verduras y arroz por 2€
Un puestecito callejero de setas enormes en el night market de Ningxia


El agua

Ui, hacía mucho tiempo que no nos preocupábamos por este tema, y en Taiwán tenemos que estar atentos de nuevo. Tal cómo llegamos al primer hotel, nos encontramos este precioso cartelito pidiéndonos que resistiéramos la tentación de hervir agua del grifo para hacernos el té. Así que si te aconsejan que no la uses ni para hervir, imagina lavar la verdura con ella.

No... no bebas agua del grifo, ni que la hiervas dos horas


Sanidad

El test del Symbicort dio tan buenos resultados que estuvimos a punto de comprar otro, por si las moscas. Aquí el Symbicort de 120 dosis vale 1.200$, que son 34,43€ al cambio.

Internet

En el aeropuerto de Taipéi hay tres empresas que ofrecen internet, y cómo no, elegimos la más barata. Y resulta que está siendo más rápida que la del hotel... ¿El precio? Pica un poquitín. 7 días de tarifa plana, $450, que son 12,83€. Un pelín más cara que lo que estábamos acostumbrados, pero nada exagerado.

Visados

Con nuestra cara bonita y nuestro pasaporte rojo nos dejan estar 90 días en Taiwán. En teoría necesitas tener un vuelo de salida del país, y nosotros no nos la jugamos. Pero a ninguno de los dos nos preguntaron si teníamos vuelo de salida, aunque hicimos colas diferentes y, por tanto, nos tocaron dos agentes distintos.

La ruta

Poco te podemos contar en este aspecto. Nosotros fuimos del aeropuerto al hotel y del hotel al aeropuerto, y mientras estuvimos en la ciudad, no hicimos nada muy muy impactante. Ir a la torre Taipei 101, hacer esta ruta a la Elephant Mountain... Taipéi no es una fiesta cultural precisamente.

¿Volveríamos?

Si vas con tiempo, Taiwán puede ser un buen destino si vas a patearte los parques nacionales, pero plantearse Taipéi ciudad como destino es un poco meh. Por culpa del mal tiempo hemos sacrificado el movernos demasiado, pero la verdad es que con la de lugares increíbles que hay en el mundo, volver a Taiwán sería raro. La capital es un poco mediocre, y seguro que los parques nacionales son una pasada si vives aquí, pero si lo que buscas es el color verde, ¿has visto la guía que escribimos sobre Sri Lanka?

Las vistas desde la Elephant Mountain, con la torre Taipei 101 sacándote la lengua

Zamami, Okinawa, Japón

Guía de viaje de Japón

¡Bienvenidos a Japón! En esta guía hay los aprendizajes de no uno, sino tres viajes a Japón. En 2016, vinimos a Japón los dos por separado, y dos años más tarde, hemos vuelto juntitos y revueltos. Los dos primeros viajes fueron por el Japón típico, haciendo una ruta enorme con el Japan Rail Pass, y este último viaje está siendo por Okinawa, con mucha calma.

日本にようこそ


La cultura y las personas

Si vienes a Japón porque crees que será como en las películas de Studio Ghibli, que sepas que los japoneses son más como el padre de Shin Chan.

En todo caso, Japón es enorme, y enorme es la diferencia entre diferentes zonas de Japón. Y también entre distintas edades. En las ciudades, vas a ser un turista más, sobretodo para los jóvenes. En cambio, en los pueblos o en el monte, serás la persona más bienvenida del universo. A lo mejor lo más característico de Japón están siendo los viejecitos súper amables y amorosos con los que nos estamos cruzando. Son como los del manga, y te hablan y te miran muy felices, ¡y en Okinawa incluso le regalaron una flor preciosa a Anna!

¡Amor en una flor!


La economía y los dineros

Ui, muy loco este apartado. Por una parte, muchos comercios en Japón sólo aceptan cash: gran parte de los restaurantes tradicionales, pequeños supermercados, hoteles modestos... y por otra parte, ¡este será el primer país en 10 meses que podremos pagar con el móvil!

Algo que te entristecerá: encontrar ATM's no es difícil, pero aplican una comisión. En nuestro caso sólo fueron 216¥ (1,69€) de comisión por retirada. Como máximo, puedes sacar 50.000¥ cada vez, que son unos 390€. Como somos unos lumbreras, deducimos que si aplican comisión lo mejor es sacar el máximo permitido cada vez, así que sacamos cash sólo dos veces, 100.000¥ en total.
¡Paga todo lo que puedas con tarjeta! Nosotros hemos utilizado siempre Revolut, 19 meses viajado sólo con esta tarjeta, y ahora, ya en casa, la seguimos utiliando.

Presupuesto

Vivir en Japón durante 17 días nos ha costado 1.407€, que son unos 83€ al día.

Los vuelos de Seoul a Naha costaron 145€ en total, y el de Naha a Taipéi, 93€ en total. Siempre precios por pareja. ¿Que es esto de pensar como individuos, loco antisistema?

Seguridad

Japón es otro de los países que hace que sintamos vergüenza ajena de Europa. En Japón es normal ver coches en el parking con las ventanas bajadas, móviles encima de las mesas... de todo. Por lo que a nosotros respecta, nunca antes habíamos estado haciendo snorkel durante tantísimo tiempo, con todas las cosas en la toalla, sin preocuparnos de que nadie nos lo vigilara.

Ostras, algo que también nos ha sorprendido un montón de Japón: no es extraño ver puestecitos callejeros autoservicio. No te lo imaginas, ¿eh? Pues pongamos que estás en la montaña, en medio de la nada, y pasas cerca de una vieja casa. Pues puede que al lado de la puerta haya un cubo lleno de paraguas, y al lado una pequeña nota que dice 1 paraguas = 1.000¥. Si quieres un paraguas, lo pagas, lo cojes, y ya. ¿Por qué no todo el mundo es así?

¿Será por los 60.000.000.000€ perdidos del rescate bancario en España? ¿Será por el caso Nóos? ¿Por el caso Pujol? ¿O por la Amnistia Fiscal española? ¡Oh! Más info de los casos de corrupción, en esta fantástica web!

Idioma

En Japón hay muchísima gente que no se defiende demasiado con el inglés, pero seguro que os entendéis con señas. Nuestra comunicación en Japón consta de dos puntos: muchas, muchas, pero que muchas reverencias con muchas repeticiones, y tres palabras mágicas:

Konichiwa = ¡Hola!
Arigato = ¡Gracias!
Sori = ¡Lo siento!

Como en todo el mundo y todas las civilizaciones, con sólo estos gestos harás que los japoneses te abrazen muy fuerte en su tierra.

Transporte

Como hemos estado dos veces en Japón, podemos comentarte que el tema transporte depende de la zona por la que te muevas.

Si estás por Okinawa, como nosotros ahora mismo, el tema está chungo: en Okinawa no hay tren. Para moverse por la isla principal sólo lo puedes hacer en coche de alquiler, que vale unos 40€ al día, o en autobús, que vale unos 15€ desde Naha hasta Motobu, media isla. Si tienes la genial idea de ir a la isla Zamami, el ferri vale 2.120¥ (17€) por trayecto.

El mapa del autobús de Naha. Todo en japonés. ¡Ayuda!

En cambio, si tu idea es moverte por Japón mainland, tal como te comentamos en la ruta por Japón en 15 días de mochileo, si quieres moverte un poco, necesitas el JR Pass. Es un pase para una, dos o tres semanas, vale 227€, 362€ y 464€ respectivamente, y te da derecho a cojer todos los trenes de alta velocidad que quieras. Si quieres darle un vistazo a la web oficial, aquí te la dejamos.

La comida

La primera vez que vinimos a Japón, la comida era lo que más nos fascinaba. En Barcelona, ciudad natal y cosmopolita a la vez, abundan los restaurantes japoneses, y además, muchos de ellos se especializan en una cocina muy concreta. Si nos conocéis en persona ya sabéis de lo que estamos hablando: ¡el ramen! Roc es adicto al ramen. Nunca tuvo vicios, así que le dió por ahí. ¡Al menos es un vicio sano!

Oh my! El ramen enorme del Keijiro, en Naha!

Retomando el hilo: en Japón no se come tanto sushi como os imagináis. Y además, tampoco nos gustó tanto como el que comemos en casa. Suponemos que el nuestro está adaptado a nuestros paladares. En Japón se comen peces muy extraños, y además, en vez de abundar el sabor fácil del salmón, el pescado más popular es el atún, y además, tres partes distintas del pescado: la parte más magra, la parte más grasienta, y la que vendría a ser mitad y mitad. Nunca antes habíamos probado la parte grasienta del atún, y es increíble: parece la grasa del jamón. Y no lo probamos en un restaurante de categoría, eh... más bien en una especie de cadena de sushi.

A parte, en Japón mainland encontraremos mucha carne: muchos yakitoris, que son una brocheta de pollo bastante simple, algunos ramen muy variados, takoyakis, unas bolas de pasta frita con un trocito de pulpo dentro... Y la súper experiencia culinaria que disfrutó Anna: ir a un restaurante de ternera en Kobe! Si tenéis tiempo y presupuesto, os recomendamos ir a Steakland, y aquí tenéis su web y su ubicación en Google Maps. El precio ronda entre 2.000¥ y 5.000¥, que tampoco es tantísimo por la experiencia que te llevas.

Para terminar la sección, hablaremos de la cocina en Okinawa. Tras leer el famosísimo libro Ikigai: el secreto japonés para vivir más y mejor, lo que esperábamos de esta zona tropical japonesa eran muchísimos viejos comiendo un montón de verdura y fruta, y carne sólo una vez a la semana. En cambio, lo que hemos encontrado son muchas sopas de fideos con algo de verdura y mucho cerdo, katsukare, que es cerdo empanado con arroz y curri, pollo empanado con un toque de ajo, ensalada de soba y cerdo, muchos tonkotsu ramen distintos con caldo de pollo y cerdo, aderezados con chasu, que es cerdo... bueno, ya os hacéis a la idea. La expectativa era que Okinawa fuera un paraíso veggie, y nos hemos encontrado el sketch del spam.

El agua

Es tan seguro, que incluso los owners de los hoteles nos han dicho que no tengamos reparo en rellenar botellas con el agua del grifo. Así que. ¡a bebérselo y comérselo todo!

Sanidad

Ni en Japón mainland ni en Okinawa tuvimos la necesidad de ir a un hospital, pero esto no es África. Seguramente los hospitales del seguro de viajes serán mucho más pijis que los que visitas en casa. ¡Bueno, al menos, nosotros...!

Internet

En Japón está prohibido ofrecerles tarjetas SIM con llamadas a los turistas, así que sólo ofrecen SIMS con internet, sin llamadas. Si ya te va bien porque sólo quieres internet, hay dos opciones: o alquilar un wifi portátil con internet ilimitado durante un mes que vale unos 140€, o hacer como nosotros, y comprar una SIM sin llamadas, con 5GB de datos durante un mes, por 27€. Ambas cosas las puedes hacer en el aeropuerto. Nosotros lo hicimos en el pequeño aeropuerto de Naha, así que en un aeropuerto de los principales, como Tokio o Osaka, habrá aún más oferta, y a lo mejor, también mejores precios.

Visados

¡Somos europeos! No hace falta pagar nada. Por otra parte, en inmigración, nos preguntaron muchas cosas tanto a Anna como a mí. Que si ya habíamos estado en Japón, en qué aeropuertos aterrizamos y a qué venimos... si no sois mala gente no tiene por qué preocuparos, pero os lo decimos para que no os la juguéis, y compréis un vuelo de salida del país. Si no lo tenéis, puede que no os dejen entrar. En otros países nos dejaron entrar sin tenerlo, pero aquí en Japón respiramos un poco de tensión con el tema, y suerte que no nos la jugamos.

La ruta

¡Exclusivo de Japón! Te ofrecemos dos rutas, una por Japón mainland y otra por la isla tropical de Okinawa.

La de Japón mainland es tan completa, extensa y llena de fotos y recuerdos, que tienes que ir a leerla entera en este post a parte. Le hemos dedicado muchísimo amor, y lo vas a notar en el cariño que le pusimos en apretar cada una de las teclas que escribieron el post.

La de Okinawa es muy fácil y resumible: aterrizar 3 días en Naha, pasar 6 en la preciosísima isla Zamami, otro día en Naha, 3 más en Nago incluyendo una escapada a Cape Hedo, 3 días más en Motobu, un pueblo algo aburrido, una última noche en Naha, ¡y a volar a Taipéi!

¡Tanta peli y tanto rollo y nos encontramos a Nemo en Zamami!


¿Volveríamos?

A lo mejor a Japón mainland sí, pero a Okinawa no. En Okinawa hemos encontrado los mejores arrecifes de coral hasta la fecha, pero creemos que en Filipinas van a ser aún más bonitos. Y además, moverse por Okinawa ha sido difícil, caro... oh, y Japón mainland es aún más caro, así que... en principio ya nos hemos quedado a gustito con Japón por muchos años.

Arigato, Japón. ¡Y gracias por el pescado!

Naha, Prefectura de Okinawa, Japón

Los mejores ramen del mundo


Os vamos a confesar un secreto: desde que Roc probó el Ramen-ya Hiro por primera vez, ha sido un enamorado del ramen en concreto, y de todas las sopas en general. Así que, cómo no, en nuestra pequeña vuelta al mundo, Anna ha ido soportando que Roc quisiera probar la mayoría de restaurantes de ramen que había alrededor... y no han sido pocos.

Por amor al blog y al contenido de calidad que nos caracteriza, vamos a publicar sólo los que más nos han gustado. Por poner un ejemplo: durante los últimos tres dias, hemos comido ramen los tres. Pero vamos a hacer un esfuerzo sobrehumano, y sólo os vamos a dar la turra con el mejor de todísimos. ¡Y todo esto, por vosotros!

Downtown Ramen   Cape Town, Sudáfrica

El primer ramen de nuestro viaje y uno de los que siempre recordaremos. A este restaurante se entra a través de unas escaleras que están tras la barra de un bar. Tan sólo ofrecen dos ramen, el de shoyu y el de miso picante. Los dos súper potentes, pero aún más increíble era la carne. ¡Link a Google Maps!

Foto cedida amablemente por ramenaroundtheworld.com

Yokozuna   Hong Kong

En Hong Kong hay mucho, mucho ramen. Tras decepcionarnos con uno que tenía una estrella Michelín, seguimos con la cabeza bien alta hasta que encontramos esta maravilla. Un ramen muy tradicional: tonkotsu y shoyu. Os dejamos un video para que veáis cómo lo preparan, súper curioso. Por supuesto, una cocina súper perqueña, y dos cocineros súper coordinados. ¡Link a Google Maps!


Domodazzi Ramen   Seoul, Corea del Sur

Esta es una historia muy freak: cuando llegamos a Seoul, vimos que cerca del hotel dónde nos hospedábamos estaban haciendo obras. Al día siguiente, vimos que era un restaurante de ramen. Al otro, preguntamos cuando abrían, y al cabo de cinco días, ¡ahí estábamos para inaugurarlo! La carta ofrecía cuatro ramen diferentes, pero los más locos fueron tonkotsu con albahaca, y tonkotsu con gamba. ¡Link a Google Maps!

El ramen albahaca, el de tonkotsu, y lo mejor para el final: Anna

Keijiro   Naha, Japón

¡Espectacular! De los cuatro ramen que probamos en Naha, sin duda este es el mejor. El caldo es súper denso; tanto, que te sirven un poco de caldo suave para que, si quieres, lo rebajes al gusto. Lo más difícil es la comunicación: en Okinawa hablan muy poco inglés, y además, para pedir, no puedes simplemente señalar una foto en la carta: tienes que pagar con una máquina de autoservicio que hay en la entrada (¡video aquí!), y por supuesto, sin fotos y en japonés. ¡Link a Google Maps!

El ramen más completo del restaurante, y una nota muy bonita del camarero

Nagi Ximen   Taipéi, Taiwán

En Taiwán nos encontramos con una experiencia que ya vivimos en Hong Kong: pedir exactamente el ramen que quieres marcando cosas en un papel. ¿Sabor suave, medio o fuerte? ¿Cuánto ajo? ¿Qué fideos? En este caso, uno de los ramen que ofrecían era uno que no habíamos visto nunca: ramen con tinta de calamar y una bola de trocitos de marisco que no supimos identificar muy bien. Este no es uno de los ramen más geniales del universo, pero la verdad es que fue el más loco tras diez meses de viaje. ¡Link a Google Maps!

¡Edit! Tras viajar unos cuantos meses más, nos hemos encontrado con más Nagi Ximen. ¡Resulta que son una cadena! Siempre con el mismo estilo, misma imagen y parecido precio, aunque en distintas divisas. Y sí, tras unas semanas en Filipinas, nos sentó tan bien encontrarnos con uno de estos ramens en el aeropuerto de Cebú...

Roc a la izquierda, y Anna a la derecha. ¡Uno más atrevido que el otro!
Un ramen con tinta de calamar y un tonkotsu simple y fuertecito

Taro's Ramen   Brisbane, Australia

¡Oh, qué descrubrimiento en el centro de Brisbane! Uno de los ramen más sofisticados que hemos probado nunca. Su tonkotsu tiene mucho cuerpo pero es muy suave a la vez, y aunque no lo ponga en ningún sitio, con un punto de aceite de trufa que queda excelente. ¡Oh! Y fuimos mil veces con nuestros amiguitos d'El Viatge de la Lluna, a probar todos y cada uno de los caldos que servían. ¡Y hay varios por toda la ciudad! Sería lo mejor de Brisbane... ¡si no fuera por Lluna!

El Tonkotsu para Workers, ¡ahora con más fideos!
Oh yaaas Shoyu Ramen

Y ahora, vamos a apagar el portátil y a coger energía... para... ¡buscar más ramens mañana! ¡Aunque por las Américas está la cosa difícil!