Taipéi, Taiwán

Taiwán: guía de viaje

Como somos gente normal, Taiwán tan sólo nos sonaba de las etiquetas de camisetas y otros productos fabricados en Asia. ¿Dónde está y cómo será Taiwán? Al igual que China, Taiwán nunca estuvo en nuestro plan de viaje... aunque tampoco nunca lo tuvimos. Pero ya nos entiendes: nadie se va de vacaciones a Taiwán. ¡Pues bien! Como llueve tanto, sólo estuvimos una semana en Taiwán, así que tampoco nos hemos convertido en unos expertos de la isla, pero si necesitas unas pinceladas sobre Taiwán mientras planificas tu viaje, aquí va nuestra guia antiviajera.

Vet aquí el Arco de la Liberty Square y la aún más impresionante Anna


La cultura y las personas

La gente de Taipéi es muy bonita. Viniendo de Japón, dónde la única gente amable era la gente muy mayor que no tenía nada mejor que hacer que tener una charla contigo, en Taipéi la gente nos abrazó bastante. Nos sorprendió que de cuando en cuando nos saludaran por la calle en chino y en inglés, que los conductores de los autobuses fueran súper amables, y nos dieran las gracias al bajarnos... Tal vez Taipéi fue una capital un poco fría, pero la gente la hacía un poco más cálida.

La economía y los dineros

La moneda oficial de Taiwán es el nuevo dólar taiwanés, con código TWD, pero con el típico símbolo $. Si ves $ escrito en este post, no te confundas con los USD, que tienen un valor bien distinto.

En Taiwán es muy fácil encontrar cajeros, y además, sin comisión. Así que puedes ir sólo con $1.000 encima, que si necesitas más, puedes encontrar un cajero sin mucho esfuerzo. Además, a parte de los comercios callejeros o restaurantes muy muy cutres, casi en todas partes puedes pagar con tarjeta, vía NFC o con el móvil.

Presupuesto

En los 7 días en Taiwán nos hemos gastado 440€, y si hacemos la regla de tres nos salen unos 63€ al día. Pero si vienes a Taiwán, cuenta con que no hemos salido de la ciudad, así que si planteas moverte, tu presupuesto tendrá que ser un poco más alto que el nuestro.

Sobre llegar y salir: el vuelo de Okinawa a Taipéi nos costó 93€, y ir de Taipéi a Cebu, 142€ en total. Los precios son por pareja, porque hace diez meses que somos totalmente inseparables.

Seguridad

Como en casi toda Asia, en Taiwán vas a sentir verguenza ajena de tu país. Ven aquí y verás un montón de cosas que te harían explotar la cabeza en tu pequeña península, y voverás diciendo "¿por qué mi país no es así?"

Idioma

El idioma oficial es el chino, pero mucha gente chapurrea un poco de inglés. Incluso los transportes públicos están en ambos idiomas. Así que cero problemas: esto no es China.

Transporte

En Taiwán nos hemos movido más bien poco: del aeropuerto a Taipéi, autobús y metro por Taipéi, y de nuevo al aeropuerto. Pero nos ha sorprendido el precio: el autobús vale $15 (0,43€) por persona y trayecto, el metro entre $20 y $50 según la distancia, y el tren de la ciudad al aeropuerto, $150 (4,30€). Además, Google Maps y la app Maps de iOS te lo ponen bien fácil para moverte. Aquí fue la primera vez que vimos que los autobuses aparecen geolocalizados en tiempo real en Google Maps... ¡el futuro está aquí!

La comida

En Taipéi nos encontramos con que estuvimos una semana viviendo, y los restaurantes que más nos gustaron fueron un vietnamita callejero, uno tipo fast food coreano, y un vegetariano dónde el precio iba al peso. Así que si buscas la típica comida taiwanesa, te diremos que lo más raro que hay aquí es el stinky tofu, un tofu que huele a horror e infierno, y la tortilla de ostras, que por un lost in translation en un restaurante no llegamos a probar, pero que es lo que te imaginas.

A parte de la cocina internacional que caracteriza cualquier ciudad medio ocupada, en Taipéi lo común y popular es cenar en uno de los muchos mercados nocturnos que hay. Nosotros fuimos a dos, el de Ningxia y el de Nanjichang, bastante "para todos los públicos" el primero, y un poco más local el segundo. En el segundo fué dónde nuestros amigos belgofranceses que conocimos en Okinawa nos llevaron al vienamita buenísimo y barato. ¡Pedid la sopa de fideos con pollo encima! A parte de los mercados nocturnos, también hay muchos restaurantes regentados por señoras, a las que amorosamente llamaremos mamis, que tienen un montón de comida servida, tú eliges qué quieres y si deseas arroz, y ellas te cobran dependiendo de lo que pidas, pero rondará los 2€.

Las mamis: restaurantes humildes dónde comerás verduras y arroz por 2€
Un puestecito callejero de setas enormes en el night market de Ningxia


El agua

Ui, hacía mucho tiempo que no nos preocupábamos por este tema, y en Taiwán tenemos que estar atentos de nuevo. Tal cómo llegamos al primer hotel, nos encontramos este precioso cartelito pidiéndonos que resistiéramos la tentación de hervir agua del grifo para hacernos el té. Así que si te aconsejan que no la uses ni para hervir, imagina lavar la verdura con ella.

Sanidad

El test del Symbicort dio tan buenos resultados que estuvimos a punto de comprar otro, por si las moscas. Aquí el Symbicort de 120 dosis vale 1.200$, que son 34,43€ al cambio.

Internet

En el aeropuerto de Taipéi hay tres empresas que ofrecen internet, y cómo no, elegimos la más barata. Y resulta que está siendo más rápida que la del hotel... ¿El precio? Pica un poquitín. 7 días de tarifa plana, $450, que son 12,83€. Un pelín más cara que lo que estábamos acostumbrados, pero nada exagerado.

Visados

Con nuestra cara bonita y nuestro pasaporte rojo nos dejan estar 90 días en Taiwán. En teoría necesitas tener un vuelo de salida del país, y nosotros no nos la jugamos. Pero a ninguno de los dos nos preguntaron si teníamos vuelo de salida, aunque hicimos colas diferentes y, por tanto, nos tocaron dos agentes distintos.

La ruta

Poco te podemos contar en este aspecto. Nosotros fuimos del aeropuerto al hotel y del hotel al aeropuerto, y mientras estuvimos en la ciudad, no hicimos nada muy muy impactante. Ir a la torre Taipei 101, hacer esta ruta a la Elephant Mountain... Taipéi no es una fiesta cultural precisamente.

¿Volveríamos?

Si vas con tiempo, Taiwán puede ser un buen destino si vas a patearte los parques nacionales, pero plantearse Taipéi ciudad como destino es un poco meh. Por culpa del mal tiempo hemos sacrificado el movernos demasiado, pero la verdad es que con la de lugares increíbles que hay en el mundo, volver a Taiwán sería raro. La capital es un poco mediocre, y seguro que los parques nacionales son una pasada si vives aquí, pero si lo que buscas es el color verde, ¿has visto la guía que escribimos sobre Sri Lanka?

Las vistas desde la Elephant Mountain, con la torre Taipei 101 sacándote la lengua

Zamami, Shimajiri District, Okinawa Prefecture, Japón

Japón: guía de viaje

¡Bienvenidos a Japón! En esta guía hay los aprendizajes de no uno, sino tres viajes a Japón. En 2016, vinimos a Japón los dos por separado, y dos años más tarde, hemos vuelto juntitos y revueltos. Los dos primeros viajes fueron por el Japón típico, haciendo una ruta enorme con el Japan Rail Pass, y este último viaje está siendo por Okinawa, con mucha calma.

日本にようこそ


La cultura y las personas

Japón es enorme, y enorme es la diferencia entre diferentes zonas de Japón. Y también entre distintas edades. En las ciudades, vas a ser un turista más, sobretodo para los jóvenes. En cambio, en los pueblos o en el monte, serás la persona más bienvenida del universo. A lo mejor lo más característico de Japón están siendo los viejecitos súper amables y amorosos con los que nos estamos cruzando. Son como los del manga, y te hablan y te miran muy felices, ¡y en Okinawa incluso le regalaron una flor preciosa a Anna!

¡Amor en una flor!


La economía y los dineros

Ui, muy loco este apartado. Por una parte, muchos comercios en Japón sólo aceptan cash: gran parte de los restaurantes tradicionales, pequeños supermercados, hoteles modestos... y por otra parte, ¡este será el primer país en 10 meses que podremos pagar con el móvil!

Algo que te entristecerá: encontrar ATM's no es difícil, pero aplican una comisión. En nuestro caso sólo fueron 216¥ (1,69€) de comisión por retirada. Como máximo, puedes sacar 50.000¥ cada vez, que son unos 390€. Como somos unos lumbreras, deducimos que si aplican comisión lo mejor es sacar el máximo permitido cada vez, así que sacamos cash sólo dos veces, 100.000¥ en total.

Presupuesto

Vivir en Japón durante 17 días nos ha costado 1.407€, que son unos 83€ al día.

Los vuelos de Seoul a Naha costaron 145€ en total, y el de Naha a Taipéi, 93€ en total. Siempre precios por pareja. ¿Que es esto de pensar como individuos, loco antisistema?

Seguridad

Japón es otro de los países que hace que sintamos vergüenza ajena de Europa. En Japón es normal ver coches en el parking con las ventanas bajadas, móviles encima de las mesas... de todo. Por lo que a nosotros respecta, nunca antes habíamos estado haciendo snorkel durante tantísimo tiempo, con todas las cosas en la toalla, sin preocuparnos de que nadie nos lo vigilara.

Ostras, algo que también nos ha sorprendido un montón de Japón: no es extraño ver puestecitos callejeros autoservicio. No te lo imaginas, ¿eh? Pues pongamos que estás en la montaña, en medio de la nada, y pasas cerca de una vieja casa. Pues puede que al lado de la puerta haya un cubo lleno de paraguas, y al lado una pequeña nota que dice 1 paraguas = 1.000¥. Si quieres un paraguas, lo pagas, lo cojes, y ya. ¿Por qué no todo el mundo es así?

¿Será por los 60.000.000.000€ perdidos del rescate bancario en España? ¿Será por el caso Nóos? ¿Por el caso Pujol? ¿O por la Amnistia Fiscal española? ¡Oh! Más info de los casos de corrupción, en esta fantástica web!

Idioma

En Japón hay muchísima gente que no se defiende demasiado con el inglés, pero seguro que os entendéis con señas. Nuestra comunicación en Japón consta de dos puntos: muchas, muchas, pero que muchas reverencias con muchas repeticiones, y tres palabras mágicas:

Konichiwa = ¡Hola!
Arigato = ¡Gracias!
Sori = ¡Lo siento!

Como en todo el mundo y todas las civilizaciones, con sólo estos gestos harás que los japoneses te abrazen muy fuerte en su tierra.

Transporte

Como hemos estado dos veces en Japón, podemos comentarte que el tema transporte depende de la zona por la que te muevas.

Si estás por Okinawa, como nosotros ahora mismo, el tema está chungo: en Okinawa no hay tren. Para moverse por la isla principal sólo lo puedes hacer en coche de alquiler, que vale unos 40€ al día, o en autobús, que vale unos 15€ desde Naha hasta Motobu, media isla. Si tienes la genial idea de ir a la isla Zamami, el ferri vale 2.120¥ (17€) por trayecto.

El mapa del autobús de Naha. Todo en japonés. ¡Ayuda!

En cambio, si tu idea es moverte por Japón mainland, tal como te comentamos en la ruta por Japón en 15 días de mochileo, si quieres moverte un poco, necesitas el JR Pass. Es un pase para una, dos o tres semanas, vale 227€, 362€ y 464€ respectivamente, y te da derecho a cojer todos los trenes de alta velocidad que quieras. Si quieres darle un vistazo a la web oficial, aquí te la dejamos.

La comida

La primera vez que vinimos a Japón, la comida era lo que más nos fascinaba. En Barcelona, ciudad natal y cosmopolita a la vez, abundan los restaurantes japoneses, y además, muchos de ellos se especializan en una cocina muy concreta. Si nos conocéis en persona ya sabéis de lo que estamos hablando: ¡el ramen! Roc es adicto al ramen. Nunca tuvo vicios, así que le dió por ahí. ¡Al menos es un vicio sano!

Retomando el hilo: en Japón no se come tanto sushi como os imagináis. Y además, tampoco nos gustó tanto como el que comemos en casa. Suponemos que el nuestro está adaptado a nuestros paladares. En Japón se comen peces muy extraños, y además, en vez de abundar el sabor fácil del salmón, el pescado más popular es el atún, y además, tres partes distintas del pescado: la parte más magra, la parte más grasienta, y la que vendría a ser mitad y mitad. Nunca antes habíamos probado la parte grasienta del atún, y es increíble: parece la grasa del jamón. Y no lo probamos en un restaurante de categoría, eh... más bien en una especie de cadena de sushi.

A parte, en Japón mainland encontraremos mucha carne: muchos yakitoris, que son una brocheta de pollo bastante simple, algunos ramen muy variados, takoyakis, unas bolas de pasta frita con un trocito de pulpo dentro... Y la súper experiencia culinaria que disfrutó Anna: ir a un restaurante de ternera en Kobe! Si tenéis tiempo y presupuesto, os recomendamos ir a Steakland, y aquí tenéis su web y su ubicación en Google Maps. El precio ronda entre 2.000¥ y 5.000¥, que tampoco es tantísimo por la experiencia que te llevas.

Hai! ¡Uno de los mejores ramen del mundo! ¡Aquí más info!

Para terminar la sección, hablaremos de la cocina en Okinawa. Tras leer el famosísimo libro Ikigai: el secreto japonés para vivir más y mejor, lo que esperábamos de esta zona tropical japonesa eran muchísimos viejos comiendo un montón de verdura y fruta, y carne sólo una vez a la semana. En cambio, lo que hemos encontrado son muchas sopas de fideos con algo de verdura y mucho cerdo, katsukare, que es cerdo empanado con arroz y curri, pollo empanado con un toque de ajo, ensalada de soba y cerdo, muchos tonkotsu ramen distintos con caldo de pollo y cerdo, aderezados con chasu, que es cerdo... bueno, ya os hacéis a la idea. La expectativa era que Okinawa fuera un paraíso veggie, y nos hemos encontrado el sketch del spam.

El agua

Es tan seguro, que incluso los owners de los hoteles nos han dicho que no tengamos reparo en rellenar botellas con el agua del grifo. Así que. ¡a bebérselo y comérselo todo!

Sanidad

Ni en Japón mainland ni en Okinawa tuvimos la necesidad de ir a un hospital, pero esto no es África. Seguramente los hospitales del seguro de viajes serán mucho más pijis que los que visitas en casa. ¡Bueno, al menos, nosotros...!

Internet

En Japón está prohibido ofrecerles tarjetas SIM con llamadas a los turistas, así que sólo ofrecen SIMS con internet, sin llamadas. Si ya te va bien porque sólo quieres internet, hay dos opciones: o alquilar un wifi portátil con internet ilimitado durante un mes que vale unos 140€, o hacer como nosotros, y comprar una SIM sin llamadas, con 5GB de datos durante un mes, por 27€. Ambas cosas las puedes hacer en el aeropuerto. Nosotros lo hicimos en el pequeño aeropuerto de Naha, así que en un aeropuerto de los principales, como Tokio o Osaka, habrá aún más oferta, y a lo mejor, también mejores precios.

Visados

¡Somos europeos! No hace falta pagar nada. Por otra parte, en inmigración, nos preguntaron muchas cosas tanto a Anna como a mí. Que si ya habíamos estado en Japón, en qué aeropuertos aterrizamos y a qué venimos... si no sois mala gente no tiene por qué preocuparos, pero os lo decimos para que no os la juguéis, y compréis un vuelo de salida del país. Si no lo tenéis, puede que no os dejen entrar. En otros países nos dejaron entrar sin tenerlo, pero aquí en Japón respiramos un poco de tensión con el tema, y suerte que no nos la jugamos.

La ruta

¡Exclusivo de Japón! Te ofrecemos dos rutas, una por Japón mainland y otra por la isla tropical de Okinawa.

La de Japón mainland es tan completa, extensa y llena de fotos y recuerdos, que tienes que ir a leerla entera en este post a parte. Le hemos dedicado muchísimo amor, y lo vas a notar en el cariño que le pusimos en apretar cada una de las teclas que escribieron el post.

La de Okinawa es muy fácil y resumible: aterrizar 3 días en Naha, pasar 6 en la preciosísima isla Zamami, otro día en Naha, 3 más en Nago incluyendo una escapada a Cape Hedo, 3 días más en Motobu, un pueblo algo aburrido, una última noche en Naha, ¡y a volar a Taipéi!

¡Tanta peli y tanto rollo y nos encontramos a Nemo en Zamami!


¿Volveríamos?

A lo mejor a Japón mainland sí, pero a Okinawa no. En Okinawa hemos encontrado los mejores arrecifes de coral hasta la fecha, pero creemos que en Filipinas van a ser aún más bonitos. Y además, moverse por Okinawa ha sido difícil, caro... oh, y Japón mainland es aún más caro, así que... en principio ya nos hemos quedado a gustito con Japón por muchos años.

Arigato, Japón. ¡Y gracias por el pescado!

Naha, Prefectura de Okinawa, Japón

Los mejores ramen del mundo

Hay algo que tenemos que confesar: desde que Roc probó el Ramen-ya Hiro por primera vez, ha sido un enamorado del ramen en concreto, y de todas las sopas en general. Así que, cómo no, en nuestra pequeña vuelta al mundo, Anna ha ido soportando que Roc quisiera probar la mayoría de restaurantes de ramen que había alrededor... y no han sido pocos.

Por amor al blog y al contenido de calidad que nos caracteriza, vamos a publicar sólo los que más nos han gustado. Por poner un ejemplo: durante los últimos tres dias, hemos comido ramen los tres. Pero vamos a hacer un esfuerzo sobrehumano, y sólo os vamos a dar la turra con el mejor de todísimos. ¡Y todo esto, por vosotros!

Downtown Ramen   Cape Town, Sudáfrica

El primer ramen de nuestro viaje y uno de los que siempre recordaremos. A este restaurante se entra a través de unas escaleras que están tras la barra de un bar. Tan sólo ofrecen dos ramen, el de shoyu y el de miso picante. Los dos súper potentes, pero aún más increíble era la carne. ¡Link a Google Maps!

Foto cedida amablemente por ramenaroundtheworld.com

Yokozuna   Hong Kong

En Hong Kong hay mucho, mucho ramen. Tras decepcionarnos con uno que tenía una estrella Michelín, seguimos con la cabeza bien alta hasta que encontramos esta maravilla. Un ramen muy tradicional: tonkotsu y shoyu. Os dejamos un video para que veáis cómo lo preparan, súper curioso. Por supuesto, una cocina súper perqueña, y dos cocineros súper coordinados. ¡Link a Google Maps!


Domodazzi Ramen   Seoul, Corea del Sur

Esta es una historia muy freak: cuando llegamos a Seoul, vimos que cerca del hotel dónde nos hospedábamos estaban haciendo obras. Al día siguiente, vimos que era un restaurante de ramen. Al otro, preguntamos cuando abrían, y al cabo de cinco días, ¡ahí estábamos para inaugurarlo! La carta ofrecía cuatro ramen diferentes, pero los más locos fueron tonkotsu con albahaca, y tonkotsu con gamba. ¡Link a Google Maps!

El ramen albahaca, el de tonkotsu, y lo mejor para el final: Anna

Keijiro   Naha, Japón

¡Espectacular! De los cuatro ramen que probamos en Naha, sin duda este es el mejor. El caldo es súper denso; tanto, que te sirven un poco de caldo suave para que, si quieres, lo rebajes al gusto. Lo más difícil es la comunicación: en Okinawa hablan muy poco inglés, y además, para pedir, no puedes simplemente señalar una foto en la carta: tienes que pagar con una máquina de autoservicio que hay en la entrada (¡video aquí!), y por supuesto, sin fotos y en japonés. ¡Link a Google Maps!

El ramen más completo del restaurante, y una nota muy bonita del camarero

Nagi Ximen   Taipéi, Taiwán

En Taiwán nos encontramos con una experiencia que ya vivimos en Hong Kong: pedir exactamente el ramen que quieres marcando cosas en un papel. ¿Sabor suave, medio o fuerte? ¿Cuánto ajo? ¿Qué fideos? En este caso, uno de los ramen que ofrecían era uno que no habíamos visto nunca: ramen con tinta de calamar y una bola de trocitos de marisco que no supimos identificar muy bien. Este no es uno de los ramen más geniales del universo, pero la verdad es que fue el más loco tras diez meses de viaje. ¡Link a Google Maps!

Roc a la izquierda, y Anna a la derecha. ¡Uno más atrevido que el otro!
Un ramen con tinta de calamar y un tonkotsu simple y fuertecito



Y ahora, vamos a apagar el portátil y a coger energía... para... ¡buscar más ramens mañana!

Seúl, Corea del Sur

¿Será malaria? El RACC y los 21€ perdidos

¡Bueno, la aventura en Lalibela, Etiopía! Este texto formaba parte del post de No contrates el seguro médico del RACC, pero se está alargando tanto la historia, que le hemos dedicado un post a parte. ¡Qué entretenido es tener un seguro médico!

Bueno, ahi van los detalles, día a día. Es una turra leerlo, así que imagínate escribirlo, y aún peor, vivirlo.

4 de mayo del 2018

La primera vez que necesitamos la cobertura del RACC fue en Etiopía. Me encontré fatal durante un día, y al mirar si tenía fiebre, tenía 38 grados y algo. Como la fiebre en zonas de malaria se considera malaria hasta que no se demuestra lo contrario, fuimos a lo más parecido que hay a un hospital de Lalibela para que me hicieran un test de la malaria. Eso pasó el 4 de mayo. Tal como nos comentó quién nos atendió el dia que contratamos el seguro, fuimos al médico ipso facto, hicimos fotos del test, el sitio y el recibo, para que vieran que realmente habíamos ido al médico, y se lo mandamos para que nos lo reembolsaran. Explicamos toda la historia en un mail, adjuntamos las fotos, y las mandamos a la oficina de Girona. A todo esto, el recibo era de 680 birrs etiopianos, unos 21€. "Un seguro de 1.000€, no creo que nos dé problemas por 21€", pensamos. Ilusos...

17 de mayo del 2018: dos semanas más tarde

Ya con el asunto olvidado, recordamos que el RACC no nos había respondido el mail. Hacemos forward del email a la dirección que aparece en la web del RACC, a ver si esta vez nos contestan algo...

Tras un día y medio, contestan. A diferencia de lo que nos prometieron, nos empiezan a pedir cosas que ni vienen ni van:

  • Que explicáramos qué sucedió y cuándo. Tuve fiebre y fui al hospital. ¡No hay más que contar, amigos!
  • Que diéramos fecha de inicio y final del viaje. No sabemos la fecha final, pero hemos pagado la cobertura de un año, así que no importa, ¿no?
  • Medio de desplazamiento. No entendimos la pregunta. ¿De dónde a dónde?
  • Comprobantes de billetes de ida y de vuelta. ¿De vuelta? Pero si no tenemos.
  • Informe médico. El hospital de Lalibela es una cabaña en medio del pueblo. No hacen informes médicos. África no es la NASA. Por eso contratamos un seguro médico de este calibre, para que eso no importara.
¿Veis? No se parece en nada a la NASA. Ni ordenador ni impresora. El caos.

Tal como leemos el mail, contestamos: les decimos que no hicieron informe médico, que les mandábamos todo lo que teníamos que no era poco, y también los comprobantes del vuelo de Barcelona a Cape Town y de Kenia a Etiopía, para que tuvieran el cómo marchamos de casa y también el cómo llegamos a Etiopía. Suerte que no llegamos en autocar o haciendo dedo, como otros mochileros.

De nuevo, tardan otro día a contestarnos. Nos piden que mandemos el recibo a una dirección postal junto a la cuenta corriente dónde queremos que nos hagan la transfer. Al cabo de unos días, lo mandamos todo desde una oficina de correos de mala muerte, y ya llegará.

13 de junio del 2018: un mes más tarde

Ha pasado un mes y estos chicos no nos han hecho la triste transfer de 21€. Les mandamos un email para preguntar si saben algo sobre el tema, porque ha pasado un mes y la cuenta no refleja la transfer... no contestan.

5 de julio del 2018: dos meses más tarde

RACC sigue sin contestar. Mandamos, literalmente, un "¿hola, hay alguien?". Esta vez sí que nos contestan. Nos dicen que están en contacto con el departamento de administración, y que cuando sepan algo, ya nos dirán.

16 de agosto del 2018: tres meses mas tarde

Bueno, pues el departamentento de administración no debe haber dicho nada, porque ni nos han hecho la transfer de los 21€, ni nos han mandado ningún mail. Les comentamos que ya ha pasado mas de un mes desde que nos dijeron que ya nos dirían... díos mío. Que el seguro nos costó más de 2.000€ entre los dos...

Nos contestan al cabo de 4 días de nada, diciéndonos que ahora sí, van a hacernos la transferencia. Les decimos que muchas gracias, y ya miraremos la cuenta corriente, a ver si ahora...

15 de septiembre del 2018: cuatro meses mas tarde

Aún no ha llegado la transfer. Le volvemos a pasar la cuenta del banco, no sea que se la hayan hecho a otro... esto es muy raro.

Nos responden inmediatamente que se pensaban que nos la habían abonado, que habrá habido alguna confusión. Que disculpas por la demora. 21€. Cuatro meses. Cuidao.

11 de octubre del 2018: cinco meses mas tarde

Bueno, pues aún no ha llegado la transferencia. Volvemos a mandar un mail. Qué impotencia.

20 de octubre del 2018: cinco meses mas tarde

Nos contestan al cabo de 9 días diciéndonos que el 25 de agosto nos hicieron una transfer a nuestra cuenta terminada en 1153. ¿Y sabes qué? Esa cuenta no es nuestra. Le han hecho una transfer a un afortunado. Les decimos que esa no es nuestra cuenta, les volvemos a mandar la cuenta correcta, y a ver qué sucede. Qué percal tienen los del RACC.



💩

Seúl, Corea del Sur

Corea del Sur: guía de viaje

¡Ya llevamos un mes en Corea del Sur! Si nos seguís por instagram sabréis que Anna se rompió el dedo gordo del pie en Shanghai, la noche antes de coger el avión dirección Seúl. Pues aquí estamos, muy relajados en una ciudad que tiene el mismo ritmo que Barcelona, explorando con mucha calma, y en definitiva, concentrándonos en curar una fractura. Y hoy escribiremos esta guía desde la cama, mientras Anna baja la inflamación con un poco de hielo.

Seúl desde la Lotte Tower

La cultura y las personas

En Corea del Sur hay dos tipos de personas: las que supera los 40, y las que aún no.

La gente mayor es súper agradable. Te preguntarán que de dónde vienes, que si te gusta su país, te darán consejos sobre la comida o los modales tradicionales... a la gente mayor le hará mucha ilusión que estés ahí conociendo sus costumbres. ¡Oh! Y también les encantará que chapurrees algo en su idioma, o que te intereses un poco por él, ¡como a todos!

La gente joven no te verá. Estarán mirando al móvil, o si les dices algo, les dará mucho corte y querrán escaparse de la conversación. Es lo que tienen los e-Sports, que a lo mejor eres el puto amo en un videojuego, pero en la vida real eres un druida de nivel 1.

La economía y los dineros

En Corea del Sur sólo tendrás que pagar en metálico en algunos puestos de comida callejera. En el resto de lugares, aceptan tarjeta.

Es tan común pagar con tarjeta, que en un mes sólo sacamos dinero del ATM una vez, el día que llegamos a Seúl. Todos los ATM del aeropuerto nos cobraban comisión, y tras probar unos cuantos, el que menos comisión nos aplicaba nos cobraba 3.600 won, que equivalen a 2,76€. Sacamos 300.000 won, que son 231€ al cambio. Y con ese metálico vivimos todo el mes. Así que tampoco duele tanto la comisión, porque si te lo montas bien, sólo la pagas una vez.

Por cierto, una curiosidad: en Corea del Sur nunca te pedirán el PIN de la tarjeta. Como mucho, te piden un autógrafo, pero sólo alguna vez que la cifra suba un poco, como unas cuantas noches de hotel.

Para que os hagáis una idea de cómo se maneja el dinero en Seúl, vet aquí un video de Paul, nuestro amigo canadiense que conocimos en Kenia y que volvimos a ver en Seúl:


Presupuesto

En vivir en Seúl sin salir de la ciudad nos hemos gastado 2.255€. Si contamos que hemos estado ahí 28 días, la regla de tres nos dice que nos hemos gastado 80,53€ al día.

El vuelo de llegada de Shanghai a Seúl, comprándolo con dos semanas de antelación, nos costó 257€, y el de salida, de Seúl a Okinawa, 142€.

Seguridad

Sin duda, Corea del Sur es uno de los lugares más seguros del mundo. Hemos escuchado historias de amiguetes que hemos hecho por Seúl, alucinando igual que nosotros sobre el poco miedo que tiene la gente a hacer cosas muy locas por la ciudad. Por ejemplo, es común encontrarse con grupos de gente que dejan todos los objetos de valor encima de la mesa cuando salen del bar a hacer un piti. También hay un montón de bicicletas súper chulas sin atar por la calle. Bueno... así es como debería ser el mundo. Que triste que nos sorprenda.

Idioma

La mayoría de gente que trabaja de cara al público habla inglés mejor o peor.

En algunos restaurantes muy locales, no tendrán idea de inglés, y les podrás hablar tranquilamente en catalán, porque lo van a entender igual de mal. Tráete preparado Google Translator con el coreano descargado porque lo vas a necesitar para leer las cartas de esos restaurantes. Y en todo caso, recuerda: señalar el plato de la pareja de al lado también sirve.

¿Y aquí qué se come?
Cosas que necesitas saber, que a nosotros nos han costado mucho porque tienen algún parecido con el etíope:

Hola = "annyeonghaseyo" = 안녕하세요
Gracias = "gamsahabnida" = 감사합니다
¡Disculpe! (al camarero) = "chokio!" = Cosas con redondas

Transporte

Sólo nos hemos movido por Seúl en transporte público, y cada viaje valia 1€ por persona aproximadamente. Con lo que hemos visto del país ya te podemos asegurar que por aquí, la gente se mueve en avión. Los destinos típicos son las Jeju Islands y Busán, y volar son unos 20 o 30€ por cabeza.

Las tarjetas del metro de Seoul son tan, tan cuquis... ¡aaaahhh!!!


La comida

Uf, este punto es de los más alucinantes de Corea del Sur: la comida siempre está buenísima, vayas dónde vayas. Muy raro tiene que ser el lugar para que no salgas muy contento.

Pedir en los restaurantes tiene un puntito especial: tú pides los platos principales, uno por cabeza, y ellos, además, te traen algunos acompañamientos. A lo mejor no te gustan demasiado porque son picantes, amargos, o las dos cosas a la vez, pero es algo que a ellos les pirra. Los acompañamientos más típicos son el kimchi, col fermentada picante, y el rábano con salmorejo. Y además, cuando te terminas el platito que te traen, puedes pedir más, o ellos mismos te rellenarán el plato directamente sin que les digas nada.

¡Nuestra primera barbacoa coreana!

Vale, y los platos principales, ¿qué? Pues en Corea abundan muchísimo los dumplings: mazacotes de carne y un poco de verdura enrollados en pasta de trigo y hervidas. ¡La delícia de Corea! Los comen al plato tal cual, o luego las fríen, o te las sirven en sopa. O te las traen crudas para que las hiervas tú en una especie de hot pot.

A parte, también abundan muchísimas sopas. Normalmente son de caldo de pollo o ternera y fideos, pero también las hemos probado de sésamo, servidas muy frías, y con un toque cítrico.

Y cómo no, encontrarás restaurantes del mundo: japoneses, italianos, algún mexicano... y por supuesto, muchos Starbucks y cadenas de comida basura rápida.

El agua

Sin problema. Eso de "cocínalo, pélalo o déjalo" no aplica en Corea del Sur.

Sanidad

Aquí fuimos un par de veces al hospital privado a ver cómo evolucionaba el dedito de Anna, y el hospital en sí es precioso, pero está un poco a petar. En otros países no tardábamos más de media hora en llegar y salir del hospital, pero aquí hemos estado un par de horas. ¡Problemas del primer mundo! En todo caso, esto es el primer mundísimo, y no tienes que preocuparte por nada.

Cosa extraña: en el hospital privado al que fuimos no hablan un inglés demasiado bueno. Por suerte, habían voluntarios que hacían de intérpretes, así que mas o menos llegamos a entendernos. Hubieron muchos lost in translation, eso sí...

Por cierto, dicen que el Corea tienen los mejores cirujanos plásticos del mundo. Así que si te quieres operar esos ojitos asiáticos que me llevas, ¡este es tu país!

¡Toma hospitalaco! Enormes dimensiones para tan bajo nivel de inglés


Internet

Uf, aquí nos dieron un palo. Para un SIM de tarifa plana durante un mes, tuvimos que pagar la friolera de 71.500 won, que son 55,50€. No es una locura, pero a parte de Dubái, es una de las SIM más caras que hemos comprado durante todo el viaje. Nosotros compramos la de KT, Korea Telecom, pero en el aeropuerto encontrarás varias empresas y nuestro consejo es que, simplemente, contrates la más barata. Eso sí: ¡hazlo en el aeropuerto! Como para comprar una SIM tienes que enseñar el pasaporte y los de la empresa tienen que hacer algunos trámites burocráticos para registrar tu móvil, es posible que si lo haces en una tienda de la calle te digan que no pueden hacerlo. Paul, nuestro amigo que vive en Seúl desde hace un par de semanas, no ha podido comprar aún una SIM porque no lo hizo en el aeropuerto...

A parte de las SIM, todos los hoteles tienen una buena conexión, y en algunos, una conexión excelente. Un día salimos a comer, dejamos subiendo 20GB de la cámara de vídeo a Google Fotos, y cuando volvimos ya estaban subidos...!

Visados

Para los españoles, la visa de Corea del Sur es gratis. En inmigración te dan un papelito que no puedes perder con la fecha en la que caduca tu visa, y ya. A nosotros nos dieron tres meses. ¡Casi casi casi podemos pasar las navidades en Corea del Sur! Update: No nos miraron el papelito, así que si lo pierdes, no sufras en exceso. Tienen todos tus datos en el ordenador; ni tan sólo te ponen un sello en el pasaporte. ¡Que viene lo digital!

La ruta

Bad news there: sólo estuvimos en Seúl. ¡Muy bonito Seúl, por cierto! ¡Fuimos a la final de la GSL! ¡Sí la liga de Startcraft 2!

¡Y salimos por la tele! ¿Nos visteis?


¿Volveríamos?

¡Sí! Podemos visitar el resto del país, hacer algunas excursiones... Además, Corea del Sur es un destino muy relajado. Conocimos una pareja de costarricenses, Carolina y Osmany, que también estuvieron en Seúl viviendo con calma, como nosotros. Así que si quieres conocer Asia sin un cambio enorme como te sucedería con China, Japón o cualquiera de los países del sureste asiático, Corea del Sur es un muy buen destino.

Yangshuo, Guilin, Guangxi, China

Timos por el mundo

Viajar por el mundo normalmente es todo facilidades: la gente te ayuda a ir de un sitio a otro, te acoje en su casa y te responde todas las preguntas que tengas sobre un lugar. Incluso, a veces, te invita a lugares secretos que sólo ellos conocen. Pero otras veces, simplemente te están comiendo la cabeza para hacerte caer en una trampa y quedarse con tu dinero.

Antes de todo, te queremos dar una sorpresa: en ocho meses, no nos han timado demasiado. Alguna vez nos hemos tenido que encarar con alguien, y otras veces hemos pagado más que un local. Pero, hasta ahora, nunca nos hemos sentido estafados.

Este post lo vamos a escribir porque muchas veces hemos conocido a otros viajeros por el camino que nos han contado historias. Y esta vez, Alba y Omar, en China, nos han explicado un timo que era digno de post. Y aquí estamos. Conforme pase el tiempo, vamos a ir escribiendo más aventurillas, pero de momento, será un post cortito.

Vamos a echar unas birras. Caras.

Alba y Omar en Beijing, China.
Es el primer día de esta pareja en China. Acaban de aterrizar y de sacar dinero del cajero. Aún están de jetlag, y no saben cuántos euros son 10¥, qué vale un botellín de agua, ni una cena en Beijing. 

Como todos los timos, todo empieza por conseguir la confianza de la víctima. Dos chicas de mediana edad, con un perfecto inglés, cosa muy rara en China, les dicen holita a nuestros protagonistas. Les explican una historia que suena bien: una de las chicas es de esta ciudad, la otra vive fuera, y la ha ido a visitar porque son muy amigas. Y les gusta mucho hablar con turistas porque así intercambian historias y no hay cosa más bonita en el mundo que conocer otras culturas. Qué majas.

Tras haber demostrado que son las personas más dulces del mundo, las chicas invitan a nuestros protagonistas a tomar unas cervezas en un bar de por ahí. ¿Unas birras? Claro que sí. ¿Probamos unos tés muy buenos de por aquí Beijing? ¡Cómo no! Risas y aventuras, hasta que llega el momento de la cuenta. Toca pagar 1000¥ entre cuatro. Ellas pagan sus 500¥, y nuestra pareja sus otros 500¥. Qué bien, que bonito ha sido, hasta luego.

Entonces, nuestros amigos hacen los números. 500¥ por un par de cervezas y unos tés, por buenos que sean los tés, es muchísimo. Son 63€ al cambio, poca broma. ¿Será muy caro China? Los han timado, y les cuesta creérselo, porque las chicas eran todo amor.

Esta historia en concreto termina bien: al día siguiente, van al bar dónde los timaron, aprietan al propietario del bar dejando caer que van a avisar a la policía, y al final el señor accede a devolverles parte del dinero, 400¥. Al final la experiencia les ha costado 100¥, que no es tantísimo.

Conclusión: si alguien os dice hola muy porque sí y os invita a tomar algo, a lo mejor es un sitio muy caro. Que os enseñen la carta antes de pedir, preguntad qué valen las cosas antes de pedirlas... cosas que no haríais en vuestra zona de confort, pero el mundo es una jungla.

Pues mi familia hace té. ¿Os gusta el té?

Anna y Roc en Guilin, China.
En esta historia, los protagonistas somos nosotros. Andando por Guilin en busca de una roca con forma de elefande, un señor muy amable nos dice Hello! Alucinamos de que alguien hable inglés, y empezamos a hablar con el señor. Nos cuenta que es profesor de inglés, que el año que viene va a ir con sus alumnos a Inglaterra de intercambio, que está muy orgulloso, que su familia hace tés... También nos deja caer que su hermana tiene una tienda de tés, y que antes de comprarlos te los deja probar. Pues muy bien señor.

De muy buen rollo nos acompaña a ver la roca con forma de elefante, y luego nos enseña un barrio un poco comercial. Y de repente, ¡oh! Nos encontramos en la tienda de su hermana, y nos invita a hacer una mini ceremonia del té. Y probamos dos tés buenísimos.

Luego, lo que nos temíamos: nos invita a comprar el té que mas nos guste por 50¥ los 50 gramos. Que los pone en una lata que hace su padre dónde el té aguanta fresco hasta tres años. Le contamos que no tenemos una casa dónde volver, y que intentamos que la mochila pese lo mínimo posible, así que 50 gramos de té no caben en nuestra espalda. Nos dice que es un precio rebajado... y al final, marchamos todos sin comprar nada.

Y nos cuentra que ese día es un día muy especial en Guilin: se celebra una cosa que sólo se celebra una vez al año. Y que hacen un espectáculo en el teatro, y que no nos lo podemos perder. Nos acompaña al teatro, y la entrada cuesta 350¥. Le decimos que es demasiado. Nos dice que hay un secreto: él tiene un amigo que las vendre por 175¥ a última hora, para sacárselas de encima. Le decimos que tampoco, y ya.

Y nos cuenta que si tenemos hambre. Le decimos que no, pero que tenemos muchas ganas de probar el pez espada a la cerveza, muy típico de la zona. ¡Qué gran idea! Nos acompaña a un restaurante que él conoce, nos enseña la carta, nos dice que podemos pedir eso y aquello... y le decimos que son las 18:30 y que no tenemos nada de hambre. Y como estamos un poco aburridos de la turra que nos está dando, que nos vamos al hotel. Nos acompaña hasta la esquina, nos dice bye, y se va muy rápido.

Nos ponemos a pensar: está claro que el señor quería vendernos el té, ¿pero y todo lo otro? Era muy simpático, o se llevaba una comisión de todo lo que vendía? Nunca lo sabremos. Pero os dejamos con un video del señor preparándonos los tés, que tiene un arte digno de admirar.


El metro está a petar y mi mano está en tu cartera.

Jacob y Philip en Addis Ababa, Etiopía.
En el mundo hay profesionales de robarte la cartera o el móvil sin que te enteres. Sabemos que no te estamos descubriendo nada nuevo, pero que sepas que las grandes ciudades, normalmente, son lo peor del país.

En esta historia, a Jacob y Philip, dos amigos alemanes, les intentaron abrir las riñoneras en el tranvía de Addis Ababa, que es el transporte público dónde más enlatado hemos ido en toda la vida. Tú no puedes mover un dedo, pero los profesionales ya se han colocado de modo de que, cuando quedes encajado, tu riñonera esté al alcance de su mano.

Así que en sitios muy concurridos, la mochila por delante y tu manos sobre tus pertenencias más importantes.

Para que te hagas a la idea de cómo está Addis Ababa, te dejamos un vídeo. Perdón por la mala calidad, no sabemos qué pasó... se cayó sólo y se rompió...

Yangshuo, Guilin, Guangxi, China

China en 27 días de mochileo

Esta es la segunda ruta del blog que vamos a escribir día a día. La mayoría de rutas las escribimos cuando ya hemos marchado del país, pero en China nos están pasando tantas cosas cada día, que si no las escribimos, las vamos a olvidar. Así que vamos a hacer los deberes, que China es una aventura.

¡El país de las montañas de Son Goku!
Antes de comenzar: si vas a ir a China y no te has leído nuestra guía, corres un grave peligro. Así que clica este enlace para darle un vistazo, estúdiate un poco lo que te puede pasar por estos lares amarillos, vuelve aquí, y sigue con la ruta. Ahora sí, ¡al lío!


Shenzhen. 1 día.

Tras cruzar la frontera de Hong Kong a China, todo cambió: la gente dejó de entendernos, Google Maps ya no funcionaba, por alguna razón la ruta de metro de la frontera a nuestro hotel desapareció, y nada estaba escrito en nuestro alfabeto. Tras ocho meses de viaje diario, fue la primera vez que se nos vino el mundo un poco encima.

¡Ya estamos en China!

Las únicas tareas que teníamos en Shenzhen eran comprar una SIM china y reservar un tren dirección Yangzuo. Lo de la SIM fue fácil: en las mismas instalaciones de la frontera encontramos una tienda de China Unicom que nos ofreció, por unos 200¥, unos 70 gigas de datos. Una burrada. Pero lo de reservar el tren...

Fuimos a la estación de al lado de la frontera. Nos dijeron que fuéramos a la de 200 metros más a la izquierda. Empezamos una cola. Pedimos ayuda a un chico. Nos habló en chino. Pedimos ayuda a una chica. Nos miró, marchó corriendo unos metros, y volvió señalándonos las máquinas de tickets. Nos acercamos a una máquina de tickets, y como veíamos de lejos, sólo estaba en chino. Tocamos botones. Pedimos ayuda a una señora que está sentada. Habla muy muy poco inglés. Otra señora se nos cruza, pregunta si puede ayudarnos en inglés, le decimos que sí, y nos acaba diciendo que hagamos cualquier cola de la estación, que nos ayudarían, y si no sabían inglés, que alguien traduciría. Hacemos una cola de media hora mientras se nos cuela un montón de gente. Nos atienden y nos dicen que esa cola no era, que hiciéramos la cola 8. Hacemos la cola 8, y una señora con un megáfono le echa la bronca a un señor que ha tirado una colilla al suelo. Nos atiende la señora de la 8, y nos dice que no hay trenes, pero que podemos comprar dos trenes de alta velocidad que nos llevarán a Guilin, que está al lado de Yangshuo. Decimos que sí, pagamos unos 500¥, y marchamos. ¡Uf, que llegadita a China!

Vamos en busca de un tren, y nos encontramos una cola enorme. Esta vez, pasamos de hacer la cola, nos atamos las mochilas un poco más fuerte, y decidimos andar unos 50 minutillos hasta el hotel, llamado Colour Hotel. Por cierto, bastante recomendado, cerca de una zona comercial bastante chula y tranquila, sobretodo acostumbrados a las de Hong Kong. Encontrar un sitio donde cenar no fue tan fácil, pero es que en China nunca lo es.

Anna y su mochilita en la zona comercial de Shenzhen

Al día siguiente, tomamos el metro en la estación Shaibu, nos apeamos en Futian, que hace transbordo con la estación de tren de alta velocidad. Y tras desayunar comida basura comprada en la estación, nos subimos al tren que nos llevará a

Cantón. 0 días.

pero sólo estaremos ahí unas horas para tomar el tren hacia

Guilin. 2 días.

y llegamos a lo que llaman Guilinxi, que es la estación Guilin Norte. Xi, en mandarín, significa norte, así que Guilinxi, significa Guilin Norte. Apúntatelo porque si no, no sabrás a qué estación llegarás...

Alucinando con lo enorme que son las estaciones de trenes de alta velocidad

Desde la nuevísima estación de tren de Guilin Norte, tomamos el autobús 22 y nos dejó al lado de nuestro hostel. Ultrarecomendadísimo: Ease Hostel. Franziskaner a 15¥ y cama súper cómoda. ¿Importa algo más?

En Guilin empezamos a descubrir el turismo chino: muchas actividades dirigidas a un turismo muy masificado. Sí: los chinos viajan mucho y hacen muchísimo turismo local. Leemos unos folletos informativos que había en el hostel, y decidimos ir a las Reed Flute Caves, unas cuevas que dicen que son muy chulas y que se puede llegar en autobús tras andar unos minutos por Guilin. Nos anima la idea, y al día siguiente, ¡allá vamos!

Anna en medio de la oscuridad de las Reed Flute Caves

Primer choque cultural: ¿el autobús sólo vale 1¥/p? Segundo impacto cultural: ¿la entrada a las cuevas vale 100¥/p? Tercer impacto cultural: ¿Y no incluye el teleférico? Cuarto y último impacto cultural: ¿y hemos subido más rápido andando que los del teleférico? ¿Really?

Las cuevas fueron las más bonitas que hemos visto nunca, pero el problema es que estaba llena de grupos de turistas chinos, guiados por guías chinos que hablaban en chino y usaban megáfonos. ¡Sí amigos, así es visitar a Mamá Naturaleza en China! Tras dar unas vueltas por la cueva, llegamos a una zona que sólo te dejaban pasar si pagabas 10¥/p más, y que llevaba a una zona dónde habían tortugas. Triste sorpresa fue que las tortugas estaban encima de una mesa o malviviendo en un estanque artificial mínimo, construido dentro de la cueva. Fatal para la tortuga, fatal para la cueva, y así es China.

Una tortuga viva en medio de todos los souvenirs. Chinos.

Por la tarde, tras perdernos por la ciudad en busca de una "dicen que no te la puedes perder" roca con forma de elefante, un señor que hablaba inglés nos guió hasta la famosa roca. No es para tanto + se puede ver sin pagar = no paguéis los 75¥/p del ticket. Después nos enseñó la tienda de té de su hermana, nos hizo dos tés buenísimos, nos los intentó vender, y tras contarle el rollo de que no tenemos casa, sino dos mochilas que intentamos que sean pequeñas, nos acompañó hasta dos sitios más, y se despidió muy rápido. No sabemos si se despidió muy seco porque no habíamos comprado nada, o porque los Chinos se despiden así... pero estuvimos casi una hora con un chino que hablaba inglés muy bien. Bye.

Perdernos por Guillin y encontrarnos con las pagodas del Sol y la Luna en el lago Shan Hu

Al día siguiente, nos subimos a un bus por 2¥/p que nos lleva a Guilin South Bus Station, y nos subimos a un autocar por 20¥/p que nos deja en

Yangshuo. 4 días.

pero por supuesto, nos deja en las afueras, así que tenemos que andar un buen trozo, y subirnos al autobús 603, que es de los que vale 1¥/p. Y andamos los últimos 300 metros, y llegamos a la también recomendadísima Yangshuo Sudder Street Guesthouse. ¡Cama cómoda, muy bien ambiente, y piscina por 19€ la noche!

Nuestro nuevo hostel, demasiado barato para tanta belleza

Como son las tantas, decidimos apalancarnos un rato, y tras ese rato, decidimos salir a dar una vuelta en bici. Y tras desatar las bicis, conocemos a Aida y Cori, nuestras nuevas mejores amigas catalanas en China. Así que volvemos a atar las bicis, y nos vamos a dar una vuelta con ellas por el pueblo. Y cenar, y se nos hace tarde... y dormimos poco, y al día siguiente quedamos con ellas a las 8. Qué temprano.

Anna con Aida y Cori, nuestras nuevas amigas catalanas

Tras desayunar un poco psé, decidimos que iremos con nuestras amigas y unos nuevos amigos alemanes a XingPing, un pueblo cerca de Yangshuo. A lo mejor has oído hablar de toda esta zona: estas montañas son las que aparecen en Bola de Drac, y también son las montañas que aparecen en los billetes de 20¥. Cada pareja se sube a una moto-taxi con parasol, y luego a un autocar que por 10¥ nos deja en XingPing.

¿Qué pasó en XingPing? Pues que todo el panorama es fantástico, rodeado de las montañas de Son Goku, pero la única actividad que ofrece la oficina de turismo es ir en un kayak de bambú por el río Li, y la cosa parece cara y sobretodo, masificada. Así que decidimos andar en busca de una ruta por el norte del pueblo, y no la encontramos. Y así hemos pasado la mañana, de risas con los chinos, que en esta zona están de vacaciones, y todo el mundo está de super buen humor.

Justo en este punto de Xing Ping se ve el paisaje que aparece en los billetes de 20 yuanes

Por la tarde, tras recuperar energías, encontramos una montañita al lado del pueblo llamada Laozhai Hill, con unas vistas preciosas a cambio de muy poco desafío. Además, la subimos con Meaty, una perra que encontramos atada en un restaurante, y tras preguntarle a su ama que si nos dejaba subirla al monte, nos dijo que sí. ¿Que no te lo crees? ¡Sigue esta ruta en wikiloc y mira las fotos!

Anna junto a Meaty, la bebita de tres meses que nos llevamos a subir la montaña
Las espectaculares vistas de las montañas de Goku
Roc en la cima de Laozhai Hill con su sombrero de segunda mano comprado a una señora que andaba por allí

Por la noche, cuando fuimos a buscar las bicicletas para dar una vuelta por el barrio, conocimos a otra pareja: Alba y Omar. Durante la cena, nos contaron qué habían vivido en China, y en ellos encontramos la inspiración para escribir el post sobre los timos en el mundo.

Cenando en un restaurante indio con Alba y Omar, nuestros nuevos amigos catalanes
Al día siguiente, Anna enfermó un pelín y sólo visitamos Moon Hill. Alquilamos una moto eléctrica ya que esta colina se encuentra a unos kilómetros de Yangshuo. Escaleras y más escaleras y en unos cuarenta y cinco minutos estábamos en la cima.

Ahora ya sabéis porqué se llama colina de la Luna

Y al día siguiente... ¡empieza la aventura! Ir de Yangshuo a Zhangjiajie es un percal. Tienes que ir de tu hotel a la estación de bus de Yangshuo. De ahí, subirte a un autocar hacia Guilin. Al llegar, subirte al autobús K99 dirección Guilin Train Station, o si vas con prisas como nosotros, pagar un taxi (40¥?), ir en tren de alta velocidad hasta Changsha South, y de ahí, subirte a un autocar de Changsha a Zhangjiajie. Salimos del hotel de Yangshuo a las 8:30 de la mañana, y llegamos al de Zhangjiajie a las 23:00. Casi 15 horitas de viaje.

Aquí solo llevábamos 3 horitas de viaje, ¡que alegría todo...!


Zhangjiajie. 3 días.

De Zhangjiajie esperábamos un pueblecito, y nos encontramos una ciudad llena de tiendas y rascacielos.

Anna es famosa en China: todo el mundo quiere fotos con ella

En Zhangjiajie hay tres cosas a hacer: subir a la montaña de Tianmen, ir al Parque Natural de Zhangjiajie, y cruzar el puente de cristal más grande del mundo. Como estamos aburridos de ir a sitios más grandes, altos, anchos y peligrosos del mundo, fuimos a la naturaleza: a Tianmen, y al Parque Natural. Por cierto, si habéis visto otros blogs o guías de viaje, sí; el Parque Natural es el de los pilones de la película Avatar.

El primer día libre que tuvimos, decidimos ir a dar una vuelta por el pueblo. Nos pensábamos que sería una cucada tradicional china, pero no. Centros comerciales tipo Corte Inglés pero en chino, con marcas originales muy conocidas como Balenclaca, FF-White, The pimp panther... Y la oferta gastronómica de la ciudad tampoco es para tirar cohetes. Nos gustó mucho comer en restaurantes tradicionales, pero si vas a venir a Zhangjiajie, vete a la montaña y pasa de la ciudad.

Escaneando las cartas escritas en chino mandarín con la app WeChat para traducirlo al inglés
Nos pedimos nuestro plato favorito, revuelto de huevos con tomate, y una sopa de tofu


El segundo día, ahora sí, subimos a la montaña de Tianmen. La entrada vale 262¥, unos 33€, pero si te gusta la naturaleza, vale la pena. Es un poco Port Aventura, muy muy turístico, como todo en China... pero viajar por aquí es así. Nos lo montamos para que la entrada la comprara el equipo de nuestro hotel, y nos explicaron cómo va la cosa. Te resumimos: hay dos tipos de entrada, la A y la B. En la A, subes en teleférico, y vuelves bajando 7 pisos de escaleras mecánicas + 999 peldaños muy pequeñitos + autocar hasta la base del teleférico. Y en la B, al revés: autocar + subes las 999 escaleras de peldaños pequeños + 7 pisos de escaleras mecánicas. Cuando volvíamos, creemos que vimos que si subes y bajas por escaleras, la entrada vale sólo unos 60¥, pero si te gusta esta opción, pregunta en el hotel, que a lo mejor es para estudiantes, locales, o cosas así.

Flipad con el acantilado que hay detrás de Anna
Y esta es la zona de pasarela de cristal, que pena que no es muy nítida...
Parece que empieza a hacer fresco en Tianmen
Esta es la escalera más empinada que hemos bajado en toda nuestra vida

Si quieres ver nuestro paseíto por Tianmen Mountain y las fotos que hicimos, aquí tienes nuestra ruta de Wikiloc. Y mientras no lo hemos subido a Youtube, no dejes de ver el señor que camina agachado en una de las pasarelas de cristal que hay en la montaña, que es genial.

Al bajar las escaleras te encuentras con esta preciosa vista a la Cueva del Cielo


Wulingyuan. 5 días.

¿Cómo ir de la ciudad de Zhangjiajie al Parque Natural de Zhangjiajie? Puedes hacerlo en autocar si sólo vas a visitar el Parque un día, pero si quieres ir varios, lo mejor es que hagas como nosotros: busca un hotel en Wulingyuan, cerca de la entrada al Parque, y ya lo tienes. Estas líneas las escribimos desde el Zhangjiajie Walishanfang Guest House, y te lo recomendamos al 100%. Es el segundo hotel en el que estamos en Walingyuan, y del primero marchamos corriendo... Por cierto, el primero es el 1984 Youth no se qué. No vayas.

Vamos a lo importante: el Parque Natural es precioso, y hasta ahora, es lo que más nos ha gustado de China. Como Roc es daltónico, cuando ve verde intenso, se enamora, y en este Parque encontrarás verdes de todas las tonalidades. Cosas importantes: la entrada vale 248¥, unos 31€, es válida para 4 días seguidos, y sólo incluye los autocares del propio parque: del pueblo al parque, algunos por dentro del parque... Tristemente, no incluye los funiculares ni el ascensor que necesitarás para ir de abajo de las montañas hasta arriba, que son entre 500 metros y 1.000 metros de desnivel. Los funiculares y el ascensor valen 74¥/p por viaje. Si quieres subir y bajar, adivina: el doble.

Lo bonito de bajar en funicular son estas increíbles vistas

- ¡Visitaremos el parque sin pagar funiculares ni ascensor! - pensaron incrédulos. El primer día bajamos en funicular porque teníamos miedo de las agujetas del siguiente día, y el segundo día subimos en ascensor porque aprendimos que con bajar andando ya es suficiente.

Que lástima que en la foto no se aprecia lo bonito que es este mar de pilares 

El parque da para todos los días que quieras o puedas estar. Es enorme, y tendrás que dedicarle media horita a estudiar el mapa y algún rato a pedirle ayuda al recepcionista de tu hotel para que te explique un poco las zonas del parque. Como te queremos ayudar, también te pasamos nuestras rutas, por si te las quieres copiar.

El paisaje que vas a vivir en el parque 

Primer día: subida a la montaña Tianzi por escaleras + mirador de Shantang Gulf + mirador de Arranjing Battles + bajar en funicular
Segundo día: subir a la zona turística en ascensor, bajar por las escaleras y seguir el río Golden Whip
Tercer día: seguir el río Golden Whip, el canal Shadao, y desandar lo andado
Cuarto día: llovió y no tuvimos ganas de ir al parque, pero puede estar chula la zona de Yangjiajie, al noroeste. ¡Pero escribimos este post! ¡Poca broma!

El mapa de la reserva natural de Zhangjiajie
Estas son las caras de felicidad de dos personitas que saben que este es uno de los sitios más bonitos del mundo
Anonadados estamos con las montañas Aleluya, las montañas de la película Ávatar


Y al día siguiente, autocar hasta Zhangjiajie ciudad, autocar hasta el aeropuerto, y avión hasta...

Xi'an. 3 días.

Xi'an nos sorprendió un montón. Como todas en China, es una ciudad enorme. La mayoría de turistas vienen aquí, ven los Guerreros de Terracota y se van, pero si tienes tiempo, la ciudad puede dar mucho de sí. Al no ser tan turística, no es tan fría como Beijing y Shanghai. El centro es como cualquier ciudad, muy comercial, pero a la que te alejas un poco, encuentras sitios muy tranquilos, gente a la que le haces curiosidad y en general, muy buen rollo.

Roc, con un super café en mano, delante del campanario de Xi'an

Nuestro primer día en Xi'an fue el típico de andar un montón y dar vueltas por la ciudad. Nuestro hotel estaba cerca del centro, así que fuimos directos a dejarnos casi-impresionar por la cantidad de cadenas de comida rápida que hay, y a escaparnos corriendo de ahí cuando ya nos habíamos aburrido de vivir una ciudad típica. Entonces cruzamos la ciudad hasta una de las puertas de la muralla situada en el sur-oeste, un poco perdidos, y encontramos la ciudad un poco más real. Al cruzar la muralla, la bordeamos por una serie de jardines muy bonitos, nos paramos a mirar un montón de gente mayor jugando a ping-pong, jugamos contra ellos, nos machacaron... Ya sabéis, ¡una tarde cualquiera!

Que murallaca tienen estos de Xi'an

Al día siguiente fuimos a ver los Guerreros de Terracota, y realmente merece la pena. Se dispara un poco del presupuesto, pero es una experiencia genial. ¡Nota! Se llega en un autobús público que sale desde la estación de tren, y seguramente te intentarán timar como hicieron con nosotros. Hay un autobús público y otro privado, y los trabajadores que los operan van vestidos igual, así que los del servicio privado te dirán que el público no es el que toca, que el bueno es el suyo... ¡timos del mundo! Más información en este súper post de Travel China Guide.

El gran foso de los soldados de Terracota
Arqueólogos trabajando en la reconstrucción de todos los soldados, pieza a pieza

Y al día siguiente, tren de alta velocidad hasta...

Pingyao. 2 días.

¡La joya de la corona! Pingyao es un pueblo súper pequeño, muy turístico, pero muy tradicional. A pesar de estar masificado de turistas, ha sabido conservar la autenticidad, y es como te imaginarías un pueblecito chino tradicional.

Roc pasando super pibón en la calle de artesanía
Justo aquí en la puerta de la derecha está nuestra guesthouse

Como sólo estuvimos dos días no vivimos millones de aventuras, pero es un pueblo precioso que no puedes perderte. Si tuviéramos que elegir entre Xi'an y Pingyao, sería difícil de decidir, pero si puedes saltarte Beijing o Shanghai... pasa de ellos y dedícale un par de días a Pingyao, que es muy cuqui, y la China tradicional que buscabas. Ah! y alójate en Pingyao Xiangshengyuan Guest House, una guesthouse muy real regentada por una familia preciosa. Nos encantó la experiencia de dormir en una casa tradicional china.

La habitación versión día
La habiación versión noche

Beijing. 3 días.

¡Oh! Ciudad enorme de nuevo. Nos esperábamos una ciudad muy poblada, muy sucia y muy ruidosa, y nada de eso. En Beijing hay mucha gente, pero a cambio, es enorme. Es muy limpia, ya que los chinos no son tan tan guarros, y además hay un montón de gente limpiando. Y para terminar, es mucho más silenciosa que una ciudad europea, gracias a que hay muchísimos vehículos eléctricos. ¿Os habíamos dicho que en China, una moto eléctrica, nueva, vale unos 300€? Y de segunda mano, unos 100€...

La noche que llegamos fuimos a un restaurante súper recomendadísimo a comer pato flambeado, lo que en nuestro hagar llaman "pato Pequín". Fue una experiencia mig mig: el pato no tenía nada que ver con lo que sirven en Barcelona, pero el servicio fue deplorable, los platos y vasos te los traían mojados del agua marrón con la que los limpiaban, y nos pegaron un palo de 35€. Hum. El restaurante es el Liqun Roast Duck, y fuimos ahí porque nos lo recomendaron por Instagram. Nuestra opinión es que no puedes marchar de Beijing sin probar un pato pequinés, pero si vas a otro restaurante a lo mejor lo disfrutas más que nosotros.

El pato se enrolla en una especie de tortitas y se acompaña de pepino, cebolla y una salsa de soja

Nuestro siguiente día en Beijing lo dedicamos a la Gran Muralla China. Como todos los guiris que van de listos, fuimos a la sección de Mutianyu, que por lo que dicen, es menos turística que la de Badaling. Llegar requiere de bastante paciencia, pero para nosotros fue una buena mezcla entre distancia, cantidad de gente y hermosura. Si quieres ver un post súper bien explicado sobre todas las secciones, léete este post de viajeachina.com. Durante el trayecto conocimos a Clara y Angelo, una pareja catalanobasca. Nos lo pasamos genial cuando conocemos gente, que siempre somos sólo dos y a la que alguien nos da un poco de conversación... jejeje

¡Esto es la Gran Muralla!
Es increíble estas solos aquí, ¿verdad?
Para hacerse buenas fotos lo mejor es ir por la tarde
Y bajar en tobogán antes de las cinco que cierran

¿El último día? Andar un montón por la ciudad. Vimos la ciudad prohibida desde fuera, porque llegamos que ya estaba cerrada, y luego fuimos al parque dónde se encuentra el Temple of Heaven. Por supuesto, también cerrado, pero el parque es enorme y nos regaló una sorpresa: hay una zona de gimnasio público, como los que hay en Barcelona en algunos parques, pero este era enorme, y estaba llenísimo de gente súper en forma. Había viejecitos haciendo dominadas como nunca habíamos visto... y nos avergonzamos un poco de que Roc sólo pudiera hacer dos. Viajar te deja los músculos como flanes.

Shanghai. 3 días.

¡Uf! En Shanghai vivimos un paraíso. No es que la ciudad sea el destino que no puedes perderte, sino que fue en Shanghai dónde Elvira, una amiga de Anna, nos dejó su pisito para vivir los tres días. ¡Tenemos una casa, tenemos una casa! Parece imposible lo que se llega a echar de menos un sitio de más de 15 metros cuadrados, con cocina, sala de estar, varias habitaciones... ¡tenéis que probarlo!

Nuestra amiga bonitísima, Elvira

Y no sólo estuvimos con Elvira: en Shanghai compartimos un montón de historias de expats, gente de Barcelona y varios puntos de España del mundo de la moda que vinieron a aquí a trabajar y, por supuesto, a forrarse.

Con nuestro super amigo Tornero, delante del Starbucks más grande de mundo

Hicimos vacaciones: nada de planes, nada de organizar cosas por nuestra cuenta... ¡nos dejamos llevar! Y nos llevaron de fiesta. No daremos muchos detalles, pero los expats saben pasárselo bien, vivir noches muy locas, y Anna se hizo daño en el dedo del pie.

Al día siguiente, preocupados porque el dolor no desaparecía, fuimos al Shanghai United Hospital. Nos quedamos de piedra al conocer los resultados de los rayos X, y enterarnos de que Anna se había roto el dedo gordo del pié. ¿Que fiesta, no? Si es que tras ocho meses de viaje, ya no sabemos salir...

El doctor que hizo las radiografías del piececito de Anna enseñándonos la fractura

Como Anna es una valiente, al atardecer fuimos al Bund, la zona de Shanghai desde la que se ven los rascacielos enormes. Ya sabéis: la típica foto impresionante de Shanghai que ni vosotros ni nosotros nos podemos perder. Y de ahí, a otra cena con los amigos, y a dormir prontito que mañana ya teníamos el vuelo que nos llevaría a Corea del Sur.

The Bund y todo su colorinchi

Conclusión

Ven a China. Sin pensártelo. En casa no sabemos nada de los chinos. Nos pensamos que es un sitio abarrotado de gente que trabaja todo el día, contaminado, sucio y estresado, y para nada. No es un destino económico, no tiene playas de escándalo ni fotos muy instagrammers, pero en los ocho meses de viaje, es uno de los destinos que más nos ha gustado.
Si eres tan sabio que te lo estás pensando, no olvides darle un vistazo a nuestra guía de viaje por China, ¡para que sepas lo que hay que saber antes de venir por estos lares!