Kamala Beach, Tailandia

Tailandia: guía de viaje

¡Tailandia, capital mundial del turismo mochilero español, y protagonista de "Lo imposible", la peli de llorar y hacerse un seguro médico internacional!

La cultura y las personas

En Tailandia te vas a cruzar con dos nacionalidades: tailandeses y españoles.

Los tailandeses son gente amable, que tienen muchas ganas de hacerte feliz, muy respetuosas y colaboradoras. Están convertiendo su país un poco ruín en algo que está floreciendo con unos colores muy intensos. Siempre dicen hola, y si lo sienten, dan las gracias muy, muy de corazón.

Los españoles, no.

La economía y los dineros

La moneda tailandesa es el baht, y es un poco difícil de procunciar. 200 bahts son unos 5€, y no sabemos por qué, hacer la regla de tres nos está costando un poco.

Cosas que debes saber: como en muchos otros países, los ATM's de Tailandia tienen unas comisiones súper altas. Lo hemos probado con muchas ganas, y no hemos encontrado ningún cajero que tuviera una comisión menor a 220 bahts, 5,80€ a día de hoy. Además, no puedes sacar más de 20.000 bahts cada vez, que son unos 528€.

Por otra parte, los hoteles, que probablemente sea dónde más dinero te dejarás, aceptan tarjeta. Algunos restaurantes también, pero a veces aplican un 3% de comisión, así que te tocará hacer números para saber qué te interesa más.

Presupuesto

¡Tenemos que hacer los números! Y serán números un poco complicados, porque nuestros amigos nos vinieron a ver a Tailandia, e hicimos muchos números compartidos. Además, pasó algo raro con la Revolut, y nos devolvieron algunos pagos a Grab, así que si te mejor te hacemos los números a ojo...

Los hoteles nos han costado unos 40€ por noche, la habitación doble. Ir a ver a los elefantes en Chiang Mai nos costó 1.500 bahts por cabeza, que son unos 40€, y una salida de todo el día con un guía muy hippie en Krabi, 1000 bahts por cabeza, unos 26€. Comer cuesta unos 250 bahts por barba, 6,60€.

Perdón por no dar un presupuesto diario exacto, pero es que tendríamos que abrir el Excel y volvernos locos haciendo números... ¡y eso siempre lo hace Esteve, que ya ha vuelto!

Seguridad

Como dijo Javi sobre Vietnam, en Tailandia se respiran muy buenas vibras. Poca gente te intentará timar demasiado, y no te sentirás inseguro en ninguna parte del país. A lo mejor te sientes incómodo en la zona de fiestecita de Bangkok porque la prostitución está servida en bandeja de plata, pero si venías a hacer el guiri, ya sabías a lo que venías.

Idioma

Sorprendentemente, en Tailandia llevan el inglés un poco mal. Tras ocho meses viajando, Tailandia es que el peor lo lleva. Aún así, tampoco está siendo un gran problema. Las buenas vibras lo arreglan todo.

Transporte

En Tailandia vivimos el viaje de dos modos a la vez: el primero, siendo cuatro adulto y un pequeño de casi 5 añitos, y la segunda, siendo sólo la bonita pareja que siempre te cuenta cosas en el blog.

La primera parte fue un poco rápida: queríamos ver Bangkok, Chiang Mai y Krabi, así que volamos. Algunos vuelos internos fueron súper baratos, pero algunos no tanto. Así que si quieres darle un vistazo, nosotros compramos vuelos con Air Asia y con Thai Airlines. La segunda, bastante pijita.

La segunda parte del viaje, fué bastante más tranquila, y volvimos a movernos con transporte público. Para poneros un ejemplo, hiciomos casi dos horas de minivan por 130 bahts, unos 3,50€, pero el problema es que sólo hicimos 125 kms... bastante lento.

En resumen: como siempre, viajar por tierra es barato, pero lento. ¡El mundo real!

La comida

Oh díos mío. Primero de todo: si vivís en Barcelona, cenad en el Spicy Thai y pedid un pad thai de primero y un curry masaman de segundo. ¡Y saludad al camarero de nuestra parte! Si no sabe quién son los de ANTI-VIAJE, decide que somos los frikis que hicieron el Camino de Santiago del Norte en bici porque él nos lo recomendó.

Si te preocupa el tema del picante, tranquilo. Como irás a sitios muy guiris, ya sabrán que no se tienen que pasar con el picante, y si pides algo picante sin saberlo, te avisarán de que a lo mejor no te gusta. Se ve que hace unos años era una locura comer en Tailandia, porque se pasaban un montón con el picante... pero ya no.

O a lo mejor nos hemos acostumbrado a ello en Etiopía, la India, Sri Lanka, Malasia... jijiji.

El agua

Bueno, este punto es un poco difícil. Aquí, tendrás que vigilar con el hielo, porque alguna vez nos han servido un vaso con hielo para que nos pusiéramos ahí nuestra agua embotellada, y primero notamos un sabor extraño, y luego muchas ganas de visitar al Sr. Roca.

Sanidad

Chungui. Las farmacias que hemos visto eran medio supermercado, y como llevan el inglés un poco mal, no nos gustaría ponernos enfermos aquí.

Por cierto, el test del Symbicort nos salió un poco rana en Tailandia. Tienen la misma marca comercial que en España, pero vale 50€, caso como en España. Con lo acostumbrados que estábamos que el Symbicort fuera más barato ahí dónde fuéramos, y hemos encontrado una excepción.

Internet

En ocho meses de viaje, en Tailandia hemos encontrado la mejor oferta por lo que respecta a las SIM. Sin salir del aeropuerto de Bangkok compramos una tarjeta SIM que ofrecía internet ilimitado durante 30 días. ¿Internet ilimitado? Pues con la broma, llevamos 67 GBs bajados en 20 días. ¡Casi nada! La tarjeta nos costó unos 25€, y es de la empresa TrueMov-H. En su página web no hemos encontrado nuestra tarjeta SIM en concreto, pero es que tenían las ofertas escritas en un folio fotocopiado... a lo mejor cambian cada poco. Así que si quieres hacer lo mismo que nosotros, ya sabes: llega al aeropuerto, y mira las ofertas de las tres empresas de telefonía que encontrarás.

Visados

¡Gratis! ¡Baja del avión, di hola en inmigración, y ya está!

La ruta

Cuando la escribamos, ¡la añadimos aquí! Que es un chorro muy largo...

¿Volveríamos?

¡Claro que sí! De cabeza a Krabi. Es muy, muy verde, y si te sales de los sítios turísticos, ofrece una Tailandia mucho más real de lo que esperábamos. Por cierto, si vienes, duerme un par de días en el Baan Suan Thip Homestay. Lo lleva Dan y su mujer, y por 1000 bahts por cabeza nos montaron el día más bonito que hemos vivido en Tailandia. ¡Y dadle recuerdos de nuestra parte, también! ¡Y un abrazo a Hiro, su hijo!

Solitos, solitos, en una reserva natural en Krabi

Singapur

Singapur: guía de viaje

¡Bienvenido a la guía de Singapur! Esto te va a sorprender: esta guía va a ser un poco mediocre comparada con una Lonely Planet. Y es que en Singapur sólo estuvimos dos días. Fueron las últimas horas con nuestra familia, tras estar casi tres semanas en Malasia, y como tampoco es un país que te ofrezca una economía viajera demasiado sostenible, tuvimos que estar poquito. ¿Qué dice este? Pues que Singapur es muy caro.

¿¡Cómo se lo curraron viniéndonos a ver, eh!?

La cultura y las personas

Los singapurenses son lo que vendría a ser una mezcla entre inmigrantes western y la versión pija de cómo te imaginarías a los chinos. Singapur fue declarada independiente en 1995 según la wikipedia, pero según wikitravel, lo fue en 1965. Fuera como fuere, habiendo estado ahí sólo un par de días, nos parece que la gente se siente orgullosa de Singapur porque es un estado súper próspero, y a la vez hablan mierdas del gobierno porque tienen menos libertades que un mueble.

La economía y los dineros

Agárrate que vienen curvas: la moneda de Singapur es el dólar singapurense. Entre Singapur y Hong Kong, vemos que lo que mola de ser un país pequeño y que quiere crecer a saco es que tu moneda se llame dólar de dónde sea. Així que catalans, ja ho tenim: dòlar català!

Por cierto, esto es el primer mundo. Aquí no se regatea, ¿eh?

Presupuesto

En esta guía nos pasa lo mismo que con la malaya: cómo fuimos seis, y lo pagamos todo entre varios, los números seguro que no nos cuadraron del todo y si os diéramos un valor, sería aproximado. Así que en vez de mentiros con números objetivos pero incorrectos, os daremos números de cosas que recordamos exactamente. Cada habitación doble nos costó 80€ por noche, y cada comida, unos 10€ por persona. ¿Que es caro? Pues sí, así que si quieres ir a Singapur, ve consiguiendo hotel, que a última hora suben un montón. Nosotros los reservamos con un mes de antelación, imagina...

Seguridad

Bueno, aquí la seguridad a lo mejor va un poco en contra tuya. En Singapur casi todo está prohibido, y se castiga con multas altísimas, azotes o la muerte. No puedes comer chicle, ni escupir en la calle, ni traer drogas, ni ser gay. Así que no tienes por qué preocuparte por si te roban, porque si sucediera, alguien moriría. En cambio, tendrás que concentrarte mucho si te gusta no usar pañuelos o mascar chicle. Ojito ahí.

Idioma

Un ingés perfecto.

Transporte

Al igual que en Malasia, moverse por Singapur es facilísimo porque puedes usar la app Grab, pero la diferencia es que en Singapur es bastante cara. Vale unas tres veces más que en el otro lado de la frontera. A nosotros nos salía a cuenta porque éramos un grupo grande, pero si sólo sois dos, tendréis que ir arriba y abajo en metro.

Por cierto, sobre la app Grab, aquí tienes el link a la web de Grab, para que no te equivoques.

La comida

Nosotros sólo nos pudimos permitir comer como en casa. Pasta, un poco de japonés... los precios son tan altos para los mochileros que no pudimos tener una delicatessen culinaria local demasiado elaborada. Aún así, Singapur es como estar en Nueva York: hay de todo. Incluso encontramos un restaurante de comida española, y extrañamente, muchos platos mostraban cuatro barras rojas. Pero los comentarios eran normalillos, y el precio no. Así que si vas con el mismo presupuesto que nosotros, te tocará tirar de Google Maps para encontrar restaurantes no muy locos que te ofrecerán comida western.

El agua

Deberíamos borrar esta parte de la guía en Singapur. Si seguro que aquí, ¡hasta el agua del mar es potable! Y bonita, por supuesto.

Sanidad

Lo mismo que el agua: suerte tendrás que sufrir un jamacuco en Singapur. Esto es primer mundo. Seguro que los hospitales molan más que los de nuestra peninsulita.

Internet

Nuestro hotel ofrecía una conexión a internet muy correcta.

Miramos precios de tarjetas SIM, pero como se disparaban demasiado de precio y sólo íbamos a estar en Singapur dos días, no compramos ninguna. ¡Vivimos desconectados! Qué atrevidos.

Visados

¡Gratis! Hacer la cola de inmigración, rellenar un formulario, leer que si llevas drogas te matarán al entrar, y ya. Genial.

La ruta

Como estuvimos tan poco tiempo, no creemos que le dediquemos demasiado tiempo a escribir una ruta como tal, pero sólo deciros que fuimos al Gardens by the bay, y fue increíble. No podíamos parar de hacer fotos en todos lados. Y tras unos meses, nuestros familiares de Houston nos contaron que el zoo también es una pasada. No es que tengan los animales en libertad, pero sí que no son jaulas como los de los zoos típicos. Así que ya tenéis dos bonitos sitios primermundistas a visitar.

¿Volveríamos?

Hombre, pues podríamos. Ir expresamente no creemos, pero si tuviéramos que ir a algún país cerquita y nos fuera de medio paso, podríamos volver. Ahora tenemos ganas de ver el zoo, podríamos repetir perfectamente el Gardens by the bay... y en general, ver cómo sería una ciudad con un presupuesto de la parra y un nivel de opresión aún mayor. ¡Oh! Recuerda, si eres gay, nada de nada. Y tampoco si eres de Arabia Saudí, aunque eso lo podríamos entender un poco más.

Kuala Lumpur, Malasia

Malasia: guía de viaje

¿Vas a viajar a Malasia? ¿Y qué esperas del país? Nosotros nos pensábamos que íbamos a un sitio un poco más pijín que la India y Sri Lanka, pero nos encontramos con un país casi de primer nivel. Mezclado con un ambiente de buenas vibras, Malasia nos gustó tanto que podríamos quedarnos a vivir a una temporada y todo... aunque sería una temporada corta.

La cultura y las personas

Los malayos están muy acostumbrados al turismo, y todo son buenas caras, buenas palabras y buen rollo.

El norte de Malasia es más musulmán que el sur, así que si no te gusta que te despierten los altavoces de las mezquitas con la llamada al rezo, a lo mejor deberías visitar Kuala Lumpur y de ahí, visitar el sur. Aunque te perderás las islas...

La economía y los dineros

La moneda malaya es el ringgit, se sirve mayoritariamente en cómodos billetes, y éstos son muy bonicos. Tienen un tacto plastificado que, sólo por eso, ya merece la pena que vayas a Malasia.

Sobre los ATM's, sin problemas. Sacar dinero del cajero es gratis. ¡Buenas noticias!

En la mayoría de sitios un poco turísticos aceptan tarjeta, y en los que no, es porque será tan barato que te va a dar igual pagar en cash.

Presupuesto

¡Tenemos que hacer los números! Como visitamos Malasia siendo 6, pagamos un montón de cosas a medias, y hacer los números no es fácil... Pero por si no actualizamos esta sección, a dedo te diríamos que nuestro presupuesto rondó los 70€ diarios, yendo a hoteles bastante guapos como mínimo. ¡A los papis se los ha de tratar como se merecen!

Seguridad

¡Bienvenido al sudeste asiático! Más seguro que el barrio más seguro de Barcelona. Todo risas, buenas miradas y mejor trato.

Idioma

Con el inglés, a cualquier parte. El que peor lo lleve, lo chapurreará bastante bien, así que ningún problema.

Transporte

Este punto es el que más nos ha gustado de Malasia. Moverse por Malasia es facilísimo.

Autocar
Por una parte, moverse en autocar es tan fácil como ir a la estación de bus más grande de la zona en la que te encuentres, comprar un ticket para el próximo autocar, y gozar del viaje. Y vas a gozar un montón, porque son los autocares más espaciosos que hemos visto en siete meses viajando, y eso se dice rápido. Te puedes estirar un montón sin molestar al de detrás, y sin que te moleste el de delante. Y así viajamos desde la isla de Penang, en el norte, hasta Kuala Lumpur, la capital, de Kuala Lumpur hasta Malacca, y de Malacca a Mersing. Y tres viajes excepcionales.

Taxi
Conocer Uber, ¿verdad? Pues en Malasia (y Singapur y Tailandia) existe Grab. Es una aplicación al estilo Uber, llena de conductores con coches privados haciendo las veces de taxista. Son súper baratos y, como son malayos, son súper majos. Vet aquí un link a la web de Grab, para que no te equivoques.

Seis en un Grab, compartiendo gastos de precios ridículos. Marca Catalunya.

La comida

Malasia está lleno tanto restaurantes de primer nivel, como comida callejera. Encontrarás lo que quieras, sobretodo en las ciudades turísticas como George Town, Kuala Lumpur o Malacca. Y fue en Malacca dónde celebramos los 30 añitos de Anna, y comimos en un restaurante español! Jamoncito, vinico, y pa amb tomàquet! Per fi!

Volviendo al hilo, son comunes los food courts: zonas llenas de mesas, rodeadas de un montón de puestecitos que ofrecen platos principales a un 10 o 15 ringgits, 2 o 3 euros. Nosotros probamos un montón de sopas, algún pad thai, pinchos de pollo, mango sticky rice...

Cosas que no puedes perderte: la fruta asiática. Toda una experiencia. Nosotros probamos tres frutas raras: el rambutan, el mangosteen y el durian. Para que te imagines por dónde van los tiros, los dos últimos están prohibidos en los hoteles. El mangosteen porque mancha de color granate, y el durian porque huele a cloaca a 30 metros. Y sabe a toilet.


El agua

Aunque muchas veces te sirvan una jarra de agua fría, como buen viajero, pide siempre agua embotellada. Te encontrarás con la sorpresa de que no sabe a agua mineral, y es que no lo es... normalmente, las botellas serán de lo que llaman drinking water, es decir, agua filtrada que a veces sabe a rayos pero que es segura.

Sanidad

En George Town, Penang, tuvimos que visitar el médico porque a Anna le dolía un oído, y flipamos. Nos dió un poco de verguenza creer que nuestro país es de primer nivel... aquí, el hospital parecía un centro comercial. Farmacias enormes en cada planta, cafetería en cada planta... las plantas unidas por escaleras mecánicas... el hospital parecía como de ciencia ficción. Como sería el hospital en una serie de Netflix. Y por supuesto, todo el equipo hablando inglés. ¿Igualito que en casa, eh?

Internet

Tal como llegamos al aeropuerto de Penang, compramos una SIM que nos ofrecía 25 gigas de conexión por unos 15€. Es un poco raro, porque dividen esos 25 gigas en 5 para Whatsapp, 10 para Instagram, y 10 para el resto. Pero bueno, intentamos no darle mucha caña, y ya. Como todas las compañías telefónicas del aeropuerto tenían sus ofertas mal escritas en un papel, creemos que las ofertas deben cambiar muchísimo. Así que haz como nosotros: una vez en el aeropuerto, mira los precios de todas las empresas, y elige.

Sobre internet en los hoteles, bastante mal. A parte de el primer hotel al que fuimos, el resto tuvo muy mala conexión. Como mucho, nos encontramos con alguna conexión mediocre... pero no confies tu vida a ello. ¡De cabeza a por una SIM!

Visados

¡Gratis! ¡Baja del avión, di hola en inmigración, y ya está! Por cierto, nosotros hizimos hora y media de cola... d'oh!

La ruta

Cuando la escribamos, ¡la añadimos aquí! Que es un chorro muy largo...

¿Volveríamos?

A lo mejor sí. Como fuimos un grupo de seis, viajamos con el culo un poco más pesado, y en vez de vivir la naturaleza, nos decantamos por centros urbanos. Así que nos falta visitar la verdura malaya... aunque como al acabar el viaje aún no habremos ido a Myanmar o Laos, si queremos verde, iríamos ahí y pasaríamos de Malasia. Pero bueno, que recomendamos Malasia un montón. Y además, ¡es taaan fácil...!

George Town, Penang, Malasia

No contrates el seguro médico del RACC

Qué palo tener que hablar tan mal de una empresa tan enorme como el RACC...

Contratemos un seguro por si las moscas: La ideaca que tuvimos el 20 de diciembre del 2017 👏

Ya con los billetes hacia Cape Town en la mano, decidimos ir a hacernos un par de seguros médicos internacionales, por aquello de "y si pasa algo", y sobretodo, para que nuestra familia estuviera más tranquila. Ya sabéis, que tus niños se vayan a dar la vuelta al mundo "no es como si se van a Badalona", y qué hay más bonito que un padre durmiendo como un bebé mientras tú estás en la otra parte del mundo negociando el precio del tuktuk con un señor que come bettel nuts por la mañana y mastica khat por la tarde.

Tras ir a una oficina del RACC, nos convencieron de que contratáramos el seguro más completo que ofrecen: seguro anual renovable y con cobertura mundial: 1.031 euritos de nada. Un precio a la par con las espectativas que nos crearon: altas, muy altas. "Estamos contratando a los mejores", pensamos, incrédulos. En la oficina nos prometieron que si pasaba algo urgente, que fuéramos a un médico y que pasáramos factura para que nos devolvieran el gasto, mientras que si teníamos algo menos urgente, que mandáramos un email y que nos dirían a qué hospital ir.

Pues bien, ha sido un fracaso. Para nada del mundo os recomendamos que contratéis un seguro de viaje, y aún menos, el del RACC. Antes, cortaros una pierna, saltad desde un séptimo piso o algo así.

Un detalle divertido: hemos empezado a escribir este post mientras hablábamos por teléfono con el RACC para que nos dijeran a qué hospital ir. Ahora estamos esperando a que haya un médico libre para que nos llame y nos diga que si a Anna le duele la oreja es mejor que vaya al hospital. Y seguramente terminaré de escribir este post y aún estaremos esperando la llamada del RACC. Son la 1:42 de la madrugada en George Town, Malasia, y aquí estamos, esperando una llamada.

Bueno... os comentamos qué tal ha ido cada vez que hemos necesitado la ayuda del RACC, historia a historia. Empezamos por Malasia, seguimos con Etiopía, y cerramos con India. Lo vamos a intentar resumir, pero ya de entrada, os pedimos perdón por la turra.

George Town, Malasia: ¿otitis?

5 de julio del 2018

Esta es la historia más triste hasta la fecha. A Anna le duele mucho, mucho mucho mucho, el oído. Los últimos tres días en Sri Lanka nos los hemos pasado en remojo, cuando no en el mar, en la piscina del hotel. A Anna le ha empezado a doler mucho un oído, y dice Internet que puede ser otitis... pero como el rollo Yahoo Respuestas no nos va, decidimos escribir al RACC para que nos digan a qué hospital ir.

Nos comentan que nos tienen que llamar. Mala suerte, porque Pepephone dió de baja nuestras SIM porque han cambiado de operador intermedio y otras historias técnicas, y no tenemos un teléfono al que llamarnos. Les comentamos que nos llamen por Whatsapp, Telegram o Skype, y nos dicen que no, porque el protocolo del RACC exige que sea una llamada tradicional de las de los años 90.

Como Anna se moría de dolor, no teníamos teléfono y la cosa pintaba muy bloqueada, le pedimos a mi padre que fuera a una oficina del RACC a pedirles en persona que por favor, nos dijeran a qué hospital ir. Una vez ahí, mi padre me llamó por Whatsapp y hablé con el comercial de la oficina. Me dijo lo mismo que nos dijeron sus compañeros por email: que teníamos que hacer una llamada normal, telefónica. Estaba hablando con él, por teléfono, pero fuera del protocolo: ¡qué locos!

Al final, llegamos a la conclusión de que el RACC llamara a la recepción de nuestro hotel, que por suerte no era un móvil de alguien como sucede en algunas guesthouse cutres o albergues a los que vamos, y nos pudieron pasar la llamada a la habitación. Desde que mandamos el primer email hasta que nos llamaron pasaron unas tres horas. Tras todo esto, el RACC por fin habló con Anna.

Y le dijo que en esos momentos no había médicos disponibles, y que ya llamarían más tarde. ¡Enorme!

Al final, no nos llamó ningún médico, sinó el comercial con el que ya había hablado anteriormente por llamada de Whatsapp. Le soltamos una bronca a la altura de la indignación que llevábamos encima, nos colgó, y terminó llegando un email con las instrucciones a seguir para, por fin, poder visitar al médico.

Por suerte, la aventura terminó bien. Al día siguiente, en el hospital de George Town, nos atendió un médico. La gestión, al final, no fue con el RACC, sinó con una empresa de seguros asiática. ¿Será la razón por la que fue tan bien? Quién sabe.

Lalibela, Etiopía: ¿malaria?

4 de mayo del 2018

La primera vez que necesitamos la cobertura del RACC fue en Etiopía. Me encontré fatal durante un día, y al mirar si tenía fiebre, tenía 38 grados y algo. Como la fiebre en zonas de malaria se considera malaria hasta que no se demuestra lo contrario, fuimos a lo más parecido que hay a un hospital de Lalibela para que me hicieran un test de la malaria. Eso pasó el 4 de mayo. Tal como nos comentó quién nos atendió el dia que contratamos el seguro, fuimos al médico ipso facto, hicimos fotos del test, el sitio y el recibo, para que vieran que realmente habíamos ido al médico, y se lo mandamos para que nos lo reembolsaran. Explicamos toda la historia en un mail, adjuntamos las fotos, y las mandamos a la oficina de Girona. A todo esto, el recibo era de 680 birrs etiopianos, unos 21€. "Un seguro de 1.000€, no creo que nos dé problemas por 21€", pensamos. Ilusos...

17 de mayo del 2018: dos semanas más tarde

Ya con el asunto olvidado, recordamos que el RACC no nos había respondido el mail. Hacemos forward del email a la dirección que aparece en la web del RACC, a ver si esta vez nos contestan algo...

Tras un día y medio, contestan. A diferencia de lo que nos prometieron, nos empiezan a pedir cosas que ni vienen ni van:

  • Que explicáramos qué sucedió y cuándo. Tuve fiebre y fui al hospital. ¡No hay más que contar, amigos!
  • Que diéramos fecha de inicio y final del viaje. No sabemos la fecha final, pero hemos pagado la cobertura de un año, así que no importa, ¿no?
  • Medio de desplazamiento. No entendimos la pregunta. ¿De dónde a dónde?
  • Comprobantes de billetes de ida y de vuelta. ¿De vuelta? Pero si no tenemos.
  • Informe médico. El hospital de Lalibela es una cabaña en medio del pueblo. No hacen informes médicos. África no es la NASA. Por eso contratamos un seguro médico de este calibre, para que eso no importara.
¿Veis? No se parece en nada a la NASA. Ni ordenador ni impresora. El caos.

Tal como leemos el mail, contestamos: les decimos que no hicieron informe médico, que les mandábamos todo lo que teníamos que no era poco, y también los comprobantes del vuelo de Barcelona a Cape Town y de Kenia a Etiopía, para que tuvieran el cómo marchamos de casa y también el cómo llegamos a Etiopía. Suerte que no llegamos en autocar o haciendo dedo, como otros mochileros.

De nuevo, tardan otro día a contestarnos. Nos piden que mandemos el recibo a una dirección postal junto a la cuenta corriente dónde queremos que nos hagan la transfer. Al cabo de unos días, lo mandamos todo desde una oficina de correos de mala muerte, y ya llegará.

13 de junio del 2018: un mes más tarde

Ha pasado un mes y estos chicos no nos han hecho la triste transfer de 21€. Les mandamos un email para preguntar si saben algo sobre el tema, porque ha pasado un mes y la cuenta no refleja la transfer... no contestan.

5 de julio del 2018: dos meses más tarde

RACC sigue sin contestar. Mandamos, literalmente, un "¿hola, hay alguien?". Esta vez sí que nos contestan. Nos dicen que están en contacto con el departamento de administración, y que cuando sepan algo, ya nos dirán.

16 de agosto del 2018: tres meses mas tarde

Bueno, pues el departamentento de administración no debe haber dicho nada, porque ni nos han hecho la transfer de los 21€, ni nos han mandado ningún mail. Les comentamos que ya ha pasado mas de un mes desde que nos dijeron que ya nos dirían... díos mío. Que el seguro nos costó más de 2.000€ entre los dos...

Varanasi, India: más fiebre

9 de junio del 2018

Esta historia es más feliz. Como lo de ir al médico y pasar el recibo luego fue mala idea en Etiopía, esta vez no nos la jugamos y en vez de ir al hospital, mandamos un email al RACC explicando que Roc hacía dos días que tenía fiebre, que queremos ir al hospital, y les mandamos el número de póliza para agilizarlo todo, que no tengan que buscar "Roc Boronat" en el sistema. Nos contestan, diciéndonos que necesitan el DNI. Estamos en 2018, con móviles con más fuerza de cálculo que ordenadores que antes ocupaban una habitación entera, pero el RACC no puede encontrar mi DNI teniendo mi nombre y apellidos y mi número de póliza.

Al final, al día siguiente, volamos a Kerala, y la fiebre no nos siguió. El tema quedó abierto, yo me curé mágicamente, y alegría. En resumen, otro día que RACC pone pegas para ayudarnos, a ver si el chico se cura solo y no hace falta soltar un duro.

Conclusión

Si eres de los que cuando se encuentran mal no tienen ganas de pelearse, no te hagas del RACC. Si eres de los que sí que tiene ganas pero le da miedo tener que soltar una pasta, tampoco te hagas del RACC, y en general, de ningún seguro médico. Si no estás en Estados Unidos, una visita al hospital no vale lo que vale el seguro, así que es un mal negocio, y de momento, podemos decir que aunque pasen los meses, al RACC le cuesta muchísimo pagar nuestros costes médicos, aunque sean 21 tristes euros.

💩

Negombo, Sri Lanka

Sri Lanka: guía de viaje

¿De verdad tienes pensado ir a Sri Lanka? Si es así, acabas de triunfar como las palomitas. En Sri Lanka fue dónde celebramos que llevábamos seis meses de viaje, y qué sitio más bonito para celebrarlo! Si te gusta el verde, Sri Lanka es tu país. Si te gusta descubrir una nueva cocina, pues no tanto, jijiji

Anna sentadita en el famosísimo puente Nine Arch de Ella

La cultura y las personas

Como nosotros veníamos de la India, la gente de Sri Lanka nos pareció la más bonita del mundo. Muy buen rollo, relativamente justos con los precios, no muy frikis con la religión... Buen ambiente. Y sorprendemente limpios. Aunque siempre sean demasiadas, pocas veces vimos a alguien tirar un vaso de plástico desde el tren o la basura en cualquier sitio de la calle. ¡Y tienen papeleras!

La economía y los dineros

Sri Lanka es un país tropical relativamente pobre, pero relativamente cómodo. Nosotros nos alojamos en hoteles que rondaban los 30€ la noche, y la verdad es que fuimos a cada hotelazo... increíble. Comer es muy barato. Una comida pija, muy pija, puede costar unos 20€, pero si estás pagando estos precios, es que estás en un sitio demasiado turístico dónde vas a comer fatal. Lo normal es gastarse entre 8€ y 12€ por comida, yendo a sitios bastante primer mundo.

La moneda es la rupia de Sri Lanka, y es muy cómoda. Hay billetes enormes de 5.000 rupias, casi 27€, y billetes pequeños de 20 rúpias, que són 0,11€. Normalmente, tienes que pagar en metálico, incluso en los hoteles, así que tendrás que ir sacando dinero en los ATM's. El límite en los cajeros es de 50.000 rúpias, así que si vas a estar un par de semanas, no lo dudes: saca el máximo tal como llegues al aeropuerto. Son 267€ del tirón, pero así te quitas un problema de encima. Además, en el aeropuerto no te cobran comisión, mientras en algún ATM de por ahí nos cobraron 200 rúpias para sacar dinero.

Por cierto, no hacen distinción entre Visa o MasterCard. Así que no te preocupes, si no aceptan la tuya, es que tampoco aceptan la otra.

Presupuesto

Durante nuestros 14 días en Sri Lanka nos gastamos 788€, incluyendo visados. Eso son 56€ al día, que junto con ser el país que más nos ha gustado en los seis meses que llevamos de viaje, lo convierte en el mejor destino del universo. Llegar a Negombo desde Chennai, India, nos costó 106€, y dejar Sri Lanka desde Negombo para ir a Kuala Lumpur, Malasia, fueron 160€. A todo esto, nos alojamos en hoteles super bonitos y comimos como reyes. O sea que si vas con un presupuesto bajo, de cabeza a Sri Lanka.

Nuestros últimos días los pasamos en este hotel con una casita solo para nosotros, donde cocinamos un montón 
Teníamos vistas al mar y esta enorme piscina, el paraíso por solo 40€ la noche
Este hotelito precioso se llama Deep Blue y está en una zona muy poco turística de Matara.

Seguridad

Tal como nos vamos alejando de África, cada vez vemos menos sentido a esta sección de las guías de viaje. Sri Lanka es un sitio super seguro. Nunca nos hicieron ninguna mirada extraña, nadie nos dijo ninguna cosa rara... Perfecto. Y también de noche. Como mucho, alguna discusión con algún tuktuk, por eso de que al principio te dicen un precio y luego te intentan cobrar otro, pero así es la vida del tuktuk.

¡Por cierto! ¡Lo de la guerra! Hace unos años, en el norte había una guerra civil. Ya terminó, pero se ve que aún hay pequeños conflictos, a saber: escupitajos, insultos y empujones. Nosotros no podemos decir nada porque no fuimos al norte, pero en todos lados nos dijeron y hemos leído que ya no hay ningún problema. En todo caso, no te preocupes demasiado: las típicas rutas son por la parte central de la isla y por el sur.

Idioma

Hay gente que habla un inglés perfecto, y hay gente que no lo habla tan bien. Pero en principio, podrás hablar con todo el mundo.

Si quieres impregnarte de la cultura de la isla, aprenderás los dos idiomas oficiales: el cingalés y el tamil. No aprendimos ninguna palabra en ninguno de los dos, pero para que te hagas una idea, los carteles lucen muy bonitos en tres idiomas.

Cingalés, tamil e inglés compartiendo espacio en la estación de Hatton


Transporte

Lo primero que hay que tener presente es que en Sri Lanka, con calma, llegas a cualquier parte.

Los tres transportes más típicos son el autocar, el tren, y el tuktuk.

Los autocares paran en unas estaciones enormes que hay en todas las ciudades. Están a rebentar de autocares, y cada hora sale un autocar hacia tu destino. ¿Cómo saber qué autocar es el tuyo? Pregunta. Seguramente tu destino es relativamente turístico, y podrás incluso elegir si quieres un autocar cutre o uno más nuevecito, con aire acondicionado.

Roc en la estación de autobuses de Kegalle comiéndose un plátano


Los trenes son un poco más rollo: a veces llegan tarde y, sobretodo, van a reventar de gente. En teoría hay muchas clases de vagón, pero en los trenes dónde nos subimos sólo había segunda clase y tercera. Si eres como nosotros que no vas con guía de viajes rollo Lonely Planet, lee muy bien: móntate la ruta para cojer el tren que va de Kandy a Hatton y luego a Ella. Cruza unos campos de té muy bonitos, y durante todo el trayecto vas a estar rodeado de verde. Precioso.

Lo último: el tuktuk. Súper importate, no aceptar el primer precio que te digan. Aceptando que pagamos más que los locales, pagamos unas 50 rúpias por kilómetro. ¡Oh! No te acerques a un tuktuk si nos sabes a cuántos kilómetros estás del destino, porque te van a decir que está a 13.000 kilómetros, que el precio de la gasolina ha subido el último año... tú calcula 50 rúpias por kilómetro y negocia duro, porque ya estás siendo generoso.

La comida

Ps... aquí lo fríen todo. Freirían hasta a sus madres y abuelas.

En teoría, la comida típica de Sri Lanka es el kottu: un montón de verduritas cortaditas, mezcladas con pan roti cortadito, y luego, a freirlo todo junto. La opinión de los bloggers que hemos leído es que es una delicatessen para los sentidos, pero a nosotros nos ha parecido que está bien para probarlo, pero no para repetir.

Otra cosa diferente en la cocina de Sri Lanka son los curries. En el resto del mundo, cuando pides un plato con curry, te traen un curry. En Sri Lanka, te traen un montón de potecitos pequeñitos con diferentes curries, a cuál más especial. Nosotros, como veníamos de India estábamos un poco aburridos de los curries, así que no nos atrevimos demasiado... pero tenemos un restaurante que recomendarte: el Seaview de Negombo. Aquí comimos un buey de mar bastante guay, y un curry de gambas increíble. Fuimos dos veces: el día que llegamos a Sri Lanka, y el día que nos fuimos. Si vais, ¡dadle saludos al camarero de nuestra parte! A lo mejor le parece raro...

El curry de gambas más bueno de todo Sri Lanka

Y el buey de mar que nos comimos el primer día en el restaurante Seaview de Negombo

El agua

Como los precios en Sri Lanka son tan bajos, fuimos a hoteles y restaurantes relativamente pijos, así que nos atrevimos bastante con tomar el agua que nos servían tal cómo llegábamos. No tuvimos ningún susto con el agua, pero qué te vamos a decir: siempre que puedas, compra agua mineral, o almenos, lo que aquí llaman drinking water, que creemos o queremos pensar que es agua osmotizada.

Sanidad

En Sri Lanka estuvimos tan en Babia que no hicimos nuestro famoso test del Symbicort... así que no podemos compartir precios, ¡lo sentimos! Tuvimos la suerte de no tener que ir ni a la farmacia ni al hospital, así que sólo podemos inventarnos cosas. Pero, por lo que vimos, los pueblos son suficientemente grandes y comunicados para que encuentres de todo en las farmacias. Sobre hospitales... así a bote pronto, preferiría ponerme enfermo en otra parte del mundo, pero seguro que cerca de las grandes ciudades tienen unos hospitales geniales. Eso sí: no creo que sea lo mismo en los pueblos.

Internet

Increíble el acceso a internet en Sri Lanka.

Por una parte, el wifi en los hoteles es relativamente bueno. Buenos puntos de acceso que ofrecen buena cobertura, y conexión a internet suficientemente rápida para ver las tres películas de Matrix en Netflix. La única cosa rara que debes saber es que los hoteles tienen una cuota al día, y si se termina, la conexión va a pedales hasta que se hacen las 00:00. Así que a las 00:01, ¡abre Netflix!

Sobre la conexión a internet con tu móvil, en el aeropuerto de Negombo encontramos tres puestecitos de proveedores de internet que ofrecían tarjetas SIM. Fuimos a todas ellas, y elegimos la que nos cuadraba más. Terminamos pagando unos 15€ por 40 gigas durante un mes, para ir sobradísimos. 9 gigas valían unos 9€, así que por la diferencia... aunque tenemos que decir que nos sobraron gigas para mantener a toda Etiopía durante dos años.

Por cierto, para que no te venga de nuevo: en Sri Lanka tienes una cuota de internet durante el día, y otra durante la noche. Así que nuestro plan de 40GB ofrecía 20GB durante el día, de 9:00 a 0:00, y otra durante la noche, de 0:00 a 9:00. Si compras un plan más ajustado, que sepas que si duermes por la noche, tienes que dividir tus datos por la mitad.

Visados

El visado de Sri Lanka nos costó $35 por cabeza, y la hicimos online en la web oficial. Si no vas sólo, fíjate que hay una opción para pedir tu visado y el de todos tus acompañantes a la vez, de modo que ahorras un pelín de tiempo.

La ruta

Cuando la escribamos, ¡la añadimos aquí! Mientras os dejamos unas fotitos.

La ciudad de Kandy tiene este precioso lago, nosotros le dimos toda  la vuelta 
Antes de llegar a Ella habíamos visto miles de veces el puente Nine Arch, pues es aún más bonitísimo que en las fotos
Nos hizo un tiempo precioso en Deep Blue, esta es la playa privada del hotel


¿Volveríamos?

¡Pues claro que vamos a volver, por Dios, Allah, Shiva y Budha! Sri Lanka es un paraíso que lo tiene todo: mucho, mucho verde, precios súper asequibles, excursiones que suponen un reto, comida western para que su cocina no suponga un problema... ¡Es genial! Nosotros estuvimos sólo 15 días porque nuestra bonita familia viene a visitarnos a Malasia, pero si vais con tiempo, quedaros ahí un mes o más, que hay un montón de cosas preciosas por ver, sitios tranquilos dónde relajarse, un par de parques naturales dónde hacer safaris... ¡Que lo tiene todísimo!

Esperamos que cuando volvamos, no esté todo lleno de turistas, así que... qué palo Sri Lanka, no vayáis...

No vayáis, que solo hay verde, palmeras, hoteles preciosos, super cómodos, baratos y con unos desayunos de infarto

Varkala, Kerala, India

India en 42 días de mochileo

¡Bueno! Bienvenidos a uno de los posts que, tras haber viajado un montón por el mundo, creemos que es de los más útiles. India es enorme, sus lugares son muy diferentes entre ellos, y si no tienes una Lonely Planet super bien estudiada o eres muy fan del hinduismo o de los documentales de culturas raras, no vas a saber por dónde empezar.

Y ya vienen las respuestas: nosotros empezamos por dónde nos era más barato. Estando en Etiopía, encontramos buenos vuelos desde Omán hasta Mumbai, así que eso hicimos. Si tu caso es diferente y te apetece entrar por Nueva Delhi, que sepas que todo el mundo aconseja dejar la ciudad tal como aterrices, porque es un caos que te va a poner muy nervioso. Avisado quedas.

Volviendo a nuestra ruta, como estuvimos tantísimo tiempo en la India, para la salud mental del que escribe y del que lee, dividiremos la ruta en dos: la India del norte, y la India del sur. Nosotros las unimos con un avión desde Varanasi hasta Kochi, y creemos que es una idea muy genial. ¡Sentíos libres de copiarla!

Empezemos a dar contexto a la ruta: aquí tienes un bonito mapa.
 


Mumbai. 6 días.

Acabamos de aterrizar, y son las 6 de la mañana. El taxi nos lleva del aeropuerto al albergue, y como aún no es la hora del check-in, tenemos que hacer tiempo. No fue muy buena idea creer que nos dejarían entrar en la habitación tan temprano, porque el albergue está lleno, y hasta que no marche alguien, no podremos entrar en la habitación. Así que seguimos con el plan: vamos a dar una vuelta por el barrio a las tantas de la mañana, y a ver dónde podemos comer algo.

¿Qué nos encontramos? Pues con la India. Un montón de gente durmiendo en la calle, incluyendo niños desnudos con el culo lleno de mierda. Boom. Realidad. A lo mejor demasiada para ser el primer día... además, todos los establecimientos cerrados hasta las 8:00, así que sin haber dormido esa noche, todo era pesimismo.

Segunda explosión de realidad: el alojamiento en Mumbai es super caro. Nosotros nos alojamos en el Backpacker Panda Colaba, que aunque caro y sin ventanas en la habitación, es una buena manera de acostumbrarse a lo que se llevará en la India.

Como a nosotros nos gusta mucho andar arriba y abajo, andando y explorando ya fuimos felices. Pero tenemos que recomendaros tres cosas.

La primera, la visita a los suburbios de Slumdog Millonare. La organizan en el albergue del que os hablamos, y es una experiencia muy iluminadora. Nuestro guía era un chico que siempre había vivido en los suburbios, y que ahora estaba estudiando enginiería informática.

La segunda, ir al restaurante Bagdadi. Muy auténtico, muy de barrio, comida excelente y local, y bichitos correteando por la pared. Casi cada día comimos o cenamos en este restaurante, y algún día, hicimos doblete. Recordad: chicken butter masala, roti y chapati para compartir, y de postre, un caramel custard.

Y la tercera, por supuesto, más comida: la versión vegetariana, cuqui e higiénica del restaurante anterior se llama Kailash Parbat, y no es que sea una delicatessen, pero es un lugar excelente para pediros cosas que nunca antes habíais probado. Nuestra sugerencia: pedid pani-puri y chole bhature. Es demasiado poco, así que pedid que os aconsejen... pero al menos, probad eso.

Cuando ya estábamos un poco artos de la enormidad de Mumbai, decidimos marchar. Hablamos con el equipo del albergue, y unos nos recomendaron ir hacia el norte, y los otros hacia el sur... y no sabemos muy bien si elegimos bien o no, pero fuimos hacia el norte, que es a dónde va todo el mundo. Así que hablamos con ellos para que nos reservaran un autocar, y el día D nos plantamos en una plaza a esperar a nuestro autocar nocturno, que tardaría unas 14 horas en llegar a...

Udaipur. 5 días.

Muchas vueltas en Udaipur. Mucho andar en Udaipur. Y mucho hotel en Udaipur.

Udaipur es una ciudad muy grande, pero la parte turística es tan sólo el centro. En Udaipur cambió nuestra imagen sobre los indios, porque al alejarse de la ocupadísima Mumbai, la humanidad crecía. La gente ya nos decía cosas de buen rollo por la calle, en algún restaurante tuvimos alguna concersación interesante, en algún hotel estuvimos hablando muchísimo con la recepcionista... primeros pasitos antiviajeros.

Nos alojamos en tres hoteles diferentes, pero sólo os recomendamos dos: el Mahendra Prakash, un antiguo palacio reconvertido en hotel, y el Banjara Retreat, muy espacioso y reformado, y dónde la recepcionista nos ayudó a reservar el tren que al día siguiente nos llevaría a Pushkar.

Pushkar. 3 días.

¡Qué buenos recuerdos de Pushkar! Acertamos un montón con el alojamiento: The Country Side Resort. Fantástica habitación, fantástica piscina, fantástico jardín, fantástica conexión a Internet, y mejor comida. De cabeza.

Si queréis salir del hotel, Pushkar es una ciudad sagrada, y eso significa que no se puede beber cerveza y que, en principio, si estás ahí es para peregrinar y rezar. Pushkar es una ciudad pequeña que envuelve a un lago artificial. Tiene mucho encanto, y eso que nosotros no estamos interesados en la religión.

El plan: descalzos, dad la vuelta al lago, y entrad al templo Brahmaji. Atended a las ceremonias indias, dónde dan dinero en una zona del templo a cambio de flores y cosas, y las van ofreciendo en otras partes del templo. Del mundo religioso, creemos que es de lo más bonito que encontraréis en la India, así que no os lo perdáis. Y si estáis interesados en el hinduísmo, no os ofendáis por nuestro desconocimiento sobre lo invisible, por favor. Vamos de buenas, però on no n'hi ha, no en raja.

Lo que sí nos interesa a los antiviajeros es la comida, así que en Pushkar hicimos unas clases de cocina. Cocinamos tantas cosas diferentes, con tantos ingredientes, que la verdad es que lo hemos olvidado todo... excepto una cosa: los curries indios llevan una masa hecha mitad allioli, mitad gengibre machacado. Oh, y mucho aceite y mucha mantequilla. El séptimo cielo para los que se quieran adelgazar. A todo esto, si queréis hacer las clases de cocina que nosotros hicimos, escribidle un email a Shivani Tak. Por cierto, nosotros pagamos 1800 rupias por cabeza, unos 22€. A lo mejor lo podéis negociar mejor, pero estáis alimentando a la economía real. Mola.

Jaipur. 3 días.

Si cometéis el error de mirar otros blogs de viajes, ya conocéis Jaipur: la ciudad rosa. En teoría, toda la ciudad es de un color rosa super cuqui, y si miras fotos de Jaipur en instagram, todo el mundo publica fotos dónde las paredes son de color rosa unicornio.

La realidad es otra. Los antiviajeros somos los reyes del color: aunque Roc sea daltónico, Anna es diseñadora de moda, así que amigos, os aseguramos que Jaipur no es rosa. Es Coral Haze, frikis del Pantone. Y no es el rosa que se imagina nadie... es como si a los edificios les hubiera caído una cascada de té masala encima, ¿y sabéis qué? El té masala es marrón.

A parte de ese pequeño fracaso, en el centro de Jaipur hay un mercado enorme, una imagen muy viva de la India. Nosotros dimos a dar vueltas, y un indio muy amable nos increpó diciéndonos que los turistas mirábamos mucho y no comprábamos nada. Un amor de mercader, pero suspenso en técnicas de marketing.

Finalmente, la turistada: no puedes perderte una fotito ante el palacio Hawa Mahal. A nosotros no es que nos chifle la arquitectura, pero recordamos muchísimo este edificio. Tiene mucha personalidad, no sé. Es muy rectilínea, pero a la vez es muy diferente a todo lo que hayamos visto. Si queréis un análisis arquitectónico en profundidad, no somos nosotros, pero sí que tiene su qué. Po' a mi me ha gustao'.

En Jaipur nos subimos a un tren que nos dejó en Agra en unas horas... no muchas. Perdón por la exactitud.

Agra. 3 días.

Llegamos a Agra a las tantísimas de la noche. Negociamos un tuktuk hacía nuestro hotel, y nos tocó uno un poco farlopero, con una fiesta encima que no cabía en el tuktuk, y la música rebentandonos los tímpanos. Agra venía fuerte.

El calor era insoportable. Por suerte, nos alojamos en un hotel cinco estrellísimas por 30€ la noche, el Crystal Sarovar Premiere Agra. Al día siguiente, visitamos el Taj Mahal, y por la noche, Roc enfermó infinitamente, y se vació, por arriba y por abajo. Un festival, digno de la comida india. Estuvo enfermo durante días... así que no nos alejamos demasiado del hotel.
Al tercer día, nos subimos a otro autocar nocturno, que tardaría 13 horitas a llegar a Rishikesh. Tan enfermo, el viaje fue un placer. Ironía máxima.

Rishikesh. 7 días.

Rishikesh es una especie de Cadaqués para los indios, pero en vez de estar a la orilla del mediterraneo, está en la ribera del Ganges. Es un pueblo pequeño, a petar de turismo local, con buena oferta de restaurantes cuquis, y un poco de actividad aventurera.

En Rishikesh lo pasamos un poco mal. Por culpa de no conseguir espacio en el tren, estuvimos más tiempo del deseado, y además, en un hotel dónde el aire acondicionado no funcionaba, la electricidad tampoco, y el precio era altísimo, unos 50€ por noche.

La atracción principal es hacer rafting. Nosotros no tuvimos muchas ganas, e hicimos una ruta por el monte que más tarde publicamos en Wikiloc, y que no aconsejamos demasiado. Eso sí, hubo algo bonito: conocimos al perro del such antiviaje, much water.



Varanasi. 3 días.

Rishikesh y Varanasi comparten el Ganges, pero como sabrás, aquí el color ha empeorado un montón. Es aquí dónde incineran los cadáveres y los tiran al río...

Nuestra experiencia en Varanasi fue demasiado corta por dos razones: porque fue demasiado larga en Rishikesh, y porque teníamos el vuelo hacia el sur desde aquí. Una lástima.

No tenemos mucho que explicaros de Varanasi, pero realmente creemos que es de las ciudades más aconsejables de toda la ruta del norte de India. En Varanasi encontrarás lo que te esperas encontrar de la India.

Kochi. 2 días.

¡Llegados Kerala, el sur de India, por fin! ¡Qué diferente es esta India! En el norte todo es caos, suciedad y más suciedad. Aquí también, pero un poco menos. India nos ha dotado de un nuevo superpoder: ser capaces de diferenciar diferentes niveles de contaminación visual. Y Kerala no está tan sucio, ni hay tantísima gente, ni se vive tanta pobreza.

Si Rishikesh es el Cadaqués de Catalunya, Kochi es la Gracia de Barcelona. Restaurantes exigentes, calles bonitas con mucho verde... un oasis en la India. Fue aquí dónde volvimos a comer japonés, en The Asian Kitchen.

Por alguna razón, quisimos avanzar hacia Alapuzzha demasiado rápido, y nos arrepentimos. Si tienes tiempo, dedicarle 3 o 4 días a Kochi puede estar muy bien. Además, gente que conocimos en Varkala nos comentó más cosas de Kochi que nos habría gustado conocer, pero que por alguna razón, ignoramos totalmente.

Alapuzzha y Kochi Backwaters. 2 días. 

Alapuzzha en sí es un pueblo rodeando unos canales, sin mucho atractivo, pero con un especial: los backwaters. Canales que aún hoy en día ayudan a que la gente del pueblo pueda transportar productos entre proveedores y clientes. Así, la zona rural se comunica fácilmente con el centro del pueblo.

¿Lo bonito? Que organizan salidas en barco como si fuera un hotel, para tí solito. En el barco sólo estáis vosotros, el capitán y el cocinero. Navegas todo el día, paras para dormir en el propio barco, y vuelves a zarpar por la mañana, para que te dejen en el embarcadero.

Si queréis saber por dónde nos llevó el barco, aquí la ruta del primer día e aquí la del segundo.

Y ese mismo día, nos subimos al tren que los llevaría hacia Varkala, el último destino bonito de Kerala.

Varkala. 5 días.

¡El último pueblecito de la India! Varkala es un pueblecito costero que rodea un par de playas, vigiladas por altos acantilados. En temporada alta dicen que está a rebentar de gente, pero en junio, como es tiempo de monzón, no hay demasiada gente, y casi casi se puede disfrutar de la soledad.

En Varkala, Roc se volvió a encontrar mal, así que tampoco fue una fiesta. Aprovechamos para descansar, mantener al día el blog, y en resumen, tomárnoslo con calma.

Nos alojamos en dos hoteles, pero sólo os recomendamos uno: el Maadathil Cottages, apartado del centro del pueblo, pero como ahí mismo pudimos alquilar una moto, eso no fue un problema. Además, el restaurante estaba bien, había una playa pequeña al lado dónde nos pasamos alguna hora jugando con las olas... un sitio tranquilo.

Y en dos días salía nuestro vuelo hacia Sri Lanka desde el aeropuerto de Chennai, así que era hora de tomar un tren que nos llevaría a Thiruvananthapuram, la ciudad principal del sur. Desde ahí nos subiríamos al último autocar nocturno, que nos dejaría en la última gran ciudad.

Chennai. 2 días.

El autocar nos dejó al lado de la estación de metro de Koyambedu, y nos explotó la cabeza. ¡Qué manera de despedirnos de la India! El metro de Chennai no tiene nada que envidiarle al de Barcelona, y en algunos casos, es incluso mejor. Fue aquí dónde vimos por primera vez los tokens del metro. ¿Qué es eso? ¿Pues sabes la tarjeta de un sólo viaje de cualquier metro español, que es un trozo de papel que lo usas una vez y nunca más? Pues en el metro de Chennai, el billete individual es una moneda de plástico azul. Con ella abres la primera puerta al metro, y cuando te dispones a salir del metro, la devuelves para que se abra la puerta de salida. Y así, reciclan lo que en Barcelona sería un billete simple.

Y bueno, eso es lo más interesante de Chennai. Tiene un aeropuerto, hoteles muy caros en comparación al resto de la India, y restaurantes mucho peores. O no supimos encontrarlos... o no lo hay. Sorry.

Qué final más pocho para un país tan interesante...

La conclusión

No, no voleremos a la India, y tampoco la recomendamos. Es un destino muy mochilero, muy aventurero, que te cambia mucho el modo de ver el mundo... pero todos los países lo hacen a su manera.
Si no te estamos convenciendo de que no vayas a la India, haz una cosa: primero ve a Sri Lanka. No tiene su cocina, pero tiene otras cosas que están mucho mejor: es más pequeña, la gente es más buenrollera, hay muchísimo verde, hay mucha menos suciedad, y encima, sorprendentemente, es más barata. Si vas a Sri Lanka y te gusta, te dejamos ir a la India al siguiente año... pero de entrada, no lo hagas. Y no, el Taj Mahal no vale tantísimo la pena, por supuesto.

Varkala, India

Nuestra opinión sobre Revolut tras cinco meses de uso intensivo

Viajar tiene un precio, y los bancos saben montárselo guay para matarte a comisiones. Si estás preparándote un viaje largo, piensa que una parte importante de tus ahorros van a ir a parar a los bolsillos de algún cerdito especulador.

No hay que ser un lince para hacer los números, pero la verdad es que nosotros nunca nos habíamos preocupado demasiado por el tema. Siempre habíamos hecho viajes de un par de semanas, así que si nos dejamos unos eurillos de más pero a cambio tenemos un problema menos... pues no vendrá de aquí. Gracias a esta filosofía, en nuestro viaje a Indonesia, La Caixa se cobraba 4€ cada vez que íbamos al cajero, y además aplicaba su generosa comisión para hacer el cambio de moneda. Unos cracks.

Y tras unos meses, Sergi & Replace, nuestro GDE de Flutter favorito, fue a dar una charla en Riga, Letonia, y en un stand le regalaron una tarjeta Revolut. Y él nos la regaló a nosotros.

Revolut es una empresa inglesa que se ha propuesto revolucionar el mundo de la banca. Si entras en su página web verás que ofrecen un montón de ventajas, y si eres viajero, te van a empezar a saltar lágrimas. ¿Por qué no lo habré conocido antes?

Una foto cuqui que hemos encontrado en la web de Revolut


Ventajas que ofrece Revolut súper explicadas en su web:

  • Cambios de moneda sin comisión a 23 monedas principales. Esto es muy grande. Aquí es dónde los bancos tradicionales sacan su tajada sin que te enteres. Con Revolut, si viajas por el primer mundo el cambio de moneda te va a salir gratis, y si vas por dónde Allah perdió la chancla, pagarás un 0,5% o un 1%, dependiendo de la "popularidad" de la moneda.
  • Sacar dinero del cajero sin comisión en todo el mundo, aunque sólo sean los primeros 200€. A partir de ahí aplican un 2% a todas las extracciones. Lo hemos probado y sale más a cuenta ese 2%, que la comisión al cambio de moneda. En todo caso, toca intentar pagarlo todo con tarjeta, para ahorrarse ese 2%, y la comisión que algunos bancos locales aplican.
Comparemos cambios de moneda de La Caixa y Revolut. Por 1€...
... Revolut te da 128 yenes, mientras que La Caixa te da 125,6.
... Revolut te da 1.17 dólares americanos, mientras que La Caixa te da 1,14.
... Revolut te da 79.93 rupias indias, mientras que La Caixa te da 78,32.

Los datos los hemos sacado de la app de Revolut ahora mismo, y de la web de La Caixa en el mismo instante. ¿Fecha? Pues cuál va a ser, 24 de mayo de 2018 a la 1AM, hora local india.

Los cambios de divisa se ven en la app, y se actualizan en tiempo real


¿Qué mola de Revolut?


Que tienen un chat con unos agentes geniales. En Malaui, intentando sacar 80.000 kwachas de un cajero, el banco se los cobró, pero no nos los dio. Es decir, en Revolut aparecía que habíamos sacado 80.000 kwachas, pero el cajero nos imprimió un papelito que decía que se había producido un error, y que ya nos lo devolverían. Nos pusimos en contacto con el equipo de Revolut via el chat de la app, y tras rellenar un formulario aburrido explicando los detalles del suceso y esperar un par de meses, Revolut nos devolvió el dinero. Suponemos que tuvieron que ponerse en contacto con el National Bank de Malawi, mandarse emails agresivos... y rellenar muchos formularios aburridos, también.

Que cuando se te deniega un pago con tarjeta, la app te explica el por qué. No parece muy interesante, pero gracias a eso, si alguien te intenta cobrar y tú no tienes dinero, en la cuenta te aparece que alguien intentó hacerte un cobro que no pudo realizarse. A nosotros nos salvó de una empresa de alquiler de coches que intentaba cobrarnos 132€ por el morro, tras dejar el país.

Que puedes bloquear la tarjeta temportalmente. ¿Tienes miedo de que esa empresa de alquiler de coches te intente cobrar de nuevo esos 132€ cuando sí tengas esa cantidad en la cuenta? Pues bloquea la tarjeta, y desbloquéala cuando la vayas a usar. En muchos países no aceptan tarjeta y tienes que ir con un montón de billetes encima, así que no pasa nada si tienes que activar y desactivar la tarjeta cada 3 o 4 días, cuando visites un cajero. Bloquearla son dos clicks, y desbloquearla dos más.

La app mola. ¿Sabes esa castaña de apps programadas con herramientas híbridas? Pues lo otro. La app da una sensación genial. Aunque ahora están haciendo actualizaciones que no molan tanto... ¿se habrá marchado el lead Android?

¿Qué no mola de Revolut?


Que no nos están pagando para que escribamos este artículo... ¿te parece poco? Chicos de Revolut, os hemos hecho un mail especial para que os pongáis en contacto con nosotros para solucionar este punto: revolut@antiviaje.com

Que está un poco escondido que en el cambio de monedas "raras" sí que aplican comisión. Es decir, el cambio de euros a dólares, libras, yenes, rands... es gratis. Pero a las otras monedas no. Una lista completa de las monedas a las que no aplican comisión, según este post en el Tumblr de Revolut: EUR, GBP, USD, AUD, CAD, CZK, DKK, HKD, HUF, ILS, JPY, MXN, NZD, NOK, PLN, RON, SGD, ZAR, SEK, CHF, THB, TRY, AED. En resumen: monedas de países pijos.

Que está un poco escondido que durante el fin de semana, aplican más comisión a todos los cambios de moneda. Sobre las monedas principales aplican un 0,5%, y en las otras, un 1% más. Nosotros lo encontramos de casualidad en este post de la comunidad de Revolut, pero bueno, tampoco nos habríamos enterado... no es lo primero que te cuentan por email precisamente... un poco al estilo "banco tradicional" aka La Caixa.

Que los agentes del chat sólo hablan inglés. Así practicas, pero claro, papá no está para aprender un idioma que apenas se habla en el mundo.

Que las primeras tarjetas eran MasterCard. En muchas partes del mundo, sólo aceptan Visa, así que los primeros clientes aún dependíamos de las tarjetas de otros bancos para urgencias. En todo caso, las últimas tarjetas que hemos pedido son Visa, así que en principio, no creemos que vuelvan a MasterCard.


Tras esto, os animamos a que pilléis una tarjeta Revolut antes de salir de viaje, y a que si os pasa alguna cosa mala, nos lo comentéis para que lo pongamos en este bonito post, compartiendo, así, nuestras penas y alegrías con tal preciado elemento que es la tarjeta bancaria.