Cusco, Peru

Guía de viaje de Perú

¡Bienvenido al Perú, tierra de incas, pisco sour, mucha selva, animales raros, un dentista muy bueno y mucha diferencia entre precios para locales y precios para guiris!

Nuestra llegada a Perú fue un poco precipitada: teníamos mucha prisa para ir a un dentista que encontramos en Cusco. Así que al llegar a Cusco, los dos pasamos por las manos del cirujano, y nos vimos obligados a estar tres semanas de parón, protagonizadas por extracciones, restauraciones y muchos medicamentos. El viaje empezó un poco mal, porque a nadie le gusta tener el culo quieto mientras estás dando la vuelta al mundo, pero a cambio nos pudimos mezclar un poco con el barrio, conocer un montón de restaurantes de la ciudad, escribir este post...

Mientras escribimos estas líneas estamos bajo los efectos del ketorolaco y la amoxicilina, y tenemos un sutil sabor de perioaid en la boca. El contexto es inmejorable para introducirte las alegrías y los peligros con los que te encontrarás en Perú. ¡Allá vamos!

¡El Machu Picchu, la joya inca, junto a dos joyas catalanas!


La cultura y las personas

Como siempre, en todos lados hay gente maja, pero creemos que si no eres tan simpático y amable y bonito como nosotros y tienes tanto tiempo que dedicarle a hacer amiguitos por ahí dónde vayas, Perú no es un sitio que te abrace demasiado. Nos estamos sintiendo un poco como en Tanzania, dónde hay demasiada gente que quiere timarnos de un modo u otro...

Cómo no, nos hemos pegado risas con gente de todos lados, explicado historietas con camareros, dentistas, guías y tenderos... pero Perú no será nuestro país favorito, y en gran parte es por la gente. Esperemos que a ti te abrace más que a nosotros...

Edit! Ahora que hemos cruzado la frontera colombiana, vemos que los colombianos son gente mucho más simpática. Así que ahora que la comparación es tan evidente, ya podemos afirmar más rotundamente que los peruanos no son ositos amorosos. Que tampoco es que te vayan a tirar piedras, ¿eh? Pero tampoco es que vayas a hacer mucha vida de barrio.

La economía y los dineros

¡Por fin una moneda distinta! La moneda oficial peruana es el Sol, antes llamado Nuevo Sol. El símbolo es S/, pero antes era S/., con punto final. Y hay varias ediciones de billetes y monedas con el mismo valor, para que te lies un poco. Y además, para más inri, hay bastantes billetes falsos en circulación, así que tendrás que acostumbrarte a mirar que no te cuelen una fotocopia como nos colaron a nosotros.

Esta vez hemos hecho una jornada de investigación periodística para regalarte una lista de los diferentes bancos que hay en Perú, con sus respectivos cajeros, límites por transacción, y comisión por retirada. ¡Como nos lo hemos currao'! Y que feo que lo digamos nosotros.

Caja Cusco: límite de S/450 por retirada, aplicando S/18 de comisión
BBVA: límite de S/400 por retirada, aplicando S/25 de comisión
Scotiabank: límite de S/400 por retirada, aplicando S/20 de comisión
Banco de la Nación: límite de S/400 al día a MasterCard y S/800 al día a VISA, y sin comisión
BCP: límite de S/700 por extracción sin comisión

En resumen: visita siempre que puedas el BCP, y cuando no haya ninguno cerca, un Banco de la Nación. CBP sólo lo vimos en Lima y en Iquitos, pero Banco de la Nación hay en todos lados, incluso en Aguas Calientes, el pueblecito al lado del Machu Picchu.

Imporante de recalcar: el límite del Banco de la Nación es de S/400 al día para MasterCard y S/800 para Visa. La clave es llevar varias tarjetas. Por ejemplo, nosotros traíamos una tarjeta de cada, así que podíamos sacar S/1.200 de golpe. Una triunfada.

Para terminar con la sección, un tema muy pero que muy loco que no hemos encontrado en ningún rincón de Internet: en algunos comercios peruanos, cuando te cobran con tarjeta, te cargan un 20% extra, porque sí. Es decir: cuando pones el PIN en la maquinita, te dice que te cobra S/50, pero lo que te aparece en la app de tu banco es que te han cobrado S/60. La liamos increíble con el restaurante que nos hizo la jugarreta, y tras hablar mucho con el jefe del local, su banco, el responsable del datáfono, y una agente de nuestro banco, llegamos a la conclusión que te contamos: el banco del datáfono te añade un 20% con todo el morro, pero al cabo de unos días corrige el cobro y te lo deja como toca. Es decir: si no te das cuenta, no pasa nada y todo acaba bien, pero si te parece que te están cobrando de más, no te enfades. Oh, y por cierto, los peruanos no saben nada de eso. El señor del restaurante flipaba al ver lo que nos estaban cobrando de más, y cómo nuestro banco nos explicó eso del 20%. Nos pidió que le hiciéramos forward de los emails y todo, para demostrarle a los chicos de su banco que nosotros no éramos producto de su imaginación.

Presupuesto

Cuando marchemos de Perú, actualizamos esta sección y te quitas todas las dudas.

Seguridad

En un año y tres meses de viaje, pasando por 25 países, Perú es el que más nos ha sorprendido. No hemos sentido que nos fueran a robar ni matar ni torturar ni nada así, pero nos han intentado timar por todos lados. Enumeraremos las cuatro veces que recordamos, aunque haya sido alguna más.

El primer día que pisamos Perú, el chico de la tienda Claro, dónde compramos la SIM, nos quería cobrar 15 soles en vez de 5, argumentando que el precio para turistas era superior. ¡Normas de la casa! Le hicimos la rosca hasta que se puso a temblar y nos devolvió los 10 soles de más que nos cobró. Más tarde, preguntamos en otra tienda Claro para confirmar lo que habíamos visto en su web oficial, y el precio era de 5 soles para todo el mundo. Muy bien, Perú, qué bienvenida...!

Lo siguiente que sucedió es que nos colaron un billete falso de 20 soles, algo más de 5€. Nos enteramos cuando fuimos a pagar en un supermercado; la cajera lo detectó rapidísimo y no lo aceptó. El modus operandi es que te devuelven un cambio de 80 soles en 4 billetes de 20 soles, y uno de ellos es fake. Como hay tanto papel entre manos, no te das cuenta. ¡Que listos!

Lo penúltimo fue que al ir a buscar medicamentos con receta médica, nos enchufaron un medicamento más caro que el que nos habían prescrito, y que encima no era exactamente lo mismo. Al darnos cuenta volvimos a la farmacia, y tuvimos que dar bastante a chapa para que comprobaran que ¡oh! sí que tenían el mismo medicamento... por supuesto, no nos devolvieron la diferencia, pero nos dejaron comprar otra cosa con ese dinero que nos debían. ¡Win-win para la farmacéutica!

Y lo último es muy grande: en Iquitos, la ciudad fronteriza con Colombia, tanto el vendedor de tickets para el barco como el policía de migración nos dijeron que podíamos sellar la salida de Perú en nuestro pasaporte en Leticia, la ciudad fronteriza del lado colombiano, y que la caseta de la policía de migración estaría abierta hasta las 23:00. Al llegar a Colombia a las 17:10, nos encontramos la caseta cerrada, sin poder hacer la salida de Perú y la entrada de Colombia hasta la mañana del día siguiente.

En resumen, en Perú solo hay peligro de que te roben en los barrios raros de Lima, pero de que te van a intentar engañar en algún momento estamos segurísimos. ¡A nosotros nos intentaron engañar el primer día, y nos engañaron el último! Que grande. Y mira que tras un año y cuatro meses, ya estamos bastante viajaditos... Digamos que Perú tiene el índice de mentirosos per cápita más alto del mundo.

Idioma

Nuestros amigos los colonos hicieron muy bien su trabajo, y todo el mundo habla español. A diferencia de Chile, hay quién incluso habla inglés en los sitios turísticos, como Cusco o Iquitos. Pero a veces hemos tenido que hacer de traductores en sitios un poco más extraños, como en el dentista... No planees ir al dentista si no sabes leer estas líneas, ¿vale? Vale.

Bueno, español lo que se dice español... ya sabes.


Transporte

El medio de transporte habitual para moverse por Perú es el autocar. Nuestra experiencia fue un viaje de Puno a Cusco: 10 horas de trayecto nocturno en unos sofás reclinables 160º, con puertos USB para cargar el móvil y Wi-Fi en el autocar. Cada pasaje costó 17€. No es una ganga, pero no es para nada caro. ¡Oh! Y nos trajeron un matecito de coca durante el viaje.

Más cosas: en Cusco hay Uber, pero es mucho más caro que si paras un taxi normal y corriente. Por supuesto, los taxis te querrán cobrar de más, pero todo es negociable. Pero claro, por eso te has ido de viaje: para vivir la experiencia de subir a taxis sin taxímetro.

Anna minutos antes de entrar en un sueño profundo de babita


La comida

Viniendo de Copacabana, Bolivia, dónde todo el mundo nos cobraba muchísimo por comida mediocre, en Perú nos encontramos con comida de más calidad, o incluso muy pijilla, a precios muy razonables si comparamos con los de casa. Para que te hagas una idea, un menú local cuesta unos S/10 (2,70€) por persona, mientras que una cena en un restaurante turístico súper bueno cuesta unos S/40 (10,80€). Luego está que un capuccino cueste más que un menú de calle y cosas así, pero ya se sabe, el capuccino cotiza en bolsa vayas dónde vayas.

La trucha típica de la zona del Titicaca al estilo mamá de Roc
Carne de cocodrilo y pescado típico del Amazonas en el mercado de Iquitos



El agua

Como teníamos miedo de infectar nuestras heridas bucales, estuvimos comprando botellines durante todo nuestro paso por Perú. Para que te hagas una idea, una botella de dos litros y medio cuesta S/3,50, que son unos 0,80€. Hay muchísimas marcas de agua, y la que más mola es San Luís. ¡Avisado quedas!

Sanidad

Tras pasar por Chile, dónde nos pedían 92€ por el Symbicort, y por Bolivia, dónde ni tan sólo conocían tal fármaco, en Perú pudimos comprar 120 dosis más de nuestra preciada droga. Nos costó 54€. Como en casita si no llevas receta médica. Por cierto, en Puno nos dijeron que este medicamento tan caro sólo lo encontraríamos en Cusco... es decir, tampoco es tan tan fácil de encontrar. Parece que sólo lo venden en ciudades turísticas.

Si eres asmático reconocerás la caja del Symbicort

Otro tema sobre la sanidad: desde Chile que queríamos ir a un dentista, y claro, no a uno cualquiera. Los dos tuvimos que arrancarnos las muelas del juicio, y en Cusco encontramos un dentista a la altura de nuestra salud. Se llama Denstro, y nos pareció más profesional que los que visitábamos cerca de casa. Increíble. Si os importa el precio, la profilaxis cuesta S/150, las extracciones entre S/400 y S/650 dependiendo de la dificultad, y los empastes, de S/100 a S/200 según lo profundos que sean. Así que amigo, a lavarse los dientes muy fuerte.

Todo eran risas. ¡Antes y después! Que valiente es Anna.


Internet

En los hoteles no es que vaya demasiado rápido, pero se puede sobrevivir. Sólo en Lima tuvimos un internet como un rayo, pero tanto en Cusco como en Puno fué bastante mediocre. En Iquitos fué fatal: iba tan mal, que casi casi llegamos a entablar conversación entre nosotros, para hacer algo.

Sobre la tarjeta SIM, nosotros compramos la de Claro por 5 soles (1,34€) y la cargamos con 3GB por 30 soles (8,05€) tres veces. A veces no iba muy rápido, a veces perdía la cobertura... pero tampoco fue un inconveniente mayor.

Recuerda lo que te comentamos en la sección de seguridad, que nos intentaron cobrar S/15 por la SIM en vez de S/5... qué morro. Gr.

Visados

Para los españoles no hay ningún problema. Nosotros entramos desde Bolivia, y tan sólo nos preguntaron que cuánto tiempo queríamos estar en Perú. Dijimos que 90 días, que es el máximo, y no nos preguntaron nada más. ¡Bienvenidos a Perú!

Eso sí, vimos algún latinoamericano quedarse en la frontera, y tener que volver a Bolivia con la cabeza baja...

La ruta

Nosotros pisamos Puno, Cusco, Lima e Iquitos, en nada más y nada menos que 39 días de diversión. En Puno sólo pasamos la primera noche. En Cusco estuvimos 26 días: cuatro días de excursiones de un día, tres dias en Aguas Calientes para ver el Machu Picchu con mucha calma, y el resto, de dentista y vida de barrio. En Lima, 5 días de parón en un AirBnb que nos hizo sentir como en casa, y comiendo como hacía tiempo que no comíamos en los restaurantes del barrio de Miraflores. Y en Iquitos 7 días, 3 de ellos en un tour por la selva amazónica.

¿Lo recomendamos?

¡Sí, y tanto! Un viaje por Perú está muy bien porque sus tres destinos principales, Cusco, Lima e Iquitos te ofrecen cosas muy distintas. En Cusco hay el Machu Picchu y un montón de excursiones de un día para visitar el legado Inca. En Lima, hay una ciudad bastante bonita con una gastronomía exquisita. Y en Iquitos, nuestro primer contacto con la selva Amazónica, y de momento mejor que la que tuvimos en Colombia. ¡Así que de cabeza a Perú! Por cierto, nosotros estuvimos 39 días por estos lares por el tema del dentista, pero con un par de semanas deberías tener suficiente. Por supuesto, si puedes estar tres, irás menos con las prisas, pero si no tienes este lujo y tienes ganas de correr un poco, dos semanas y ala. ¡A visitar cosas Incas!

Nos despedimos con Ramón, uno de los muchos gatos que hay en el barrio de Miraflores de Lima. ¡Disfrútalo!

La Paz, Bolivia

Guía de viaje de Bolivia

Roc haciendo el tontico en el Salar de Uyuni

¡Bienvenido a Bolivia!

Ante todo, tenemos que advertirte: en Bolivia no hemos hecho una ruta tan larga y completa como en el resto del viaje. Bolivia es lo que hay entre que descubrimos que teníamos que visitar un dentista serio, y el dentista serio en sí. Nos pensábamos que Bolivia sería un país muy de paso, con muy poca personalidad, muy pobre y sin posibilidades... y ha sido todo lo contrario. Si tienes la suerte de poder dedicarle tiempo, ¡hazlo! Nosotros te vamos a contar nuestra experiencia para que vayas más preparado que nosotros, pero sintiendo un poco de pena por haber marchado demasiado deprisa.

La cultura y las personas

¡Oh que amor! En cada país nos parece que la gente es aún más simpática, y Bolivia no es una excepción. Todo el mundo ha sido súper amable con nosotros: camareros, gente que iba en el mismo teleférico que nosotros, guías, el equipo del hotel, la recepcionista de la oficina del tour, la peluquera, la gente a la que le compramos la SIM... en resumen, todo el mundo ha demostrado ser más bonito de entrada de lo que éramos nosotros.

La economía y los dineros

La moneda de Bolivia es el llamado boliviano. Es gracioso. Es como si en Catalunya el fuet costara dos catalanes y medio.

En la mayoria de sitios no muy turísticos no aceptan tarjeta, pero ahí va la alegría: ¡los cajeros no cobran comisión por sacar dinero! Así que da igual pagar en metálico o en tarjeta.

Otra curiosidad: no hay NFC. Nos habíamos acostumbrado a pagar con el móvil en Chile, Nueva Zelanda y Australia, pero ahora tenemos que pagar en papel. D'oh!

Presupuesto

En los 9 días que hemos estado en Bolívia nos hemos gastado 832€, que son 92,50€ al día. Eso es una puta locura teniendo en cuenta el poco presupuesto con el que te puedes mover por Bolivia, pero claro, hemos ido a restaurantes geniales, alguno de autor, hecho el tour del Salar de Uyuni... todo tipo de cosas a las que ya no estábamos acostumbrados, jijiji

Por cierto, llegar a Bolivia des de Chile nos costó los 262€ que nos costó el tour del Salar, y salir de Bolivia para ir a Perú costó 6,43€, en un autocar de 4 horitas de Copacabana hasta Puno.

Seguridad

¡Cero problemas! Al menos en Uyuni, La Paz y Copacabana no pasó nada sospechoso.

Bueno... es verdad... Anna vió un vagabundo que llevaba algo parecido a una navaja... pero a lo mejor era para pelar la pera o untar mermelada... quién sabe.

Idioma

Viajar por sudamérica es genial justamente por eso. Hace un par de meses aterrizamos en Chile, y nos soprendríamos de no entender la mitad de cosas. Ahora ya estamos acostumbrados. En los restaurantes tenemos que preguntar muchísimo por los ingredientes, y siempre nos explican qué es cada cosa con muchísima paciencia.

En todo caso, si sólo hablas inglés, lo tienes chungo. Primero, porque en Bolivia no se lleva demasiado en inglés en zonas que no sean muy turísticas, y la segunda, porque estas líneas están en español. ¿Ya?

Y por último, si eres un explorador del mundo, te gustará saber que conforme más te alejes de la capital, más posibilidades tendrás de escuchar quechua y aimara. Y suenan muy, muy diferente a todo. Son los vascos de hispanoamérica.

Transporte

Moverse por Bolivia implica sí o sí tomar autocares. Y es una experiencia sobrenatural. Nosotros fuimos de Uyuni a La Paz en un autocar nocturno de 10 horas por 150 bolivianos (19€) por persona, y de La Paz a Copacabana, en un autocar diurno de 3 horitas por 50 bolivianos (6,40€) por persona. Oh, y por supuesto, había autocares más caros y más baratos. Los más baratos no tenían sillón súper ancho y súper reclinable como el nuestro, y los más caros incluían cena y desayuno en el mismo autocar.

Ostras, una curiosidad: ¿sabías que en La Paz hay la red de teleférico urbano más grande del universo? Nosotros no teníamos ni idea, y es impresionante. Da solución a una ciudad súper abarrotada, con un desnivel imposible... nos quedamos a cuadros al ver lo bien que lo han hecho, de verdad. ¡Bravo, Bolivia! Si te interesa mucho el tema, pusimos más fotitos en este post de Instagram.

Esto es como volar por la Diagonal de Barcelona


La comida

Bueno, esto es lo que más nos está sorprendiendo de Bolivia.

Nuestra expectativa era malísima. Marc, un chico que conocimos en Nueva Zelanda, nos dijo que el plato nacional de Bolivia eran las patatas fritas con frankfurt. Y la verdad es que sí, pero ofrece mucho más.

Ante todo, tenemos que hacer una confesión: nos dejamos la pasta en comida. Como te comentábamos en la entrada al post, veníamos de Chile, dónde incluso los menús sencillos se disparan bastante, y de comer muy pero que muy mal durante el tour por el Salar de Uyuni. Así que cuando llegamos a La Paz, buscamos muchísimo por Google Maps para comer como unos señores.

Visitamos un mejicano buenísimo, un vegetariano de escándalo, comimos por primera vez en nuestra vida en un restaurante de autor, nos dejamos sorprender por un menú súper local pero de primerísima calidad... bueno, es que incluso en el hotel dónde dormimos cocinaban de primera. Sobre el precio, normalmente nos gastábamos unos 80 bolivianos en total, que son unos 10€. Sólo se disparó la cena de autor, que costó 400 bolivianos entre los dos, unos 51€.

Sopa de maní a.k.a. cacahuete
Chairo: la versión boliviana de la escudella catalana
Ají de lengua de ternera, acompañada de chuño recubierta de salsa de cacahuete

Por cierto, las fotos son del menú de 40 bolivianos por cabeza del restaurante Luciérnagas de La Paz.

Para terminar, un apunte: si vas canino, a menos de cinco calles de un barrio bastante pijín llegamos a encontrar menús de tres platos, incluyendo un trozo de carne a la brasa, por 10 bolivianos, casi 1,30€. ¡Busca eso en Chile!

Estos números no los habíamos visto antes en un año y pico de viaje
¡Edit! Nos vemos obligados a editar, tristemente, este post. Al llegar a Copacabana, todo nuestro entusiasmo sobre comer en Bolivia desapareció. Subieron muchísimo los precios, bajó la calidad... que pena. Así que si vas a Bolivia, ¡pasa unos días en La Paz probando todo lo que se te ponga enfrente!

El agua

Por lo que hemos preguntado, el agua es potable, pero tiene tanto sabor a cloro que ni tan sólo los locales la toman. Pide botellines de agua. Esto no es Chile, dónde te clavan 3€ por cada una... aquí valen un eurete o menos. Yay!

Sanidad

Tristemente, Bolivia es el primer de los 24 países que hemos pisado dónde no venden Symbicort. Suerte que nos quedan 40 dosis mientras escribimos estas líneas... En todo caso, tienen otras cosas para tratar el asma, pero no con los mismos principios activos que el Symbicort. Si te preocupa mucho el tema, trae Symbicort de casa, o compra lo equivalente al Ventolín, el salbutamol, que sí que lo venden.

¿Y sobre los hospitales? Pues no sabemos. Nuestra teoría es que en todos los países hay ricos, pero Bolivia no es un sitio dónde nos gustaría ponernos enfermos. No sé, ven sano y ya está.

Internet

En los hoteles dónde nos alojamos Internet iba bastante bien. Eso sí, eran hoteles relativamente pijines, de 28€ por noche uno y 31€ el otro.

Sobre internet en el móvil, en Uyuni nos compramos una SIM de Entel, la empresa del estado. Costó 10 bolivianos (1,30€) la SIM, y 50 bolivianos (6,40€) cada pack de 2 GB. Sobre la velocidad, la verdad es que incluso en La Paz, a veces iba muy muy a poco a poco...

La tienda de Uyuni dónde compramos la SIM de Entel 

Otra cosa increíble: en La Paz encontramos teléfonos fijos, de los antiguos, en la mesa de alguien, ¡para que pudieras llamar! Como las cabinas telefónicas de antaño, pero servidas por particulares.

De nuevo, Bolivia nos sorprende con algo que no habíamos visto jamás


Visados

¡Ningún problema! Entrar a Bolivia por tierra desde Chile fue gratis, y no nos preguntaron por nada. Íbamos en el tour del Salar de Uyuni, de manera que todo eran bienvenidas. Dice internet que lo único que necesitas es la vacuna de la fiebre amarilla. No nos la pidieron, pero si no la tienes, póntela. Es casi gratis y te ahorras una muerte agónica. ¡Todo ventajas!

La ruta

La nuestra fue muy simple: llegar a Uyuni desde Chile, ir a La Paz, y de ahí a Copacabana. Como teníamos prisa para llegar a Cusco, Perú, no pudimos entretenernos todo lo que nos había gustado...

¿Lo recomendamos?

¡Pues claro! Con el poco tiempo que le hemos dedicado, nos hemos quedado con muchísimas ganas de más. Como vas a ser relativamente rico en Bolivia, puedes hacer cosas que en otros países como Chile no podrías. Gastronomía de primer nivel, muchísima montaña y naturaleza, una cultura muy diferente y además, muy desconocida... ¿Sabías que en Bolivia hay muchísimas cholitas? ¿Qué? ¿Que no sabes lo que es una cholita? Pues no te vamos a poner el link: ¡compra un vuelo y ven!

San Pedro de Atacama, Antofagasta, Chile

Chile en 48 días de mochileo

La laguna Miñiques, una de las lagunas altiplánicas en la zona del desierto de Atacama

¡Pues con la broma ya llevamos más de un mes y medio en Chile!

Como Chile es tan caro, encontrar una ruta relajada por estos lares no es cosa fácil. La mayoría de gente viene dos o tres semanas a Chile, y tienen que hacer las cosas con muchísima prisa... así que en este post vamos a contaros por dónde nos hemos movido nosotros, con nuestro plan inquieto pero sin prisas extremas. Ya sabéis, con la posibilidad de perder el tiempo hablando con ese o aquel, visitando cosas que te cuentan los chilenos sobre cosas que a lo mejor no salen en la Lonely Planet... nuestro rollo desenfadado antiviajero. ¡Ah! Y si tenéis un poco más de prisa que nosotros, que es normal, os lo diremos... porque hay sitios en los que nos hemos pasado demasiado tiempo, y no hace falta que tropecéis con la misma piedra.

Por cierto, para situaros un poco en contexto: nosotros llegamos a Chile des de Nueva Zelanda, y era la primera vez que pisábamos Latinoamérica. Nos esperábamos disparos, secuestros... lo típico. Y ya os lo contamos en la guía de viaje que no podéis dejar de leer, que nada más lejos de la realidad.

En este post vamos a poner un montón de fotos, links, precios... todo lo que recordemos. ¡Sé curioso! Los links van a llevarte a Google Maps, así que vas a ver cómo son los alojamientos que hay en Chile, qué tipo de comida se sirve en los restaurantes... e intenta no agobiarte mucho. La única parte un poco difícil de este viaje es la parte de Patagonia, pero el resto, simplemente es muy cara. ¡Uh!


Valparaíso. 7 días.

Tal como aterrizamos en el aeropuerto de Santiago de Chile, nos subimos a un autocar y nos fuimos directos a Valparaíso, sin pisar la capital. Las capitales normalmente son una turra, así que si no las pisamos, eso que nos ahorramos. ¡Y así llegamos a lo que los chilenos conocen como Valpo!

Tras un año y pico hablando en inglés cono todo el mundo, decidimos pasar una semana en Valparaíso para aclimatarnos, y fue una idea genial. En Valparaíso vivimos vida en las calles, las plazas, gente muy buenrollera, mucho ambiente de barrio... y para ponerle la guinda al pastel, el fin de semana organizaron un festival de jazz dónde hubo un ambientazo, y además, gratis. ¡Y qué cervezas!

El turisteo que se hace en Valparaíso es visitar los distintos cerros. Os preguntaréis qué es un cerro. Como nos contó nuestra host de AirBnb, "un cerro es un cerro". Para los chilenos, un cerro es una montaña, sea de la altura que sea. Pues bien, Valparaíso tiene el encanto de que la mayoría de la ciudad está en los cerros, a los que se accede pateándose una subida de cuidao', o subiendo con unos ascensores del año de la catapún bastante bonitos, y por lo que te cobran miseria. Si quieres buscar alojamiento o fotos incluso más cuquis que las nuestras, el cerro más turístico es el bienllamado Cerro Alegre.


Cuando nos aburrimos de tanta vida callejera, colores, graffitis y vida urbana, volvimos al aeropuerto de Santiago, y volamos hasta

Puerto Montt. 1 día.

Aunque sólo fuimos a pasar la noche. Nosotros teníamos entre ceja y ceja ir a Chiloé y desde ahí a la Patagonia, así que en Puerto Montt estuvimos muy de paso. Lo mínimo para ir, al día siguiente, hacia Castro, la ciudad principal de Chiloé.

Más tarde, durante el viaje, mucha gente nos recomendó que alquiláramos un coche en Puerto Montt y fuéramos a Puerto Varas, las cascadas de los Saltos de Petrohué y al volcán Osorno. Para nosotros ya era tarde, ¡pero para tí no lo es! Como Chiloé nos aburrió un poquitín, a lo mejor sí que es buena opción, y luego bajar hacia la Patagonia por la Carretera Austral.

Castro. 5 días.

Bueno, volviendo a nuestra ruta: ¡Castro! Le ponemos exclamaciones para que no sea tan aburrido. Para nosotros fue la primera ciudad un poco alejada de la urbanización, de modo que tuvo su encanto, pero haciendo retrospectiva un mes más tarde, no fue muy especial. A lo mejor no nos lo supimos montar bien. Lo bonito de Castro y de la Isla de Chiloé en general es la cultura chilota. Durante el verano chileno, hacen fiestas costumbristas por los distintos pueblos de la isla, y se ve que es muy bonito, se conocen las tradiciones locales... pero nosotros fuimos a hacer la turistada, y no nos salió bien. Fuimos al Muelle de las Almas, a la zona de Cucao del Parque Nacional de Chiloé... y bueno, mediocrín. No estuvo mal, pero tampoco merece un vuelo a Chile, que digamos. Aquí la ruta en Wikiloc por el Parque Nacional, para que te hagas una idea de lo que vas a ver.

Haciendo memoria, hay algo que sí que nos encantó de Castro: su gastronomía. Si estás por aquí, tienes que cenar un par de días en al Mercadito de Chiloé, un restaurante tradicional, guiri, y de calidad extraterrestre para probar la cocina local. También fuimos a la Cevichería de Espacio Palafito, y nos encantó el plato estrella, pero como nos dijo nuestro amiguísimo real-voyager Aitor, no sería el mejor que comeríamos en todo el viaje. Pero claro, si no vas a viajar a Perú... ¡es lo que hay!

Desde aquí nos convencimos de ir en barco hasta Puerto Cisnes, el pueblo que sería nuestra vía de entrada a la Patagonia real. Tras comprar los tickets en la web oficla de Naviera Austral, decidimos movernos a Quellón, desde dónde salía el barco.

Quellón. 2 días.

Nuestro plan en Quellón era ir al Parque Nacional de Tantaúco, pero nuestro host de AirBnb nos dijo que era carísimo, y que si no acampábamos y nos pasábamos un montón de días en el parque, no era nada del otro mundo. Así que disfrutamos de la cabaña que nos alquiló, y estuvimos un par de días del relajeo. ¿Lo mejor de Quellón? ¡De nuevo, un restaurante! Se llama Taberna Nos, pero no lo hemos encontrado en Google Maps. Lo regenta un gallego que hace un pulpo a la gallega de infarto, y está exactamente aquí.

Como nuestro ferry salía a la 1:00 de la madrugada, hicimos tiempo con nuestro host de AirBnb, y a las tantísimas nos acercó al embarcadero. Y hacía un frío...! Como somos muy prudentes con el hambre nos preparamos un tupper, pero la gente comía empanadas que vendían en el propio ferry.

A todo esto, el ferry tiene la fama de tener vistas espectaculares por los fiordos chilenos... pero a nosotros nos llovió, había niebla... un poco fracaso. También dicen que se ven delfines durante las primeras tres horas. ¿Cómo que durante las primeras tres horas? ¡Sí amigo! El trayecto de Quellón a Puerto Cisnes dura unas 16 horas. Más información, en el detalle de la ruta Cordillera de la web del ferry.


Puerto Cisnes. 4 días.

Por fin en la Patagonia: ¡empieza la fiesta! A partir de aquí te confesamos que aunque parezca que estuvimos un montón de días en cada sitio, como mínimo deberías estar tres días por pueblo. Llegar te roba unas horas, moverte hasta lo que realmente quieres ver otras tantas, a veces no hay autocar para el día que tu quieres... así que si aceptas un consejo, en la Patagonia tómatelo con calma.

En Puerto Cisnes hay muchas nubes y mucha lluvia


Volviendo al tema: Puerto Cisnes es un pueblo muy pequeño donde no hay mucha vida. Fue nuestra puerta para ir al Ventisquero Colgante, el glaciar colgante que hay en el Parque Nacional de Queulat. No es un imperdible, porque en las próximas líneas vas a poder pisar un glaciar por tí mismo, pero es una excursión con vistas bonitas, y además, relativamente barata. Entre el transporte y la entrada al parque costó unos $20.000 por persona. ¡Oh! Te dejamos aquí nuestra ruta en Wikiloc, para que le des un vistazo a las fotos.

El Ventisquero Colgante al fondo, y nosotros a contraluz. Yeah.

Coyhaique. 5 días.

Bienvenido a la ciudad más grande de la zona patagónica. Eso no la convierte en una ciudad enorme, pero sí que hay ciertos servicios que no hay en otros lugares, como por ejemplo, cajeros. También pudimos comprar un par de pares de zapatillas deportivas, porque las que teníamos tras un año de viaje no estaban a la altura de la naturaleza patagónica.

Cerca de Coyhaique hay un Parque Natural al que se llega en taxi desde la ciudad. La entrada vale $3.000 por adulto extranjero, y el taxi hasta allí, unos $5.000. No es algo fuera de lo normal, pero por lo que vale, te das una vueltecita por el monte patagónico. Pero bueno, que lo mejor está por llegar. Aquí nuestra ruta de Wikiloc con las fotillos.

Anna tocando el musguito que sale en las rocas


Algo que siempre recordaremos de Coyhaique será el alojamiento: Aire Patagón, el hospedaje de la señora Rina y su familia. Siempre recordaremos a Antonia, su nieta: ¡MIAU! Vale $12.000 por persona, y tienen un montón de habitaciones. ¿Y para comer? El Capitán, un restaurante de barrio con un menú de $5.000. ¡Bien!

Puerto Río Tranquilo. 3 días.

Ahora sí que sí, una de las joyas de la corona. Prepara el bolsillo, porque vas a ver cosas que seguramente no vas a ver en otros lugares, joven mortal.

La primera: las Catedrales de Mármol. Como somos tan atrevidos y diferentes, no te vamos a dar la turra que puedes encontrar en Wikipedia, pero es una visita obligatoria. Hay dos tours, el de hora y media por $10.000 y el de dos horas y media por $20.000. El de dos horas y media, además de los tres islotes más típicos, también te lleva a la zona de mármol cerca de Puerto Sánchez. Te ponemos la ruta de Wikiloc con millones de fotos, pero toda foto se queda corta. Por cierto, nosotros lo hicimos con la gente de Mármol Expediciones, aunque todas las empresas que hay por ahí tienen que ser iguales. Nuestro guía no era increíble. Hacía bromas pero todo era bastante can pixa.


La segunda: visitar el Glaciar Exploradores. Nunca antes habíamos pisado un glaciar. Como mucho, habíamos visto los de Nueva Zelanda desde lejos, y dicen que vistos desde un helicóptero es muy bonito y tal... pero de ahí a pisarlo y ver las formaciones loquísimas que forma el hielo, uf... qué experiencia. Es una excursión que dura unas siete horas, aunque moviéndote sólo son cuatro. Una de aproximación, dos por el hielo, y otra de vuelta. Nos lo pasamos como bebés, y esperamos no olvidarlo nunca. ¡Se forman cuevas! ¡Entras por un lado de la cueva, y sales por otro! Y como las formaciones cambian tan rápido, realmente ves que los guías de diferentes empresas, que se conocen todos, van contándose qué han encontrado para que lleven ahí a su grupo. Muy emocionante. Nosotros lo organizamos con los chicos de Ecoturismo Exploradores y pagamos $80.000 por persona. Aquí la ruta de Wikiloc, para que te hagas una idea de por dónde es la excursión, y lo que vas a ver.


Por cierto, es difícil encontrar buen alojamiento en Puerto Río Tranquilo. Nosotros dormimos en el Hospedaje DelLago, y nos fuimos bastante enfadados. ¿Y comer? En el Casa Bruja, con un menú de $7.000, siempre a petar.

Cochrane. 4 días.

Cochrane es la siguiente ciudad grandecilla en la zona de la Patagonia. Le tenemos buen recuerdo porque dónde dormimos, en el Residencial Rubio, nos sentimos como en casa. $30.000 por noche en habitación matrimonial, desayuno incluido, derecho a cocina con cuchillos que cortan (eso cotiza alto) y un amor de host. Por otra parte, en Cochrane no encontramos ningún sitio genial dónde comer, y la excursión al monte nos la podríamos haber ahorrado...

Va, un poco más de detalle sobre el Parque Nacional de Tamargo: ir en taxi desde el centro del pueblo cuesta $4.000, y cada entrada de adulto, $5.000. Hay gente que va a hacer una travesía de varios días, y a lo mejor es espectacular. Pero lo que hicimos nosotros no valió la pena. Te dejamos aquí nuestra ruta de Wikiloc para que te hagas una idea.

Si el día hubiera sido más soleado seguro que el paisaje habría sido más bonito


¿Si Cochrane es tan ñordo, me lo salto, no? Pues no. No hace falta que estés aquí cuatro días, pero Cochrane es la puerta de entrada a Caleta Tortel, un pueblo precioso construido en un archipiélago. ¿Y qué lo hace tan especial? Pues sus no-calles. Los habitantes de Caleta Tortel se mueven de un lugar a otro a través de unas pasarelas de ciprés. ¿Dónde has visto tú eso, eh, eh eh? Por cierto, dormir en Caleta Tortel es caro y implica andar un montón con las mochilas a cuestas, y comer tampoco parecía muy buen plan... así que nosotros nos lo tomamos como una excursión de día desde Cochrane. Salimos de Cochrane en el primer autocar que encontramos, y volvimos con el último. Almorzamos un tupper en la orilla, y ese fue nuestro plan.


De vuelta a Cochrane ya iba planteándose la idea de dejar la Patagonia, porque estábamos cansados del frío y seguir bajando hacia Perito Moreno y Torres del Paine se iba del presupuesto más de lo que nos podíamos permitir. Así que compramos vuelos de Balmaceda (cerca de Coyhaique) a Calama (cerca de San Pedro de Atacama), y así empezamos nuestro lenta vuelta hacia Coyhaique. ¿Y cómo nos lo montamos para no deshacer lo andado? Pues yendo a otra joyita patagónica, Chile Chico. El autocar nos costó $13.000 por persona, uno de los autocares más caros que pagamos por la zona.

Chile Chico. 4 días.

Chile Chico es un pueblo que cae cerquísima de la frontera con Argentina, y que dicen algunos chilenos que tiene un microclima. Aunque nuestro guía dijo que no...

Aquí disfrutamos del hospedaje que nos ofrecieron las Cabañas Lafken, de su cocina, y de un tour al parque de Jeinimeni.

Es una excursión físicamente muy asequible, con unas vistas fantásticas, y que a parte de la explosión de naturaleza en sí, te lleva a unas cuevas dónde alguien, hace miles de años, dejó sus manos pintadas. Nosotros lo organizamos con Ecotour Jeinimeni, la empresa que hay en el centro del pueblo. ¿Y la única? Costó $25.000 por persona, y aquí os dejamos la ruta de Wikiloc con las fotitos. Por cierto, había quién hacía la excursión por libre, pero la verdad es que sin el guía que te explica todo lo que ves... tiene que perder mucho. A no ser que seas guía turístico y que hayas estudiado algo relacionado con la geología, flora, fauna e história de la zona, claro. ¡Ay po, que chistosos los de antiviaje!


Para volver a Coyhaique hay un barco que te lleva de Chile Chico hasta Puerto Ibáñez por unos $2.000, y desde ahí salen autocares hacia Coyhaique por $6.000. Todos los autocares están esperando a que llegue el barco, así que no te quedarás sin y no hace falta reservar el autocar. ¡Pero sí el barco!

Coyhaique. 3 días.

De nuevo en Coyhaique, nos volvimos a hospedar en Aire Patagón y a comer en El Capitán. No queríamos demasiada aventura... así que dejamos los días volar. Y hablando de volar, el último día nos subimos a un avión hasta Santiago de Chile, y a otro hasta Calama. Y de ahí, un transporte hasta San Pedro de Atacama. Fue un día movidito.

San Pedro de Atacama. 10 días.

¡Bienvenido al norte chileno! Esto es como un mundo a parte. Acostumbrados al frío constante de la Patagonia, estar a 25 grados durante el día es un lujo. San Pedro de Atacama es un pueblo súper centrado en el turismo, y este auge se personifica en la calle Caracoles.

Antes de empezar a contarte todo lo que hay por hacer, te diremos dónde sobrevivimos. Nos hospedamos en el hostal Piedras Rojas por $28.000 la noche con cama matrimonial y baño privado. Y comimos menús vegetarianos de $5.000 en la Estrella Negra, menús peruanos de $4.000 en el Rinconcito Peruano, y unas pizzas deliciosas de unos $12.000 en la pizzería El Charrúa.

Ahora que ya te tenemos sobrevivito y coleando, viene la fiesta: San Pedro es la base para hacer mil cosas en el desierto y el salar. Hay unas tres excursiones de un día en bici, como unos 10 tours de día entero, ascensiones de dos días al volcán Licancabur, medio día haciendo sandboard... de todo. Si vienes con una cartera gruesa y mucho tiempo, a lo mejor te lo acabas, pero seguramente tendrás qué elegir qué hacer. Para tener una idea de todas las actividades más típicas que hay nosotros encontramos la web de este hotel pijín que no conocemos, pero que introduce los tours muy bien. Nosotros, entre pitos y flautas hicimos cinco actividades diferentes.

Te las ordenamos de más genial a menos genial, aunque no nos arrepentimos de haber hecho ninguna de ellas.

Bueno, acabamos de intentar hacer el ejercicio de ordenar los tours de más a menos... y ha sido imposible. Todo ha sido igual de genial. Lo ordenaremos por order cronológico: lo primero lo que hicimos antes, y lo último lo que hicimos al final, ¿vale?

Parque Nacional Catarpe

Lo primero que hicimos fue alquilar unas bicicletas para un par de días, y irnos hacia el norte, al Parque Nacional Catarpe dónde hay la Garganta del Diablo, un túnel en desuso que une el parque con el Valle de Marte, una iglesia abandonada... y mil cosas que no pudimos ver. El alquiler de medio día de bicicleta vale $6.000, y el día completo, $12.000. Y la entrada al Parque, $3.000 por persona.

Nos encantaría contarte mil cosas del lugar, pero saliendo del tramo de la Garganta del Diablo se nos rompió la cadena de la bici, y tuvimos que volver a San Pedro en la parte trasera de una pick-up de una familia local que pasaba por ahí. ¡Que suerte de que nos salvaran! Total, que sólo vimos la Garganta del Diablo, aunque ya valió la pena. Mirad nuestras fotos, video y ruta en Wikiloc, y además, las fotos que ha hecho la gente en la ubicación de Google Maps.

Valle de la Luna

Al siguiente día, con el culo un poco adolorido por el día de pedaleo anterior, nos fuimos bien temprano al Valle de la Luna en bicicleta. Un espectáculo. De nuevo toca mirar fotos, video, fotos de la ubicación de Google Maps, de nuestra ruta en Wikiloc... la entrada al parque cuesta $2.000 por persona. Por cierto, si no te va lo de moverte en bici, en el pueblo hay tours por $18.000 por persona, entrada al parque a parte.


Géiseres del Tatio

¡El espectáculo de la naturaleza! A unos 80 kilómetros al norte de San Pedro hay la zona de los Géiseres del Tatio. El guía nos contó que tristemente, los real geysermans islandeses no consideraban que esos géiseres fueran géiseres como tal porque el agua no salía tan proyectada como debería, pero a nosotros no nos importó lo más mínimo. Contratamos el tour con la gente de Whipala, una agencia del centro de San Pedro, y lo recomendamos un montón. Costó $24.000 por persona con la entrada al parque a parte, que era $10.000 por persona.


Tour Astronómico

Uf, el tour astronómico, qué experiencia. Mientras peladeábamos por el Valle de la Luna conocimos a Alodia, una chica riojana que nos propuso ir con ella y su amiga al tour astronómico que una chica que conoció en Bolívia le recomendó. Por supuesto, dijimos que sí, ¡y suerte que lo hicimos!

El tour lo hicimos con René de Gastro, una miniempresa un poco inaccesible que no tiene tienda en la calle Caracoles, y sólo se puede contactar por WhatsApp (+56 9 9504 8152) o a través de su página web. Es una joya oculta. René hizo una explicación súper interesante del cosmos, con mucho detalle, contestó a todas nuestras preguntas... y el tour incluía una cena a la altura del genial pisco sour y vinito al que nos invitó. Vale $20.000, y vamos a recordarlo toda la vida.

Alodia, Gloria, Anna, Roc y el cielo desde el hemisfero sur

Lagunas altiplánicas

¡Nuestro último tour por Atacama! La verdad es que lo hicimos porque queríamos ver flamencos, y alguien nos contó que en la Laguna Chaxa, incluída en este tour, los veríamos. ¡Y sí! Este tour era muy contemplativo. Te llevan a las dos lagunas altiplánicas, Miñiques y Miscantil, a la Laguna Chaxa del propio salar de Atacama, y a un par de pueblecitos. De nuevo, lo contratamos con la gente de Whipala, y costó $28.000 por persona y entrada a parques a parte, que fueron $5.500 más.




Tras eso, nos dedicamos un día a no hacer nada, escribir este post, hacer las mochilas, e irnos a Bolívia en el Tour de tres días por el Salar de Uyuni. Lo contratamos con la empresa Travel Latina, costó $100.000 por persona, y como aún estamos en la cama escribiendo este post, aún no sabemos cómo fué la experiencia. Y si somos coherentes, sí va bien o mal, lo tendrás que leer en la ruta que escribiremos de Bolívia!


Amigos, esperamos que esta pedazo de ruta os haya gustado un montón, os haya sido súper útil, Google nunca la borre de sus servidores, y sea un recuerdo de nuestra aventura por Chile para toda la vida. ¡Un abrazo, y felicidades por la decisión de visitar Chile!

Puerto Cisnes, Aysén, Chile

Guía de viaje de Chile

¡Bienvenido a Chile, el país alargado que hay muy al fondo a la izquierda!

Viniendo de Australia y Nueva Zelanda, decidimos que Chile fuera nuestra puerta a suramérica porque nos daba un poco de respeto el tema de la seguridad. A todos los viajeros que nos encontramos por el mapamundi les preguntamos por sus aventuras en latinoamérica, y todos nos decían que era muy segura, pero que si no vigilabas, pasaban cosas. En lo que sí coincidían todos era con que Chile era el país más seguro de la zona. Y como llevábamos meses muy tranquilos, dejando el móvil en la mesa y demás atrevidas ocurrencias, decidimos que empezar por Chile sería la mejor manera de aclimatarnos a una zona un pelín más hostil que la que nos rodeaba.

¡Que triste tener que empezar la guía de Chile así!

Si te gustaría que fuera una introducción más divertida, motivante y feliz, ahí va: ¡Que verde que es Chile!

El Muelle de las Almas de Chiloé y muchos turistas haciendo dos horas de cola para hacerse una foto

La cultura y las personas

Conforme más viajamos, peor nos sentimos por haber empezado esta sección de las guías. En Chile, como siempre, la gente es muy bonita. La gente con la que nos cruzamos es de confianza, nos abrió la puerta mucho más rápido de lo que la abrimos nosotros, y sobretodo, nos echamos muchas risas con chilenos de todas partes.

Marcelo, nuestro host de AirBnb, y el mapa de su viaje por Europa


La economía y los dineros

En Chile se paga en pesos, y su símbolo es el $. Y es que el símbolo del dólar, realmente es el símbolo del peso. ¡Zas! Aquí un link que respalda nuestra loca afirmación.

Como siempre, en las zonas más rurales y menos turísticas no se puede pagar con tarjeta. Así que tendrás que acarrear metálico, sobretodo si te aventuras por la carretera austral.

¿Problemón? Pues que los cajeros chilenos aplican una comisión de entre $4.000 y $7.000 por retirada. Es decir, cada vez que saquemos dinero, nos cobrarán entre 5,33€ y 9,34€. "Bueno, pues sacas mucho dinero de golpe y ya está...", pensarás. ¡Pobre iluso! El máximo por transacción son $200.000, unos 267€. Y eso, a nuestro ritmo, son unos 3 o 4 días como mucho.

Presupuesto

En los 48 días que nos pasamos dando vueltas por Chile nos gastamos 4.670€. Eso son unos 97€ al día entre los dos. La verdad es que hasta que no hemos hecho los números nos pensábamos que seria más, porque hemos hecho un montón de tours, nos hemos movido mucho... vamos, que esta vez hemos hecho el hippie bastante poco.

Por cierto, aunque hayamos pagado los 262€ del tour al Salar de Uyuni en Chile, para ser justos vamos a contar que es un gasto de Bolívia, ¿vale? Pero cuenta con unos 150€ por persona si también quieres hacer el tour pero volviendo a Chile al final.

Sobre los vuelos, ir de Nueva Zelanda a Chile nos costó 1.091€ en total, e ir a Bolivia con el tour, pues los 262€ que comentábamos.

Seguridad

Cuando dimos nuestro primer paso en Chile estábamos dando, además, nuestro primer paso en latinoamérica. Y como habíamos visto muchas cosas en Netflix y nos dejábamos influenciar muchísimo por las historias que nos habían contado, creíamos que tendríamos que estar mucho más atentos a nuestras pertenencias.

Y es verdad que Chile no es tan tranquilo en este aspecto como el resto del mundo, pero la verdad es que tampoco es tan peligroso como nos habían advertido.

El punto más importante de todos: aquí la policía no es corrupta. Es lo que más miedo nos da de otros países, y es una alegría que sea así.

Sobre la vida cotidiana, Chile no es un lugar dónde dejarse el móvil encima de la mesa, pero tampoco te tiene que pasar nada si no haces cosas raras. En este aspecto, es como en Barcelona: vigila por dónde vas por la noche en depende de qué ciudades grandes, y ya está.

Idioma

¡Que cambio! ¡Hacía más de un año que no hablábamos español a diario!

En Chile sólo te sentirás un poco raro en los restaurantes, y es que todo tiene nombres un poco locos. No te vamos a traducir nada porque sería hacerte un spoiler demasiado grande, pero en Chile se come palta, choclo, poroto, durazno, arvejitas, betarraga, calafate... y se bebe, si se puede, de schop. O de la llave, que no tiene costo. ¡Ah! Y el zapallo camote se llama camote porque es de color camote, por supuesto.

Transporte

El transporte más común en Chile y, por lo que nos han contado en toda latinoamérica, es el autocar. ¡Y qué autocares! Que no te sepa mal dedicarle muchísimas horas a moverte en autocar, porque son súper cómodos. Mucho espacio para las piernas, muy reclinables, y además, asequibles. Por darte unos números: del aeropuerto de Santiago hasta Valparaíso vale $4.200 (5,60€), de Puerto Montt hasta Castro $3.000 (4€), de Puerto Cisnes hasta Coyhaique $7.000 (9,34€)... precios asequibles, siempre teniendo en cuenta que estamos en Chile.

La comida

En dos semanas le hemos descubierto dos caras a Chile.

La primera cara muestra un Chile bastante guarrete. En Valparaíso conocimos la chorillana, una aberración que mezcla patatas fritas, ternera, un huevo frito, y algún trocito de chorizo suave, si es que el chorizo puede ser suave. Dicen que es un plato para combatir la resaca. Nosotros, por supuesto, no dejamos de probarlo, pero tampoco es que nos quedáramos con muchas ganas de repetir. Es lo que es. Y en la misma línea, puedes encontrar otras aberraciones como los completos, bocadillos con una salchicha y litros de mayonesa. En resumen: comida súper batallera.

La chorrillana, una comida anti-resaca #healthychorrillana
Lo típico que te sirven en un menú de $5.000

La otra cara de Chile ofrece una cocina de carne y pescado muy fina y elaborada. Cuando el precio se dispara, que es bastante a menudo, encontrarás merluza y salmón frescos, que te harán sentir como en casa. Y es muy común cruzarse con restaurantes peruanos, que sirven los mejores ceviches que hemos comido nunca hasta ahora. Anque a decir verdad, ¡recalcamos que aún no hemos llegado a Perú!

¡Oh! Y casi nos olvidamos: en la zona del desierto de Atacama, podrás probar la llama. Sabe a... ¿cordero? La verdad es que es una experiencia. Y luego puedes ir a hacerles mimos a las que están por la zona, a lo hipócrita 200%.

Este señor convierte llamas en riquísimas brochetas


El agua

¡Buenas notícias! En la mayoría de Chile se puede beber agua del grifo. Si pedir agua mineral en los restaurantes te dispara el presupuesto, puedes pedir agua de la llave, que no te pondrán ninguna cara rara. Lo único que te extrañará es que en algunos pueblos patagónicos, como Coyhaique o Puerto Río Tranquilo, como el agua viene de los glaciares, viene cargada de minerales... y es... de color gris. ¡Pero está riquísima!

¡Bébete este agua y dale un poco de caña a tu hígado!

Sanidad

En un año y dos meses de viaje, Chile se lleva el premio al Symbicort más caro del mundo. ¡Casi 92€ por el Symbicort de 120 dosis! Esperaremos a Bolivia o Perú para comprar nuestras dosis...

Sobre los hospitales, como siempre, depende. En Santiago o Valparaíso no tendrás problemas para ir a un hospital increíble, pero en Chiloé o la carretera Austral no será un sitio agradable para tratar algo serio. Pero tampoco te preocupes demasiado, porque estas líneas las escribimos desde Puerto Cisnes, un pueblecito de 5.000 habitantes, y tienen un hospital. No te hagas quimioterapia en la carretera austral, pero no te preocupes por si te ocurre un imprevisto.

Internet

¡Buen tema en Chile! En el aeropuerto de Santiago era carísimo comprar una tarjeta SIM. No habían puestecitos de las empresas oficiales, sino una tienda tipo "cyber" que vendían de todo y, además, tarjetas SIM a precios de turtista. Unos $22.000, casi 30€, por 3GB. Como no teníamos prisa, decidimos pedirle consejo a nuestra host de Airbnb, y como somos unos angelitos, lo compartimos contigo.

Hay cuatro empresas: Entel, Movistar, Claro y Wom. Por lo que nos comentó nuestra host, la más barata es Wom, pero sólo funciona bien en las ciudades principales, y como queríamos dar una vuelta por la Patagonia, era mejor descartarla. Así que teníamos que ir a por la que mejor cobertura ofrecía en zonas remotas: Entel. ¡Y a por ella fuimos!

Compramos y activamos la SIM en una tienda entel oficial grandecita, como te imaginas una tienda Movistar o Vodafone en Barcelona. La SIM costó $2.000, y cargarla de 4,5 GB de datos por 30 días, $8.000. $10.000 en total, que son 13,40€.

Lo que fue un poco rollo fue el proceso. Cuando la compras, tienes que llamar al 103 para activarla. Y la voz automática te pide tu RUT. Es como tu número de identidad chileno. Como no teníamos, tuvimos que preguntar qué hacer, y un comercial de la tienda nos dió el suyo... muy loco. Después, tuvimos que elegir un plan de voz de entre tres que nos ofrecían. El primer ofrecía llamadas gratis con un teléfono que eligieras, el segundo llamadas baratas con tres teléfonos, y el tercero, llamado "Plan Anita", llamadas un poco más baratas con todo el mundo. Y ese fue el que elejimos, porque parecía el único que no nos iba a preguntar nada más. Al confirmar que queríamos el tercero, se colgó la llamada, perdimos la cobertura, reiniciamos el teléfono, y nos llegó un SMS que nos indicaba nuestro número de teléfono y que nos daban 150MB de internet.

Ahora que ya teníamos número, ya sí: pudimos ir al cajero y cargar la tarjeta con $8.000 que usaríamos para comprar el pack de 4,5 GB por 30 días, marcando el *119# y eligiendo la bolsa mixta de 4,5 GB.

Así es el menú que aparece al llamar al *119#

Oh, por cierto, por alguna razón, al cargar los $8.000, nos llegó un SMS que decía que nos regalaban datos de Instagram, Spotify, Facebook y alguna red social más ilimitados, durante 15 días. ¡Ojalá os pase lo mismo!

Visados

¡Entrar en Chile es gratis durante tres meses! El único problema es que, según la documentación oficial, piden que tengas un vuelo de salida del país. Y eso nos excluía. ¿Qué hicimos? Comprar un vuelo de Santiago a Mendoza, la ciudad argentina más próxima a la capital chilena. Tan solo por si nos lo pedían. Buscamos un poco, encontramos uno que costaba 9,50€ por cabeza, y lo compramos. Al aterrizar en Santiago... nadie nos preguntó por él. La policía en inmigración fue súper simpática: ¡despreocupación latina!. ¡Ya nos sentíamos como en casa!

La ruta

Ostras, la de Chile es una de las rutas más largas que hemos escrito en todo el viaje. Prepárate, porque son 48 días de pendoneo por Valparaíso, la Patagonia, y el desierto de Atacama. Si quieres saberlo todo todito, no te pierdas el post de los 48 días de mochileo por Chile.

¿Lo recomendamos?

¡Sí! Sí, sí y sí. Chile es tan grande, que ofrece un montón de paisajes y experiencias diferentes. Nunca antes habíamos pisado un glaciar, ni pasado tantos días entre montañas, ni visto la maravilla de las Catedrales de Mármol... por no hablar del desierto de Atacama, que usando San Pedro de Atacama como base, tienes tantas cosas por hacer.

Resumiendo, los únicos problemas de Chile son el precio y los servicios. Es difícil ser súper feliz con lo que comes o dónde duermes, sobretodo cuando ves lo que vale. En Chile no hay las pijaditas que te ofrece el sureste asiático. Pero si no te importa, o puedes hacer el esfuerzo de que no te importe durante un mesecito, ¡ven de cabeza!

¡El Glaciar Exploradores te espera!

Christchurch, Nueva Zelanda

Guía de viaje de Nueva Zelanda

¿Estás pensando en venir a Nueva Zelanda? ¡Pues felicidades por la idea! Te vas a chupar unas horillas de vuelo, pero el destino es toda una experiencia. Eso sí, ven preparado para chuparte unas carreteras bastante rectas y lentas. Y reserva todo el tiempo que puedas, porque la isla norte es para dedicarle una semanita como mucho, pero el sur está lleno de cosas, y además, las más importantes están bastante separadas. ¿Nuestro resumen de Nueva Zelanda? Dormir como mínimo 10 días en una furgoneta mientras recorres la isla sur, leones marinos, gente vieja y hippie, unos fiordos que psé, unos glaciares que psé, algunas excursiones de un día muy puras, el espectacularísimo Tongariro Alpine Crossing, el bonico set de rodaje de Hobbiton... y una semana de calma en la insulsa Auckland.

¡Cucú! ¡Soy un hobbit y me voy a comer a la del palo!

La cultura y las personas

La gente de Nueva Zelanda es igual de chill, take it easy, relaxed and don't worry que la de Australia, pero menos hippie. A parte de algunos locales que creen que los turistas somos púrria, el resto nos ha dado la bienvenida de todo corazón.

¿Cosas curiosas con los kiwis bonitos? La primera, que un policía nos paró porque íbamos a 115 en vez de 100, y en vez de ponernos una multa, nos dió un librito muy cuqui que decía, en español, que en Nueva Zelanda el límite es de 100km/h como muchísimo. Y que su hermana trabaja en Barcelona de profesora de inglés. ¿Y la segunda? Pues en un súper queríamos comprar un plátano, y como era tan barato, no podíamos pagar con tarjeta... no llevábamos cash... y el señor nos invitó. Como nos quedamos un poco mig mig, fuimos a sacar dinero de un cajero, y volvimos para pagarlo... y el señor se negó a aceptar el dinero. ¡Que quería invitarnos a un plátano y ya! Que bienvenidos nos sentimos.

La economía y los dineros

Este punto nos sorprendió un montón: Es como si en Nueva Zelanda se hubieran propuesto dejar de usar metálico. Tan sólo lo hemos necesitado para pagar los campings del Department of Conservation, y la verdad es que te decían que si te esperabas a que llegara el ranger por la mañana, le podías pagar con tarjeta también...

A todo esto, sacamos $100 en un cajero de una ciudad perdida, y nos cobró $3 de comisión. Pero bueno, como no vamos a tener que sacar más, ¡pues tampoco duele tanto!

Presupuesto

Llegar a Nueva Zelanda desde Australia nos costó 300€ en total. Y el vuelo hacia Chile, 1.091€... ¡casi nada! Bueno, es un vuelo de 11 horitas...!

Sobre el presupuesto diario que mantuvimos, en 10 días en la isla sur y 11 días de relajeo en la isla norte y Auckland nos gastamos 2.482€. Eso son 118€ al día. Y realmente son un pelín más, porque tuvimos que comprar un poco de ropa térmica, pero no lo contamos en los números que te damos porque tu traerás ropa térmica de casa, porque eres mucho más precavido que nosotros.

¡El Tongariro Alpine Crossing es gratis! Motivo suficiente para venir a Nueva Zelanda


Seguridad

La misma sensación de màxima seguridad que en Australia... ¡pero sin sus animales asesinos! En Nueva Zelanda se vive como se debería vivir en todo el mundo: sin ningún miedo. En la isla del sur hay ciclistas en todas las carreteras y nadie conduce cerca suyo como un loco, en la isla del norte todo el mundo deja las cosas en la playa y se baña sin preocuparse de que le roben... ¡primer mundo! ¡Civilización!

Idioma

En Nueva Zelanda se habla inglés, y se hacen pequeños guiños respetuosos a la lengua maorí. Pero por el resto, como la población es un poco viejuna y ranchera, se habla un inglés un poco cerrado que a nosotros a veces nos ha costado un poco de entender. No para nada serio, pero en algunas conversaciones con hosts de AirBnb, la mitad de la frase nos sonaba a licuadora estropeada.

Transporte

¡Súper importante! En Nueva Zelanda la única manera de moverse es en una furgoneta con cama por la isla sur, y en coche por la isla norte. Y cuando antes las reserves, mejor, ¡que las buenas y baratas vuelan! Nosotros a encontramos la furgo en Motor Home Republic, y el coche en la web de Budget de Nueva Zelanda. ¿Quieres más detalle? ¡Pues ahí va!

En la isla sur alquilamos un monovolumen camperizado en Spaceships, y fue una experiencia genial. Era un Toyota Estima con batería que se cargaba sola y una nevera pequeñita pero muy potente. Era de la empresa Spaceships, y ellos lo llamaban Dream Sleeper Mini. Exactamente es el que aparece en esta web. Lo alquilamos en Christchurch y lo devolvimos en el mismo sitio. Intentamos dormir casi cada noche en campings gratis, y las dos veces que no fue así, pagamos unos 15€ por cabeza por noche. El coche nos costó 556€ por diez días y nueve noches.

En la isla del sur, alquilamos el coche más barato que encontramos en Budget, y fuimos de Wellington a Auckland en coche, durmiendo en AirBnb's y un hotel normal y corriente. Era un Toyota Yaris automático, y nos costó 161€ por 5 días. Nos cobraron un plus por cogerlo en una ciudad y devolverlo en otra.

Nuestra casa portátil. ¡Y Roc!
Nuestra casita portátil bajo las estrellas en el camping del Lago Paringa


La comida

En Nueva Zelanda creemos que no saben comer. Que no os escuchen, pero no tienen mucha idea... Los restaurantes locales son rollo fish and chips, que por supuesto, hemos evitado. En cambio, le hemos dado la oportunidad a algunos restaurantes de fuera, como indios, mexicanos y malayos, y bueno... la verdad es que hemos acabado deduciendo que para comer mal y caro, nos lo cocinamos nosotros y ya está.

Así que nuestra dieta compatible con cocinar en la caravana ha sido hacer bols de cosas. Desayunábamos yogurt con avena y fruta a tope, comíamos algo caliente, como lentejas con carne o cosas así, y cenábamos un bol de espinacas, tomate, aguacate, atún, judías blancas o pintas... ¿Os habéis fijado que hay muchos ingredientes que se compran en lata? ¡Eso sí que es comida traveler friendly!

En Nueva Zelanda nadie cocinará mejor que tú

El agua

El agua del grifo es potablísima, y encima, ¡sabe bien! Así que el plan es comprar botellas, y vivir rellenándolas siempre que tengas la oportunidad: campings, gasolineras, lavabos públicos... todo el mundo cuenta con ello, así que conseguir agua potable es todo facilidades.

Sanidad

Malas noticias con el tema de la farmacia: al igual que en Australia, en Nueva Zelanda no pudimos comprar Symbicort. Los fármacos un poco especiales no se pueden comprar sin receta de un médico neozelandés. Y les comentamos que teníamos una receta de nuestro médico español, y nos dijeron que muy bien, pero que no. Así que si vienes a Nueva Zelanda, ¡trae alguna dosis de sobra!

Sobre hospitales y temas mayores, buenas noticias para nosotros y malas para tí: no lo necesitamos, así que no tenemos experiencias personales. Pero huele a que no te faltará de nada, pero te tocará pagarlo bastante caro.

Internet

Nosotros compramos la SIM de la empresa Spark en el aeropuerto de Christchurch, tal como aterramos. Spark es la antigua compañía del estado y, por lo que dicen, la que más cobertura da en zonas remotas de la isla sur. Aún así, en la zona que hay desde los fiordos hasta Arthur's Pass, pasando por los glaciares, casi no teníamos cobertura... En todo caso, no tengas miedo: a la que llegabas a un pueblo, ya tenías cobertura a tope. Pero claro, los campings gratis tienden a estar muy alejados de las zonas urbanas.

Sobre el precio, está un poco caro en comparación con el resto del viaje. Nosotros pagamos $34 (20€) por 4 gigas durante un mes y tráfico de Spotify ilimitado. Relativamente caro por lo que estábamos pagando el resto del viaje, pero tampoco una locura impagable.

Visados

No hace falta visado, pero necesitas haber comprado el vuelo de salida. Para nosotros fue un poco rollo, porque el siguiente vuelo era el que iba hacia Chile, y hubiera estado bien poderlo improvisar un poco... pero bueno. En todo caso, que sepas que a nosotros nos preguntaron si lo teníamos, pero no nos pidieron que lo enseñáramos. En la frontera son muy del buen rollo.

... ¡pero no te la juegues!

Otra cosa súper importante: no podréis entrar nada de comida en Nueva Zelanda. Te piden que declares toda la comida o que te multarán con $400. Nosotros llevábamos un par de plátanos y unos huevos duros, los declaramos, y nos lo tiraron todo a la basura. Habiéndolo sabido de antemano, no habríamos llevado nada y no habríamos hecho la larga cola para declararlo... aunque... más cosas raras: si traéis zapatillas de montaña, cosa muy normal en un destino tan montañero, puede ser que os analizen la suela si tiene muchos rastros de arena. Si podéis, pasadle el cepillo antes de venir. Que freak, no...?

La ruta

Nuestro plan fue el siguiente:

10 días en la isla Sur. Aterrizamos en Christchurch, recogimos la furgoneta tal como aterrizamos, y ya nos dirigimos hacia el sur. Casi siempre dormimos en campings gratis, y las dos noches que no, pagamos unos 10€ por persona.

Al devolver la furgoneta de nuevo en Christchurch, volamos hacia Wellington, y alquilamos un coche 6 días. Nos quedamos a dormir una noche cerca de Wellington, tres en Ohakune para hacer el Tongariro Alpine Crossing y descansar, y la última en Té Aroha tras ir al set de rodaje de Hobbiton.

Y tras devolver el coche en Auckland, nos quedamos en un Airbnb una semana entera, disfrutando del placer de no deshacer y rehacer la mochila en mucho tiempo. ¡Oh! ¡Y plantear nuestro viaje a Chile!

Si quieres copiarnos la ruta, alarga un poco en la isla sur, y acorta mucho en Auckland. De hecho, si devuelves el coche en el auropuerto de Auckland y ya vuelves a casa desde ahí, no te vas a perder la ciudad de tus sueños. Y si alargas en la isla sur, te chuparás menos horas de conducir al día, y podrás hacer más excursioncillas, que hay muchas. Aunque dormir en una furgoneta cansa un poco, tampoco le dediques más de dos semanas si no eres alguien muy fan de dormir con el techo cerca.

¿Volveríamos?

No, pero porque no hay mucho más que ver. A lo mejor podríamos haber pasado más tiempo en la isla sur, haciendo más excursiones, pero... en principio, estando en Chile, si quisiéramos un destino más montañero iríamos a hacer rutas bestiales por la Patagonia. Además, ¡queda más cerca de nuestra peninsulita! En todo caso, si tuviéramos que compararlo con algo, Nueva Zelanda nos ha recordado a  Australia pero con mucha más naturaleza, y todo más fácil.

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Seúl, Corea del Sur

Dónde comer en Seúl


¡Bienvenidísimos a la guía de restaurantes de Seúl!

Sabemos que has visto nuestras fotos de Instagram con maravillosos platos de comida típica coreana y te ha entrado un hambre... Vale, vamos a dejarte bien escrito y explicadito todos los sitios a los que hemos estado, así cuando vengas por estas tierras puedes seguirnos la pista. Ah, todos los restaurantes coreanos son riquísimos. Nosotros hemos descubierto muchos sitios entrando y mirando qué come la gente, y pidiendo lo mismo. La calidad de la comida en Corea del Sur es excelente. ¡Atrévete a probarlo todo!

¡Holi!

Vamos a empezar por nuestro barrio favorito. Ikseon-Dong o Insa-Dong.
Este es el barrio más cuqui de todo Seúl. Casitas bajitas de estilo tradicional convertidas en pequeños cafés y restaurantes preciosos. Todo aquí es cuqui, muy para pasear y parar a mirar cada una de las puertecitas a ver qué tiene dentro. ¿Cómo llegar? La forma más fácil es en metro y bajarte en la parada de Jongno-gu 3ga, línea lila, por la salida 6. Al salir vas a encontrarte con una calle llenísima de restaurantes callejeros, sobretodo barbacoas. ¡Estás en el barrio de la buena comida!

Chang Hwa Dang / Mandu Restaurant

Un restaurante bonitísimo y súper delicioso de dumplings, gyozas para los amigos japoneses. Carta pequeña, a elegir hay entre 6 tipos de dumplings y algún plato para acompañar tipo ensalada, fideos o arroz, todo bastante picante. Nosotros nos pedimos dumplings de cerdo y sopa de pasta de arroz, lo menos picante de la carta. Nos gustó mucho, en especial nos encantaron los dumplings, creemos que los mejores que hemos probado nunca. La técnica que utilizan para cocinar es, hacer los dumplings al vapor y luego pasarlos por la plancha, así quedan super blanditos por dentro y crujientes por fuera. ¡Uf! Se nos hace la boca agua escribiendo esto... Dos días más tarde, volvimos a probar los dumplings de cerdo con cebolla y dumplings de gambas, estaban muy ricos pero no nos gustaron tanto como los primeros.

¿Precio? 16.000₩ para dos personas
¿Dónde está? Aquí

La fachada del restaurante es tan cuqui
Parece poco para dos personas, pero es mucho más que suficiente
Los dumplings de cerdo con cebolla y dumplings de gambas

Café El Molino

De los cafés más baratitos del barrio Ikseon-Dong. Puedes sentarte a tomarlo en el bar y disfrutar de algunas de las revistas de diseño que tienen o pedirlo para llevar. Te saldrá al mismo precio. Para los que no hayáis venido nunca a Corea del Sur, en Seúl el café es bastante caro, y sobretodo en las zonas más chulas. Si lo pides para llevar es algo más barato, aunque suele costar mínimo unos 4€. Eso sí, suelen ser bastante grandes. Vendría a ser como la medida pequeña del Starbucks, que de pequeña no tiene nada.

¿Precio? 2.700₩
¿Dónde está? Aquí

Aquí el delicioso café latte de El Camino

Barbacoa coreana en la calle Supyo-ro

¡Oh las barbacoas coreanas! Esta fue nuestra primera barbacoa. Se encuentra en la calle Supyo-ro. Pides dos raciones de carne, ya que es obligatorio pedir al menos una ración de carne por persona, y te traen todo un conjunto de platitos con diferentes acompañamientos y salsas. La más conocida y que viene por defecto, el kimchi. Es una col china confitada con un sabor picante y amargo, para paladares acostumbrados a sabores fuertes. A nosotros no nos gusta nada, pero en Corea veréis que es como el pan en España. Siempre está en la mesa.

¿Precio? 28.000₩ para dos personas.
¿Dónde está? Aquí

Todo el conjunto de platitos que te traen al pedir carne a la barbacoa
Por si no lo sabías, la carne te la cocinas tú

Comida callejera en Supyo-ro

Hay muchos puestecitos de comida en cada lado de la calle. Nosotros probamos varios y os recomendamos dos sitios:

Los huevos fritos sobre pan dulce de una señora muy maja, en coreano llamado Gyeran-Bbang.

¿Precio? 2.000₩
¿Dónde está? Aquí

Además vienen un pelín tostaditos...

Las tortas de trigo con un fino relleno de canela. Es una torta muy ligera, ya que está como hueca, dentro solo lleva un poquitín de canela y azúcar. Si te gusta el dulce, esta tortita te va a encantar.

¿Precio? 1.000₩
¿Dónde está? Aquí

En la foto se aprecia lo finita que es la masa en estado crudo


Pajeon, el famoso pancake coreano

Pancake, o tortilla de harina gruesa con relleno de cebolla cambray. Suele ser un plato a compartir ya que te viene una ración bastante grande. Se puede pedir de diferentes sabores, nosotros elegimos la más ligera y básica, pero se puede añadir carne o seafood. En esta cena acompañamos la comida con soju, el licor más famoso de todo Corea del Sur. Lo beben cada día y en cada comida. Tiene sabor a vodka, con un 21% de alcohol. Bastante fuerte para el cuerpo... al menos, para los nuestros: no nos terminamos la botella.

¿Precio? 16.000₩ para dos personas.
¿Dónde está? Aquí

El pancake y todos los acompañantes, cebolla con soja, rábano picante y kimchi


4.5 평 우동집

Restaurante japonés fusión, cuqui, precioso, con unos boles de cerámica ilustrada super bonita. La carta es muy reducida pero está todo buenísimo. Nosotros hemos ido tres veces ya y nos pedimos los noodles y el arroz con sashimi de salmón. Delicioso.

¿Precio? 12.000₩ para dos personas.
¿Dónde está? Aquí

Bonita fachada del restaurante
La ración de fideos es súper grande y solo cuesta 4,000 wan

Barbacoa coreana en 45 Supyo-ro 28-gil, Ikseon-dong

Esta barbacoa estaba muy rica también y lo que nos sorprendió fue que los acompañamientos estaban más currados. A parte del kimchi, te traen como una tortilla hecha al vapor, sopa de tofu picante y diferentes tipos de lechuga para enrollar la carne.

¿Precio? 32.000₩ para dos personas.
¿Dónde está? Aquí

El festín
¡Toma cachote de carne al fuego!

El restaurante de las señoras

Como no sabemos el nombre, no podemos compartirlo, pero os dejamos un punto marcadito en el mapa y algunas fotos. Este es el típico restaurante coreano tradicional donde se come como en casa de la abuela. Comida cocinada con mucho amor, y además, muy bien de precio. Nos pedimos una sopa de ternera con arroz y gimbap recubierto de tortilla, y nos pusieron un plato enorme de acompañamientos.

¿Precio? 8.000₩ para dos personas.
¿Dónde está? Aquí

Esto es como comer en casa de la yaya
La carta toda en coreano, necesitarás Google Translate para escanear y traducir la foto

Nuestra barbacoa favorita en Ikseon-Dong

Aquí la carne está deliciosa, vale que nos pedimos panceta, pero la ternera está super tierna. ¡Uf! Delicioso. Lo que mola de este sitio es que la carne siempre viene acompañada de setas y cebolla para hacer a la brasa.. Así al hacer los rollitos de lechuga puedes ponerse cebolla cocinada que queda super dulzona y le da aún más sabor.

¿Precio? 30.000₩ para dos personas.
¿Dónde está? Aquí

Flipad con los cachos de panceta, o pork belly como lo llaman aquí

El restaurante de los señores

Este restaurante está muy cerca del restaurante de las señoras pero en este caso los camareros son señores. Cocinan muy rico. Es parecido al de las señoras pero con otros platos. Lo que nos gusta de este sitio es el bibimbap de verduras y el de ternera. Como todo en Corea del Sur, tiene un toque dulzón.

¿Precio? 14.000₩ para dos personas.
¿Dónde está? Aquí

En este sitio siempre comemos rábano, danmuji,  de acompañamiento

Domodazzi ramen: El mejor ramen de Ikseon-Dong

Este ramen lo inauguraron el día 27 de setiembre de 2018 y nosotros fuimos a la inauguración. Cuando llegamos al barrio de Ikseon-Dong a vivir vimos que estaban haciendo obras para abrir un restaurante de ramen, o al menos eso ponía en el cartel. Así que Roc, que es súper fan del ramen, entró a preguntar a ver qué día abrían. Era al cabo de cinco días. La espera se hizo un pelín larga pero valió muchísimo la pena. ¡El mejor chashu del universo!

¿Precio? 18.000₩ para dos personas.
¿Dónde está? Aquí

El hombre más feliz del universo después de comer un delicioso ramen
Ramen tonkatsu, rico caldo de cerdo con huevo y chashu flambeado

Después de comer ramen, barriga llena, nos fuimos a vivir unos días a Seondong-gu. Nos encontramos con un barrio que parecía que no tenía nada pero acabamos descubriendo los mejores restaurantes de Seúl. Y sobretodo uno muy favorito.

La cena favorita de todo Seúl

Este es el restaurante que más nos ha gustado de todos los que hemos probado. Sobretodo por lo saludable que es. En Corea del Sur se come muchísima carne, es muy difícil encontrar platos con verdura. A nosotros que nos encanta la verdura, descubrir un sitio así, hace que quedemos enamoramos profundamente. Entonces, la comida consiste en un hot pot de caldo suave al que añaden setas, muchísimas setas y muchas verduras. Un poquitín de ternera cortada muy finita y seis deliciosos mandu dumplings. Empiezas a cocinar primero la carne y los dumplings y te los vas comiendo, las setas se van cocinado con el caldo y cada vez se vuelven más tiernas. Vas comiéndote las setas junto a las verduras, y cuando ya te crees que estás acabando de comer, te traen unos deliciosos noodles para que los añadas al caldo restante. Así, todo lo que queda en la olla se vuelve espeso y queda delicioso. Uf, ¿volvemos?

¿Precio? 14.000₩ para dos personas.
¿Dónde está? Aquí

La puerta de entrada al mejor restaurante de Seúl
Acompañando el hotpot con vino de arroz
Toda la mezcla de ingredientes ya cocinados y los noodles a punto de ser añadidos

Sushi bueno pero salmón muy malo

De este restaurante nos gustó mucho todo el sushi pero el salmón fue fatal. Hemos estado dudando sobre si recomendarte este sitio pero al final hemos pensado que los otros pescados estaban muy buenos. Lo guay es que si vas a la hora de comer, hacen como un menú que sale muy bien de precio. Tienes seis piezas de nigiri, de seis distintos sabores, acompañado de ensalada, sopa de miso y un rábano crudo muy, muy delgadito y crudo. Como recién arrancado del huerto.

¿Precio? 18.000₩ para dos personas.
¿Dónde? Aquí

Este mini rábano, se come enterito, enterito, y sabe a tierra. Una experiencia nueva.
Aquí se observa que el salmón no está cortadito como se debería

El bar de las mejores cervezas

Imagínate una cerveza súper fría, servida en una jarra congelada, y con una espuma que se derrama y se va congelando a medida que baja, uf. Imposible no pedir la siguiente, ¿verdad? Pues si la acompañas de pescado deshidratado, ya te habrás convertido en el español más coreano del mundo.

¿Precio? 3.500₩ la cerveza de 500ml, y 8.000₩ las tapas.
¿Dónde? Aquí

Mirad bien lo fría que está la cerveza
El pescado no es de mucho recomendar pero es algo muy típico de este barrio

Chicken and beer

Es muy común, también en Seúl, que los jóvenes vayan a los bares de Chicken & Beer. Está rico, no comes demasiado, suelen tener cervezas buenas y es bastante barato. Nosotros fuimos con nuestros amigos costarricenses, es un plan muy de ir con amigos, sí.

¿Precio? 12.000₩ cada plato de pollo que se comparte entre dos.
¿Dónde? Aquí

¡Hola! Por cierto, ellos son Carolina y Osmany, ¡nuestros amigos costarricenses!

Que ganas teníamos de comer vietnamita

El vietnamita fue la sorpresa de este barrio. Hacía días que en algunos malls de Seúl veíamos restaurantes de comida extranjera pero todos eran muy caros y no se veían nada auténticos. Así que justo al descubrir que cerca de nuestro nuevo hostel había un vietnamita, fuimos directos. El primer día era festivo estaba cerrado. Al día siguiente era martes y es justo su día de descanso. Al tercer día fuimos a las nueve de la noche y nos dijeron que ya cerraban, que el último pedido es a las ocho y media. Al fin, el cuarto día, fuimos a la una del mediodía y por fin pudimos comer los rollitos vietnamitas que tanto nos gustan. Ay Bun-bó de Barcelona, como te echábamos de menos.

¿Precio? 14.000₩ todo lo que veis en la foto.
¿Dónde? Aquí

Rollitos vietnamitas y sopa pho de ternera acompañado de soja, rábano, cilantro y salsas
Tocaba mudarnos de barrio, ya llevábamos más de una semana en el mismo sitio y necesitábamos explorar nuevas zonas. Nos fuimos a Bukchon Hanok Village, el barrio tradicional más precioso de todo Seúl. El barrio de los cuentos. Donde la gente va a vestirse con el traje tradicional y a pasear por las calles estrechas de casitas tradicionales reformadas con muchísimo amor.

Una pareja cuquísima vestida con el traje tradicional llamado hanbok


Los sándwiches del Egg Drop

Riquísimos sandwich con ingrediente principal el huevo al que se le puede añadir, queso, aguacate, bacon y algún ingrediente más que no recordamos. Sorry. Pero, ¡quedan tan preciosos para la foto!

¿Precio? 2.500₩
¿Dónde? Aquí

El básico, Egg Drop con solo huevo

Ay, no querríamos olvidarnos de recomendar que probéis los puestos de comida callejera de Myeong-Dong street. Myeong-Dong es la zona comercial más concurrida de todo Seúl y es allí donde hay las paraditas de comida callejera más deliciosas. ¡Probadlo todo!

Uf,  las brochetas de gambas de Shrimp King
Boca agua total...
El mejor puesto de dumplings fritos
Estos son los mandu dumplings, cortaditos y todo
Brochetas de pollo están ricas de con cualquier aderezo pero ojo con las picantes

Pues estos es todo amigos. Aquí tenéis nuestra extensa recomendación de restaurantes coreanos. ¡Si vais alguno de ellos avisadnos! O si os da palo escribirnos, podéis etiquetarnos en Instagram con el hashtag #yummyantiviaje.

¡Que aproveche!