Gili Meno, Lombok, Indonesia

Guía de viaje de Indonesia

Esta es la segunda vez que visitamos Indonesia. En 2017, vinimos a decirle holita a Java y a Bali, y este 2018, a Lombok. Indonesia es uno de los infaltables en toda ruta por Asia, por su bellezón y su precio. Ahora que hemos estado una semanita por aquí, se nos ha hecho un poco corto... y no sabemos si los desastres naturales han hecho del país un lugar aún más barato para los turistas, porque qué precios. Es un destino muy honeymoon, y si resistes la tentación de moverte mucho por el país, es un lugar súper tranquilo para desconectar y sentirse rico por muy poco dinero.

Se nos ve contentos, ¿¡eh!? A lo mejor es por el miedo de perder todas las comodidades que ofrece Indonesia... Mañana volamos a Australia, ¡y nos enlataremos en una autocaravana! Dicho esto, llega el momento de hacer un buen remember, juntar todo lo aprendido en estos 8 días, y escribirte una guía con unos puntos de rechupete.

Palmeritas en una de las islas Gili


La cultura y las personas

Viniendo de Filipinas, la cultura en Indonesia nos ha impresionado mucho. El contraste es bestial. Estábamos acostumbrados a ciudades un poco dormitorio, dónde no había mucha religión ni muchos eventos, y al llegar a Kuta nos hemos encontrado una explosión de budismo y templos, y además, muchos de nuevos aún en construcción. La primera vez que vinimos a Indonesia no nos impresionó tanto, a lo mejor porque no habíamos viajado tanto, y no teníamos con qué comparar, pero ahora...

Sobre la gente, como siempre: en los puntos calientes de la ciudad, hay atrapaturistas pesados. Nos pusimos un poco nerviosos cerca del aeropuerto de Kuta, envueltos de supuestos taxistas que vendían carreras a cambio de comisiones del taxista de verdad. Pero a la que te apartas un poco de los centros, como siempre, la cosa cambia. Nuestra experiencia en las Gili, sobretodo en Gili Air y Gili Meno, fue muy muy local, y muy de bienvenida.

Una celebración budista en el centro de Kuta


La economía y los dineros

En Indonesia, la gran mayoría de cajeros no cargan comisión, pero tienen otro problema: el límite acostumbra a ser muy bajo. Normalmente, no puedes sacar más de 1.250.000 rupias por extracción, que son unos 75€. Recuerda que es probable que tu tarjeta te cargue una comisión por cada retirada. Por ejemplo, La Caixa nos cobraba 4€ por extracción la otra vez que vivimos. Así que si tenemos que pagar 4€ cada vez que retiramos 75€ del cajero, vamos finos... Asegúrate de venir a Indonesia con una tarjeta tipo Revolut, N26, o cualquiera de estas sin comisiones, aptas para viajeros.

Presupuesto

Volar de Manila a Bali nos costó 128€. Y de Bali a Australia, 199€. Todos los precios por parejita. ¿Qué es eso de pensar como un individuo?

Seguridad

Nos hemos sentido muy amados en Indonesia. En Gili Air y Gili Meno nos sorprendió que no había policía, nadie nadie. Un dia, comentando la seguridad de la isla con un local, nos dijo que las islas eran tan pequeñas, que si alguien hacía algo malo, todo el mundo lo sabría y le harían la cruz de por vida. La conversación salió porque ahí, no tienen candados para las bicicletas, ¡que sociedad tan loca! En todo caso, no siempre es así: en Gili Trawangan todas llebavan candado, y están a un tiro de piedra...

En todo caso, alguien nos comentó que había lugares un poco más inseguros. Por ejemplo, nos hablaron de Kuta Lombok... se ve que es normal que roben las motos alquiladas a los turistas que aparcan en la playa sin pagar al gorrilla que corre por ahí. Uh. Así que preocupación mínima, pero preguntad en el hotel antes de hacer algo muy loco.

Idioma

En Indonesia nos ha pasado algo muy loco: la gente habla mejor inglés de la que oye. Es muy fácil entender a todo el mundo, pero a lo mejor nosotros nos complicamos un poco cuando hablamos, pero no nos entienden tanto como nos gustaría. Pero bueno, tampoco es un problema, ¿eh?

Transporte

Moverse por Indonesia es muy fácil, gracias a los trenes de Java y los taxis allí dónde no llegan el tren.

En la mayoría de sitios, puedes pedir un taxi por internet, con la app Grab, de la que tanto hemos hablado y que funciona en tantos países asiáticos. El problema es que en Lombok hay una especie de mafia anti-grab, y no hay conductores.

En caso de que no quieras usar ninguna app, no tengas internet, o simplemente no haya conductores cerca, los taxis fiables de Indonesia son de la empresa Bluebird, y funcionan con taxímetro. Los hemos usado las dos veces que hemos venido a Indonesia, y genial. En Lombok, el mismo conductor que nos llevó al puerto hacia las Gili fue el que nos vino a recoger, porque nos intercambiamos el contacto. Y en la segunda carrera, nos sorprendió de que aunque habíamos pactado un precio cerrado, el señor activó el taxímetro igualmente, y salió a pagar 30.000 rupias menos de lo que habíamos negociado. Alguien más ruín le hubiera discutido, pero fue bonito que activara el taxímetro, porque deducimos que de ahí paga impuestos y tal, cosa que apoyamos.

La comida

Hacía muchísimo tiempo que no comíamos tan bien...

Los que nos sigáis por Instagram, sabréis que aunque no seamos vegetarianos ni veganos, no nos apasiona mucho comer carne para desayunar, almorzar y cenar. El mundo es muy carnívoro, y cuesta mucho escaparse de no matar un animal para sentirse a gusto.

Así que todo fue alegría con Indonesia. Los platos típicos, Nasi Goreng y Mie Goreng, que vienen a ser simple arroz frito y noodles fritos, pueden pedirse sólo con vegetales. Gado-Gado y Olah-Olah, otros dos platos, pueden ser con pollo o con tempe, una masa de soja fermentada, que nos evita también tirarle un pedrolo a un animal. Y además, lo mejor: Indonesia es muy cuqui. Tan cuqui, que se les han pegado mucho la moda vegada, y es fácil encontrar restaurantes que preparan recetas veganas que en Barcelona son casi inimagibles.

Muchos platillos veganos en Pituq Waroeng, en la Gili Trawangan
Boles muy veggies en Pachamama Cafe, en la Gili Air


El agua

No bebas agua del grifo en Indonesia. Además, no hay muchos motivos para hacerlo, porque en todos los restaurantes te servirán agua filtrada, o agua mineral a precio normal y corriente.

Sanidad

Indonesia no parece un sitio dónde iríamos al hospital. A parte de los pequeños oasis turísticos, las ciudades son muy humildes, y las posibilidades muy muy limitadas.

Internet

¡Cómo ha subido el precio de Internet en Indonesia! Hace un año, en Yogyakarta, nos costó 7€ comprar 7GB de Oreedo. Esta vez, en Bali, pagamos 200.000 rupias (12,16€) por 8GB de XL Axiata. Y mira que comparamos precios en diferentes tiendas de la calle e intentamos negociar...

Update! Cuando nos quedamos sin crédito en Gili Meno, porque iOS decidió actualizarse y fundirnos la tarifa, compramos 10GB más por tan sólo 60.000. Así que aunque nos esforzamos mucho para conseguir un buen precio en Bali, deducimos que nos timaron un poquitín. Si os veis en la misma situación, comprad la SIM más barata que encontréis, y cuando tengáis que recargarla, lo hacéis y ya. Seguro que os ahorráis unos peniques.

Visados

Los españoles no necesitamos visado para visitar Indonesia. Hacemos cola en inmigración, saludamos, y ya está. Y a ninguno de los dos nos preguntaron si teníamos vuelo de vuelta a casa. Tan sólo que cuánto tiempo estaríamos, si era la primera vez que estábamos en Indonesia, ¡y pa' dentro!

La ruta

Como sólo hemos estado 8 días en Indonesia, podemos resumir la ruta en esta misma guía.

Aterramos en Kuta a las tantas de la noche, y el día siguiente lo aprovechamos para comprar un bañador y una camiseta para Roc, y volar a Lombok. Llegados a Lombok, cogimos un taxi hasta Senggigi por 130.000 rupias, y dormimos ahí.

Al día siguiente, fuimos a Gili Air, y nos quedamos ahí dos días. Ahí estrenamos la ropa de baño, y empezamos a hacer snorkel.

Luego, a Gili Meno un par de días más. En Gili Meno encontramos la paz de una isla que, pobrecilla, estaba bastante destrozada por el terremoto de octubre. Aunque hay todo lo que necesitas, no hay casi turistas. Pudimos hacer snorkel sólos, comimos genial...

El último día lo pasamos en Gili Trawangan. Todo el mundo, incluso los locales, dicen que es la isla de la fiesta. Así que dudamos un poco si ir o no, y fuímos sólo por ver si era verdad. Y bueno, la fiesta no nos persiguió demasiado: como en todas las islas, durmimos en un hotel genial y súper barato, y cenamos una de las mejores cenas de todo el viaje.

Y al siguiente, ya volvimos a Lombok, volamos a Kuta, y al día siguiente, ¡hacia Australia!

¿Volveríamos?

¡Lo hemos hecho! Ya estuvimos en Indonesia hace un año, y hemos vuelto. La otra vez vimos Java y Bali, que es la típica ruta, y esta vez nos hemos ido todo los directos que hemos podido hacia las islas Gili. Sólo hemos estado 8 días en Indonesia, porque nuestra ilusión era llegar a Australia, pero ahora se nos ha hecho corto, aunque supiéramos que sólo estábamos de paso. Si volvemos, nos han hablado muy bien del trayecto en barco desde Lombok hasta Flores... así que si quieres venir a Indonesia, ¡ya tienes tres planes dónde elegir!

A los caballos les da un montón de gustico que los bañen en Gili Air

Siquijor, Filipinas

Guía de viaje de Filipinas

¡Holita! Filipinas es un destino muy pero que muy instagrammer, gracias a sus playas paradisíacas. En ellas puedes hacer dos cosas: o tomar el sol hasta asarte como un polluelo, o lo más sano, disfrutar de sus corales haciendo snorkel o submarinismo. Si nunca has hecho submarinismo, ¡ahorra un poquitín y ven a las Filipinas!

Anna en la playa Paliton de Siquijor


La cultura y las personas

Filipinas es enorme. Es fácil generalizar en otros países, pero en un país con 180 islas y otros tantos idiomas, es difícil e injusto generalizar. ¡Pero vamos a hacerlo!

En las islas menos turísticas, como en Siquijor, la gente es un amor. Disfrutarán de tu compañía, podrás pedir consejos y preguntar cosas sobre la isla... lo que sea. Les encantará hablar contigo, y no habrá ninguna prisa para volver a sus quehaceres.

En islas más turísticas, como en Panglao o Coron, pasarán un poco mas de tí. Hay mucho más negocio, y todo es más caro, así que ellos también tienen que centrarse más en sus trabajos y menos en hacer lazos con los turistas. Se está cómodo, porque tampoco es que sean pesados, pero sí que ves que no hay tanta comunicación.

Y para terminar, las ciudades como Cebu: ¡huye! La gente de los hoteles es amable, por supuesto, pero la calle es un poco salvaje... Según los locales de las islas pequeñas, en Cebu y Manila hay problemas con las drogas, y no te puedes fiar de nadie. Así que si los locales piensan eso, ¿qué vas a pensar tú, que se te ve que eres extranjero a leguas?

La economía y los dineros

Este es un punto un poco chungo: sacar dinero de los ATM es un tema peliagudo en Filipinas. En teoría, el límite por transacción era de hasta 50.000₱, pero en realidad nos hemos encontrado que sólo son 10.000₱. Además, en vez una comisión de 12₱, nos cargan 250₱. Así, cada vez que queremos sacar 10.000₱ (165€), tenemos que pagar 250₱ (4,15€) de comisión.

Pagar con tarjeta es común en las ciudades grandes, como Cebu, y también en los restaurantes muy muy turísticos. Pero en los sitios más normales, tienes que pagar siempre en metálico.

Último problemín: hemos tenido problemas para sacar dinero con la Revolut Mastercard, pero no con la Revolut Visa. Así que si tenéis Mastercard, traed una Visa por si acaso. ¡O un amigo con Visa!

Presupuesto

Vivir 29 días en Filipinas, incluyendo algunos ferris y vuelos domésticos, nos costó 2.552€ en total. Eso son 88€ al día. Filipinas dispara un pelín el presupuesto y no por que sea súper caro, sino por los largos desplazamientos... y además, nosotros hemos hecho un par de días de submarinismo. Si vas a Filipinas, vas a jugar! Como dicen ellos, It's more fun in the Philippines.

Los vuelos de entrada y salida al país los ponemos siempre a parte porque no es lo mismo que volar desde el país de al lado que desde España. Volar de Taipéi a Cebu nos ha costado 177€, y volar de Manila a Bali, 210€, incluyendo el vuelo de Puerto Princesa a Manila. Precios por pareja, ¡por supuesto! El vuelo interno, de Cebu a Palawan, lo incluímos en presupuesto total, porque es un precio más estable. Si quieres hacer lo mismo que nosotros, tus vuelos domésticos tendrán precios parecidos a los nuestros, así que al presupuesto general que van.

Seguridad

En Cebú no nos hemos sentido muy seguros. A lo mejor es porque veníamos de sitios muy seguros y muy ricos, y llegar a Filipinas tras unos meses de primer mundo es un cambio grande. En Cebú nos hemos sentido muy mirados, y nos han pasado cosas raras: una moto nos pasa súper cerca y el que va de paquete nos chilla en la cara, un niño se nos acerca muchísimo por detrás porque sí y le tenemos que dar un codazo para que vuelva con sus amigos... cosas a las que ya no estábamos acostumbrados.

Como en todo el mundo, la sensación de seguridad aumenta conforme te vas alejando de las ciudades grandes. En Panglao la gente ya nos miraba como a alguien con dinero a quién venderle de todo, pero las vibraciones ya eran otras. Y en la siguiente isla, en Siquijor, la gente ya te decía hola por que sí, te sentías super bienvenido, abrazado y acogidísimo. Así que... ¡aléjate de Cebu y de Manila!

Seguridad armada en los cajeros: ese tipo de seguridad


Idioma

Los dos idiomas oficiales son el inglés y el tagalo, pero hay más de 180 lenguas repartidas por las islas. Por ejemplo, tal como llegamos a Cebu, el taxista nos contó que él hablaba tres idiomas: inglés, tagalo (el idioma "filipino") y bisaya (el idioma hablado en la región de Cebu). También nos contó que estudió español en la escuela, pero no recordaba lo que significaba "hola". Así que nos lo creemos mig mig.

A parte de esta turra muy académica, en Filipinas hay palabras muy pero que muy parecidas al español, gracias a los simpáticos descubridores de Filipinas, los españoles. A parte de palabras básicas, que son calcadas, como casa, grande, negro o mucho, hay otras que suenan súper parecido, y que hacen mucha gracia. Por ejemplo, el taxista nos contó que hola es algo parecido a cómo leerías komustás. Le dijimos que se parecía mucho a ¿Cómo estás? y nos preguntó que qué significaba. Este señor no estudió español... o está ya muy mayor.

Transporte

En Filipinas hay cuatro alternativas para recorrer distancias cortas: taxi, jipney, triciclo, o alquilar una moto.

Taxis los hay con taxímetro, de los de toda la vida, que paras por la calle y ya está, y los hay que se piden via Grab. Grab es una app tipo Uber que da servicio en las principales ciudades filipinas, como Cebu, y tiene unos precios muy buenos por el servicio que ofrece. Con Grab puedes pedir o taxis con taxímetro, a lo que le suman 30₱ de comisión, o coches con conductor privado, que nos dan un precio cerrado. Además, en el aeropuerto vimos un cartel dónde había una promocode. No sé si aún valdrá, pero por si cuela, en su día era BESTOFCEBU, e hizo que del aeropuerto a nuestro hotel, cerca del centro de Cebu, costara 300₱ en vez de 400₱. Te dejamos aquí la web oficial de Grab para que le eches un ojo.

Los jipney son el transporte que usan locales para moverse por la ciudad, y son ultra baratos. Son antiguas furgonetas o 4x4 modificados para que sea cómodo subirse a la parte de atrás. Funcionan como autobuses de línea, así que tendrás que saber cómo se llama la parada del sitio al que vas, y cómo no, la clave es preguntárselo a los locales. El precio es de 8₱ por trayecto, se le paga a un señor que ayuda al conductor o le das el dinero al de al lado para que se lo dé al conductor, y cuando quieres bajarte, chillas ¡pare!


Un jipney a lo the fast and the furious

Seguimos con los triciclos. Son como los tuktuk en otros países. Aquí no es nada más que una moto de 175cc enganchada a un sidecar con techo. Van a 30km/h, y en la mayoría de islas turísticas son el modo más simple de viajar si no te quieres comer la cabeza. Valen unos 50₱ para los locales, pero como pactan precios entre ellos, a los turistas nos quieren cobrar 300₱ o 350₱... nosotros conseguimos bajar a 200₱ pero nos costó un montón. A lo mejor tú lo bajas más, pero ahí entra tu capacidad de negociación, pesadez, amabilidad o don de gentes.

Y dejamos lo mejor para el final: alquilar una moto. En las zonas turísticas, como el puerto de Bohol o la isla de Siquijor, hay gente con un montón de scooters y muchas ganas de alquilarlas. Valen entre 300₱ y 350₱ al día, y acostumbran a estar correctas. También es fácil alquilarlas en los hoteles, pero eso significa que tendrás que llegar al hotel en triciclo, y sumarás 300₱ de gastos innecesarios. Si sabes que vas a salir de la isla por el mismo puerto al que llegas, alquila la moto en el aeropuerto, y ya. Además, es muy gracioso ir dos con sus mochilas en una moto súper pequeña: ¡todo risas y para nada peligroso!


Para recorrer largas distancias, puedes hacerlo en avión, autocar o ferry. Y los ferries están genial: relativamente rápidos, sin mucho mareo, no hace falta hacer reserva previa... Hay dos clases: la turista y la business. La turista vale 700₱ y la business 1.000₱. Y habiendo probado las dos, ¡nos quedamos con la turista!

La comida

En Filipinas es bastante fácil comer, pero un pelín difícil comer bien.

Según los locales con los que hemos ido hablando, los platos típicos de abuela son el adobo, cerdo o pollo adobado, cocido a fuego lento y acompañado de arroz, y el súper famoso lechón, cerdo asado todo entero, un poco seco a veces, y también acompañado de arroz. Los dos están bien, pero es que el sabor del cerdo es un sabor bastante fácil... El precio de ambos ronda los 120₱ (2€).

Marcel el lechón siendo troceado por un filipino hambriento

Si te gusta comer verde de cuando en cuando o, simplemente, no volver de vacaciones siendo una bola, hay una breve oferta gastronómica vegetariana. En los restaurantes locales hemos encontrado verdura hervida (frita con un poco de panceta, no vaya a ser...), tortilla de berenjena, y berenjena asada con soja. ¡Riquísimo! Viajando nos hemos vuelto muy fan de las berenjenas asadas con arroz. El precio de un plato verdura con arroz ronda los 50₱. (0,80€).

Rondando el mismo precio, hay pequeños restaurantes locales y humildes que tienen un montón de ollas con comida ya cocinada, y puedes oler y recrearte la vista antes de pedir. "Como los españoles descubrieron Filipinas y les enseñaron a cocinar" (según la señora de la próxima foto), encontraremos recetas y potajes muy parecidos a la cocina tradicional española que te preparaba la mama o la yaya.

Anna y la cocinera del Chekesh, nuestro restaurante favorito de Siquijor

Y si quieres sentirte como en casa, tranquilo: en las islas turísticas hay todos los restaurantes que busques. Eso sí, el precio se dispara mucho para ser Filipinas. Hoy mismo nos hemos comido unas pizzas excelentes, y hemos pagado unos 500₱ por cada una. Eso son 8,40€, que no es tanto en Barcelona, pero en Filipinas es la comida más cara que hemos pagado en un mes de viaje.

El agua

No bebas agua del grifo en Filipinas. Nadie nos ha advertido de que fuera peligroso, pero sí hemos visto que en la mayoría de restaurantes un poco guays aclaran que el agua y el hielo que te sirven son filtrados. Si te da miedo comer fruta y verdura en Filipinas por si ha sido lavada con agua apestosa, tranquilo: nosotros hemos comido un montón de fruta y verdura y ningún problema. Eso sí, en restaurantes muy cuquis... en los otros, la verdura, cocinadita. Aunque tampoco es que te ofrezcan verdura cruda, así que tampoco hace falta preocuparse.

Una empresa de agua embotellada en Coron. Las hay por todos lados.


Sanidad

Un poco de mal rollo en este punto. Hay tantas islitas en Filipinas que no todas pueden tener un hospital decente. No es un buen sitio al que ir si tienes miedo de la vida, aunque aquí vive mucha gente, y sobreviven de algún modo. A todo esto, no será peor que Etiopía, e incluso ahí pudimos hacernos un test de la malaria en un centro médico, así que... no sufras y que este punto no te asuste. Y si pasa algo malo, ¡no nos busques, porfaplis! ¡Con lo que cuesta tener la conciencia tranquila!

Internet

La conexión a internet de los hoteles es lentísima. Además, como en la India, las conexiones de móvil a veces funcionan bien en una isla, pero no en una otra. Como nosotros dependemos bastante de internet de cara a improvisar, no queríamos jugárnosla, y compramos no una sino dos tarjetas SIM. ¿Para qué elegir una compañía si puedes tener las dos? Al llegar a Siquijor se confirmó el problema: una de las SIM se quedó sin cobertura un día, y el siguiente, se quedó sin cobertura la otra. ¡Así que a por dos tarjetas!

Las empresas de telefonía más grandes en Filipinas son Globe y Smart. Además, son las dos que tienen un puestecito en el aeropuerto de Cebu. Si vienes del primer mundo, en este punto encontrarás el primer cambio cultural: incluso el precio de las SIM se puede regatear. Nosotros vimos en esta página web que los precios eran de 300₱ al mes por 2GB, mientras que en los puestos el mínimo que nos pedían por un mes eran 1.000₱ por 17GB. No es mal precio, pero si no vas a poder gastarlo porque en tal isla no hay tal red, es tirar el dinero. En resumen: si quieres los 17GB has triunfado, y si no, puedes preguntarles por otros planes de datos. Nosotros les enseñamos las tablas de precios de esta web tan genial, que en teoría eran los oficiales, y nos los igualaron. En todo caso, tres semanas más tarde, compramos 2GB más de Globe por 95₱, que en Port Barton iba súper rápido.

Lo que ofrece Smart en el aeropuerto de Cebu
Y lo que ofrece Globe justo al lado


Visados

Con nuestro pasaporte de español conquistador, en Filipinas nos dicen hola con los brazos abiertos. Bájate del avión, di hola en inmigración, y ala, ¡ya estás dentro! El visado de turista es de un mes. Y a nosotros nos preguntaron si teníamos vuelo de salida, y nos preguntaron a dónde íbamos y qué día, pero no tuvimos que enseñar el vuelo.

La ruta

Cuando la tengamos redactada, ¡la linkamos!

¿Volveríamos?

Hombre, no sé no sé. Le hemos dedicado un mes entero, así que ya nos hemos dejado entusiasmar por Filipinas. Y hemos hecho algo a lo que teníamos muchas ganas y miedo a la vez: submarinismo. Si quieres probarlo, Filipinas es un gran destino para tí: según Laia, nuestra amiga freak del submarinismo, la vida submarina de estas islas es una de las más coloridas del mundo.

La lástima de Filipinas es que no es fácil de visitar en poco tiempo. Hemos conocido a muchos catalanes y españoles pasando las vacaciones por aquí, y vemos que todo el mundo tiene un poco de prisa para cojer el siguiente avión, y no puede disfrutar demasiado de la isla en la que está. Además, los tifones: a unos amigos que conocimos aquí les cancelaron el vuelo de Cebu a Siargao dos veces... qué percal. Eso significa que te tienes que quedar en Cebu hasta el próximo vuelo, o a que pase el tifón... o irte a otro sitio, como hicimos nosotros. Así que si vienes a Filipinas, un cosejo: o hacer sólo la mitad de la ruta que hace todo el mundo, o vienes con tres semanas o un mes.

Y sobretodo sobretodo sobretodo, ¡sumérgete!

Taipéi, Taiwán

Guía de viaje de Taiwán

Como somos gente normal, Taiwán tan sólo nos sonaba de las etiquetas de camisetas y otros productos fabricados en Asia. ¿Dónde está y cómo será Taiwán? Al igual que China, Taiwán nunca estuvo en nuestro plan de viaje... aunque tampoco nunca lo tuvimos. Pero ya nos entiendes: nadie se va de vacaciones a Taiwán. ¡Pues bien! Como llueve tanto, sólo estuvimos una semana en Taiwán, así que tampoco nos hemos convertido en unos expertos de la isla, pero si necesitas unas pinceladas sobre Taiwán mientras planificas tu viaje, aquí va nuestra guia antiviajera.

Vet aquí el Arco de la Liberty Square y la aún más impresionante Anna


La cultura y las personas

La gente de Taipéi es muy bonita. Viniendo de Japón, dónde la única gente amable era la gente muy mayor que no tenía nada mejor que hacer que tener una charla contigo, en Taipéi la gente nos abrazó bastante. Nos sorprendió que de cuando en cuando nos saludaran por la calle en chino y en inglés, que los conductores de los autobuses fueran súper amables, y nos dieran las gracias al bajarnos... Tal vez Taipéi fue una capital un poco fría, pero la gente la hacía un poco más cálida.

La economía y los dineros

La moneda oficial de Taiwán es el nuevo dólar taiwanés, con código TWD, pero con el típico símbolo $. Si ves $ escrito en este post, no te confundas con los USD, que tienen un valor bien distinto.

En Taiwán es muy fácil encontrar cajeros, y además, sin comisión. Así que puedes ir sólo con $1.000 encima, que si necesitas más, puedes encontrar un cajero sin mucho esfuerzo. Además, a parte de los comercios callejeros o restaurantes muy muy cutres, casi en todas partes puedes pagar con tarjeta, vía NFC o con el móvil.

Presupuesto

En los 7 días en Taiwán nos hemos gastado 440€, y si hacemos la regla de tres nos salen unos 63€ al día. Pero si vienes a Taiwán, cuenta con que no hemos salido de la ciudad, así que si planteas moverte, tu presupuesto tendrá que ser un poco más alto que el nuestro.

Sobre llegar y salir: el vuelo de Okinawa a Taipéi nos costó 93€, y ir de Taipéi a Cebu, 142€ en total. Los precios son por pareja, porque hace diez meses que somos totalmente inseparables.

Seguridad

Como en casi toda Asia, en Taiwán vas a sentir verguenza ajena de tu país. Ven aquí y verás un montón de cosas que te harían explotar la cabeza en tu pequeña península, y voverás diciendo "¿por qué mi país no es así?"

Idioma

El idioma oficial es el chino, pero mucha gente chapurrea un poco de inglés. Incluso los transportes públicos están en ambos idiomas. Así que cero problemas: esto no es China.

Transporte

En Taiwán nos hemos movido más bien poco: del aeropuerto a Taipéi, autobús y metro por Taipéi, y de nuevo al aeropuerto. Pero nos ha sorprendido el precio: el autobús vale $15 (0,43€) por persona y trayecto, el metro entre $20 y $50 según la distancia, y el tren de la ciudad al aeropuerto, $150 (4,30€). Además, Google Maps y la app Maps de iOS te lo ponen bien fácil para moverte. Aquí fue la primera vez que vimos que los autobuses aparecen geolocalizados en tiempo real en Google Maps... ¡el futuro está aquí!

La comida

En Taipéi nos encontramos con que estuvimos una semana viviendo, y los restaurantes que más nos gustaron fueron un vietnamita callejero, uno tipo fast food coreano, y un vegetariano dónde el precio iba al peso. Así que si buscas la típica comida taiwanesa, te diremos que lo más raro que hay aquí es el stinky tofu, un tofu que huele a horror e infierno, y la tortilla de ostras, que por un lost in translation en un restaurante no llegamos a probar, pero que es lo que te imaginas.

A parte de la cocina internacional que caracteriza cualquier ciudad medio ocupada, en Taipéi lo común y popular es cenar en uno de los muchos mercados nocturnos que hay. Nosotros fuimos a dos, el de Ningxia y el de Nanjichang, bastante "para todos los públicos" el primero, y un poco más local el segundo. En el segundo fué dónde nuestros amigos belgofranceses que conocimos en Okinawa nos llevaron al vienamita buenísimo y barato. ¡Pedid la sopa de fideos con pollo encima! A parte de los mercados nocturnos, también hay muchos restaurantes regentados por señoras, a las que amorosamente llamaremos mamis, que tienen un montón de comida servida, tú eliges qué quieres y si deseas arroz, y ellas te cobran dependiendo de lo que pidas, pero rondará los 2€.

Las mamis: restaurantes humildes dónde comerás verduras y arroz por 2€
Un puestecito callejero de setas enormes en el night market de Ningxia


El agua

Ui, hacía mucho tiempo que no nos preocupábamos por este tema, y en Taiwán tenemos que estar atentos de nuevo. Tal cómo llegamos al primer hotel, nos encontramos este precioso cartelito pidiéndonos que resistiéramos la tentación de hervir agua del grifo para hacernos el té. Así que si te aconsejan que no la uses ni para hervir, imagina lavar la verdura con ella.

Sanidad

El test del Symbicort dio tan buenos resultados que estuvimos a punto de comprar otro, por si las moscas. Aquí el Symbicort de 120 dosis vale 1.200$, que son 34,43€ al cambio.

Internet

En el aeropuerto de Taipéi hay tres empresas que ofrecen internet, y cómo no, elegimos la más barata. Y resulta que está siendo más rápida que la del hotel... ¿El precio? Pica un poquitín. 7 días de tarifa plana, $450, que son 12,83€. Un pelín más cara que lo que estábamos acostumbrados, pero nada exagerado.

Visados

Con nuestra cara bonita y nuestro pasaporte rojo nos dejan estar 90 días en Taiwán. En teoría necesitas tener un vuelo de salida del país, y nosotros no nos la jugamos. Pero a ninguno de los dos nos preguntaron si teníamos vuelo de salida, aunque hicimos colas diferentes y, por tanto, nos tocaron dos agentes distintos.

La ruta

Poco te podemos contar en este aspecto. Nosotros fuimos del aeropuerto al hotel y del hotel al aeropuerto, y mientras estuvimos en la ciudad, no hicimos nada muy muy impactante. Ir a la torre Taipei 101, hacer esta ruta a la Elephant Mountain... Taipéi no es una fiesta cultural precisamente.

¿Volveríamos?

Si vas con tiempo, Taiwán puede ser un buen destino si vas a patearte los parques nacionales, pero plantearse Taipéi ciudad como destino es un poco meh. Por culpa del mal tiempo hemos sacrificado el movernos demasiado, pero la verdad es que con la de lugares increíbles que hay en el mundo, volver a Taiwán sería raro. La capital es un poco mediocre, y seguro que los parques nacionales son una pasada si vives aquí, pero si lo que buscas es el color verde, ¿has visto la guía que escribimos sobre Sri Lanka?

Las vistas desde la Elephant Mountain, con la torre Taipei 101 sacándote la lengua

Zamami, Shimajiri District, Okinawa Prefecture, Japón

Guía de viaje de Japón

¡Bienvenidos a Japón! En esta guía hay los aprendizajes de no uno, sino tres viajes a Japón. En 2016, vinimos a Japón los dos por separado, y dos años más tarde, hemos vuelto juntitos y revueltos. Los dos primeros viajes fueron por el Japón típico, haciendo una ruta enorme con el Japan Rail Pass, y este último viaje está siendo por Okinawa, con mucha calma.

日本にようこそ


La cultura y las personas

Japón es enorme, y enorme es la diferencia entre diferentes zonas de Japón. Y también entre distintas edades. En las ciudades, vas a ser un turista más, sobretodo para los jóvenes. En cambio, en los pueblos o en el monte, serás la persona más bienvenida del universo. A lo mejor lo más característico de Japón están siendo los viejecitos súper amables y amorosos con los que nos estamos cruzando. Son como los del manga, y te hablan y te miran muy felices, ¡y en Okinawa incluso le regalaron una flor preciosa a Anna!

¡Amor en una flor!


La economía y los dineros

Ui, muy loco este apartado. Por una parte, muchos comercios en Japón sólo aceptan cash: gran parte de los restaurantes tradicionales, pequeños supermercados, hoteles modestos... y por otra parte, ¡este será el primer país en 10 meses que podremos pagar con el móvil!

Algo que te entristecerá: encontrar ATM's no es difícil, pero aplican una comisión. En nuestro caso sólo fueron 216¥ (1,69€) de comisión por retirada. Como máximo, puedes sacar 50.000¥ cada vez, que son unos 390€. Como somos unos lumbreras, deducimos que si aplican comisión lo mejor es sacar el máximo permitido cada vez, así que sacamos cash sólo dos veces, 100.000¥ en total.

Presupuesto

Vivir en Japón durante 17 días nos ha costado 1.407€, que son unos 83€ al día.

Los vuelos de Seoul a Naha costaron 145€ en total, y el de Naha a Taipéi, 93€ en total. Siempre precios por pareja. ¿Que es esto de pensar como individuos, loco antisistema?

Seguridad

Japón es otro de los países que hace que sintamos vergüenza ajena de Europa. En Japón es normal ver coches en el parking con las ventanas bajadas, móviles encima de las mesas... de todo. Por lo que a nosotros respecta, nunca antes habíamos estado haciendo snorkel durante tantísimo tiempo, con todas las cosas en la toalla, sin preocuparnos de que nadie nos lo vigilara.

Ostras, algo que también nos ha sorprendido un montón de Japón: no es extraño ver puestecitos callejeros autoservicio. No te lo imaginas, ¿eh? Pues pongamos que estás en la montaña, en medio de la nada, y pasas cerca de una vieja casa. Pues puede que al lado de la puerta haya un cubo lleno de paraguas, y al lado una pequeña nota que dice 1 paraguas = 1.000¥. Si quieres un paraguas, lo pagas, lo cojes, y ya. ¿Por qué no todo el mundo es así?

¿Será por los 60.000.000.000€ perdidos del rescate bancario en España? ¿Será por el caso Nóos? ¿Por el caso Pujol? ¿O por la Amnistia Fiscal española? ¡Oh! Más info de los casos de corrupción, en esta fantástica web!

Idioma

En Japón hay muchísima gente que no se defiende demasiado con el inglés, pero seguro que os entendéis con señas. Nuestra comunicación en Japón consta de dos puntos: muchas, muchas, pero que muchas reverencias con muchas repeticiones, y tres palabras mágicas:

Konichiwa = ¡Hola!
Arigato = ¡Gracias!
Sori = ¡Lo siento!

Como en todo el mundo y todas las civilizaciones, con sólo estos gestos harás que los japoneses te abrazen muy fuerte en su tierra.

Transporte

Como hemos estado dos veces en Japón, podemos comentarte que el tema transporte depende de la zona por la que te muevas.

Si estás por Okinawa, como nosotros ahora mismo, el tema está chungo: en Okinawa no hay tren. Para moverse por la isla principal sólo lo puedes hacer en coche de alquiler, que vale unos 40€ al día, o en autobús, que vale unos 15€ desde Naha hasta Motobu, media isla. Si tienes la genial idea de ir a la isla Zamami, el ferri vale 2.120¥ (17€) por trayecto.

El mapa del autobús de Naha. Todo en japonés. ¡Ayuda!

En cambio, si tu idea es moverte por Japón mainland, tal como te comentamos en la ruta por Japón en 15 días de mochileo, si quieres moverte un poco, necesitas el JR Pass. Es un pase para una, dos o tres semanas, vale 227€, 362€ y 464€ respectivamente, y te da derecho a cojer todos los trenes de alta velocidad que quieras. Si quieres darle un vistazo a la web oficial, aquí te la dejamos.

La comida

La primera vez que vinimos a Japón, la comida era lo que más nos fascinaba. En Barcelona, ciudad natal y cosmopolita a la vez, abundan los restaurantes japoneses, y además, muchos de ellos se especializan en una cocina muy concreta. Si nos conocéis en persona ya sabéis de lo que estamos hablando: ¡el ramen! Roc es adicto al ramen. Nunca tuvo vicios, así que le dió por ahí. ¡Al menos es un vicio sano!

Retomando el hilo: en Japón no se come tanto sushi como os imagináis. Y además, tampoco nos gustó tanto como el que comemos en casa. Suponemos que el nuestro está adaptado a nuestros paladares. En Japón se comen peces muy extraños, y además, en vez de abundar el sabor fácil del salmón, el pescado más popular es el atún, y además, tres partes distintas del pescado: la parte más magra, la parte más grasienta, y la que vendría a ser mitad y mitad. Nunca antes habíamos probado la parte grasienta del atún, y es increíble: parece la grasa del jamón. Y no lo probamos en un restaurante de categoría, eh... más bien en una especie de cadena de sushi.

A parte, en Japón mainland encontraremos mucha carne: muchos yakitoris, que son una brocheta de pollo bastante simple, algunos ramen muy variados, takoyakis, unas bolas de pasta frita con un trocito de pulpo dentro... Y la súper experiencia culinaria que disfrutó Anna: ir a un restaurante de ternera en Kobe! Si tenéis tiempo y presupuesto, os recomendamos ir a Steakland, y aquí tenéis su web y su ubicación en Google Maps. El precio ronda entre 2.000¥ y 5.000¥, que tampoco es tantísimo por la experiencia que te llevas.

Hai! ¡Uno de los mejores ramen del mundo! ¡Aquí más info!

Para terminar la sección, hablaremos de la cocina en Okinawa. Tras leer el famosísimo libro Ikigai: el secreto japonés para vivir más y mejor, lo que esperábamos de esta zona tropical japonesa eran muchísimos viejos comiendo un montón de verdura y fruta, y carne sólo una vez a la semana. En cambio, lo que hemos encontrado son muchas sopas de fideos con algo de verdura y mucho cerdo, katsukare, que es cerdo empanado con arroz y curri, pollo empanado con un toque de ajo, ensalada de soba y cerdo, muchos tonkotsu ramen distintos con caldo de pollo y cerdo, aderezados con chasu, que es cerdo... bueno, ya os hacéis a la idea. La expectativa era que Okinawa fuera un paraíso veggie, y nos hemos encontrado el sketch del spam.

El agua

Es tan seguro, que incluso los owners de los hoteles nos han dicho que no tengamos reparo en rellenar botellas con el agua del grifo. Así que. ¡a bebérselo y comérselo todo!

Sanidad

Ni en Japón mainland ni en Okinawa tuvimos la necesidad de ir a un hospital, pero esto no es África. Seguramente los hospitales del seguro de viajes serán mucho más pijis que los que visitas en casa. ¡Bueno, al menos, nosotros...!

Internet

En Japón está prohibido ofrecerles tarjetas SIM con llamadas a los turistas, así que sólo ofrecen SIMS con internet, sin llamadas. Si ya te va bien porque sólo quieres internet, hay dos opciones: o alquilar un wifi portátil con internet ilimitado durante un mes que vale unos 140€, o hacer como nosotros, y comprar una SIM sin llamadas, con 5GB de datos durante un mes, por 27€. Ambas cosas las puedes hacer en el aeropuerto. Nosotros lo hicimos en el pequeño aeropuerto de Naha, así que en un aeropuerto de los principales, como Tokio o Osaka, habrá aún más oferta, y a lo mejor, también mejores precios.

Visados

¡Somos europeos! No hace falta pagar nada. Por otra parte, en inmigración, nos preguntaron muchas cosas tanto a Anna como a mí. Que si ya habíamos estado en Japón, en qué aeropuertos aterrizamos y a qué venimos... si no sois mala gente no tiene por qué preocuparos, pero os lo decimos para que no os la juguéis, y compréis un vuelo de salida del país. Si no lo tenéis, puede que no os dejen entrar. En otros países nos dejaron entrar sin tenerlo, pero aquí en Japón respiramos un poco de tensión con el tema, y suerte que no nos la jugamos.

La ruta

¡Exclusivo de Japón! Te ofrecemos dos rutas, una por Japón mainland y otra por la isla tropical de Okinawa.

La de Japón mainland es tan completa, extensa y llena de fotos y recuerdos, que tienes que ir a leerla entera en este post a parte. Le hemos dedicado muchísimo amor, y lo vas a notar en el cariño que le pusimos en apretar cada una de las teclas que escribieron el post.

La de Okinawa es muy fácil y resumible: aterrizar 3 días en Naha, pasar 6 en la preciosísima isla Zamami, otro día en Naha, 3 más en Nago incluyendo una escapada a Cape Hedo, 3 días más en Motobu, un pueblo algo aburrido, una última noche en Naha, ¡y a volar a Taipéi!

¡Tanta peli y tanto rollo y nos encontramos a Nemo en Zamami!


¿Volveríamos?

A lo mejor a Japón mainland sí, pero a Okinawa no. En Okinawa hemos encontrado los mejores arrecifes de coral hasta la fecha, pero creemos que en Filipinas van a ser aún más bonitos. Y además, moverse por Okinawa ha sido difícil, caro... oh, y Japón mainland es aún más caro, así que... en principio ya nos hemos quedado a gustito con Japón por muchos años.

Arigato, Japón. ¡Y gracias por el pescado!

Naha, Prefectura de Okinawa, Japón

Los mejores ramen del mundo

Hay algo que tenemos que confesar: desde que Roc probó el Ramen-ya Hiro por primera vez, ha sido un enamorado del ramen en concreto, y de todas las sopas en general. Así que, cómo no, en nuestra pequeña vuelta al mundo, Anna ha ido soportando que Roc quisiera probar la mayoría de restaurantes de ramen que había alrededor... y no han sido pocos.

Por amor al blog y al contenido de calidad que nos caracteriza, vamos a publicar sólo los que más nos han gustado. Por poner un ejemplo: durante los últimos tres dias, hemos comido ramen los tres. Pero vamos a hacer un esfuerzo sobrehumano, y sólo os vamos a dar la turra con el mejor de todísimos. ¡Y todo esto, por vosotros!

Downtown Ramen   Cape Town, Sudáfrica

El primer ramen de nuestro viaje y uno de los que siempre recordaremos. A este restaurante se entra a través de unas escaleras que están tras la barra de un bar. Tan sólo ofrecen dos ramen, el de shoyu y el de miso picante. Los dos súper potentes, pero aún más increíble era la carne. ¡Link a Google Maps!

Foto cedida amablemente por ramenaroundtheworld.com

Yokozuna   Hong Kong

En Hong Kong hay mucho, mucho ramen. Tras decepcionarnos con uno que tenía una estrella Michelín, seguimos con la cabeza bien alta hasta que encontramos esta maravilla. Un ramen muy tradicional: tonkotsu y shoyu. Os dejamos un video para que veáis cómo lo preparan, súper curioso. Por supuesto, una cocina súper perqueña, y dos cocineros súper coordinados. ¡Link a Google Maps!


Domodazzi Ramen   Seoul, Corea del Sur

Esta es una historia muy freak: cuando llegamos a Seoul, vimos que cerca del hotel dónde nos hospedábamos estaban haciendo obras. Al día siguiente, vimos que era un restaurante de ramen. Al otro, preguntamos cuando abrían, y al cabo de cinco días, ¡ahí estábamos para inaugurarlo! La carta ofrecía cuatro ramen diferentes, pero los más locos fueron tonkotsu con albahaca, y tonkotsu con gamba. ¡Link a Google Maps!

El ramen albahaca, el de tonkotsu, y lo mejor para el final: Anna

Keijiro   Naha, Japón

¡Espectacular! De los cuatro ramen que probamos en Naha, sin duda este es el mejor. El caldo es súper denso; tanto, que te sirven un poco de caldo suave para que, si quieres, lo rebajes al gusto. Lo más difícil es la comunicación: en Okinawa hablan muy poco inglés, y además, para pedir, no puedes simplemente señalar una foto en la carta: tienes que pagar con una máquina de autoservicio que hay en la entrada (¡video aquí!), y por supuesto, sin fotos y en japonés. ¡Link a Google Maps!

El ramen más completo del restaurante, y una nota muy bonita del camarero

Nagi Ximen   Taipéi, Taiwán

En Taiwán nos encontramos con una experiencia que ya vivimos en Hong Kong: pedir exactamente el ramen que quieres marcando cosas en un papel. ¿Sabor suave, medio o fuerte? ¿Cuánto ajo? ¿Qué fideos? En este caso, uno de los ramen que ofrecían era uno que no habíamos visto nunca: ramen con tinta de calamar y una bola de trocitos de marisco que no supimos identificar muy bien. Este no es uno de los ramen más geniales del universo, pero la verdad es que fue el más loco tras diez meses de viaje. ¡Link a Google Maps!

Roc a la izquierda, y Anna a la derecha. ¡Uno más atrevido que el otro!
Un ramen con tinta de calamar y un tonkotsu simple y fuertecito



Y ahora, vamos a apagar el portátil y a coger energía... para... ¡buscar más ramens mañana!

Seúl, Corea del Sur

¿Será malaria? El RACC y los 21€ perdidos

¡Bueno, la aventura en Lalibela, Etiopía! Este texto formaba parte del post de No contrates el seguro médico del RACC, pero se está alargando tanto la historia, que le hemos dedicado un post a parte. ¡Qué entretenido es tener un seguro médico!

Bueno, ahi van los detalles, día a día. Es una turra leerlo, así que imagínate escribirlo, y aún peor, vivirlo.

4 de mayo del 2018

La primera vez que necesitamos la cobertura del RACC fue en Etiopía. Me encontré fatal durante un día, y al mirar si tenía fiebre, tenía 38 grados y algo. Como la fiebre en zonas de malaria se considera malaria hasta que no se demuestra lo contrario, fuimos a lo más parecido que hay a un hospital de Lalibela para que me hicieran un test de la malaria. Eso pasó el 4 de mayo. Tal como nos comentó quién nos atendió el dia que contratamos el seguro, fuimos al médico ipso facto, hicimos fotos del test, el sitio y el recibo, para que vieran que realmente habíamos ido al médico, y se lo mandamos para que nos lo reembolsaran. Explicamos toda la historia en un mail, adjuntamos las fotos, y las mandamos a la oficina de Girona. A todo esto, el recibo era de 680 birrs etiopianos, unos 21€. "Un seguro de 1.000€, no creo que nos dé problemas por 21€", pensamos. Ilusos...

17 de mayo del 2018: dos semanas más tarde

Ya con el asunto olvidado, recordamos que el RACC no nos había respondido el mail. Hacemos forward del email a la dirección que aparece en la web del RACC, a ver si esta vez nos contestan algo...

Tras un día y medio, contestan. A diferencia de lo que nos prometieron, nos empiezan a pedir cosas que ni vienen ni van:

  • Que explicáramos qué sucedió y cuándo. Tuve fiebre y fui al hospital. ¡No hay más que contar, amigos!
  • Que diéramos fecha de inicio y final del viaje. No sabemos la fecha final, pero hemos pagado la cobertura de un año, así que no importa, ¿no?
  • Medio de desplazamiento. No entendimos la pregunta. ¿De dónde a dónde?
  • Comprobantes de billetes de ida y de vuelta. ¿De vuelta? Pero si no tenemos.
  • Informe médico. El hospital de Lalibela es una cabaña en medio del pueblo. No hacen informes médicos. África no es la NASA. Por eso contratamos un seguro médico de este calibre, para que eso no importara.
¿Veis? No se parece en nada a la NASA. Ni ordenador ni impresora. El caos.

Tal como leemos el mail, contestamos: les decimos que no hicieron informe médico, que les mandábamos todo lo que teníamos que no era poco, y también los comprobantes del vuelo de Barcelona a Cape Town y de Kenia a Etiopía, para que tuvieran el cómo marchamos de casa y también el cómo llegamos a Etiopía. Suerte que no llegamos en autocar o haciendo dedo, como otros mochileros.

De nuevo, tardan otro día a contestarnos. Nos piden que mandemos el recibo a una dirección postal junto a la cuenta corriente dónde queremos que nos hagan la transfer. Al cabo de unos días, lo mandamos todo desde una oficina de correos de mala muerte, y ya llegará.

13 de junio del 2018: un mes más tarde

Ha pasado un mes y estos chicos no nos han hecho la triste transfer de 21€. Les mandamos un email para preguntar si saben algo sobre el tema, porque ha pasado un mes y la cuenta no refleja la transfer... no contestan.

5 de julio del 2018: dos meses más tarde

RACC sigue sin contestar. Mandamos, literalmente, un "¿hola, hay alguien?". Esta vez sí que nos contestan. Nos dicen que están en contacto con el departamento de administración, y que cuando sepan algo, ya nos dirán.

16 de agosto del 2018: tres meses mas tarde

Bueno, pues el departamentento de administración no debe haber dicho nada, porque ni nos han hecho la transfer de los 21€, ni nos han mandado ningún mail. Les comentamos que ya ha pasado mas de un mes desde que nos dijeron que ya nos dirían... díos mío. Que el seguro nos costó más de 2.000€ entre los dos...

Nos contestan al cabo de 4 días de nada, diciéndonos que ahora sí, van a hacernos la transferencia. Les decimos que muchas gracias, y ya miraremos la cuenta corriente, a ver si ahora...

15 de septiembre del 2018: cuatro meses mas tarde

Aún no ha llegado la transfer. Le volvemos a pasar la cuenta del banco, no sea que se la hayan hecho a otro... esto es muy raro.

Nos responden inmediatamente que se pensaban que nos la habían abonado, que habrá habido alguna confusión. Que disculpas por la demora. 21€. Cuatro meses. Cuidao.

11 de octubre del 2018: cinco meses mas tarde

Bueno, pues aún no ha llegado la transferencia. Volvemos a mandar un mail. Qué impotencia.

20 de octubre del 2018: cinco meses mas tarde

Nos contestan al cabo de 9 días diciéndonos que el 25 de agosto nos hicieron una transfer a nuestra cuenta terminada en 1153. ¿Y sabes qué? Esa cuenta no es nuestra. Le han hecho una transfer a un afortunado. Les decimos que esa no es nuestra cuenta, les volvemos a mandar la cuenta correcta, y a ver qué sucede. Qué percal tienen los del RACC.



💩

Seúl, Corea del Sur

Guía de viaje de Corea del Sur

¡Ya llevamos un mes en Corea del Sur! Si nos seguís por instagram sabréis que Anna se rompió el dedo gordo del pie en Shanghai, la noche antes de coger el avión dirección Seúl. Pues aquí estamos, muy relajados en una ciudad que tiene el mismo ritmo que Barcelona, explorando con mucha calma, y en definitiva, concentrándonos en curar una fractura. Y hoy escribiremos esta guía desde la cama, mientras Anna baja la inflamación con un poco de hielo.

Seúl desde la Lotte Tower

La cultura y las personas

En Corea del Sur hay dos tipos de personas: las que supera los 40, y las que aún no.

La gente mayor es súper agradable. Te preguntarán que de dónde vienes, que si te gusta su país, te darán consejos sobre la comida o los modales tradicionales... a la gente mayor le hará mucha ilusión que estés ahí conociendo sus costumbres. ¡Oh! Y también les encantará que chapurrees algo en su idioma, o que te intereses un poco por él, ¡como a todos!

La gente joven no te verá. Estarán mirando al móvil, o si les dices algo, les dará mucho corte y querrán escaparse de la conversación. Es lo que tienen los e-Sports, que a lo mejor eres el puto amo en un videojuego, pero en la vida real eres un druida de nivel 1.

La economía y los dineros

En Corea del Sur sólo tendrás que pagar en metálico en algunos puestos de comida callejera. En el resto de lugares, aceptan tarjeta.

Es tan común pagar con tarjeta, que en un mes sólo sacamos dinero del ATM una vez, el día que llegamos a Seúl. Todos los ATM del aeropuerto nos cobraban comisión, y tras probar unos cuantos, el que menos comisión nos aplicaba nos cobraba 3.600 won, que equivalen a 2,76€. Sacamos 300.000 won, que son 231€ al cambio. Y con ese metálico vivimos todo el mes. Así que tampoco duele tanto la comisión, porque si te lo montas bien, sólo la pagas una vez.

Por cierto, una curiosidad: en Corea del Sur nunca te pedirán el PIN de la tarjeta. Como mucho, te piden un autógrafo, pero sólo alguna vez que la cifra suba un poco, como unas cuantas noches de hotel.

Para que os hagáis una idea de cómo se maneja el dinero en Seúl, vet aquí un video de Paul, nuestro amigo canadiense que conocimos en Kenia y que volvimos a ver en Seúl:


Presupuesto

En vivir en Seúl sin salir de la ciudad nos hemos gastado 2.255€. Si contamos que hemos estado ahí 28 días, la regla de tres nos dice que nos hemos gastado 80,53€ al día.

El vuelo de llegada de Shanghai a Seúl, comprándolo con dos semanas de antelación, nos costó 257€, y el de salida, de Seúl a Okinawa, 142€.

Seguridad

Sin duda, Corea del Sur es uno de los lugares más seguros del mundo. Hemos escuchado historias de amiguetes que hemos hecho por Seúl, alucinando igual que nosotros sobre el poco miedo que tiene la gente a hacer cosas muy locas por la ciudad. Por ejemplo, es común encontrarse con grupos de gente que dejan todos los objetos de valor encima de la mesa cuando salen del bar a hacer un piti. También hay un montón de bicicletas súper chulas sin atar por la calle. Bueno... así es como debería ser el mundo. Que triste que nos sorprenda.

Idioma

La mayoría de gente que trabaja de cara al público habla inglés mejor o peor.

En algunos restaurantes muy locales, no tendrán idea de inglés, y les podrás hablar tranquilamente en catalán, porque lo van a entender igual de mal. Tráete preparado Google Translator con el coreano descargado porque lo vas a necesitar para leer las cartas de esos restaurantes. Y en todo caso, recuerda: señalar el plato de la pareja de al lado también sirve.

¿Y aquí qué se come?
Cosas que necesitas saber, que a nosotros nos han costado mucho porque tienen algún parecido con el etíope:

Hola = "annyeonghaseyo" = 안녕하세요
Gracias = "gamsahabnida" = 감사합니다
¡Disculpe! (al camarero) = "chokio!" = Cosas con redondas

Transporte

Sólo nos hemos movido por Seúl en transporte público, y cada viaje valia 1€ por persona aproximadamente. Con lo que hemos visto del país ya te podemos asegurar que por aquí, la gente se mueve en avión. Los destinos típicos son las Jeju Islands y Busán, y volar son unos 20 o 30€ por cabeza.

Las tarjetas del metro de Seoul son tan, tan cuquis... ¡aaaahhh!!!


La comida

Uf, este punto es de los más alucinantes de Corea del Sur: la comida siempre está buenísima, vayas dónde vayas. Muy raro tiene que ser el lugar para que no salgas muy contento.

Pedir en los restaurantes tiene un puntito especial: tú pides los platos principales, uno por cabeza, y ellos, además, te traen algunos acompañamientos. A lo mejor no te gustan demasiado porque son picantes, amargos, o las dos cosas a la vez, pero es algo que a ellos les pirra. Los acompañamientos más típicos son el kimchi, col fermentada picante, y el rábano con salmorejo. Y además, cuando te terminas el platito que te traen, puedes pedir más, o ellos mismos te rellenarán el plato directamente sin que les digas nada.

¡Nuestra primera barbacoa coreana!

Vale, y los platos principales, ¿qué? Pues en Corea abundan muchísimo los dumplings: mazacotes de carne y un poco de verdura enrollados en pasta de trigo y hervidas. ¡La delícia de Corea! Los comen al plato tal cual, o luego las fríen, o te las sirven en sopa. O te las traen crudas para que las hiervas tú en una especie de hot pot.

A parte, también abundan muchísimas sopas. Normalmente son de caldo de pollo o ternera y fideos, pero también las hemos probado de sésamo, servidas muy frías, y con un toque cítrico.

Y cómo no, encontrarás restaurantes del mundo: japoneses, italianos, algún mexicano... y por supuesto, muchos Starbucks y cadenas de comida basura rápida.

El agua

Sin problema. Eso de "cocínalo, pélalo o déjalo" no aplica en Corea del Sur.

Sanidad

Aquí fuimos un par de veces al hospital privado a ver cómo evolucionaba el dedito de Anna, y el hospital en sí es precioso, pero está un poco a petar. En otros países no tardábamos más de media hora en llegar y salir del hospital, pero aquí hemos estado un par de horas. ¡Problemas del primer mundo! En todo caso, esto es el primer mundísimo, y no tienes que preocuparte por nada.

Cosa extraña: en el hospital privado al que fuimos no hablan un inglés demasiado bueno. Por suerte, habían voluntarios que hacían de intérpretes, así que mas o menos llegamos a entendernos. Hubieron muchos lost in translation, eso sí...

Por cierto, dicen que el Corea tienen los mejores cirujanos plásticos del mundo. Así que si te quieres operar esos ojitos asiáticos que me llevas, ¡este es tu país!

¡Toma hospitalaco! Enormes dimensiones para tan bajo nivel de inglés


Internet

Uf, aquí nos dieron un palo. Para un SIM de tarifa plana durante un mes, tuvimos que pagar la friolera de 71.500 won, que son 55,50€. No es una locura, pero a parte de Dubái, es una de las SIM más caras que hemos comprado durante todo el viaje. Nosotros compramos la de KT, Korea Telecom, pero en el aeropuerto encontrarás varias empresas y nuestro consejo es que, simplemente, contrates la más barata. Eso sí: ¡hazlo en el aeropuerto! Como para comprar una SIM tienes que enseñar el pasaporte y los de la empresa tienen que hacer algunos trámites burocráticos para registrar tu móvil, es posible que si lo haces en una tienda de la calle te digan que no pueden hacerlo. Paul, nuestro amigo que vive en Seúl desde hace un par de semanas, no ha podido comprar aún una SIM porque no lo hizo en el aeropuerto...

A parte de las SIM, todos los hoteles tienen una buena conexión, y en algunos, una conexión excelente. Un día salimos a comer, dejamos subiendo 20GB de la cámara de vídeo a Google Fotos, y cuando volvimos ya estaban subidos...!

Visados

Para los españoles, la visa de Corea del Sur es gratis. En inmigración te dan un papelito que no puedes perder con la fecha en la que caduca tu visa, y ya. A nosotros nos dieron tres meses. ¡Casi casi casi podemos pasar las navidades en Corea del Sur! Update: No nos miraron el papelito, así que si lo pierdes, no sufras en exceso. Tienen todos tus datos en el ordenador; ni tan sólo te ponen un sello en el pasaporte. ¡Que viene lo digital!

La ruta

Bad news there: sólo estuvimos en Seúl. ¡Muy bonito Seúl, por cierto! ¡Fuimos a la final de la GSL! ¡Sí la liga de Startcraft 2!

¡Y salimos por la tele! ¿Nos visteis?


¿Volveríamos?

¡Sí! Podemos visitar el resto del país, hacer algunas excursiones... Además, Corea del Sur es un destino muy relajado. Conocimos una pareja de costarricenses, Carolina y Osmany, que también estuvieron en Seúl viviendo con calma, como nosotros. Así que si quieres conocer Asia sin un cambio enorme como te sucedería con China, Japón o cualquiera de los países del sureste asiático, Corea del Sur es un muy buen destino.