Yangshuo, Guilin, Guangxi, China

Timos por el mundo

Viajar por el mundo normalmente es todo facilidades: la gente te ayuda a ir de un sitio a otro, te acoje en su casa y te responde todas las preguntas que tengas sobre un lugar. Incluso, a veces, te invita a lugares secretos que sólo ellos conocen. Pero otras veces, simplemente te están comiendo la cabeza para hacerte caer en una trampa y quedarse con tu dinero.

Antes de todo, te queremos dar una sorpresa: en ocho meses, no nos han timado demasiado. Alguna vez nos hemos tenido que encarar con alguien, y otras veces hemos pagado más que un local. Pero, hasta ahora, nunca nos hemos sentido estafados.

Este post lo vamos a escribir porque muchas veces hemos conocido a otros viajeros por el camino que nos han contado historias. Y esta vez, Alba y Omar, en China, nos han explicado un timo que era digno de post. Y aquí estamos. Conforme pase el tiempo, vamos a ir escribiendo más aventurillas, pero de momento, será un post cortito.

Vamos a echar unas birras. Caras.

Alba y Omar en Beijing, China.
Es el primer día de esta pareja en China. Acaban de aterrizar y de sacar dinero del cajero. Aún están de jetlag, y no saben cuántos euros son 10¥, qué vale un botellín de agua, ni una cena en Beijing. 

Como todos los timos, todo empieza por conseguir la confianza de la víctima. Dos chicas de mediana edad, con un perfecto inglés, cosa muy rara en China, les dicen holita a nuestros protagonistas. Les explican una historia que suena bien: una de las chicas es de esta ciudad, la otra vive fuera, y la ha ido a visitar porque son muy amigas. Y les gusta mucho hablar con turistas porque así intercambian historias y no hay cosa más bonita en el mundo que conocer otras culturas. Qué majas.

Tras haber demostrado que son las personas más dulces del mundo, las chicas invitan a nuestros protagonistas a tomar unas cervezas en un bar de por ahí. ¿Unas birras? Claro que sí. ¿Probamos unos tés muy buenos de por aquí Beijing? ¡Cómo no! Risas y aventuras, hasta que llega el momento de la cuenta. Toca pagar 1000¥ entre cuatro. Ellas pagan sus 500¥, y nuestra pareja sus otros 500¥. Qué bien, que bonito ha sido, hasta luego.

Entonces, nuestros amigos hacen los números. 500¥ por un par de cervezas y unos tés, por buenos que sean los tés, es muchísimo. Son 63€ al cambio, poca broma. ¿Será muy caro China? Los han timado, y les cuesta creérselo, porque las chicas eran todo amor.

Esta historia en concreto termina bien: al día siguiente, van al bar dónde los timaron, aprietan al propietario del bar dejando caer que van a avisar a la policía, y al final el señor accede a devolverles parte del dinero, 400¥. Al final la experiencia les ha costado 100¥, que no es tantísimo.

Conclusión: si alguien os dice hola muy porque sí y os invita a tomar algo, a lo mejor es un sitio muy caro. Que os enseñen la carta antes de pedir, preguntad qué valen las cosas antes de pedirlas... cosas que no haríais en vuestra zona de confort, pero el mundo es una jungla.

Pues mi familia hace té. ¿Os gusta el té?

Anna y Roc en Guilin, China.
En esta historia, los protagonistas somos nosotros. Andando por Guilin en busca de una roca con forma de elefande, un señor muy amable nos dice Hello! Alucinamos de que alguien hable inglés, y empezamos a hablar con el señor. Nos cuenta que es profesor de inglés, que el año que viene va a ir con sus alumnos a Inglaterra de intercambio, que está muy orgulloso, que su familia hace tés... También nos deja caer que su hermana tiene una tienda de tés, y que antes de comprarlos te los deja probar. Pues muy bien señor.

De muy buen rollo nos acompaña a ver la roca con forma de elefante, y luego nos enseña un barrio un poco comercial. Y de repente, ¡oh! Nos encontramos en la tienda de su hermana, y nos invita a hacer una mini ceremonia del té. Y probamos dos tés buenísimos.

Luego, lo que nos temíamos: nos invita a comprar el té que mas nos guste por 50¥ los 50 gramos. Que los pone en una lata que hace su padre dónde el té aguanta fresco hasta tres años. Le contamos que no tenemos una casa dónde volver, y que intentamos que la mochila pese lo mínimo posible, así que 50 gramos de té no caben en nuestra espalda. Nos dice que es un precio rebajado... y al final, marchamos todos sin comprar nada.

Y nos cuentra que ese día es un día muy especial en Guilin: se celebra una cosa que sólo se celebra una vez al año. Y que hacen un espectáculo en el teatro, y que no nos lo podemos perder. Nos acompaña al teatro, y la entrada cuesta 350¥. Le decimos que es demasiado. Nos dice que hay un secreto: él tiene un amigo que las vendre por 175¥ a última hora, para sacárselas de encima. Le decimos que tampoco, y ya.

Y nos cuenta que si tenemos hambre. Le decimos que no, pero que tenemos muchas ganas de probar el pez espada a la cerveza, muy típico de la zona. ¡Qué gran idea! Nos acompaña a un restaurante que él conoce, nos enseña la carta, nos dice que podemos pedir eso y aquello... y le decimos que son las 18:30 y que no tenemos nada de hambre. Y como estamos un poco aburridos de la turra que nos está dando, que nos vamos al hotel. Nos acompaña hasta la esquina, nos dice bye, y se va muy rápido.

Nos ponemos a pensar: está claro que el señor quería vendernos el té, ¿pero y todo lo otro? Era muy simpático, o se llevaba una comisión de todo lo que vendía? Nunca lo sabremos. Pero os dejamos con un video del señor preparándonos los tés, que tiene un arte digno de admirar.


El metro está a petar y mi mano está en tu cartera.

Jacob y Philip en Addis Ababa, Etiopía.
En el mundo hay profesionales de robarte la cartera o el móvil sin que te enteres. Sabemos que no te estamos descubriendo nada nuevo, pero que sepas que las grandes ciudades, normalmente, son lo peor del país.

En esta historia, a Jacob y Philip, dos amigos alemanes, les intentaron abrir las riñoneras en el tranvía de Addis Ababa, que es el transporte público dónde más enlatado hemos ido en toda la vida. Tú no puedes mover un dedo, pero los profesionales ya se han colocado de modo de que, cuando quedes encajado, tu riñonera esté al alcance de su mano.

Así que en sitios muy concurridos, la mochila por delante y tu manos sobre tus pertenencias más importantes.

Para que te hagas a la idea de cómo está Addis Ababa, te dejamos un vídeo. Perdón por la mala calidad, no sabemos qué pasó... se cayó sólo y se rompió...

Yangshuo, Guilin, Guangxi, China

China en 27 días de mochileo

Esta es la segunda ruta del blog que vamos a escribir día a día. La mayoría de rutas las escribimos cuando ya hemos marchado del país, pero en China nos estan pasando tantas cosas cada día, que si no las escribimos, las vamos a olvidar. Así que vamos a hacer los deberes, que China es una aventura.

Antes de comenzar: si vas a venir a China y no te has leído nuestra guía, corres un grave peligro. Así que clica este enlace para darle un vistazo, estúdiate un poco lo que te puede pasar por estos lares amarillos, vuelve aquí, y sigue con la ruta. Ahora sí, ¡al lío!

Shenzhen. 1 día.

Tras cruzar la frontera de Hong Kong a China, todo cambió: la gente dejó de entendernos, Google Maps ya no funcionaba, por alguna razón la ruta de metro de la frontera a nuestro hotel desapareció, y nada estaba escrito en nuestro alfabeto. Tras ocho meses de viaje diario, fue la primera vez que se nos vino el mundo un poco encima.

Las únicas tareas que teníamos en Shenzhen eran comprar una SIM china y reservar un tren dirección Yangzuo. Lo de la SIM fue fácil: en las mismas instalaciones de la frontera encontramos una tienda de China Unicom que nos ofreció, por unos 200¥, unos 70 gigas de datos. Una burrada. Pero lo de reservar el tren...

Fuimos a la estación de al lado de la frontera. Nos dijeron que fuéramos a la de 200 metros más a la izquierda. Empezamos una cola. Pedimos ayuda a un chico. Nos habló en chino. Pedimos ayuda a una chica. Nos miró, marchó corriendo unos metros, y volvió señalándonas las máquinas de tickets. Nos acercamos a una máquina de tickets, y como veíamos de lejos, sólo estaba en chino. Tocamos botones. Pedimos ayuda a una señora que está sentada. Habla muy muy poco inglés. Otra señora se nos cruza, pregunta si puede ayudarnos en inglés, le decimos que sí, y nos acaba diciendo que hagamos cualquier cola de la estación, que nos ayudarian, y si no sabían inglés, que alguien traduciría. Hacemos una cola de media hora mientras se nos cuela un montón de gente. Nos atienden y nos dicen que esa cola no era, que hiciéramos la cola 8. Hacemos la cola 8, y una señora con un megáfono le echa la bronca a un señor que ha tirado una colilla al suelo. Nos atiende la señora de la 8, y nos dice que no hay trenes, pero que podemos comprar dos trenes de alta velocidad que nos llevarán a Guilin, que está al lado de Yangshuo. Decimos que sí, pagamos unos 500¥, y marchamos. ¡Uf, que llegadita a China!

Vamos en busca de un tren, y nos encontramos una cola enorme. Esta vez, pasamos de hacer la cola, nos atamos las mochilas un poco más fuerte, y decidimos andar unos 50 minutillos hasta el hotel, llamado Colour Hotel. Por cierto, bastante recomendado, cerca de una zona comercial bastante chula y tranquila, sobretodo acostumbrados a las de Hong Kong. Encontrar un sitio dónde cenar no fue tan fácil, pero es que en China nunca lo es.

Al día siguiente, tomamos el metro en la estación Shaibu, nos apeamos en Futian, que hace transbordo con la estación de tren de alta velocidad. Y tras desayunar comida basura comprada en la estación, nos subimos al tren que nos llevará a

Cantón. 0 días.

pero sólo estaremos ahí unas horas para tomar el tren hacia

Guilin. 2 días.

y llegamos a lo que llaman Guilinxi, que es la estación Guilin Norte. Es una estación nueva, desde la que tomamos el autobús 22 que nos dejó al lado de nuestro hostel. Ultrarecomendadísimo: Ease Hostel. Franziskaner a 15¥ y cama súper cómoda. ¿Importa algo más?

En Guilin empezamos a descubrir el turismo chino: muchas actividades dirigidas a un turismo muy masificado. Sí: los chinos viajan mucho y hacen muchísimo turismo local. Leemos unos folletos informativos que había en el hostel, y decidimos ir a las Reed Flute Caves, unas cuevas que dicen que son muy chulas y que se puede llegar en autobús tras andar unos minutos por Guilin. Nos anima la idea, y al día siguiente, ¡allá vamos!

Primer choque cultural: ¿el autobús sólo vale 1¥/p? Segundo impacto cultural: ¿la entrada a las cuevas vale 100¥/p? Tercer impacto cultural: ¿Y no incluye el teleférico? Cuarto y último impacto cultural: ¿y hemos subido más rápido andando que los del teleférico? ¿Really?

Las cuevas fueron las más bonitas que hemos visto nunca, pero el problema es que estaba llena de grupos de turistas chinos, guiados por guías chinos que hablaban en chino y usaban megáfonos. ¡Sí amigos, así es visitar a Mamá Naturaleza en China! Tras dar unas vueltas por la cueva, llegamos a una zona que sólo te dejaban pasar si pagabas 10¥/p más, y que llevaba a una zona dónde habían tortugas. Triste sorpresa fue que las tortugas estaban encima de una mesa o malviviendo en un estanque artificial mínimo, construido dentro de la cueva. Fatal para la tortuga, fatal para la cueva, y así es China.

Por la tarde, tras perdernos por la ciudad en busca de una "dicen que no te la puedes perder" roca con forma de elefante, un señor que hablaba inglés nos guió hasta la famosa roca. No es para tanto + se puede ver sin pagar = no paguéis los 75¥/p del ticket. Después nos enseñó la tienda de té de su hermana, nos hizo dos tés buenísimos, nos los intentó vender, y tras contarle el rollo de que no tenemos casa, sino dos mochilas que intentamos que sean pequeñas, nos acompañó hasta dos sitios más, y se despidió muy rápido. No sabemos si se despidió muy seco porque no habíamos comprado nada, o porque los Chinos se despiden así... pero estuvimos casi una hora con un chino que hablaba inglés muy bien. Bye.

Al dia siguiente, nos subimos a un bus por 2¥/p que nos lleva a Guilin South Bus Station, y nos subimos a un autocar por 20¥/p que nos deja en

Yangshuo. 4 días.

pero por supuesto, nos deja en las afueras, así que tenemos que andar un buen trozo, y subirnos al autobús 603, que es de los que vale 1¥/p. Y andamos los últimos 300 metros, y llegamos a la también recomendadísima Yangshuo Sudder Street Guesthouse. ¡Cama cómoda, muy bien ambiente, y piscina por 19¥ la noche!

Como son las tantas, decidimos apalancarnos un rato, y tras ese rato, decidimos salir a dar una vuelta en bici. Y tras desatar las bicis, conocemos a Aida y Cori, nuestras nuevas mejores amigas catalanas en China. Así que volvemos a atar las bicis, y nos vamos a dar una vuelta con ellas por el pueblo. Y cenar, y se nos hace tarde... y dormimos poco, y al día siguiente quedamos con ellas a las 8. Qué temprano.

Tras desayunal un poco psé, decidimos que iremos con nuestras amigas y unos nuevos amigos alemanes a XingPing, un pueblo cerca de Yangshuo. A lo mejor has oído hablar de toda esta zona: estas montañas son las que aparecen en Bola de Drac, y también son las montañas que aparecen en los billetes de 20¥. Cada pareja se sube a una moto-taxi con parasol, y luego a un autocar que por 10¥ nos deja en XingPing.

¿Qué pasó en XingPing? Pues que todo el panorama es fantástico, rodeado de las montañas de Son Goku, pero la única actividad que ofrece la oficina de turismo es ir en un kayak de bambú por el río Li, y la cosa parece cara y sobretodo, masificada. Así que decidimos andar en busca de una ruta por el norte del pueblo, y no la encontramos. Y así hemos pasado la mañana, de risas con los chinos, que en esta zona están de vacaciones, y todo el mundo está de super buen humor.

Por la tarde, tras recuperar energías, encontramos una montañita al lado del pueblo llamada Laozhai Hill, con unas vistas preciosas a cambio de muy poco desafío. Además, la subimos con Meaty, una perra que encontramos atada en un restaurante, y tras preguntarle a su ama que si nos dejaba subirla al monte, nos dijo que sí. ¿Que no te lo crees? ¡Sigue esta ruta en wikiloc y mira las fotos!

Al dia siguiente, Anna enfermó un pelín y nos pasamos el día haciendo nada. Y por la noche, cuando fuimos a buscar las bicicletas para dar una vuelta por el barrio, conocimos a otra pareja: Alba y Omar. Durante la cena, nos contaron qué habían vivido en China, y en ellos encontramos la inspiración para escribir el post sobre los timos en el mundo.

Y al día siguiente... ¡empieza la aventura! Ir de Yangshuo a Zhangjiajie es un percal. Tienes que ir de tu hotel a la estación de bus de Yangshuo. De ahí, subirte a un autocar hacia Guilin. Al llegar, subirte al autobús K99 dirección Guilin Train Station, o si vas con prisas como nosotros, pagar un taxi (40¥?), ir en tren de alta velocidad hasta Changsha South, y de ahi, subirte a un autocar de Changsha a Zhangjiajie. Salimos del hotel de Yangshuo a las 8:30 de la mañana, y llegamos al de Zhangjiajie a las 23:00. Casi 15 horitas de viaje.

Zhangjiajie. 3 días.

De Zhangjiajie esperábamos un pueblecito, y nos encontramos una ciudad con rascacielos.

En Zhangjiajie hay tres cosas a hacer: subir a la montaña de Tianmen, ir al Parque Natural de Zhangjiajie, y cruzar el puente de cristal más grande del mundo. Como estamos aburridos de ir a sitios más grandes, altos, anchos y peligrosos del mundo, fuimos a la naturaleza: a Tianmen, y al Parque Natural. Por cierto, si habéis visto otros blogs o guías de viaje, sí; el Parque Natural es el de los pilones de la película Avatar.

El primer día libre que tuvimos, decidimos ir a dar una vuelta por el pueblo. Nos pensábamos que sería una cucada tradicional china, pero no. Centros comerciales tipo Corte Inglés pero en chino, con marcas originales muy conocidas como Balenclaca, FFWhite, The pimp panther... Y la oferta gastronómica de la ciudad tampoco es para tirar cohetes. Nos gustó mucho comer en restaurantes tradicionales, pero si vas a venir a Zhangjiajie, vete a la montaña y pasa de la ciudad.

El segundo día, ahora sí, subimos a la montaña de Tianmen. La entrada vale 262¥, unos 33€, pero si te gusta la naturaleza, vale la pena. Es un poco Port Aventura, muy muy turístico, como todo en China... pero viajar por aquí es así. Nos lo montamos para que la entrada la comprara el equipo de nuestro hotel, y nos explicaron cómo va la cosa. Te resumimos: hay dos tipos de entrada, la A y la B. En la A, subes en teleférico, y vuelves bajando 7 pisos de escaleras mecánicas + 999 peldaños muy pequeñitos + autocar hasta la base del teleférico. Y en la B, al revés: autocar + subes las 999 escaleras de peldaños pequeños + 7 pisos de escaleras mecánicas. Cuando volvíamos, creemos que vimos que si subes y bajas por escaleras, la entrada vale sólo unos 60¥, pero si te gusta esta opción, pregunta en el hotel, que a lo mejor es para estudiantes, locales, o cosas así.

Si quieres ver nuestro paseíto por Tianmen Mountain y las fotos que hicimos, aquí tienes nuestra ruta de Wikiloc. Y mientras no lo hemos subido a Youtube, no dejes de ver el señor que camina agachado en una de las pasarelas de cristal que hay en la montaña, que es genial.

Wulingyuan. 5 días.

¿Cómo ir de la ciudad de Zhangjiajie al Parque Natural de Zhangjiajie? Puedes hacerlo en autocar si sólo vas a visitar el Parque un día, pero si quieres ir varios, lo mejor es que hagas como nosotros: busca un hotel en Wulingyuan, cerca de la entrada al Parque, y ya lo tienes. Estas líneas las escribimos desde el Zhangjiajie Walishanfang Guest House, y te lo recomendamos al 100%. Es el segundo hotel en el que estamos en Walingyuan, y del primero marchamos corriendo... Por cierto, el primero es el 1984 Youth no se qué. No vayas.

Vamos a lo importante: el Parque Natural es precioso, y hasta ahora, es lo que más nos ha gustado de China. Como Roc es daltónico, cuando ve verde intenso, se enamora, y en este Parque encontrarás verdes de todas las tonalidades. Cosas importantes: la entrada vale 248¥, unos 31€, es válida para 4 días seguidos, y sólo incluye los autocares del propio parque: del pueblo al parque, algunos por dentro del parque... Tristemente, no incluye los funiculares ni el ascensor que necesitarás para ir de abajo de las montañas hasta arriba, que son entre 500 metros y 1.000 metros de desnivel. Los funiculares y el ascensor valen 74¥/p por viaje. Si quieres subir y bajar, adivina: el doble.

- ¡Visitaremos el parque sin pagar funiculares ni ascensor! - pensaron incrédulos. El primer día bajamos en funicular porque teníamos miedo de las agujetas del siguiente día, y el segundo día subimos en ascensor porque aprendimos que con bajar andando ya es suficiente.

El parque da para todos los días que quieras o puedas estar. Es enorme, y tendrás que dedicarle media horita a estudiar el mapa y algun rato a pedirle ayuda al recepcionista de tu hotel para que te explique un poco las zonas del parque. Como te queremos ayudar, también te pasamos nuestras rutas, por si te las quieres copiar.

Primer día: subida a la montaña Tianzi por escaleras + mirador de Shrntang Gulf + mirador de Arranjing Battles + bajar en funicular
Segundo día: subir a la zona turística en ascensor, bajar por las escaleras y seguir el río Golden Whip
Tercer día: seguir el río Golden Whip, el canal Shadao, y desandar lo andado
Cuarto día: llovió y no tuvimos ganas de ir al parque, pero puede estar chula la zona de Yangjiajie, al noroeste. ¡Pero escribimos este post!

Y al día siguiente, autocar hasta Zhangjiajie ciudad, autocar hasta el aeropuerto, avión hasta Xi'an, y taxi hasta el hotel!


... y aquí estamos, amigos! Iremos actualizando el post conforme vayamos viviendo cosas por estos lares amarillos :·)

Shenzhen, Cantón, China

China: guía de viaje

¡Muchos chinos en China haciendo el chino! Sí, sí, ¡bienvenidos al país más poblado del mundo!
Es nuestro segundo día en China y ya hemos empezado a escribir la ruta, el país amarillo pinta que va a ser muy interesante. Lo primero, hemos empezado a aprender chino porque aquí no entiende inglés nadie. Lo segundo, Ni hao!


Y esto es Guillin, una ciudad llena de chinos en motos chinas

La cultura y las personas

En China hay tanta gente, que claro, ¡te vas a encontrar de todo! Como la gente no te entiende, va a pasar bastante de tí, aunque te van a mirar mucho. A veces se avergüenzan hasta de cruzar la mirada contigo, ¡se tapan la cara y todo! Ah, y prepárate para que las señas  y gestos signifiquen algo completamente diferente. Esto es otro mundo.

La economía y los dineros

China es un mundo paralelo. Lo que a nosotros nos parece normal, como pagar con Visa o MasterCard, en muchísimos sitios no existe. Aquí la gente paga con WeChat, ¡hombre de las cavernas!

El primer día sacamos dinero en un ATM tras cruzar la frontera con Hong Kong, y sin problemas. Nos aceptó la MasterCard, y no nos aplicaron comisión. A ver qué tal en resto del país.

Presupuesto

Nuestro día a día en China ha costado 2.342€ en 27 días, que son 86,74€ al día, y eso que gracias al amor infinito de nuestra amiga Elvis, las últimas tres noches dormimos en su casa. Si queréis recortar presupuesto, os recomendamos que reservéis los trenes de alta velocidad con antelación, o que durmáis en los trenes nocturnos para ahorraros una noche de hotel.

Fuera del presupuesto que os damos, está la llegada y la salida al país. La llegada fue en tren desde Hong Kong, 10€ entre los dos, y llegar a Hong Kong desde Tailandia fueron 300€. El vuelo de salida, de Shangai a Seoul, nos costó 257€. Lo reservamos con dos semanas de antelación.

Seguridad

Creemos que como somos un poco precavidos, todo el mundo es súper seguro excepto Barcelona, pero hemos leído por internet que en los sitios turísticos hay carteristas de grandes habilidades.

Idioma

Con el idioma vas a tener un problema gordo en China. Hasta ahora nos creíamos que el sitio más chungo con el inglés era en Tailandia... ¿estás de coña?

En China casi nadie sabe inglés. La mayoría de la gente, cuando les preguntas algo, o se ponen a reír super tímidos, o te cuentan algo en un perfecto chino.

Además, todo está escrito en chino, y sin traducir. En dos días en China, lo único que hemos visto en inglés es el metro de Shenzhen, pero el resto, todo en chino: la estación del tren de alta velocidad, el autobús, las cartas de los restaurantes...

¡Oh! Y el lenguaje de señas tampoco vale: en China se hacen diferente. Y te cuentan cosas raras con las manos. En un restaurante, una camarera nos hizo señas con los dos pulgares cerquita. Lo interpretamos como "juntos estáis muy monos", pero a lo mejor quería decir "ojalá os atragantéis".

Lo mejor que puedes hacer, si tienes un iPhone, es bajarte el WeChat y utilizar el foto-traductor. Una pasada de útil.

Transporte

Nuestro primer trayecto en tren en China ha sido para ir de Shenzhen a Guilin, y es un percal. Como no nos entendimos muy bien con la chica que nos atendió, compramos dos tickets por cabeza, que al final fueron unes trenes súper rápidos, cómodos, y caros. Fuimos de Shenzhen a Cantón, y de Cantón a Guilin. Pero la estación del tren de alta velocidad en Guilin está a una hora en autobús del pueblo en sí...

Para que os hagáis una idea de los precios, os los comentamos aquí conforme los vayamos sabiendo.

De Shenzhen a Cantón en alta velocidad: 80 yuan
De Cantón a Guilin en alta velocidad: 160 yuan

Anna a puntito de subir al tren que nos lleva a Guilin


La comida

Pues está difícil comer en China.

Les gusta mucho comerse el pollo enterio, incluyendo la piel de las patas, cerquita de las uñas, yummy!

A parte de eso, si eres de los que les gusta comer cosas peores, es fácil encontrar McDonalds, KFC... nosotros intentaremos marchar de China sin probarlos, pero si te gusta comer comida basura americana, en China puedes.

El agua

En China están viviendo una guerra contra los gérmenes ahora mismo, así que creemos que el agua debe ser súper segura.

Sanidad

El primer día, en Shenzhen, vimos dos hospitales, y los dos eran de cirugía estética. Así que si van tan fuertes operándote la cara, lo tendrán incluso mejor para operarte un tobillo torcido, ¿no? Esperemos que sí.

Buscando información sobre cirugía plástica china, en internet vimos dos cosas: que hay tantísima demanda que HSBC prevee que en 2019 se va a doblar el negocio, y que los chinos no confían demasiado ni en los hospitales privados ni en los públicos. Parece que se van a Corea del Sud a operarse.

Así que si te quieres operar la napia, ya sabes, en China encontrarás tu hospital pero no será el favorito de los chinos. ¡De nada!

Internet

Antes de llegar a China, Elvira, una amiga de Anna, nos dijo que ella usaba China Unicom. Nos quedamos con el detalle y no le dimos mucha más importancia... hasta que al cruzar la frontera, la primera tienda que vimos fue la de China Unicom.

Ahí, compramos una SIM por 200 yuanes. La explicación corta sería que por 200 yuanes tienes unos 75GB de datos, pero si quieres la versión larga, compartimos el documento que nos enseñó la chica de la tienda. Así, de paso, te harás a la idea de cómo funciona lo del inglés en China...

Ni Hao! SIM kaa? ¡Aquí los precios de todo!
VPN, o las cosas prohibidas en China
La mayoría de webs y servicios que usamos en nuestro día a día, están prohibidas en China. De momento hemos echado de menos todos los servicios de Google, WhatsApp, Telegram, Instagram... Incluso es imposible bajarse mapas de Maps.me sin una VPN.

Así que consigue una VPN, ¡rádido! Hemos escrito más cosas sobre VPN's en este bonito post.

Visados

Entrar en la China es un poco caos. En otros blogs más normales que el nuestro leímos que puedes hacerlo desde tu ciudad, pero claro, cuando nosotros decidimos ir a China estábamos en Tailandia. Así que cero posibilidades.

Si estás como nosotros, que no sabes dónde vas a dormir mañana, y quieres entrar en China, te proponemos ir a Hong Kong. Entrar a Hong Kong es gratis. Desde ahí, puedes ir a una empresa que se llama Forever Bright, y hacerte el visado en unos días. Dependiendo de lo que pagues tardarán dos, tres o cuatro días, excepto si tienes la misma suerte que nosotros y viajas acompañado, que te pueden hacer una visa de grupo para dos personas o más, en sólo dos días, y mejor de precio. Nosotros pagamos 650 dólares de Hong Kong. Vamos a hacer un post con el detalle de todo el procedimiento. Cuando lo tengamos, lo pegamos aquí.

La ruta

¡Cuando la terminemos, te contamos! Ahora mismo sólo llevamos dos días en China, así que no te podríamos contar demasiada cosa.

¿Volveríamos?

¡A ver qué tal nos parece cuando marchemos!

Hong Kong

Hong Kong: guía de viaje

Hong Kong, la ¿provincia?, ¿comunitat autònoma?, ¿región?, ¿cosa? de China, ¡que no tiene nada que ver con China!

Hong Kong es tan diferente de China que le vamos a dedicar una guía de viaje para él solito. Tienen distinta bandera, moneda, presupuesto, saben inglés... vamos, que en lo único que se parecen son en los ojos. Así que vamos a considerarlo un país a parte. ¡Nosenfaden!

El super barrio comercial o bazar, Tsim Sha Tsui

La cultura y las personas

En Hong Kong la gente es como en Barcelona, pero asiática. Todo el mundo va bastante a su rollo. No eres especial: nadie te va a mirar ni vas a parecer demasiado curioso. Pero si les preguntas algo, te van a responder y a intentar ayudar. ¡Bienvenido a Hong Kong!

La economía y los dineros

En los ATM del aeropuerto no nos funcionó la MasterCard, pero en los ATM de la ciudad, sí. Los ATM no aplican comisión, así que podrás hacer extracciones pequeñas sin problemas.

Sobre pagar con tarjeta, en muchos sitios se puede, pero en otros muchos no. Así que tendrás que llevar un pelín de metálico encima para evitar sorpresas.

Presupuesto

Uf, viajar en Hong Kong es muy caro... como debe ser hacerlo en Barcelona, creemos.

Los hoteles dónde no te daría miedo dormir, en fin de semana cuestan unos 100€, y entre semana unos 50€. Comer es un pelín más barato que en Barcelona, y el transporte por la ciudad casi gratis. Sólo pica un poco cuando es desde el aueropuerto a la ciudad, o de la ciudad a la frontera con China.

Nosotros en 4 días en Hong Kong nos gastamos 423€, que son casi 106€ al día. Eso sí: no nos cortamos en ir a restaurantes súper buenos y súper malos, pero todos bastante caros para el presupuesto al que estamos acostumbrados.

Fuera del presupuesto, la llegada y la salida. El vuelo de Tailandia a Hong Kong nos costó 300€, y el tren de Hong Kong a Shenzen, China, unos 5€ por persona.

Seguridad

¡Dios mío! Hong Kong es súper seguro.

Idioma

El idioma oficial es el chino y el inglés. Todo el mundo habla o chapurrea inglés. No son los mejores hablando inglés, pero nosotros tampoco lo somos, así que no nos podemos quejar. A diferencia de la China continental, en Hong Kong todo está traducido a inglés, así que sabrás lo que pides en los restaurantes, hoteles... genial.

Transporte

Esto ha sido lo que más nos ha sorprendido de Hong Kong: el transporte.

Primero: todo el mundo te ayuda. Si tienes alguna duda, puedes preguntarlo a quién sea, que te va a ayudar encantado. Mezclado con que todo el mundo habla algo de inglés, te sentirás como en casa.

Dicen que el mejor transporte de Hong Kong es el metro; lo dudamos. Desde el hotel en el que nos alojábamos, teníamos algún autobús a una calle como máximo que nos dejaba súper cerca del lugar de la ciudad al que íbamos. Y la frecuencia era increíble. Un sólo dia tuvimos que esperar más de cinco minutos a que llegara el bus, y no fue demasiado más.

¿Y el precio? ¡Oh, el precio! Depende de dónde estés el precio cambia, pero siempre está entre 50 céntimos y un euro. Cuando subas al autobús, verás en una maquinita cuánto dinero tienes que pagar. Y si te faltan céntimos o te sobran, no te agobies y redondea. Si tienes que pagar $20,2, paga $20, que al día siguiente tendrás que pagar $19, y no tendrás exacto. Y sin agobios, porque no te dan ni ticket ni nada.

¿Cómo sabíamos cómo movernos por Hong Kong? ¡Pues con Google Maps, por supuesto! Por cierto, no probamos en metro porque Google siempre nos decía que cogiéramos el bus, no es que le tengamos ninguna rabia, ¿eh? Si a ti te va mejor el metro, dale, que seguro que es genial.

La comida

En Hong Kong nos hemos sacado un master en ramen y dumplings.

El agua

Estás en Hong Kong. El alquiler de un piso enano vale entre 3.000€ y 4.000€. Así que el agua estará bien. Pero compra agua embotellada, no seas cutre...

Sanidad

No hemos visto ningún hospital en Hong Kong, pero la gente enferma igualmente, ¿no? No te preocupes, que Hong Kong estará genial. Y como además la gente entiende inglés, podrás explicarte bien.

No hicimos el test del Symbicort porque sólo estuvimos 4 días, pero suponemos que será igual de caro que en Barcelona.

Internet

Tal como llegamos al aeropuerto entramos en la tienda del primer proveedor de Internet que encontramos, y compramos una tarjeta rosa cuquísima que nos costó 20€ y ofrecía 3,5GB a gastar en 7 días. Un poco caro, sí, pero teníamos miedo de que nadie nos entendiera cuando quisiéramos comprar una SIM...

Por cierto, para comprar la SIM, ni te piden el pasaporte, ni te hacen fotos, ni firmar contratos. Aquí, no eres nadie.

Visados

¡Entrar en Hong Kong es gratis! ¡Baja del avión, di hola en inmigración, y ya está!

Pero si estás en Hong Kong, huele a que vas a querer ir a China, y la cosa se complica. Algún día escribiremos un post explicándolo súper bien, pero de momento, te diremos que hemos hecho el visado chino en una empresa que se llama Forever Bright, y en vez de hacer una visa normal que tarda 4 días, hicimos una de grupo, que tarda dos, y además "sólo" cuesta 650 HKD por cabeza.

La ruta

Sólo estuvimos 4 días en Hong Kong, y fue para conseguir el visado chino, así que ¡móntatelo cómo quieras! Nosotros no fuimos a ver el Gran Buda porque ya hemos visto más Budas de los que qualquier humano debería ver en su vida entera, pero que sepas que es la atracción principal en Hong Kong.

¿Volveríamos?

No tiene muchos números. Hong Kong, en sí, es una super ciudad, pero se ve viejirri. Si quisiéramos ir a una ciudad del futuro, iríamos a Singapur, que es realmente impresionante. ¿Has leído nuestra guía de viaje de Singapur?

Kamala Beach, Tailandia

Tailandia: guía de viaje

¡Tailandia, capital mundial del turismo mochilero español, y protagonista de "Lo imposible", la peli de llorar y hacerse un seguro médico internacional!

La cultura y las personas

En Tailandia te vas a cruzar con dos nacionalidades: tailandeses y españoles.

Los tailandeses son gente amable, que tienen muchas ganas de hacerte feliz, muy respetuosas y colaboradoras. Están convertiendo su país un poco ruín en algo que está floreciendo con unos colores muy intensos. Siempre dicen hola, y si lo sienten, dan las gracias muy, muy de corazón.

Los españoles, no.

La economía y los dineros

La moneda tailandesa es el baht, y es un poco difícil de procunciar. 200 bahts son unos 5€, y no sabemos por qué, hacer la regla de tres nos está costando un poco.

Cosas que debes saber: como en muchos otros países, los ATM's de Tailandia tienen unas comisiones súper altas. Lo hemos probado con muchas ganas, y no hemos encontrado ningún cajero que tuviera una comisión menor a 220 bahts, 5,80€ a día de hoy. Además, no puedes sacar más de 20.000 bahts cada vez, que son unos 528€.

Por otra parte, los hoteles, que probablemente sea dónde más dinero te dejarás, aceptan tarjeta. Algunos restaurantes también, pero a veces aplican un 3% de comisión, así que te tocará hacer números para saber qué te interesa más.

Presupuesto

¡Tenemos que hacer los números! Y serán números un poco complicados, porque nuestros amigos nos vinieron a ver a Tailandia, e hicimos muchos números compartidos. Además, pasó algo raro con la Revolut, y nos devolvieron algunos pagos a Grab, así que si te mejor te hacemos los números a ojo...

Los hoteles nos han costado unos 40€ por noche, la habitación doble. Ir a ver a los elefantes en Chiang Mai nos costó 1.500 bahts por cabeza, que son unos 40€, y una salida de todo el día con un guía muy hippie en Krabi, 1000 bahts por cabeza, unos 26€. Comer cuesta unos 250 bahts por barba, 6,60€.

Perdón por no dar un presupuesto diario exacto, pero es que tendríamos que abrir el Excel y volvernos locos haciendo números... ¡y eso siempre lo hace Esteve, que ya ha vuelto!

Seguridad

Como dijo Javi sobre Vietnam, en Tailandia se respiran muy buenas vibras. Poca gente te intentará timar demasiado, y no te sentirás inseguro en ninguna parte del país. A lo mejor te sientes incómodo en la zona de fiestecita de Bangkok porque la prostitución está servida en bandeja de plata, pero si venías a hacer el guiri, ya sabías a lo que venías.

Idioma

Sorprendentemente, en Tailandia llevan el inglés un poco mal. Tras ocho meses viajando, Tailandia es que el peor lo lleva. Aún así, tampoco está siendo un gran problema. Las buenas vibras lo arreglan todo.

Transporte

En Tailandia vivimos el viaje de dos modos a la vez: el primero, siendo cuatro adulto y un pequeño de casi 5 añitos, y la segunda, siendo sólo la bonita pareja que siempre te cuenta cosas en el blog.

La primera parte fue un poco rápida: queríamos ver Bangkok, Chiang Mai y Krabi, así que volamos. Algunos vuelos internos fueron súper baratos, pero algunos no tanto. Así que si quieres darle un vistazo, nosotros compramos vuelos con Air Asia y con Thai Airlines. La segunda, bastante pijita.

La segunda parte del viaje, fué bastante más tranquila, y volvimos a movernos con transporte público. Para poneros un ejemplo, hiciomos casi dos horas de minivan por 130 bahts, unos 3,50€, pero el problema es que sólo hicimos 125 kms... bastante lento.

En resumen: como siempre, viajar por tierra es barato, pero lento. ¡El mundo real!

La comida

Oh díos mío. Primero de todo: si vivís en Barcelona, cenad en el Spicy Thai y pedid un pad thai de primero y un curry masaman de segundo. ¡Y saludad al camarero de nuestra parte! Si no sabe quién son los de ANTI-VIAJE, decide que somos los frikis que hicieron el Camino de Santiago del Norte en bici porque él nos lo recomendó.

Si te preocupa el tema del picante, tranquilo. Como irás a sitios muy guiris, ya sabrán que no se tienen que pasar con el picante, y si pides algo picante sin saberlo, te avisarán de que a lo mejor no te gusta. Se ve que hace unos años era una locura comer en Tailandia, porque se pasaban un montón con el picante... pero ya no.

O a lo mejor nos hemos acostumbrado a ello en Etiopía, la India, Sri Lanka, Malasia... jijiji.

El agua

Bueno, este punto es un poco difícil. Aquí, tendrás que vigilar con el hielo, porque alguna vez nos han servido un vaso con hielo para que nos pusiéramos ahí nuestra agua embotellada, y primero notamos un sabor extraño, y luego muchas ganas de visitar al Sr. Roca.

Sanidad

Chungui. Las farmacias que hemos visto eran medio supermercado, y como llevan el inglés un poco mal, no nos gustaría ponernos enfermos aquí.

Por cierto, el test del Symbicort nos salió un poco rana en Tailandia. Tienen la misma marca comercial que en España, pero vale 50€, caso como en España. Con lo acostumbrados que estábamos que el Symbicort fuera más barato ahí dónde fuéramos, y hemos encontrado una excepción.

Internet

En ocho meses de viaje, en Tailandia hemos encontrado la mejor oferta por lo que respecta a las SIM. Sin salir del aeropuerto de Bangkok compramos una tarjeta SIM que ofrecía internet ilimitado durante 30 días. ¿Internet ilimitado? Pues con la broma, llevamos 67 GBs bajados en 20 días. ¡Casi nada! La tarjeta nos costó unos 25€, y es de la empresa TrueMov-H. En su página web no hemos encontrado nuestra tarjeta SIM en concreto, pero es que tenían las ofertas escritas en un folio fotocopiado... a lo mejor cambian cada poco. Así que si quieres hacer lo mismo que nosotros, ya sabes: llega al aeropuerto, y mira las ofertas de las tres empresas de telefonía que encontrarás.

Visados

¡Gratis! ¡Baja del avión, di hola en inmigración, y ya está!

La ruta

Cuando la escribamos, ¡la añadimos aquí! Que es un chorro muy largo...

¿Volveríamos?

¡Claro que sí! De cabeza a Krabi. Es muy, muy verde, y si te sales de los sítios turísticos, ofrece una Tailandia mucho más real de lo que esperábamos. Por cierto, si vienes, duerme un par de días en el Baan Suan Thip Homestay. Lo lleva Dan y su mujer, y por 1000 bahts por cabeza nos montaron el día más bonito que hemos vivido en Tailandia. ¡Y dadle recuerdos de nuestra parte, también! ¡Y un abrazo a Hiro, su hijo!

Solitos, solitos, en una reserva natural en Krabi

Singapur

Singapur: guía de viaje

¡Bienvenido a la guía de Singapur! Esto te va a sorprender: esta guía va a ser un poco mediocre comparada con una Lonely Planet. Y es que en Singapur sólo estuvimos dos días. Fueron las últimas horas con nuestra familia, tras estar casi tres semanas en Malasia, y como tampoco es un país que te ofrezca una economía viajera demasiado sostenible, tuvimos que estar poquito. ¿Qué dice este? Pues que Singapur es muy caro.

¿¡Cómo se lo curraron viniéndonos a ver, eh!?

La cultura y las personas

Los singapurenses son lo que vendría a ser una mezcla entre inmigrantes western y la versión pija de cómo te imaginarías a los chinos. Singapur fue declarada independiente en 1995 según la wikipedia, pero según wikitravel, lo fue en 1965. Fuera como fuere, habiendo estado ahí sólo un par de días, nos parece que la gente se siente orgullosa de Singapur porque es un estado súper próspero, y a la vez hablan mierdas del gobierno porque tienen menos libertades que un mueble.

La economía y los dineros

Agárrate que vienen curvas: la moneda de Singapur es el dólar singapurense. Entre Singapur y Hong Kong, vemos que lo que mola de ser un país pequeño y que quiere crecer a saco es que tu moneda se llame dólar de dónde sea. Així que catalans, ja ho tenim: dòlar català!

Por cierto, esto es el primer mundo. Aquí no se regatea, ¿eh?

Presupuesto

En esta guía nos pasa lo mismo que con la malaya: cómo fuimos seis, y lo pagamos todo entre varios, los números seguro que no nos cuadraron del todo y si os diéramos un valor, sería aproximado. Así que en vez de mentiros con números objetivos pero incorrectos, os daremos números de cosas que recordamos exactamente. Cada habitación doble nos costó 80€ por noche, y cada comida, unos 10€ por persona. ¿Que es caro? Pues sí, así que si quieres ir a Singapur, ve consiguiendo hotel, que a última hora suben un montón. Nosotros los reservamos con un mes de antelación, imagina...

Seguridad

Bueno, aquí la seguridad a lo mejor va un poco en contra tuya. En Singapur casi todo está prohibido, y se castiga con multas altísimas, azotes o la muerte. No puedes comer chicle, ni escupir en la calle, ni traer drogas, ni ser gay. Así que no tienes por qué preocuparte por si te roban, porque si sucediera, alguien moriría. En cambio, tendrás que concentrarte mucho si te gusta no usar pañuelos o mascar chicle. Ojito ahí.

Idioma

Un ingés perfecto.

Transporte

Al igual que en Malasia, moverse por Singapur es facilísimo porque puedes usar la app Grab, pero la diferencia es que en Singapur es bastante cara. Vale unas tres veces más que en el otro lado de la frontera. A nosotros nos salía a cuenta porque éramos un grupo grande, pero si sólo sois dos, tendréis que ir arriba y abajo en metro.

Por cierto, sobre la app Grab, aquí tienes el link a la web de Grab, para que no te equivoques.

La comida

Nosotros sólo nos pudimos permitir comer como en casa. Pasta, un poco de japonés... los precios son tan altos para los mochileros que no pudimos tener una delicatessen culinaria local demasiado elaborada. Aún así, Singapur es como estar en Nueva York: hay de todo. Incluso encontramos un restaurante de comida española, y extrañamente, muchos platos mostraban cuatro barras rojas. Pero los comentarios eran normalillos, y el precio no. Así que si vas con el mismo presupuesto que nosotros, te tocará tirar de Google Maps para encontrar restaurantes no muy locos que te ofrecerán comida western.

El agua

Deberíamos borrar esta parte de la guía en Singapur. Si seguro que aquí, ¡hasta el agua del mar es potable! Y bonita, por supuesto.

Sanidad

Lo mismo que el agua: suerte tendrás que sufrir un jamacuco en Singapur. Esto es primer mundo. Seguro que los hospitales molan más que los de nuestra peninsulita.

Internet

Nuestro hotel ofrecía una conexión a internet muy correcta.

Miramos precios de tarjetas SIM, pero como se disparaban demasiado de precio y sólo íbamos a estar en Singapur dos días, no compramos ninguna. ¡Vivimos desconectados! Qué atrevidos.

Visados

¡Gratis! Hacer la cola de inmigración, rellenar un formulario, leer que si llevas drogas te matarán al entrar, y ya. Genial.

La ruta

Como estuvimos tan poco tiempo, no creemos que le dediquemos demasiado tiempo a escribir una ruta como tal, pero sólo deciros que fuimos al Gardens by the bay, y fue increíble. No podíamos parar de hacer fotos en todos lados. Y tras unos meses, nuestros familiares de Houston nos contaron que el zoo también es una pasada. No es que tengan los animales en libertad, pero sí que no son jaulas como los de los zoos típicos. Así que ya tenéis dos bonitos sitios primermundistas a visitar.

¿Volveríamos?

Hombre, pues podríamos. Ir expresamente no creemos, pero si tuviéramos que ir a algún país cerquita y nos fuera de medio paso, podríamos volver. Ahora tenemos ganas de ver el zoo, podríamos repetir perfectamente el Gardens by the bay... y en general, ver cómo sería una ciudad con un presupuesto de la parra y un nivel de opresión aún mayor. ¡Oh! Recuerda, si eres gay, nada de nada. Y tampoco si eres de Arabia Saudí, aunque eso lo podríamos entender un poco más.

Kuala Lumpur, Malasia

Malasia: guía de viaje

¿Vas a viajar a Malasia? ¿Y qué esperas del país? Nosotros nos pensábamos que íbamos a un sitio un poco más pijín que la India y Sri Lanka, pero nos encontramos con un país casi de primer nivel. Mezclado con un ambiente de buenas vibras, Malasia nos gustó tanto que podríamos quedarnos a vivir a una temporada y todo... aunque sería una temporada corta.

Pues estas son las bonitas y famosísimas torres Petronas de Kuala Lumpur

La cultura y las personas

Los malayos están muy acostumbrados al turismo, y todo son buenas caras, buenas palabras y buen rollo.

El norte de Malasia es más musulmán que el sur, así que si no te gusta que te despierten los altavoces de las mezquitas con la llamada al rezo, a lo mejor deberías visitar Kuala Lumpur y de ahí, visitar el sur. Aunque te perderás las islas...

La economía y los dineros

La moneda malaya es el ringgit, se sirve mayoritariamente en cómodos billetes, y éstos son muy bonicos. Tienen un tacto plastificado que, sólo por eso, ya merece la pena que vayas a Malasia.

Sobre los ATM's, sin problemas. Sacar dinero del cajero es gratis. ¡Buenas noticias!

En la mayoría de sitios un poco turísticos aceptan tarjeta, y en los que no, es porque será tan barato que te va a dar igual pagar en cash.

Presupuesto

¡Tenemos que hacer los números! Como visitamos Malasia siendo 6, pagamos un montón de cosas a medias, y hacer los números no es fácil... Pero por si no actualizamos esta sección, a dedo te diríamos que nuestro presupuesto rondó los 70€ diarios, yendo a hoteles bastante guapos como mínimo. ¡A los papis se los ha de tratar como se merecen!

Seguridad

¡Bienvenido al sudeste asiático! Más seguro que el barrio más seguro de Barcelona. Todo risas, buenas miradas y mejor trato.

Idioma

Con el inglés, a cualquier parte. El que peor lo lleve, lo chapurreará bastante bien, así que ningún problema.

Transporte

Este punto es el que más nos ha gustado de Malasia. Moverse por Malasia es facilísimo.

Autocar
Por una parte, moverse en autocar es tan fácil como ir a la estación de bus más grande de la zona en la que te encuentres, comprar un ticket para el próximo autocar, y gozar del viaje. Y vas a gozar un montón, porque son los autocares más espaciosos que hemos visto en siete meses viajando, y eso se dice rápido. Te puedes estirar un montón sin molestar al de detrás, y sin que te moleste el de delante. Y así viajamos desde la isla de Penang, en el norte, hasta Kuala Lumpur, la capital, de Kuala Lumpur hasta Malacca, y de Malacca a Mersing. Y tres viajes excepcionales.

Sentaditos en el bus que nos llevó de Malacca a Mersing

Taxi
Conocer Uber, ¿verdad? Pues en Malasia (y Singapur y Tailandia) existe Grab. Es una aplicación al estilo Uber, llena de conductores con coches privados haciendo las veces de taxista. Son súper baratos y, como son malayos, son súper majos. Vet aquí un link a la web de Grab, para que no te equivoques.

Seis en un Grab, compartiendo gastos de precios ridículos. Marca Catalunya.

La comida

Malasia está lleno tanto restaurantes de primer nivel, como comida callejera. Encontrarás lo que quieras, sobretodo en las ciudades turísticas como George Town, Kuala Lumpur o Malacca. Y fue en Malacca dónde celebramos los 30 añitos de Anna, y comimos en un restaurante español! Jamoncito, vinico, y pa amb tomàquet! Per fi!

Volviendo al hilo, son comunes los food courts: zonas llenas de mesas, rodeadas de un montón de puestecitos que ofrecen platos principales a un 10 o 15 ringgits, 2 o 3 euros. Nosotros probamos un montón de sopas, algún pad thai, pinchos de pollo, mango sticky rice...

Cosas que no puedes perderte: la fruta asiática. Toda una experiencia. Nosotros probamos tres frutas raras: el rambutan, el mangosteen y el durian. Para que te imagines por dónde van los tiros, los dos últimos están prohibidos en los hoteles. El mangosteen porque mancha de color granate, y el durian porque huele a cloaca a 30 metros. Y sabe a toilet.


El agua

Aunque muchas veces te sirvan una jarra de agua fría, como buen viajero, pide siempre agua embotellada. Te encontrarás con la sorpresa de que no sabe a agua mineral, y es que no lo es... normalmente, las botellas serán de lo que llaman drinking water, es decir, agua filtrada que a veces sabe a rayos pero que es segura.

Sanidad

En George Town, Penang, tuvimos que visitar el médico porque a Anna le dolía un oído, y flipamos. Nos dió un poco de verguenza creer que nuestro país es de primer nivel... aquí, el hospital parecía un centro comercial. Farmacias enormes en cada planta, cafetería en cada planta... las plantas unidas por escaleras mecánicas... el hospital parecía como de ciencia ficción. Como sería el hospital en una serie de Netflix. Y por supuesto, todo el equipo hablando inglés. ¿Igualito que en casa, eh?

Anna de visita al super hospital Gleneagles de George Town

Internet

Tal como llegamos al aeropuerto de Penang, compramos una SIM que nos ofrecía 25 gigas de conexión por unos 15€. Es un poco raro, porque dividen esos 25 gigas en 5 para Whatsapp, 10 para Instagram, y 10 para el resto. Pero bueno, intentamos no darle mucha caña, y ya. Como todas las compañías telefónicas del aeropuerto tenían sus ofertas mal escritas en un papel, creemos que las ofertas deben cambiar muchísimo. Así que haz como nosotros: una vez en el aeropuerto, mira los precios de todas las empresas, y elige.

Sobre internet en los hoteles, bastante mal. A parte de el primer hotel al que fuimos, el resto tuvo muy mala conexión. Como mucho, nos encontramos con alguna conexión mediocre... pero no confies tu vida a ello. ¡De cabeza a por una SIM!

Visados

¡Gratis! ¡Baja del avión, di hola en inmigración, y ya está! Por cierto, nosotros hizimos hora y media de cola... d'oh!

La ruta

Cuando la escribamos, ¡la añadimos aquí! Que es un chorro muy largo...

¿Volveríamos?

A lo mejor sí. Como fuimos un grupo de seis, viajamos con el culo un poco más pesado, y en vez de vivir la naturaleza, nos decantamos por centros urbanos. Así que nos falta visitar la verdura malaya... aunque como al acabar el viaje aún no habremos ido a Myanmar o Laos, si queremos verde, iríamos ahí y pasaríamos de Malasia. Pero bueno, que recomendamos Malasia un montón. Y además, ¡es taaan fácil...!