Isla Siquijor, Filipinas

Filipinas en 29 días de mochileo

Filipinas es un destino muy instagrammer. La gente hace unas fotos de escándalo en playas preciosas, y cómo no, eso nos hace chispitas a todos. Viajar por Filipinas es muy fácil, pero elegir una ruta sin tener una Lonely Planet a mano no lo es tanto. Así que en este post vamos a compartir la ruta que hemos hecho nosotros, y a contaros qué ha estado bien y qué no. Sobretodo, ¡qué no! Ayay el mojón de las Chocolate Hills...

Cebu

¡Bienvenido a Filipinas! Cebu fue nuestro aeropuerto de llegada a Filipinas. Como cada vez que llegamos a un nuevo pais nos quedamos un día completo en la ciudad de acogida, esta vez nos tocó Cebu, que es la segunda ciudad más grande de Filipinas. Durmiendo un par de días en una ciudad conocemos la vida real del país y tal. Y así fue, y nos sentimos un poco inseguros. Veníamos de Taiwán, Japón, Corea del Sur, China... lugares súper seguros dónde no despiertas demasiado interés. Totalmente opuesto a Cebu: mucho movimiento en la ciudad, la mitad de la ciudad mirándote, algún acercamiento por detrás muy sospechoso... mal rollo. Como nosotros vamos con tiempo, no nos sabe mal haberle dedicado un día a dar vueltas por Cebu, pero si vienes de vacaciones un par de semanas, sé sabio y marcha a Malapascua, Panglao o Siquijor tal como aterrices.

Por cierto, en Siquijor, la mujer que regentaba un hotel nos confirmó nuestras sospechas, y nos dijo literalmente que no se puede confiar en nadie de Cebu, que hay muchísima gente, muchos jóvenes adictos a las drogas...

Lo que más mola de Cebu es una iglesia. ¡Escapa!

Panglao

El siguiente destino fue Panglao, la isla que hay al sur de Bohol, que es la isla que hay al este de Cebu. Se llega desde Cebu en ferry, por 700₱ en clase turista y 1.000₱ en clase business. Como nos creíamos que la turista sería en la cubierta fuimos en clase business, pero al final la turista también era dentro del barco, con aire acondicionado, así que si tuviéramos que elegir de nuevo, iríamos en los de 700₱. Tras llegar a Tagbilaran, la ciudad portuaria de Bohol, tuvimos que subirnos a un tricilo (una especie de tuktuk) y llegar a nuestro hotel en Panglao. El primer precio que ofrecen es de 300₱, pero apartándonos un poco del puerto llegamos a 200₱.

Las expectativas que teníamos de Panglao eran muy altas: mal inicio. Estuvimos tres noches aquí, pero como anochece tan temprano, sólo disfrutamos dos. El primer día lo dedicamos a ver las playas de Dumaluan y Alona, y el segundo a visitar las Chocolate Hills.

El día de playas no fue ni bien ni mal. Las playas no eran tan increíbles cómo nos habíamos imaginado. Dumaluan nos pareció bonita, pero la marea estaba muy baja y el mar no cubría mas que las rodillas. Y tampoco pudimos disfrutar mucho, porque nos rodeó un grupo de 8 chavales, que no sabíamos de qué plan iban. Al final todo fueron risas y buen rollo, pero al principio era una situación un poco rara que no te deja estar tranquilo. Luego fuimos a Alona, y nos encontramos con un destino muy turístico, con apenas 5 metros de orilla, y algunos beach boys veniéndote cosas. Llegamos hasta el extremo sur de la playa, que deben ser 10 minutos andando cómo mucho, y vimos la puesta de sol desde el mar. ¡Bonito! Pero ya.

Los jovencitos confusos que no nos dejaron tranquilos

Sobre las Chocolate Hills... dios mío, que daño hace Instagram. Tras pegarnos dos horas de subida y dos horas de bajada en moto, incluyendo un pinchazo, sólo os podemos decir que mejor no vayáis a verlas. Nuestra expectativa era la de hacer una excursión por los montes esos tan bonitos, pero no... hay una escalera de unos 100 peldaños, un lugar para hacer la foto, y ya. Suerte que conocimos a 6 catalanes súper majísimos para compartir la experiencia, porque sino... qué peñazo.

Un puente a medias que lleva a ninguna parte. ¡Filipinas!

Siquijor

Al día siguiente cojimos el ferry a Siquijor por 700₱ por persona, y nos pasamos ahí 7 noches y 8 días de nada. ¡Y es la isla que mas nos gustó de todo Filipinas! Estas líneas las estamos escribiendo desde Corón, mientras echamos mucho de menos la calma que vivimos en Siquijor.

Como 8 días no se resumen demasiado rápido, vamos a hacer posts a parte, para que esto no sea muy turra: ¿Qué hacer en Siquijor? ¿Dónde comer en Siquijor? ¿Dónde dormir en Siquijor?

Tras esos 8 geniales días, disfrutando de esta isla que mezcla turistas y locales tan genialmente, emprendimos nuestro viaje hasta Siargao, aunque como veréis más adelante, no cuajó...

Así son las carreteras interiores de Siquijor. Lovely!
Las cascadas Lugnason: ¡un salto de 12 metros! Caqueta.
¡La señora del restaurante Chekesh, comida local buenisísima!


Cebu

Para volver a Cebu, puedes ir en ferry hasta Dumaguete y luego, desde ahí, cojer un autocar hasta Cebu. Pero es un camino más lento que el que hicimos nosotros: ir del puerto de Larena de Siquijor hasta Cebu pasando por Tagbilaran, la ciudad de Bohol. El precio es de 1.200₱ (20€) por persona en clase turista, y tardas 4 horas y media de nada.

Nuestra idea era dormir en Cebu, y al día siguiente, tomar el vuelo hacia Siargao. Pero por culpa (o gracias) al tifón Samuel, nuestros vuelos fueron cancelados, y los cambiamos por unos hacia Coron al día siguiente. Bonito fue el destino, que hizo que nos encontráramos con Laia y Marina, unas amigas de hace un chorrón de años y de los seis amigos catalanes con los que fuimos a las Chocolate Hills (¡sic!) hacía una semana y pico. Gracias a Laia aprendimos que los asmáticos deberíamos ir al pneumólogo cada 8 o 9 meses. ¡Ups!

Tras un par de días, nos despertamos a las 3am en Cebu, para ir al aeropuerto y volar hacia...

Coron

Nuestra idea en Corón era esperar que pasa el tifón Samuel bajo un techo sólido. Así que nos tocó estar ahí demasiados días. Lo que más disfrutamos de Coron fue un island hopping que hicimos con los Drifting Voyagers, ¡una pareja que lleva años de luna de miel! Fue genial porque pudimos hacer el island hopping ellos y nosotros, siendo sólo 4 en el barco. Normalmente los island hoppings son de unas 20 personas, y es un poco rollo. Música a tope, la gente un poco pedo... ¡turismo del que tenemos en casa y del que huímos!

Para que te hagas una idea, una estampa de Corón pueblo
¡Así son las vistas del island hopping de Corón!
Barun Beach con nuestros nuevos coleguis
Nuestro guía contántonos cómo comernos a este bicho


El Nido

Nuestro plan por El Nido era el de hacer un island hopping y un poquitín de submarinismo en un sitio que nos había recomendado nuestra amiguísima Laia. ¡Así que a por ello fuimos!

Tal como llegamos, quedamos para cenar con otra pareja de Instagram, los Mochileros Rastreros, una pareja que lo dejó todo y se fue de viaje largo por el sureste asiático. Igual que con los Drifting Voyagers, negociamos un island hopping privado, solo para 4 personas, y a disfrutarlo!

¡Ojo al banquete que nos prepararon!
Relajeo subacuático sobre el coral fino filipino


Al día siguiente, hicimos otra iniciación al submarinismo con 3 inmersiones. Nos costó 62€ por persona, y lo hicimos con el equipo de Deep Blue Dive Seafari. ¡Buena experiencia! La putada fue que Roc estaba un pelín resfriado, y sufrió lo que se llama "un bloqueo reverso". Tras estudiar mucho en Google, vio que sentía presión en el oído porque como tenía las trompas de Eustaquo llenas de moquitos, la presión no podía salir por ahí.

Roc aún no sabe que va a sufrir del oído, ¡jaja!
Ahora ya empieza a tener molestias, ¡jaja!


Port Barton

En Port Barton... no hicimos nada. Roc aún estaba un poco resfriado, y Anna enfermó de algo raro. Estábamos los dos que dábamos pena. En Port Barton había un island hopping baratito, que ignoramos totalmente por culpa de lo pachuchos que estábamos.

Eso sí: descubrimos un restaurante regentado por dos catalanes, que no os podéis perder. Se llama Big Mama, y nos sentimos como en casa. Si les hacéis mimitos en catalán, a lo mejor nos tratan tan bien como a nosotros ¡y os sirven un poco de fuet! ¡Babitas!

El mood de Port Barton


Puerto Princesa

En Puerto Princesa tampoco hicimos mucha cosa. Es una ciudad aeropuerto. Hay un poco de fiesta para los locales, pero es una ciudad bastante de paso. Y eso es lo que hicimos nosotros: pasar un poco, y disfrutar de que ya nos encontrábamos mejor, ¡y de que en breve íbamos a cojer un avión hacia Indonesia!



Amigo, ¡este fue nuestro plan por Filipinas! Si tienes alguna duda, no dudes en escribir un comentario y buscaremos en el baúl de los recuerdos, que seguro que podremos contestarla con propiedad. ¡Un abrazo y a suerte con Filipinas!



Este post lo hemos escrito en Isla Siquijor, Filipinas

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