Puerto Cisnes, Aysén, Chile

Guía de viaje de Chile

¡Bienvenido a Chile, el país alargado que hay muy al suroeste de nuestro mapa!

Viniendo de Australia y Nueva Zelanda, decidimos que Chile fuera nuestra puerta a suramérica porque nos daba un poco de respeto el tema de la seguridad. A todos los viajeros que nos encontramos por el mapamundi les preguntamos por sus aventuras en latinoamérica, y todos nos decían que era muy segura, pero que si no vigilabas, pasaban cosas. En lo que sí coincidían todos era con que Chile era el país más seguro de la zona. Y como llevábamos meses muy tranquilos, dejando el móvil en la mesa y demás atrevidas ocurrencias, decidimos que empezar por Chile sería la mejor manera de aclimatarnos a una zona un pelín más hostil que la que nos rodeaba.

¡Que triste tener que empezar la guía de Chile así!

Si te gustaría que fuera una introducción más divertida, motivante y feliz, ahí va: ¡Que verde que es Chile!

El Muelle de las Almas de Chiloé y muchos turistas haciendo dos horas de cola para hacerse una foto

La cultura y las personas

Conforme más viajamos, peor nos sentimos por haber empezado esta sección de las guía. En Chile, como siempre, la gente es muy bonita. Toda la gente es de confianza, y nos abrió la puerta mucho más rápido de lo que la abrimos nosotros.

La economía y los dineros

En Chile se paga en pesos, y su símbolo es el $. Y es que el símbolo del dólar, realmente es el símbolo del peso. ¡Zas! Aquí un link que respalda nuestra loca afirmación.

Como siempre, en las zonas más rurales no se puede pagar con tarjeta. Así que tendrás que acarrear metálico, sobretodo si te aventuras por la carretera austral.

¿Problemón? Pues que los cajeros chilenos aplican una comisión de entre $4.000 y $7.000 por retirada. Es decir, cada vez que saquemos dinero, nos cobrarán entre 5,33€ y 9,34€. "Bueno, pues sacas mucho dinero de golpe y ya está...", pensarás. ¡Pobre iluso! El máximo por transacción son $200.000, unos 267€. Y eso, a nuestro ritmo, son unos 3 o 4 días como mucho.

Presupuesto

Cuando marchemos de Chile, ¡actualizamos esta sección con los numeritos! De momento, sólo te podemos decir que llegar a Chile desde Nueva Zelanda nos costó 1.091€ en total.

Seguridad

Cuando dimos nuestro primer paso en Chile estábamos dando, además, nuestro primer paso en latinoamérica. Y como habíamos visto muchas cosas en Netflix y nos dejábamos influenciar muchísimo por las historias que nos habían contado, creíamos que tendríamos que estar mucho más atentos a nuestras pertenencias.

Y es verdad que Chile no es tan tranquilo en este aspecto como el resto del mundo, pero la verdad es que tampoco es tan peligroso como nos habían advertido.

El punto más importante de todos: aquí la policía no es corrupta. Es lo que más miedo nos da de otros países, y es una alegría que sea así.

Sobre la vida cotidiana, Chile no es un lugar dónde dejarse el móvil encima de la mesa, pero tampoco te tiene que pasar nada si no haces cosas raras. En este aspecto, es como en Barcelona: vigila por dónde vas por la noche en depende de qué ciudades grandes, y ya está.

Idioma

¡Que cambio! ¡Hacía más de un año que no hablábamos español a diario!

En Chile sólo te sentirás un poco raro en los restaurantes, y es que todo tiene nombres un poco locos. No te vamos a traducir nada porque sería hacerte un spoiler demasiado grande, pero en Chile se come palta, choclo, poroto, durazno, arvejitas, betarraga, calafate... y se bebe, si se puede, de schop. O de la llave, que no tiene costo. ¡Ah! Y el zapallo camote se llama camote porque es de color camote, por supuesto.

Transporte

El transporte más común en Chile y, por lo que nos han contado en toda latinoamérica, es el autocar. ¡Y qué autocares! Que no te sepa mal dedicarle muchísimas horas a moverte en autocar, porque son súper cómodos. Mucho espacio para las piernas, muy reclinables, y además, asequibles. Por darte unos números: del aeropuerto de Santiago hasta Valparaíso vale $4.200 (5,60€), de Puerto Montt hasta Castro $3.000 (4€), de Puerto Cisnes hasta Coyhaique $7.000 (9,34€)... precios asequibles.

La comida

En dos semanas le hemos descubierto dos caras a Chile.

La primera cara muestra un Chile bastante guarrete. En Valparaíso conocimos la chorillana, una aberración que mezcla patatas fritas, ternera, un huevo frito, y algún trocito de chorizo suave, si es que el chorizo puede ser suave. Dicen que es un plato para combatir la resaca. Nosotros, por supuesto, no dejamos de probarlo, pero tampoco es que nos quedáramos con muchas ganas de repetir. Es lo que es. Y en la misma línea, puedes encontrar otras aberraciones como los completos, bocadillos con una salchicha y litros de mayonesa. En resumen: comida súper batallera.

La otra cara de Chile ofrece una cocina de carne y pescado muy fina y elaborada. Cuando el precio se dispara, que es bastante a menudo, encontrarás merluza y salmón frescos, que te harán sentir como en casa. Y es muy común cruzarse con restaurantes peruanos, que sirven los mejores ceviches que hemos comido nunca hasta ahora. Anque a decir verdad, ¡recalcamos que aún no hemos llegado a Perú!

El agua

¡Buenas notícias! En Chile se puede beber agua del grifo. Si pedir agua mineral en los restaurantes te dispara el presupuesto, puedes pedir agua de la llave, que no te pondrán ninguna cara rara. ¿Pero no sienta mal? Bueno, de momento hemos estado dos semanas, y bien. ¡Ojalá tengas la misma suerte que nosotros!

Sanidad

En un año y dos meses de viaje, Chile se lleva el premio al Symbicort más caro del mundo. ¡Casi 92€ por el Symbicort de 120 dosis! Esperaremos a Bolivia o Perú para comprar nuestras dosis...

Sobre los hospitales, como siempre, depende. En Santiago o Valparaíso no tendrás problemas para ir a un hospital increíble, pero en Chiloé o la carretera Austral no será un sitio agradable para tratar algo serio. Pero tampoco te preocupes demasiado, porque estas líneas las escribimos desde Puerto Cisnes, un pueblecito de 5.000 habitantes, y tienen un hospital. No te hagas quimioterapia en la carretera austral, pero no te preocupes por si te ocurre un imprevisto.

Internet

¡Buen tema en Chile! En el aeropuerto de Santiago era carísimo comprar una tarjeta SIM. No habían puestecitos de las empresas oficiales, sino una tienda tipo "cyber" que vendían de todo y, además, tarjetas SIM a precios de turtista. Unos $22.000, casi 30€, por 3GB. Como no teníamos prisa, decidimos pedirle consejo a nuestra host de Airbnb, y como somos unos angelitos, lo compartimos contigo.

Hay cuatro empresas: Entel, Movistar, Claro y Wom. Por lo que nos comentó nuestra host, la más barata es Wom, pero sólo funciona bien en las ciudades principales, y como queríamos dar una vuelta por la Patagonia, era mejor descartarla. Así que teníamos que ir a por la que mejor cobertura ofrecía en zonas remotas: Entel. ¡Y a por ella fuimos!

Compramos y activamos la SIM en una tienda entel oficial grandecita, como te imaginas una tienda Movistar o Vodafone en Barcelona. La SIM costó $2.000, y cargarla de 4,5 GB de datos por 30 días, $8.000. $10.000 en total, que son 13,40€.

Lo que fue un poco rollo fue el proceso. Cuando la compras, tienes que llamar al 103 para activarla. Y la voz automática te pide tu RUT. Es como tu número de identidad chileno. Como no teníamos, tuvimos que preguntar qué hacer, y un comercial de la tienda nos dió el suyo... muy loco. Después, tuvimos que elegir un plan de voz de entre tres que nos ofrecían. El primer ofrecía llamadas gratis con un teléfono que eligieras, el segundo llamadas baratas con tres teléfonos, y el tercero, llamado "Plan Anita", llamadas un poco más baratas con todo el mundo. Y ese fue el que elejimos, porque parecía el único que no nos iba a preguntar nada más. Al confirmar que queríamos el tercero, se colgó la llamada, perdimos la cobertura, reiniciamos el teléfono, y nos llegó un SMS que nos indicaba nuestro número de teléfono y que nos daban 150MB de internet.

Ahora que ya teníamos número, ya sí: pudimos ir al cajero y cargar la tarjeta con $8.000 que usaríamos para comprar el pack de 4,5 GB por 30 días, marcando el *119# y eligiendo la bolsa mixta de 4,5 GB.

Así es el menú que aparece al llamar al *119#

Oh, por cierto, por alguna razón, al cargar los $8.000, nos llegó un SMS que decía que nos regalaban datos de Instagram, Spotify, Facebook y alguna red social más ilimitados, durante 15 días. ¡Ojalá os pase lo mismo!

Visados

¡Entrar en Chile es gratis durante tres meses! El único problema es que, según la documentación oficial, piden que tengas un vuelo de salida del país. Y eso nos excluía. ¿Qué hicimos? Comprar un vuelo de Santiago a Mendoza, la ciudad argentina más próxima a la capital chilena. Tan solo por si nos lo pedían. Buscamos un poco, encontramos uno que costaba 9,50€ por cabeza, y lo compramos. Al aterrizar en Santiago... nadie nos preguntó por él. La policía en inmigración fue súper simpática: ¡despreocupación latina!. ¡Ya nos sentíamos como en casa!

La ruta

¡Cuando la tengamos, la ponemos!

¿Lo recomendamos?

¡Aún no lo sabemos!



Este post lo hemos escrito en Puerto Cisnes, Aysén, Chile

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