Lilongüe, Malaui

Trifulcas en los minibuses de Malaui

¡Queridísimos lectores de este humilde blog, os debemos una disculpa!

Hace casi una semana que no escribimos ningún post. La ruta, sin actualizar. Las embajadas malauitas han recibido llamadas que se cuentan por decenas. Todo pesimismo en nuestro Instagram. Youtube, sin videos. Caos, tristeza y dudas.

Pero os explicamos qué tal nuestra vida últimamente, primero para que pongáis una velita, y segundo para que no os preocupéis. Vamos a compartir nuestra jornada Cape Maclear ➜ Senga Bay, para que veáis qué tal es esto de viajar fuera de la zona euro, lejos de la fibra óptica.

Os avisamos de que es un tocho de cuidao. Pero si queréis fotos e información rápida, ya sabéis: lo del Instagram.


Cape Maclear ➜ Monkey Bay

Tras un desayuno copioso en el hotel de Cape Maclear, hablamos con el recepcionista para que nos diga cómo llegar a la civilización. Cape Maclear está a media hora de Monkey Bay a través de un camino sin asfaltar que cruza una reserva natural, así que no es para ir andando. Además, en Cape Maclear no hay mucha vida motorizada, así que no es tan fácil como salir a la calle y subirte a un minibús o un taxi. Así que el recepcionista hace unas llamadas, y vienen sus brothers con dos motos para llevarnos a Monkey Bay, cuna de la civilización, dónde encontraremos minibuses que podrán llevarnos hasta el fin del mundo a cambio de un módico precio. Las motos nos cuestan unos K2000 por cabeza, y el precio incluye los peores cascos que has visto jamás, Indonesia incluída.


Monkey Bay ➜ Salima

Llegados a Monkey Bay, vemos que hay algunos minibuses por ahí. Los días habían sido un poco cansados, quisimos tirar de presupuesto y contratar un taxi. Pero como Monkey Bay no es una gran urbe, sólo habían minibuses. Decidimos hablar con el conductor de un minibús que iba a Salima, la ciudad anterior a Senga Bay, y nos pedía K12.000. Es un precio bastante alto por ser un minibús, así que le decimos que vale, pero sin stops. No stops, no stops, ok, no stops. Todos de acuerdo: K12.000 hasta Senga Bay pero sin parar a recoger gente. Nosotros, súper confiados, subimos al minibús, pensándonos que ahí acababan las negociaciones hasta Salima, y que a ver qué tal las vistas desde el minibús durante tres horas.

Cuando el motor arrancó, lo primero que hicimos fue ir a la gasolinera a poner gasofa. Es una práctica super común en Malaui. Si coges un taxi para hacer un trayecto algo largo, seguramente no tendrá gasolina suficiente y el viaje empezará por ir a la gasolinera. Siempre van en reserva. Siempre.

Al cabo de cinco minutos, arrancamos dirección Salima. Y a medio kilómetro, ya paramos para recoger a alguien para que subiera a la furgoneta. Al cabo de dos minutos, volvemos a parar para que suba alguien más. Le comentamos al conductor que habíamos dicho que non stop, y nos dice que eso no son stops, que es que es un business y que se tiene que mantener así. Le decimos que eso no es lo que habíamos hablado, se ríe, y nos dice que hasta Salima ya no paramos más. Al cabo de unos minutos, en la furgoneta ya somos unas 15 personas súper apretujadas, junto a sus mercancías encima de las piernas.

Nos habían tomado el pelo, y lo del non stop era fake. Y si el non stop era fake, K12.000 es un dineral. Nos teníamos que haber olido la estafa, pero no. Y ya estábamos en la furgoneta.

Pasa media hora, y llegamos a una ciudad. No sabíamos dónde estábamos, pero la furgoneta paró, y nos pidió el dinero. Sólo sabíamos que ni estábamos en Salima, ni que no estábamos haciendo un non stop. Así que les dijimos que pagaríamos al llegar a Salima, que dijimos que non stops y que estábamos parando cada dos por tres y que habían cambiado lo que teníamos pactado. Estábamos entre enfadados y asustados, porque estás en medio de la nada, en un sitio dónde la gente se habla en chechewa, dónde no hay taxis, y dónde no sabes si con quién te discutes es un desconocido en el pueblo, o un amigo de toda la vida de los que hay por ahí.

Nos quedamos dentro de la furgoneta, esperando para volver a arrancar hacia Salima. Pero no. Vienen el conductor, su ayudante, y sus amigos, para decirnos que paguemos ya, que esto no puede ser, y que el negocio de las furgonetas no se sustenta así. En resumen, que nos estaban diciendo que cuidao', que no eran el conductor y su ayudante, sino que estábamos buscando problemas con medio pueblo.

Así que decidimos bajar del minibus. Les ofrecemos K4.000 por los servicios ofrecidos, porque nos íbamos. K4.000 por los 30 kilómetros que habíamos hecho ya era un precio a nivel estafa para la minibús, así que esperábamos que la aventura terminara ahí. Discutimos un montón. Se acerca medio pueblo. Aparecen tensiones, empezamos a hablar todos un poco más alto de lo normal. Les decimos que no somos estúpidos, les damos el dinero, les decimos que see you soon, y nos vamos a una gasolinera próxima a vaciar las bufetas. A lo mejor encontramos algún transporte hasta Salima.

Mientras Anna está en el lavabo, a Roc se le acerca un alguien con camiseta negra. Como no está Anna, Roc hace como si no supiera inglés, y le contesta en catalán que él antes vivía en Ronda Guinardó, entre el camp de l'Europa i el Parc de les Aigües. Es una estrategia infalible para que no nos coman la oreja a uno de los dos mientras el otro no está. Ventajas de hablar una lengua en peligro de extinción.

Cuando Anna sale del lavabo, el chico de la camiseta negra, con una pose bastante agresiva, nos dice que le tenemos que pagar los K8.000 que faltan, porque habíamos pactado K12.000 y sólo habíamos pagado K4.000. Le explicamos que los K12.000 eran hasta Salima, y que eso no era Salima, así que K4.000 cubrían de lejos los gastos del trayecto. No nos lo sacamos de encima, give me the last money, the last money.

Estar en un sitio que no sabes ni cómo se llama porque Google Maps no te detecta, saber que la gente habla de tí y no sabes qué dicen, y hablar con gente en inglés que al momento te dejan de escuchar para escuchar al chico de negro que les dice algo en chechewa, es algo muy desagradable. Si antes estábamos entre enfadados y asustados, ahora no sabría definir cómo nos sentíamos. Pero bastante impotentes, sin saber qué hacer, ni dónde ir, ni que iba pasar los próximos diez minutos.

Al final, andamos hacia unos camioneros que nos encontramos al final de la calle principal, y le preguntamos si iban hacia Salima. Nos dijeron que no. Les preguntamos que cuánto vale un minibús Monkey Bay ➜ El pueblo de ahora, y nos dicen que unos K1.000 por persona. Esto, delante del chico de negro, así que ya sabíamos que habíamos pagado K2.000 más de lo normal, y él sabía que nosotros lo sabíamos. Así que el argumento de que nosotros éramos los ladrones ya no tenía sentido.

Volvemos hacia el pueblo, y encontramos un minibús que sale para Salima. Reconocemos al conductor: estaba en la discusión de antes, con los del minibús, y tenía cara como de indignado. Creemos que nos daba la razón a nosotros. Hablamos con su ayudante, nos dice que K1.500 hasta Salima, y nos disponemos a subir. A lo que el chico de la camiseta negra nos bloquea el paso, poniéndose entre nosotros y la puerta del minibús. Empiezan los gritos, explicamos la estafa que nos estaban haciendo a todo el mundo, decimos que el tío este pretende cobrarnos K8.000 por la cara... todo el mundo nos entiende, pero el chico de la camiseta negra no cambia de actitud. Apunta a Anna a la cara muy muy cerca... mucha tensión. Al minuto, el conductor avanza un poquitín, de modo que el chico de la camiseta negra ya no nos bloquea la puerta, su ayudante nos dice que subamos rápido, lo hacemos, y ya estamos dentro. El chico de la camiseta negra le grita cosas al ayudante del minibús, el minibús acelera, y los problemas se quedan atrás.

Ahora, estábamos dentro del minibús, todo el mundo hablaba de nosotros, comentaban que nos querían cobrar K12.000 por Monkey Bay ➜ Salima, y que qué morro tenían los de la otra furgo. Amigos, ¡por fin! Y así empezó un viaje tranquilo, donde capturamos fotos como la que sigue. En los viajes largos en minibús se hacen paradas en los pueblos que se van cruzando, y la gente te ofrece lo que tiene. Verduras, animales vivos, comida preparada...


Salima ➜ Senga Bay

Al llegar a Salima, una de nuestras amigas del nuevo minibús nos dice que hasta Senga Bay son K500 por cabeza. ¡Gracias! Así que al llegar a Salima, subimos a un coche de un chico, y iniciamos la via hacia Senga Bay. Lo típico de estos coches es que todo el mundo sube ahí, el coche te deja donde puede, y te cobran lo mismo que a todos. Pues bien, a una chica la dejan en el centro de la ciudad, y a la hora de pagar al conductor le ofrece K400, en vez de K500. Y le dice en chechewa que no se queje, porque va a cobrarnos de más a nosotros, por blancos. Se lo dice en chechewa... pero se entiende. Además, los precios los dicen en inglés, así que entre hundreds y thousands, nos quedamos con todo.

¡Y total! Llegamos a Senga Bay, decidimos darle K1.100 al conductor para dejarle una propinilla... y nos pide K2.000, porque nos ha dejado en el hotel, y este está cerrado y nos tiene que llevar a otro de al lado. Qué triste.

Senga Bay ➜ Salima

Al día siguiente, el propietario del hotel dónde dormimos, con el que habíamos pactado K500 para llevarnos de nuevo a Salima, nos cambia el precio a K2.000, tanto a nosotros como a los otros tres guiris con los que compartíamos coche. El tío pasó de ganar K2.500 a K10.000. ¡Perfecto! En un brazo llevaba un montón de pulseras de oro, y en el otro, un montón de pulseras de plata. El tío necesitaba estafarnos. Las joyas no crecen solas.


¡Resumen! 

Que viajar así es un palo. Discutir un precio de antemano es lo que hay. Si no te parece bien, vas a otro sitio y ya. Pero que te pidan pasta cuando ya te han llevado a un sitio... así es Malaui. Que lo sepas, porque esto es lo que te vas a encontrar.

Monkey Bay, Malaui

Nuestro amigo Innocent de Blantyre

Acabamos de flipar lo más grande del universo. Os presentamos a Innocent, nuestro amigo de la camiseta del QuitNow! Os contamos también nuestra historia con él, y el final te va a sorprender.


Día 30 de enero: Llegamos a Malaui, cogemos un minibús, y nos plantamos en la estación de buses Wenela, al lado de nuestro albergue. Tal como llegamos, viene este tío super cachondo, se presenta como Innocent, y al cabo de medio minuto ya estamos abrazándonos como si nos conociéramos de toda la vida. Nos cuenta cuatro cosas y, cuando nos despedimos, nos dice que él se queda ahí en la estación, "I'll be here selling water, this is my business". Nos enseña unas botellas de agua un poco roñosas, y pensamos que vaya palo el agua de Malaui.

Día 31 de enero: Volviendo del centro de Blantyre, andando por la vía del tren, nos encontramos de nuevo a Innocent. Le contamos que al día siguiente queremos ir a Mulanje, nos cuenta cómo hacerlo en minibús, nos explica un montón de cosas más sobre Malaui, y al llegar a la estación de buses, nos presenta a un colega suyo que es taxista y que al día siguiente nos puede llevar a Mulanje por buen precio. Decimos que nos lo pensamos, luego le escribimos por whatsapp para decirle que si les va bien salir a las 9am, y a dormir.

Día 1 de febrero: Nos despertamos, vamos a desayunar, y mientras desayunamos aparece Innocent diciéndonos que está el taxi en la puerta. Nos subimos todos al taxi, e iniciamos nuestro viajecito de una hora y pico a Mulanje. Por el camino, Innocent nos va contando cosas sobre los pueblos que vamos cruzando. Se duerme. Se despierta. Nos habla de las cosechas de té. Total: llegamos al destino, nos dice que en vez de K5.000 eran K35.000, le pagamos, y bon voyage. Nos sentimos estafadetes, pero el próximo día apuntaremos el precio en un papel para evitar malentendidos. Culpa nuestra.

Día 6 de febrero: Nos preguntamos... ¿qué habrá sido de Innocent? El tío era un crack en su mundo de comerle la oreja a los turistas en la estación de bus. Seguro que algún guiri como nosotros habla de él en internet. Así que buscamos "innocent blantyre wenela bus station" en Google, y llegamos a una notícia que se ha escrito hace sólo 8 horas en la Malawi News Agence. En ella, se explica que se han detenido a 24 personas en la estación de bus de Wenela, y que una de ellas se llama Innocent Sitebo, de 20 años, y que vendía licor en la estación. ¡Han detenido a nuestro Innocent! ¡No era agua, era alcohol!

Y nos enteramos por internet. Parece que el universo se haya puesto de acuerdo para hacernos pensar en él justo ahora, y no hace 10 horas, momento en que la noticia aún no se habría escrito y no hubiéramos sabido nada más de nuestro amigo de Blantyre favorito.

¡Oh! Desenfocamos la cara de Innocent porque nos da un poco de palo poner su cara si la agencia de notícias no lo ha hecho. ¡Pero la camiseta está guapa, eh!

Zomba, Malaui

Artículo sobre la malaria

Durante el viaje hemos ido conociendo a un montón de gente. Hablas de eso, de aquello, y de la malaria. Resumiendo mucho, en Barcelona nos hablaron de dos fármacos para prevenir la malaria, el Lariam y el Malarone. Los dos pueden tener efectos secundarios chungos, como alucinaciones. Así que hemos hablado sobre esto con todo el mundo que hemos podido, y os prometemos que la gran mayoría de la gente pasa de tomarse la medicación.

Llegados a Malawi, el primer país que pisamos con riesgo real de malaria, en una de las primeras lecturas que encontramos en un hotel, leyemos lo que sigue, pero en inglés. Lo hemos traducido porque así repasamos algunas palabras raras en inglés, y también porque estamos de acuerdo con el artículo. Así que si lo traducimos, llegará a más gente.


Malaria: la prevención es mejor que la cura
Por Dra. Susan Waldron

Si hubiera una pastilla que pudieras tomar, que pudiera prevenir que contrajeras una enfermedad mortal que mata medio millón de personas a año, con más del 90% de esas muertes en el África subsahariana, ¿la tomarías? ¿Y si esa misma pastilla también previniera la esquistosomiasis, de modo que pudieras nadar en en Lago Malawi sin miedo a esos molestos parásitos que gatean debajo de tu piel y van a parar a tu torrente sanguíneo? Entonces, ¿la tomarías?

La medicina a la que me estoy refiriendo es la mefloquina (Lariam), y la enfermedad mortal es, por supuesto, la malaria. Hay otros medicamentos usados para prevenir la malaria (doxiclina y malarone), pero sólo la mefloquina te ofrece la bonificación de prevenir la esquistosomiasis. Para la mayoría de malawianos, evitar la malaria es una lucha diaria, combatida con mosquiteras, hospitales sin recursos y poco más. Los medicamentos para prevenir la malaria son demasiado caros para la economía de la mayoría de la población. En vez de medicinas, la prevención de la malaria se centra en mosquiteras tratadas con insecticida en las camas, esprays insecticidas en las habitaciones interiores, y rápidas pruebas y tratamiento de probables casos de malaria. También hay programas para proporcionar medicinas preventivas de malaria a mujeres embarazadas y niños de menos de 5 años, que están en riesgo de malaria severa, pero no todo el mundo acaba consiguiendo la medicina.

Para la afortunada minoría, viajeros, expatriados y locales con ingresos altos, las pastillas contra la malaria tienen un precio asequible. Pero muchos eligen NO tomarlas, o hacerlo sólo esporádicamente. Hay varias razones para ello. Aquí algunas de las que yo he oído:

- No creo que sea seguro tomarse una medicina durante tanto tiempo.
- La medicina es muy cara.
- Lo he probado pero me ha sentado mal.
- Mi hermano, hermana, tío, tía, marido, mujer... no las ha tomado nunca y nunca ha padecido malaria.
- Es época seca y no hace falta tomarla.
- Me preocupo mucho de que no me piquen los mosquitos así que no es necesario que las tome.
- He vivido en Malawi un montón de años y nunca he padecido malaria, así que creo que debo ser inmune.

La realidad es que la malaria es una enfermedad seria y frecuentemente mortal, y los viajeros no inmunes, expatriados y locales están en riesgo alto de infección durante todo el tiempo que vivan en Malawi. La malaria está presente durante todo el año en todo Malawi, también en las ciudades. Con los cambios de patrones del clima, estamos viendo más malaria durante la época seca.

La profilaxis de la malaria (la medicina para prevenir la malaria) es segura y muy efectiva. La mefloquina se toma una vez a la semana y como además previene la esquistosomiasis, puedes disfrutar del lago con la única preocupación de la resaca del día después. (N.d.T: lo de la resaca creo que es una broma)

Otra medida importante para prevenir la malaria es la de dormir en una cama envuelta en una mosquitera tratada con insecticida, estar en una casa que tenga mosquitera en las ventanas y puertas, vestir con ropa de manga larga y de colores claros, y aplicarse repelente personal cuando se sale de casa por la tarde.

Las pruebas de la vacuna contra la malaria van a empezar en poco tiempo, pero aún faltan años para que la vacuna esté disponible para todo el mundo.

¿Cómo de mala es la malaria? En 2015 hubieron 212 millones (sí, MILLONES) de casos reconocidos de malaria en todo el mundo y el 90% de esos casos fueron en nuestra región de África. Para aquellos que no son inmunes a la malaria, es una enfermedad severa con una aparición repentina. Causa fiebre alta, espasmos, dolor de cabeza, dolor muscular, dolor de huesos y articulaciones, nauseas, vómitos, diarrea y dolor de estómago. Los dolores pueden durar unos 4 o 5 días, incluso con tratamiento. Pero posiblemente la prolongada recuperación es incluso peor que la debilidad inicial. El parásito de la malaria destruye los glóbulos rojos de la sangre, dejando al paciente anémico, débil y cansado durante semanas o incluso meses. A lo mejor podrás ir a trabajar, pero definitivamente luego no querrás ver a tus amigos o salir a correr.

Tratar la malaria rápidamente también es vital. La forma más severa de malaria, que causa malaria cerebral (plasmodium falciparum) progresa rápidamente y puede ser fatal en 24 horas si no se trata.

En resumen, resiste la tentanción de mantenerte indiferente sobre la malaria. La malaria es común y mortal. La malaria está presente durante todo el año en Malawi. Si eres lo suficientemente afortunado para poder acceder a la medicina preventiva (doxiciclina, mefloquina o malarone), por favor, considera tomarla o reconsidera volver a tomarla.

En la escuela de medicina en la que estudié, "la fiebre en una área de malaria es malaria hasta que se demuestre lo contrario". De modo que, si tienes fiebre, hazte un test de malaria. La detección rápida y el tratamiento salva vidas. Puede salvar la tuya.

El 50% de la población mundial está en riesgo de malaria.

N.d.T: ahora que has llegado hasta aquí y eres súper fan del Lariam, te pasamos un link a un artículo científico que habla de los efectos secundarios del Lariam, pero comenta que si no molestas a tu hígado, la cosa ayuda. Es decir, que si te mantienes bien hidratado, no bebes alcohol, no usas drogas recreativas como la marihuana o te medicas con otros medicamentos que ataquen al hígado, no deberías tener los efectos secundarios. Pero te lo dejamos aquí, para que lo interpretes libremente: https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pmc/articles/PMC101408/

Zomba, Malaui

Tus primeras palabras en chichewa


En Malawi, el idioma oficial es el inglés y, según wikipedia, el chichewa es tan sólo un idioma reconocido. Así que puedes creer que en Malawi todo el mundo habla inglés. Psssí, pero no. En inglés podrás ir a cualquier parte, pero a veces comunicarte será un poco duro. Así que un día buscamos palabras típicas en chichewa por internet... y no encontramos nada. Ni Google Translate te traduce cosas al chichewa, que eso es como ser una nevera vacía o una bruja sin escoba. Así que para ayudarte en tu genial viaje por Malawi, te escribimos aquí algunas palabras que hemos encontrado en el libro de bienvenida de nuestro hostel en Zomba.

Takulandirani ➜ Welcome ➜ Bienvenido
Zikomo (kwambiri) ➜ Thank you (very much) ➜ (Muchas) gracias
Abambo ➜ Sir ➜ Señor
Amai ➜ Madam ➜ Señora
Muli bwanji? ➜ How are you? ➜ ¿Cómo estás?
Ndiri bwino. Kaya innu? ➜ I'm fine. How are you? ➜ Estoy bien. ¿Y tú?
Ndiri bwino. Zikomo! ➜ I'm fine. Thank you! ➜ Estoy bien. ¡Gracias!
Tionana ➜ See you later ➜ Nos vemos luego
Tionana mawa ➜ See you tomorrow ➜ Nos vemos mañana
Usikwa bwino ➜ Good night ➜ Buenas noches
Gonani bwino ➜ Sleep well ➜ Que duermas bien
Inunso ➜ You too ➜ Tu también
Paribe vuto ➜ No problem ➜ Sin problema
Madzi ➜ Water ➜ Agua
Pepani ➜ Sorry ➜ Lo siento

Te gustaría oir cómo suena? Te presentamos a nuestro taxista favorito de hoy:

Puerto Elizabeth, Sudáfrica

La reserva natural de elefantes en Addo

¡Bienvenidísimos a un post dónde nuestra experiencia no es tan importante como las fotos!

Primero de todo, te ponemos aquí cómo nos lo montamos para ir a Addo. Dormimos en esta guesthouse de Port Elizabeth, fuimos en Uber hasta el Bidvest de Greenacres, y alquilamos el coche más barato que encontramos. Era un Kia Picanto. Puede parecer demasiado pequeño para ir de safari, pero con calma, supera todos los baches. Así que si quieres alquilar un coche más grande, que sepas que es por el bling bling. El coche nos costó 533 rands, que son 36€ a día de hoy. Lo cogimos a las 10am del día que fuimos a Addo, y lo devolvimos a las 7am del día siguiente en el aeropuerto. ¡Así te ahorras el taxi hasta ahí! De nada.

Hicimos unos 75 km desde Port Elizabeth y llegamos a Addo. Al entrar a la reserva natural estuvimos un largo ratín sin ver ni un animal pero de repente vimos dos cebras, las pillamos flirteando, fue muy romántico. Luego vimos muchísimas más a lo largo del parque y descubrimos que cuando sacábamos el móvil para hacer una foto ya estaban ya posando justo delante. ¡Que posers son las cebras!



Los elefantes, ay este majestuoso animal, que tranquilo. ¡Cuánta paz! Addo Elephant Park le hace tan gran honor a este animal, construyeron la reserva especialmente para salvar su extinción y parece que ha ido muy bien ya que está repleto de elefantes adultos y de bebés. Si vas a una de las charcas indicadas y consigues verlos bañándose te lo pasarás pipa.



A todo esto, te presentamos a Genís, nuestro elefante favorito. Nos lo encontramos sobre las 17:00, cuando el sol ya empieza a estar bajo, y te ofrece una luz de locura. Mirad que paz transmite el elefante. Poned el video en loop en vuestras teles y explicadle todos y cada uno de vuestros problemas a Genís. Veréis que los arrancará, se los comerá, y a otra cosa, porque al fin y al cabo, soy un elefante y no sé qué me estás contando.


Uy cuando vimos a Pumba, ¡uy! ¡Pumbaaaaaa! Para esto vinimos a África, a verte a ti querido Pumba. Vale, este no es el nombre del animal, es un facóquero, sí. Es muy parecido a un jabalí de España pero un pelín más pequeño y con unos colmillos enormes. Son súper divertidos, se revuelcan en las charcas de barro y son la sensación del parque. ¡Pronto subiremos el vídeo a Youtube!



Aquí verás un autobús lleno de fauna humana peleándose por sacar las manos por las diminutas ventanas para hacer fotos a los elefantes. ¡Qué vida autobusera! Nosotros, más listos, fuimos en coche súper cómodos y fresquitos. Lo que pasa con el autobús es que solo te hace la ruta principal, y si vas en coche puedes ver muchas más vías a donde el autobús no llega. Y como los animales son listos, saben que hay zonas donde no hay autobuses y donde viven más tranquilos. Alquila un coche y serás feliz. ¡Hakuna Matata!



De kudu vimos uno muy solo y muy cuernudo. Luego vimos más, pero estaban en manada y mucho más lejos como para hacerles tan buenas fotos.



Nos hablaron mucho del escabarajo pelotero, pensábamos que había un montón pero no vimos ni uno andando por ahí. Roc quiso bajar del coche, cosa que te recomiendan no hacer a no ser que estés loco, y descubrió que en una de las heces de elefante había uno, pero estaba muerto. Que pena. Pero cuando decidimos continuar la ruta y subir al coche vimos que ¡no estaba muerto, estaba de parranda!



Esta tortuga no la vimos en el recorrido en coche, la tenían felizmente guardada en la zona de picnic, ¡claro!



Y león, a ver, ¿dónde está el león? Anna vino al parque SOLO a ver leones. Pues la vida es así, a veces hay que ver los leones en nuestra película favorita de Disney. Que final más triste. Volvamos a casa.

Plettenberg Bay, Sudáfrica

Plettenberg Bay ha sido bestial

Hoy ha sido uno de los mejores días en Sudáfrica. Casi, casi casi casi, casi no hemos echado de menos Barcelona, su internet de fibra óptica y el microclima causado por la alta contaminación. ¿Y dónde ha sucedido tal espectáculo? ¡En Plettenberg Bay! Un pueblo grandecito con unas cuestas de la parra, con moderados armed response y que da directamente a la playa.

Vamos a describir este bonito día como lo hacen los bloggers típicos de los que siempre queremos diferenciarnos. Hoy, no somos nadie. Basta ya de decir que viajar no mola... aunque mañana lo volveremos a hacer.

El tema es que hemos pasado dos noches en un albergue para mochileros bastante guapo que se llama Albergo for Backpackers. Está en el centro del pueblo, al lado de restaurantes bestiales, y aún más importante, un supermercado grandecito. No os lo hemos contado, pero vamos al súper dos o tres veces al día. Como estamos del rollo minimal, que está tan de moda, cuando no te falta crema solar te falta un mechero. Mira, dos conceptos que tienen en común el quemarse, que es como estoy yo ahora, con la piel al rojo vivo del solecito que cae por aquí.

Al rollo: uno de los must de Plettenberg Bay es la reserva natural Robberg. Está a 7 kms del albergue. Playa a través. Vamos, que como pintaba genial ir andando y a ver qué encontrábamos, pues lo hemos hecho.

Y ha sido bestial.

Al llegar a la playa, hemos visto que había un montón de gente en la orilla. Al cabo de unos minutos, hemos visto como alguien entraba al agua corriendo, y salía con un pez, cachondeándose muy fuerte. ¡Pescan con las manos! Al cabo de un rato, hemos hablado con un local, o nos ha hablado él, porque aquí a la que miras a alguien te explica su vida en medio minuto. Nos ha explicado que él lleva cinco años viniendo a pescar a esta playa, y que nunca había visto algo tan loco como lo que estaba pasando hoy. Se ve que el agua estaba tan fría, que los peces salían del mar. Applause! Y claro, a la que se avistaba un pez, ya había alguien corriendo para atraparlo. Ha sido muy loco. Pensad que yo soy bastante de ciudad. No entiendo mucho por qué a veces lo llaman pescado y a veces pez, porque yo siempre lo he visto o en un plato o en el acuarium de Barcelona. ¡Oh, Barcelona! ¿Aún piensas en mí?



Llegados a la reserva natural, hemos flipado de que es muy cuqui y tal... pero claro, ya es lo que te esperas de una reserva. Cosas increíbles, pero llega un momento que es difícil sorprenderte. Pues bueno, aquí hemos alucinado. En medio de la reserva, cuando te encuentras a unos 100m de altura, te encuentras con un camino de arena fina, de playa, que transcurre haciendo altibajos y termina directamente en la orilla del mar. Piensas que esa arena la han traído en helicóptero o algo así. Como el camino hace unas pendientes bastante fuertes, puedes bajar por las dunas corriendo, en ese punto que no sabes si estás riendo de que lo estás pasando genial, o porque sabes que si te caes, vas a hundirte en la arena mientras haces volteretas sin control. Bestial, bestial. Mira que somos aburridos, pero os recomendamos que dejéis lo que estéis haciendo ahora mismo (¡cerrad el Chrome!) y vengáis 'paquí. ¡Ah! Os hemos hecho una ruta de Wikiloc para que lo tengáis fácil, ¡así que a comprar un vuelo!



De vuelta al albergue, de nuevo por la playa, ya casi no quedaba nadie pescando. Todos los peces locos ya estaban congelados o cocinados. Total, que estábamos bastante solos, y nos quedaban unos 7 kilómetros por delante. Pintaba largo. Cansado. Pero nope.

¡Nos hemos encontrado un pez globo! Y el story está siendo una revolución en nuestro Instagram.

¡Nos hemos encontrado un pez gato! O eso nos han contado, y dicen que la aleta superior era venenosísima. ¡Uuuuh!

¡Nos hemos encontrado un tiburón pequeño! ¡Con una cara de mala leche de cuidao! Como estaba varado en medio de la orilla, nuestro impulso benevolente, hippie y mochilero nos pedía que de algún modo lo lleváramos al agua... pero no habían pelotas de tocarlo. Así que lo hemos estado mirando y también asustando a las cigüeñas de por allí hasta que ha llegado una ola y lo ha salvado. Pero la mirada de tiburón asesino... uf. Acojone.



¡Nos hemos encontrado un montón de focas! ¡Pero focas de verdad, de las que nadan y saltan y viven salvajemente en el final del desfiladero de Robberg! Y nos hemos quedado loquísimos al ver lo rápido que nadan. Parecen delfines. Si eres miope o tomas Lariam, seguro que puedes confundirlas y todo.

¡Nos hemos encontrado una araña que ha salido de debajo de la arena! ¡Ugss! ¡Casi la piso!

¡Nos hemos encontrado a un pez más feo que mandar a la abuela a por droga!



¡Nos hemos encontrado una serpiente mediana! Pero eso fue el otro día. Se me quedó mirando, y cuando se acercó un poco con su lengua de szszszszserpiente me moví hacía atrás y me caí, como en las pelis.

¡Nos hemos encontrado una serpiente enorme! Y aunque también fuera el otro día, era negra y gorda y grande y ¡uf! Qué acojone.

Total: venid a Plettenberg Bay. Es difícil decir que qué palo turistear sin prisa y hacer el cachondeíto de "mierda, otra vez lunes" cuando ves lugares y animales tan alucinantes como los que hemos visto hoy.

¡Que cerréis el Chromeee!

George, Sudáfrica

Armed response y serpientes en George

Este es nuestro barrio de hoy en la ciudad de George, y se llama Blanco. Y es un barrio muy cuqui de blancos, pero si subes al bus vas a ser el único blanquito. Como podéis ver, las casas son muy monis, pero todas llevan el cartelito de armed response. Qué contraste.


Y sí, ayer fuimos a la montaña a hacer una cima y vimos serpientes. Total que nos hicimos caca en las bragas y dimos media vuelta a casa a comer pinchitos de verduras. Qué mal todo.