Mto Wa Mbu, Tanzania

La vida en Tanzania

Nuestros días en Tanzania se basan básicamente entre Zanzíbar y Arusha. Aunque sea un mismo país, no tiene nada que ver la isla con el mainland. Nuestra experiencia en Tanzania ha sido super diferente en cada uno de los sitios, y eso que hemos convivido con locales en ambos sitios. Son dos mundos.

A Zanzíbar ya le dedicamos este post, así que ahora vamos a centrarnos en nuestra vida tanzana en Arusha.

Estación de autobuses de Arusha

Arusha es el mal. Es un sitio super turístico. Como está muy cerca de todas las reservas naturales, es zona de safaris y está petadísimo de pesaos caza-turistas. Kilimanjaro y Serengeti están super cerca, pero es que además tienen unas cuantas reservas naturales más por allí. Así que, querrán venderte todas las excursiones existidas en el país. Buh, es muy cansino. Si te pasa como a nosotros que ya has hecho un safari y que no tienes pensado subir el Kilimanjaro en este viaje, llama a Martin.

Habíamos llegado una noche a Arusha, en autocar desde Dar es Salaam. Nos habían dicho que eran 9 horas, pero al final fueron 14. El autocar era super luxury, nunca habíamos viajado en uno así. Pero, después de tantas horas, uno acaba reventado. Al llegar a la ciudad, tarde y cansados, solo estábamos pensado en ir al hotel... pero al bajar del autobús había una veintena de hombres haciéndonos corralito para acompañarnos al mejor hotel del barrio o vendernos todo tipo de safaris. Acabamos gritando. No hay forma de que te dejen en paz. Visto lo visto, queríamos marchar de esa ciudad por patas. Pero todo cambió.

Anna durmiendo en el autobús de Dar es-Salaam a Arusha

Conocimos a Martin un sábado al mediodía. Él es un amigo y ex-compañero de trabajo de una íntima amiga nuestra, Anna. La que nos enseñó a hablar suajili.  Escribimos por whatsapp a Martin diciéndole que estábamos frustrados con la ciudad, que qué podíamos hacer. Se ofreció a venir a buscarnos al hotel. Enseguida de conocernos nos pareció muy agradable, y se ofreció a hacer cualquier cosa que nos apeteciera. Nosotros estábamos muy perdidos, no sabíamos qué se hace por Arusha si no es un safari. O visitar algún sitio sin que nos persiguieran todos los pesaos del pueblo.
Así que nos dejamos llevar por lo que él propusiera. Todo nos parecía bien si se ajustaba a nuestro presupuesto diario, 60€. Nos sugirió 4 días de excursión, así podríamos conocer de cerca la ciudad y los alrededores. Le hicimos caso y nos dejamos llevar.

El primer día, como era domingo, por la mañana fuimos a ver una misa cristiana, católica. Una pasada, todo el mundo bailando y cantando. És lo más, aunque no seas creyente es una experiencia digna de ver. Y por la tarde, fuimos en moto y sin casco hasta las cascadas de Arusha National Reserve (18€ persona).

Zona de las especias en el mercado central de Arusha
Misa de domingo en Pentacostal Church de Arusha
Cruzando el rio que nos lleva a la cascada del National Reserve
Casi llegando a la cascada
Roc justo debajo del salto de agua de Arusha National Reserve

El segundo día, cogimos el transporte público para ir hasta Mto Wa Mbu, que está a una hora y media de Arusha. Este es el pueblo de Martin. Al llegar allí, nos presentó a su família, con la que íbamos a convivir  dos días. Son preciosos. Alquilamos un coche y fuimos a visitar una tribu maasai (40.000 shillings, unos 17€). Nos parecieron bastante rancios, parece que solo quieren tener visitas de turistas para ganar un poco de dinero y no tener que hacer nada más esa semana.

Vendedores que llevan la tienda sobre su cabeza
Winner, Jordan y Faith, los bebitos de nuestra nueva família
Visita a una tribu maasai cerca de Mto Wa Mbu
Roc y Kanyanya, el padre de nuestra nueva família
Por la tarde fuimos al mirador del Lago Manyara, luego hicimos una visita al mercado maasai del pueblo y acabamos probando cerveza de plátano. Está bastante asquerosín. No sabemos porque lo llaman beer si no tiene nada, nada, nada que ver. Con la alegría de la cerveza, volvimos para casa y la madre de família nos había cocinado una cena increíble. Pintamos con acuarelas un rato y nos fuimos a la cama.

Vistas desde el mirador del Lago Manyara
Anna probando la banana beer
Jennifer, nuestra madre de família cocinando la cena para todos
Jordan pintando con las acuarelas que nos regaló Bruna antes de irnos de Barcelona

El tercer día, Martin había alquilado una furgoneta Noah para hacer un safari hasta Lake Eyasi (80.000 shillings, unos 30€) y visitar la tribu Hadzabe (40.000 shillings, unos 17€). Esta tribu nos gustó mucho. Su forma de vivir y su cultura es mucho más interesante que la de los maasai. Viven de la recolecta de frutos y la caza. Se visten con pieles de estos mismos animales y construyen sus propias cabañitas con paja y barro. Además, fabrican sus propias armas de caza y sus pipas de fumar con la madera que talan. Nos gustó un montón.
Babu´nos muy cerca de la carretera
Los babuinos, uno de ellos con una cría muy pequeña
Atrapados con el coche, había mogollón de barro y charcas
Tribu Hadzabe construyendo arcos, flechas y pipas de fumar
Dentro de la cueva con la tribu Hadzabe
Tres miembros de la tribu disparando con arco, qué puntería
Roc y Martin disparando con arco

Por la tarde llovía a cántaros y nos fuimos ya para casa a cenar con la família. Nos prepararon otra cena buenísima y hasta nos fregaron las zapatillas. ¿Por qué son tan amables y bonitos?
Winner, nuestra adorable hija de Mto Wa Mbu
Anna y Jennifer cocinando ugali
El cuarto día, estuvimos básicamente en Mto Wa Mbu, hicimos una visita a la galería de arte del pueblo, luego fuimos a visitar una guardería y para acabar visitamos los arrozales. Todo, unos 100.000 shilling, 37€.

Martin, Roc, Anna y Kanyanya desayunando pan bimbo con huevos hervidos
Autobús escolar llegando a la Kinder Garden
Anna y Roc visitando la Kinder Garden
Dentro de un tuk-tuk camino a los arrozales
Visita a los arrozales de Mto Wa Mbu, prohibido hacer fotos

Nuestra querida família nos hizo un porridge de despedida, para agradecer nuestra visita, lloramos un pelín y cogimos el transporte público para volver a Arusha. Para cerrar bien los 4 días con Martin, fuimos a cenar a un sitio local y nos comimos pollo braseado con arroz y judías rojas. Riquísimo.

Anna, Jennyfer y Winner desayunando
Anna y Winner, despidiéndose muy tristes
Kanyanya cargando la mochila de Anna hasta el transporte público
Apretadísimos en el minibus de vuelta a Arusha
Cena de despedida con Martin en Arusha
Cenando pollo frito con ugali, espinacas y crema de tomate

Tenemos que ser sinceros y contaros que acabamos gastando más de lo previsto. Tanzania es carísimo, sobretodo si eres blanco. Aún así, la experiencia fue una pasada y valió muchísimo la pena. Lo hemos resumido en forma de vídeo. ¡Preparaos para reír un rato!



AFRILINKS SAFARIS
Martin King Luther
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Lilongüe, Malaui

Entrevista a doctoras españolas en Malawi

Pedimos un agua y una cerveza en el Korea Garden, en Lilongwe, mientras esperamos a las doctoras que hemos conocido en el Veg-Delight, un restaurante indio. Escribo estas líneas mientras comentan cómo ha ido el día, y los casos más extraños con los que se han encontrado.

Ellas son María Gómez, Raquel Adsarias, Rasha Pérez y Beatriz Sánchez. Viven en Lilongwe, Malawi, desde hace 5 semanas.

Rasha, María y Raquel, nuestras doctoras favoritas

¿Por qué habéis venido a Malaui?

Maria: es por un motivo personal. Quiero conocer el mundo. Normalmente vives en una parcela, aislada del mundo, y esta es la manera de saber qué es lo que está pasando fuera de ella. Siempre he querido saber qué pasa en el mundo. Cuáles son las reglas que rigen el mundo, que además, son muy diferentes de las que vives en el tuyo. Y ser médico te permite entender las entrañas de lo que está pasando, y te llevas lo mejor y lo peor de los sitios. Es un motivo totalmente egoísta, porque es para conocer el mundo, y apreciar las cosas que has perdido por el camino.

Rasha: A mi me ha interesado siempre la cooperación con países en vías de desarrollo, así como las luces y las sombras que integra. La cooperación también tiene intereses, y se basa en muchos casos en dar el pez sin enseñar a pescar. Pero como en todo, hay que conocer las cosas desde dentro para saber cómo funcionan y qué puedes hacer desde tu parcela. Otro de los motivos es que tampoco tenía del todo claro si yo era capaz de hacer cooperación, porque en tu país tienes más comodidades y se hace medicina de forma totalmente diferente. Nosotras venimos a trabajar codo con codo con los médicos de Malaui. La parte mala que veo es que no podemos formar a otros estudiantes, ya que tenemos dificultades para comunicarnos en un idioma que no es nuestra lengua nativa, y además tampoco somos expertas en enfermedades tropicales. Venimos a sacar trabajo pero, como residente, sobre todo vienes a aprender. Este proyecto te mide, te muestra si vas a ser capaz de tirar adelante, sintiéndote cómoda, tanto con sus luces y sus sombras. Participar aquí hace que te lleves una experiencia personal que te influye totalmente.

Maria: Sí que es un proyecto que, aunque cada una venimos por su propia razón, hay un montón de objetivos compartidos… todas venimos a aprender y a trabajar. 

Rasha: También vemos que aquí la esterilidad, el confort del paciente… muchas veces no es lo más importante. Hay los recursos que hay. Cuatro pacientes comparten una cama. Pero hay otras cosas que no tienen nada que ver con los recursos que no se tienen en cuenta. Por ejemplo los guantes estériles. Nosotras vimos al principio que no se usaban los guantes estériles, que existen en el hospital. En mi hospital no se hacen punciones lumbares sin guantes estériles, y es lo que hemos aplicado en Malaui. Y sí que veo que con estas pequeñas acciones transmitimos esa preocupación aquí. A veces también te vuelves más permisiva porque los recursos no te permiten ser más exigente. Aquí no se puede sedar porque no hay fármacos… y no puedes.

Raquel: Mi motivo principal es el de aprender a trabajar en un país en vías de desarrollo, conocer una nueva forma de trabajo y concretamente en la mejora del manejo del paciente pediátrico grave o de urgencias.

Beatriz: Vine porque siempre quise hacer algo de cooperación y esta es una oportunidad. Mi idea inicial no era pediatría, pero me está sorprendiendo para bien. Y creo que es algo que se tiene que hacer en la vida.

¿Qué diferencia hay entre cooperación y voluntariado?

Rasha y Maria: Voluntariado es gratuito, pero cooperación no. Por ejemplo, el personal que trabaja en Médicos Sin Fronteras, Cruz Roja, tienen una nómina. En este programa, venimos como residentes, dentro de un programa formativo de cuatro años y que te dejan hacer una rotación externa. Y nosotras decidimos hacer parte de nuestra formación aquí.

El principio de viabilidad de un proyecto de cooperación es que cuando tú te vayas, el proyecto siga adelante. Si el proyecto de cooperación depende de tí, eso no va a ningún lado. Este proyecto es especial porque vienes a trabajar de tú a tú, cobrando el sueldo de la residencia, desde nuestro país. Sentimos que estamos a la misma altura que nuestros compañeros malauitas. Vienes a trabajar en la estación pico de malaria. Ofreces mano de obra ahora que lo necesitan. Cuando marchemos habremos aportado nuestro trabajo, y esperamos algunos conocimientos. Pero no un plan desarrollado para que siga funcionando cuando no vengamos.

La gente del proyecto, tras 10 años de trayectoria, ve que la sanidad malauita evoluciona, y el hecho de que haya alguien trabajando codo con codo genera retroactividad. Vemos otros casos en que los consultants se sitúan en un puesto diferente, ya que generalmente no ven pacientes y sólo responden dudas. Pero nosotras ofrecemos nuestras manos, es decir, nuestro trabajo. Nos preocupamos por los pacientes porque son nuestra responsabilidad, y creemos que los médicos malauitas lo ven. Al no estar en una posición de superioridad, creemos se genera una cooperación dónde todas las partes aprenden.

Habladnos más del proyecto

Rasha: El proyecto lo montó una adjunta que es psiquiatra. Empezó ayudando a unas monjas misioneras. En una época de bonanza en las arcas aragonesas, había dinero para emprender multitud de proyectos. Sacaron una bolsa de trabajo de colaboración con Malaui. Ella quería montar una proyecto de psiquiatría, pero cuando llegó aquí vio que la psiquiatría aquí no era tan necesaria como la pediatría. Tras la crisis, el dinero se acabó, así que una manera de mantener el proyecto era usar a los residentes, ya que se pagan con su contrato de formación. También se venden calendarios que usan para comprar medicamentos. Hace unos años, nuestro proyecto era la única fuente de ceftriaxona en el hospital.

Al principio venían dos personas, un médico y una enfermera. Pero cada vez se ha ido sumando más gente. A las enfermeras que acompañan a los residentes de pediatría que no son a su vez residentes, se les paga el viaje y 500€ al mes, para los gastos en Malaui. Con eso te pagas básicamente el alojamiento y las comidas. Por el dinero obviamente no lo hacemos, porque aquí vas a gastar más dinero del que vas a ganar. Pero por supuesto, te llevas un gran beneficio personal y profesional. Como siempre que viajas, que siempre te compensa.

¿Cómo es vuestro día a día?

Raquel: Nuestro día empieza a las 6:30. Desayunamos juntas, y a las 7:15 vamos andando hasta el hospital, unos 45 minutos, vestidas de azul con el uniforme. Llegamos al hospital, dónde se realiza el pase de la mañana, donde se comentan los pacientes ingresados en la Unidad de Cuidados Intensivos Pediátricos (UCIP) y se explican las defunciones de la noche anterior. En el sistema español, se explican los ingresos en vez de las muertes. También se debate entre los compañeros cada defunción para mejorar el sistema de trabajo: cuál ha sido la causa de la muerte y qué se ha hecho para poder evitarla. Luego se hace una sesión formativa de actualización pediátrica para todo el staff. Posteriormente empieza el trabajo en la sala de urgencias. La sala de urgencias tiene unas 30 camas, de esas 30 camas, 3 son pacientes muy graves, y más o menos hay unos 3 pacientes por cama, junto a sus madres. Con los clinical officers coordinamos cuál es la zona de camas de cada una. Establecemos plan de acciones, trasladamos a pacientes… Y suele haber un adjunto con el que consultar las dudas de pacientes más complejos. Nuestra intención siempre es visitar a los pacientes con un estudiante de medicina malauita, para que ellos aprendan lo que puedan de nosotros, y que nos ayuden con el idioma, el chichewa. De 12:00 a 14:00 el ward se queda vacío, es la hora de la comida, excepto por nosotras que comemos en horario español, entre las 14:00 y las 15:00.

Otra cosa que intentamos es que las pruebas de laboratorio se lleven a cabo. En Malawi no existe la función de celador y no hay una persona determinada en transportar las pruebas realizadas al laboratorio, por lo que cada una lleva las pruebas de sus pacientes, porque de lo contrario se quedan olvidadas o perdidas en la sala de urgencias. En nuestro día a día también nos encontramos que no hay suficiente sangre en el banco de sangre para hacer transfusiones. Tienes que ir yendo a ver si hay sangre. Vas por la mañana, vas por la tarde, vas mañana… hasta que llegue sangre. Los niños tienen prioridad si su familia son donantes de sangre; y si no hay sangre cruzas los dedos para que el niño aguante hasta que haya sangre.

Y así es, hasta las 16:00, que entra el equipo de guardia, a los que se les comenta los pacientes más graves de la sala de urgencias.

Entonces llegamos a casa, muertas de hambre, en tuktuk, tras negociar el mismo precio que negociamos cada día. Comentamos que tal ha ido el día. A veces salvamos vidas, pero a veces no.

Rasha: Esto lo comentamos porque nosotras no estamos acostumbradas a que se nos mueran tantos niños. No estás acostumbrada a que se te muera un niño por una bronquitis. No te acostumbras nunca, pero conforme más lo ves lo sobrellevas algo mejor. Pero aún así...

María: Hoy, Rasha y yo, estábamos en cada cama con un paciente. Hemos oído que Raquel nos llamaba gritando. Eso significa que hay un niño parado. Una estaba haciendo el masaje, otra ventilando… esto no pasa en tu país. Los niños no llegan tan graves. En un hospital de ahí, un niño parado está monitorizado. Está con millones de cables, con adjuntos al lado… no tienes que reanimarlo tú. Aquí intentas reanimar, 20 minutos, no ha remontado, no conoces al paciente… has hecho todo lo que has podido, ves a la madre que está llorando, le das una palmada en la espalda, y vuelves a mirar a los otros pacientes con los que estabas. Esto no pasa en España. Aquí, tienes que abstraerte, porque tras intentar una reanimación, tienes un montón de trabajo más.

Hay semanas que tienes tres reanimaciones al día. Y no salen bien. Para que un niño se pare, tiene que estar muy enfermo. Y aquí no se intuban a los pacientes. Cuando un niño está parado, o respira por si solo, o tras un tiempo tienes que parar. Y parar significa que el corazón le late, pero como nadie puede estar dando insuflaciones, respirando por él 24 horas al día, la opción es dejar de asistirlo. El niño está vivo, pero como no se puede intubar y nadie va a quedarse toda la vida ventilando, el niño va a morir.

María: La experiencia en el hospital no son las condiciones. El primer día te impacta, pero lo superas. La madre está comiendo al lado mientras la otra está durmiendo y entre ellas se despiertan… cero manías. Son las condiciones de aquí, no hay más recursos. Esto en Barcelona o Zaragoza es impensable. Las madres colaboran mucho y a eso te acostumbras muy rápido. Pero lo de que se te mueran los niños por cosas que en tu país no se morirían… porque no lo quieres pensar, pero…

Raquel: de mis últimos días, tengo dos recuerdos felices y dos que no. Uno de los felices está relacionado con un niño muy grave con malaria cerebral que estaba convulsionando constantemente. Con la madre no nos entendíamos, porque ella hablaba chichewa y yo inglés. Le expliqué como pude que si el niño convulsionaba, me avisara. Y eso hizo: ella me avisaba siempre que convulsionaba. Pasaban los días, ella me iba avisando… y un día el niño desapareció. Eso significa que o ha mejorado y lo han trasladado o que ha fallecido. Al cabo de los días, la madre vino a despedirse con su niño en el jitenji, y el niño mirándome, normal, totalmente recuperado, ¡No podía creerlo! Ese día fue increíble.

Rasha: Las madres, además, se quedan con tu nombre, te dicen que se van a casa… realmente ves el agradecimiento. Es lo mejor de la profesión. Que te reconozcan el trabajo es lo mejor. Además, ver una recuperación de una malaria cerebral, en la que el paciente está prácticamente en coma, y ver cómo prácticamente se recupera completamente es increíble. Las madres te ven, te sonríen, no saben decirte nada pero te señalan al niño alegres, como diciendo “¡mira cómo está!”

¿Qué diferencia hay entre un hospital de Cataluña y uno de Malaui?

María: Lo evidente es que los recursos no son los mismos. Es innegable. Pero la diferencia que más te llama la atención es la enfermedad en sí. Que los niños estén enfermos porque no han comido es difícil de aceptar. Que la malnutrición sea la principal causa de muerte es increíble. Claro, realmente es la malaria, pero la malaria no se pasa igual si pesas 30 kilos que si pesas 15. Y también impacta que aquí se le hace la prueba del sida a todos los niños que entran al ward.

Rasha: También me parece increíble el personal. A veces decimos que no hay problemas de personal, porque hay bastantes clinical officers, que es un rol que en España no existe. Son personas que sólo estudian 3 años, pero pueden ejercer como médicos. Son los que prácticamente llevan el hospital. Como son un rol que sólo existe en Malaui, ellos no se pueden marchar a otros países a trabajar, cosa que sí que hacen los estudiantes de medicina. Lo que pasa es que los technical officers no se mueven tanto como lo hacemos nosotras. Nosotras vemos un niño con hemoglobina a 3, y te disparas a buscar la sangre para hacer la transfusión. Pero ellos no, lo dejan apuntado y esperan a que se haga. También tenemos que pensar en lo que cobran y las horas que le echan. Les pagan 4 duros, y hacer así el trabajo es una forma de sobrevivir al estrés. Hay 400 niños ingresados y sólo hay 4 technical officers por la noche. Son unos volúmenes de pacientes enormes para tan poco personal… y desde luego puedo entender que si no te pagan bien, te vayas a otro país. ¿Por qué este niño se ha muerto esta noche? Pues porque sólo había una persona en el ward, y si no lo ve porque la madre no lo avisa, no puede hacer nada. A veces es la desidia de la gente, pero también hay que entender la situación en la que se encuentran los médicos malauís. 100 niños por médico, niños que no son fáciles, muy y muy graves. Son los mismos que también tienen que atender a la UCI. Son unas cantidades de trabajo muy salvajes.

Raquel: Otra cosa: Aquí, los niños llegan muy, muy tarde. Antes de venir al hospital, han ido al curandero, y han estado ahí un par de semanas. Y como viven a tantos kilómetros del hospital y el transporte es muy costoso para las familias, cuando llegan muchas veces ya es demasiado tarde.

¿Qué es lo que más os ha sorprendido?

Raquel: Las muertes. Ver morir a tantos niños en un período de tiempo tan corto. Hacer tantas reanimaciones al día. Era algo que era impensable. Por suerte, gracias a la cooperación éstas han disminuido más de la mitad y ahora se sitúan en el 3% cada mes.

María: las madres. Las madres no son nada demandantes, son muy conformistas. En España la madre que tiene a su hijo con un poco de fiebre no te deja en paz. Aquí, a lo mejor es por cómo es la vida, pero no te avisan. Al principio crees que es pasotismo. Pero es que no lo ven, no entienden lo que está pasando. Y seguro que no es que no les importe, porque cuando el niño muere, pasan horas llorando en el pasillo. Dejan el kitenge encima del niño, tapándolo, y ya está. En España las madres se acercan al niño, le cogen la mano, le cierran los ojos. Aquí, se apartan, se marchan al pasillo y chillan, lloran, cantan, rezan…

Rasha: a mi también me ha llamado la atención que la gente es muy alegre. En España el ambiente del hospital es un poco lúgubre. Aquí, las madres se ríen un montón con nosotras. Cuando nos oyen hablar en chichewa se ríen a corrillos, sonríen… cuando el niño nos ve que somos blancas se pone a llorar, y ellas a reír… con todo el ambiente que hay, hay espacio para la sonrisa. En España tienes a los niños entre algodones, y aquí está en el patio con la vía jugando… También hay mucho sentimiento de comunidad. Madres cogiendo al niño de otra para calmarlo, technical officers dándole un mensaje a una madre para se lo diga a la otra que en ese momento no está, padres que saben inglés que traducen lo que les dices a chichewa… Entre ellas se ayudan.

María: En Malaui, si el niño tiene que hacer una radiografía, sin problema: la madre coge al niño, y vamos a hacer la radiografía. O ir a ver al dermatólogo: nos echamos el niño a la espalda, y a ver al dermatólogo. En Barcelona, el dermatólogo iría a ver al niño. Otro tema es el de los jarabes: en Barcelona, hasta los 8 años todo tiene que ser en jarabe, porque que un niño tome una pastilla puede generar un trauma. Aquí da igual, si un niño tiene que tomar una pastilla, o la madre lo obliga, o se tritura a golpes…

Rasha: …he visto a niños de 3 meses tragar pastillas!

María: ¿y que se sature el hospital porque no hay camas? ¿Cómo que no hay camas? ¡Yo veo camas!

Raquel: ¿y el oxígeno compartido?

Rasha: ¿y el niño que lleva un mes en la colchoneta, que la madre lleva un mes ahí con él, ayudándolo a comer, sin quejarse…? Y ahí siguen, todos los días, dándole de comer por la sonda. Las madres tienen una paciencia infinita. Son supervivientes. Y ellas viven sentadas en un banco del hospital, o durmiendo debajo de la cama. Es increíble.

María: de hecho, he normalizado muchas cosas que ahora me parecen increíbles que se hagan en el primer mundo.

¿Y cómo impacta la burocracia en España?

En España el papeleo te quita un montón de tiempo, pero aquí, cuando ves un niño que lleva un montón de días en el ward, al que todo el mundo le ha ido dejando notas a mano en un papel gastado... es imposible entender qué se le ha hecho y qué se le tiene que hacer. Y eso significa que lo que se le tiene que hacer, no se le acabará haciendo.

¿Cómo creéis que evolucionará el sistema sanitario en Malauita en los próximos años?

Raquel: es una pena que el sistema sanitario público dependa tanto de cooperación internacional, pero el problema es que el sistema no invierte en el sistema sanitario. El estado pierde mucho personal cualificado porque no pagan lo suficiente, ni a enfermeras ni a médicos. ¿Las cosas van a mejorar? Sí, probablemente, pero es una lástima que tenga que ser gracias a los proyectos de cooperación internacionales.

María: estamos acostumbrados a que en nuestro país, la sanidad es un derecho, el hospital no se le niega a nadie. A mi me da la sensación de que en Malaui, conforme la gente vaya tomando más poder económico, la sanidad se va a volver privada.

Rasha: lo que veo es que la gente tiene que tomar conciencia de que la sanidad es un derecho. Que llegue la idea de que se puede cambiar lo que hay, plantándose, exigiendo unos profesionales que trabajen mejor. Y que de rebote, los profesionales pidan mejores condiciones laborales, presionando al gobierno. Así creo yo que se consiguió que el estado proporcionara ceftriaxona, que antes sólo venía de los proyectos de colaboración.

¿Cómo afecta el VIH a vuestro día a día?

Raquel: No nos afecta. Tratamos a todos los niños igual. Se intenta no estigmatizar a los pacientes y no se suele mencionar la palabra VIH o SIDA, sino seropositivo o seroreactivo.

María: Nos afecta cero, no lo veo como una amenaza para mi día a día.

Rasha: A mi me da más miedo la tuberculosis, porque los niños te tosen en la cara… pero pienso que cuando llegue a España ya me lo miraré. Como a todos los niños se les hace la prueba del VIH y se les pone un sello, ya sabes qué niños lo tienen y cuáles no, así que puedes estar tranquila si hay algún percance.

Raquel: Lo que sí vemos es que hay un poco de estigma en la población. Para referirnos a los niños, decimos que es un niño de Baylor, ya que Baylor es el proyecto que se encarga especialmente de los niños VIH positivos. Se estima que el 14% de la población adulta tiene VIH, pero estamos seguras de que es un valor infravalorado. La gente no se hace la prueba. Hay educación sexual y se regalan preservativos en las escuelas, pero poca gente los usa.

¿El gobierno tiene dinero para tomar medidas?

María: Sí. Eso te lo dicen todos los malauitas. Hay mucha corrupción. Por ejemplo, hoy mismo, volviendo del trabajo, le hemos preguntado al taxista por qué le daba dinero a un hombre de la calle, y nos ha dicho que se lo daba porque estaba haciendo una buena labor. Ese hombre estaba arreglando el asfalto, y eso lo paga la gente, el pueblo. Cuando le pregunté que por qué no lo pagaba el gobierno, se rió, cómo diciendo ¿pero tú dónde has nacido? Malaui tiene recursos. Como no tiene oro o diamantes, el mundo occidental no ha fijado sus ojos en Malaui, pero Malaui tiene recursos.

¿Qué recuerdo os llevaréis de Malaui?

Rasha: las sonrisas, la alegría de la gente. Las sonrisas tan grandes de los niños. Sobretodo, mujeres y niños. Los hombres son más reservados... pero es que estas sonrisas sólo las he visto aquí.

María: y es que todo tiene color. Las telas… y también me llevo la experiencia de las seis que hemos estado aquí. En Malaui hemos llorado juntas, hemos viajado juntas, lo hemos vivido todo juntas. Siempre buscamos el momento de estar las seis y hablar del día, conocernos más… Es innegable que nos ha tocado un muy buen grupo, desde el primer día ha ido rodado, y mira que todo el mundo es de su madre, pero ha sido genial desde que nos conocimos. Sé que es una respuesta super típica, pero es que es verdad.

También estamos hasta los cojones de que nos intenten timar en cada esquina. Vale que somos blancas, somos super afortunadas y no podemos comparar con las oportunidades que tienen aquí. Me timarás con los precios de los aguacates y no pasa nada, pero con los precios de cosas turísticas, me intentas meter unos palos…

Raquel: Estoy totalmente de acuerdo con ellas y añadiría el jitenje y su simbología. El pañuelo con el que llevas al niño a la espalda, que le hace de sábana, con el que lo limpias… y que también se convierte en el féretro del niño. Es como un ciclo.

María: hoy lo he visto. Una madre, al ver al niño muerto, se ha quitado el kitenge, lo ha tirado encima del niño, y se ha ido. Lo ha dejado ahí para que alguien envolviera al niño.

Rasha: la sensación en general es muy buena. Además los recuerdos malos los va borrando el cerebro que es muy sabio.

Raquel: ya, y los momentos malos son sensaciones más de rabia que de tristeza. El día a día nos agota mucho más por la barrera idiomática…

María: y vamos super cansadas. Con el technical officer hablamos en inglés, con las madres con signos… y no tengo ni idea de qué es lo que le está pasando al niño. Es súper agotador. En casa, a las 22:00, todos estamos en la cama. Nunca había dormido tanto, y nunca me había sentido tan cansada.

Raquel: A nivel laboral, me quedo con el recuerdo del magnífico personal con el que hemos coincidido y convivido, con saber gestionar momentos de estrés, momentos en los que no me puedo comunicar, buscar soluciones… Una experiencia inolvidable y ¡Ah! En Malaui hemos comido los mejores aguacates del mundo. ¡Quiero que esto conste en la entrevista!

Lusaka, Zambia

Cómo ir de Zambia a Tanzania en tren

Si estás pensando en ir por tierra de Zambia a Tanzania o viceversa, Tazara es la compañía de trenes.
Nosotros fuimos de Kapiri Mposhi, un pequeño pueblo a 3 horas en bus desde Lusaka, hasta Dar es Salaam. La capital de Tanzania.

Tazara Train en la estación de Kapiri Mposhi

Primero de todo, compra el billete del tren en Tazara House. Hemos marcado en Google Maps la ubicación de la empresa ferroviaria en Lusaka, así te facilitamos que puedas ir a reservar los billetes con tiempo. Nosotros fuimos un día antes, pero es mejor ir con más antelación ya que las plazas de primera clase se agotan pronto. Nuestro plan era el de comprar cuatro plazas en un camarote de primera clase, para poder estar solos. Pero como fuimos demasiado justos, ya se habían terminado, así que tuvimos que comprar seis camas de segunda clase para tener todo el camarote. La opción en primera clase sale más barato, porque hay menos camas por camarote. Además, los camarotes de primera clase son más anchos y tienen la cama más mullidita. Cómo vas a pasar unas 50 horas dentro del tren, cuánto más cómodo pueda ser el viaje, mejor. ¡Así que reserva el tren con más tiempo que nosotros! Estos son los precios en kwachas y estos son los precios en shillings.

El tren no sale desde Lusaka, la capital, sino desde Kapiri Mposhi. Para llegar a Kapiri Mposhi tienes que coger un autocar en la estación de Inter-City. Hay muchas compañías de autocar en Zambia, y nosotros hemos utilizado estas dos: Power Tools y Mazhandu. Fue por recomendación de locales que conocimos y la verdad que tienen los autobuses más cómodos. Eso sí, ármate de paciencia ya que aunque sean cómodos, las carreteras en Zambia están bastante mal. Los trayectos son muy largos, y aquí los autocares no tienen aire acondicionado. Vas a sudar.

Si te hemos convencido en ir en tren, aquí te dejamos un vídeo para que te hagas una idea de nuestras 51 horas de trayecto. Suena a mucho, pero fue un trayecto divertido.

Dar es-Salam, Tanzania

Los saludos en suajili

¡Buenas, queridísimos lectores! Ya llevamos nuestra primera semanita en Tanzania. Llegamos en tren desde Zambia, estuvimos una noche en Dar es-Salaam, y al día siguiente nos fuimos a Zanzíbar. Pasamos ahí cinco días bastante estupendos, y volvimos a Dar es-Salaam.

Y en Zanzíbar nos encontramos con una amiga de la infancia de Anna, Anna. Para diferenciarla de Anna, usaremos sus apellidos, así que la llamaremos Anna M. Así no la confundiremos con Anna M.

Anna M. es guía. Guía de trekkings, de safaris... y como nos comentó tan rápido cómo le preguntamos cuántos idiomas habla, le encantan las lenguas. Durante el demasiado poco tiempo que compartimos en Stone Town, la vimos hablar suajili con una fluídez propia de un nativo. Era la bomba. Ella, como nosotros, es blanca, y cuando los locales de Stone Town le decían cualquier cosa y ella contestaba con un perfecto suajili, veías que las caras cambiaban. Y como nos gustaron esas caras, nos interesamos un montón en aprender suajili.

A diferencia de Malaui y Zambia, dónde los locales se reservan el chichewa y el nyanja para ellos mismos, en Tanzania les encanta que aprendas su idioma. El suajili es una lengua franca, y eso significa que es como la lengua estándard para comunicarse entre personas que tienen otros idiomas como nativos. Según wikipedia, lo hablan unos 80 millones de personas, pero sólo un 2% la consideran su lengua materna. ¿Y qué deducimos de que sea una lengua franca? Pues que debe ser un idioma relativamente fácil.

Señora que le pidió a Roc sacarse una foto con él
Lo primero que vimos en Tanzania fue que la gente nos hablaba mucho por la calle. Nos decían cosas, y no era para vendernos nada. Al principio no lo entendimos. Jambo! Mambo! Poa! Pero Anna M. nos lo explicó: las conversaciones empiezan por "¿que tal?", y deben seguir por "bien". Lo que pasa es que hay un montón de maneras de decir el "¿que tal?", y a cada una de ellas le corresponde una manera de decir "bien". Y no, no puedes decir que no estás bien. Suponemos que el idioma lo contempla, pero no es algo que hayamos visto nunca. Así que hablar por la calle es como un canturrele, todo el mundo dice lo mismo.

Además, a diferencia de Zambia y Malaui dónde les rempampimfla bastante si sabes su idioma o no, en Tanzania les encanta que sepas diferentes salutaciones y sus respuestas. Hoy mismo, en una tienda Vodacom, nos hemos querido marcar el puntazo de que nos sabíamos algunas de ellas, y al ver que no íbamos más allá, nos ha dicho claramente "¿a partir de ahí os liáis, eh?". Es genial.

Así que si venís a Tanzania, aprenderos esta lista de preguntas y respuestas. Veréis que la entonación de pregunta no es como la de España, sino que lo entonan como si fuera una afirmación normal y corriente... pero lo importante es lo que digáis, no tanto cómo lo entonéis. Así que a echar codos, y a estudiar esta lista de preguntas y respuestas. Si lo hacéis, se os abrirán las puertas a caras felices y en general, muy buen rollito.

Jambo ➜ Jambo
Mambo ➜ Poa
Habari ➜ Mzuri
Upo ➜ Nipo
Shikamoo ➜ Marahaba (esta sólo se usa entre gente mayor)
Mzima ➜ Mzima
Kwema ➜ Kwema
Hujambo ➜ Sijambo (entre tú y yo)
Hamjambo ➜ Hatujambo (entre vosotros y nosotros)
Hawajambo ➜ Hawajambo (entre ellos)
Hajambo ➜ Hajambo (entre chicos a chicas)

Y os regalamos otro saludo y respuesta para hacerle a los maasai, en su propio idioma. Vimos a Anna M. diciéndoselo a una maasai, y se pusieron a reír al instante. ¡Genial!

Keyá ➜ Sidai

Ahora, a la calle, ¡y a hacer amigos! Nosotros vamos a estudiarnos un poco la lista, que de momento no pasamos del 'Mambo Poa' y el 'Habari Mzuri'.

¡Ah! también hemos descubierto que el típico 'Hakuna Matata' que nos dicen todo el rato por la calle proviene de Kenia. En Tanzania dicen 'Hakuna Shida' pero en los lugares turísticos te dirán 'Hakuna Matata' porque saben que has visto The Lion King. Ningún problema debe hacerte sufrir... Lo más fácil es, saber decir... ¡Hakuna Matata!

Para que flipéis, aquí os ponemos un video de Anna M. intentando vender un billete de 5.000 shillings con forma de corazón por 10.000 shillings. Es nuestra emprendedora favorita. No lo consiguió, ¡pero mirad cómo suena!


¡Oh! ¡Y feliz día internacional de la mujer! En pantalón corto en un país musulmán.

Cabo Maclear, Malaui

Cape Maclear, lo mejor de Malawi

Cape Maclear es un lugar precioso. Donde nos ha hecho un calor infernal y nos ha llovido a mares. Hemos comido buenísimo y hemos dormido en la peor cama del universo. Si te hemos convencido y estás pensando en ir a Malaui, pásate por esta zona.
Nosotros cogimos un taxi desde Zomba hasta Monkey Bay. Nos costó 24.000 kwachas, a repartir entre tres. Es un muy buen precio en Malawi. Fueron 3 horas, lo que en minibús pueden ser mínimo 6. Pasamos dos noches en este hotel bonitísimo justo delante del lago donde la comida estaba increíble, aunque un pelín cara en comparación al resto del país.

Bahía de Cape Maclear
Niños bañándose en el lago Malawi

Luego contratamos un taxi por 6.000 kwachas hasta Cape Maclear, y allí pasamos una fatal noche en este hotel, en booking tiene muy buena puntuación y muy buenas fotos pero no os engañéis. La cama es infernal, está hecha por Satán. Nosotros nos fuimos por patas a Mgoza Lodge. Muchísimo más cómodo, amplísimo y con una comida increíble. Donde además, ¡nos enseñaron a jugar al Bao!

Los mejores curries de todo Malawi, en Mgoza Lodge
Tormentón en Thumbi view lodge

Es poco conocido, pero en Cape Maclear hay una reserva natural. Puedes llegar andando a lo largo de la playa. Habíamos leído que era muy bonito y aún así nos sorprendió. Os super recomendamos que hagáis nuestra ruta en Wikiloc de Mount Nkhunguni. Una pasada.

Vistas de la bahía de Cape Maclear desde Mount Nkhunguni

Os dejamos con un montón de fotos para que os pique el gusanillo y queráis venir.

Vistas de la bahía un poquitín más arriba
Vistas a la bahía aún már arriba y medio escondido
Punto más alto con vistas a la bahía Mount Nkhunguni
Empieza el camino entre arbustos
Más arbusos y niebla
Roc pasando por el caminito más difícil del universo
Anna en la no cima de Mount Nkhunguni, la cima estaba entre rocas
Roc en la cima, aunque no lo parezca...