Yangshuo, Guilin, Guangxi, China

China en 27 días de mochileo

Esta es la segunda ruta del blog que vamos a escribir día a día. La mayoría de rutas las escribimos cuando ya hemos marchado del país, pero en China nos están pasando tantas cosas cada día, que si no las escribimos, las vamos a olvidar. Así que vamos a hacer los deberes, que China es una aventura.

¡El país de las montañas de Son Goku!
Antes de comenzar: si vas a ir a China y no te has leído nuestra guía, corres un grave peligro. Así que clica este enlace para darle un vistazo, estúdiate un poco lo que te puede pasar por estos lares amarillos, vuelve aquí, y sigue con la ruta. Ahora sí, ¡al lío!


Shenzhen. 1 día.

Tras cruzar la frontera de Hong Kong a China, todo cambió: la gente dejó de entendernos, Google Maps ya no funcionaba, por alguna razón la ruta de metro de la frontera a nuestro hotel desapareció, y nada estaba escrito en nuestro alfabeto. Tras ocho meses de viaje diario, fue la primera vez que se nos vino el mundo un poco encima.

¡Ya estamos en China!

Las únicas tareas que teníamos en Shenzhen eran comprar una SIM china y reservar un tren dirección Yangzuo. Lo de la SIM fue fácil: en las mismas instalaciones de la frontera encontramos una tienda de China Unicom que nos ofreció, por unos 200¥, unos 70 gigas de datos. Una burrada. Pero lo de reservar el tren...

Fuimos a la estación de al lado de la frontera. Nos dijeron que fuéramos a la de 200 metros más a la izquierda. Empezamos una cola. Pedimos ayuda a un chico. Nos habló en chino. Pedimos ayuda a una chica. Nos miró, marchó corriendo unos metros, y volvió señalándonos las máquinas de tickets. Nos acercamos a una máquina de tickets, y como veíamos de lejos, sólo estaba en chino. Tocamos botones. Pedimos ayuda a una señora que está sentada. Habla muy muy poco inglés. Otra señora se nos cruza, pregunta si puede ayudarnos en inglés, le decimos que sí, y nos acaba diciendo que hagamos cualquier cola de la estación, que nos ayudarían, y si no sabían inglés, que alguien traduciría. Hacemos una cola de media hora mientras se nos cuela un montón de gente. Nos atienden y nos dicen que esa cola no era, que hiciéramos la cola 8. Hacemos la cola 8, y una señora con un megáfono le echa la bronca a un señor que ha tirado una colilla al suelo. Nos atiende la señora de la 8, y nos dice que no hay trenes, pero que podemos comprar dos trenes de alta velocidad que nos llevarán a Guilin, que está al lado de Yangshuo. Decimos que sí, pagamos unos 500¥, y marchamos. ¡Uf, que llegadita a China!

Vamos en busca de un tren, y nos encontramos una cola enorme. Esta vez, pasamos de hacer la cola, nos atamos las mochilas un poco más fuerte, y decidimos andar unos 50 minutillos hasta el hotel, llamado Colour Hotel. Por cierto, bastante recomendado, cerca de una zona comercial bastante chula y tranquila, sobretodo acostumbrados a las de Hong Kong. Encontrar un sitio donde cenar no fue tan fácil, pero es que en China nunca lo es.

Anna y su mochilita en la zona comercial de Shenzhen

Al día siguiente, tomamos el metro en la estación Shaibu, nos apeamos en Futian, que hace transbordo con la estación de tren de alta velocidad. Y tras desayunar comida basura comprada en la estación, nos subimos al tren que nos llevará a

Cantón. 0 días.

pero sólo estaremos ahí unas horas para tomar el tren hacia

Guilin. 2 días.

y llegamos a lo que llaman Guilinxi, que es la estación Guilin Norte. Xi, en mandarín, significa norte, así que Guilinxi, significa Guilin Norte. Apúntatelo porque si no, no sabrás a qué estación llegarás...

Alucinando con lo enorme que son las estaciones de trenes de alta velocidad

Desde la nuevísima estación de tren de Guilin Norte, tomamos el autobús 22 y nos dejó al lado de nuestro hostel. Ultrarecomendadísimo: Ease Hostel. Franziskaner a 15¥ y cama súper cómoda. ¿Importa algo más?

En Guilin empezamos a descubrir el turismo chino: muchas actividades dirigidas a un turismo muy masificado. Sí: los chinos viajan mucho y hacen muchísimo turismo local. Leemos unos folletos informativos que había en el hostel, y decidimos ir a las Reed Flute Caves, unas cuevas que dicen que son muy chulas y que se puede llegar en autobús tras andar unos minutos por Guilin. Nos anima la idea, y al día siguiente, ¡allá vamos!

Anna en medio de la oscuridad de las Reed Flute Caves

Primer choque cultural: ¿el autobús sólo vale 1¥/p? Segundo impacto cultural: ¿la entrada a las cuevas vale 100¥/p? Tercer impacto cultural: ¿Y no incluye el teleférico? Cuarto y último impacto cultural: ¿y hemos subido más rápido andando que los del teleférico? ¿Really?

Las cuevas fueron las más bonitas que hemos visto nunca, pero el problema es que estaba llena de grupos de turistas chinos, guiados por guías chinos que hablaban en chino y usaban megáfonos. ¡Sí amigos, así es visitar a Mamá Naturaleza en China! Tras dar unas vueltas por la cueva, llegamos a una zona que sólo te dejaban pasar si pagabas 10¥/p más, y que llevaba a una zona dónde habían tortugas. Triste sorpresa fue que las tortugas estaban encima de una mesa o malviviendo en un estanque artificial mínimo, construido dentro de la cueva. Fatal para la tortuga, fatal para la cueva, y así es China.

Una tortuga viva en medio de todos los souvenirs. Chinos.

Por la tarde, tras perdernos por la ciudad en busca de una "dicen que no te la puedes perder" roca con forma de elefante, un señor que hablaba inglés nos guió hasta la famosa roca. No es para tanto + se puede ver sin pagar = no paguéis los 75¥/p del ticket. Después nos enseñó la tienda de té de su hermana, nos hizo dos tés buenísimos, nos los intentó vender, y tras contarle el rollo de que no tenemos casa, sino dos mochilas que intentamos que sean pequeñas, nos acompañó hasta dos sitios más, y se despidió muy rápido. No sabemos si se despidió muy seco porque no habíamos comprado nada, o porque los Chinos se despiden así... pero estuvimos casi una hora con un chino que hablaba inglés muy bien. Bye.

Perdernos por Guillin y encontrarnos con las pagodas del Sol y la Luna en el lago Shan Hu

Al día siguiente, nos subimos a un bus por 2¥/p que nos lleva a Guilin South Bus Station, y nos subimos a un autocar por 20¥/p que nos deja en

Yangshuo. 4 días.

pero por supuesto, nos deja en las afueras, así que tenemos que andar un buen trozo, y subirnos al autobús 603, que es de los que vale 1¥/p. Y andamos los últimos 300 metros, y llegamos a la también recomendadísima Yangshuo Sudder Street Guesthouse. ¡Cama cómoda, muy bien ambiente, y piscina por 19€ la noche!

Nuestro nuevo hostel, demasiado barato para tanta belleza

Como son las tantas, decidimos apalancarnos un rato, y tras ese rato, decidimos salir a dar una vuelta en bici. Y tras desatar las bicis, conocemos a Aida y Cori, nuestras nuevas mejores amigas catalanas en China. Así que volvemos a atar las bicis, y nos vamos a dar una vuelta con ellas por el pueblo. Y cenar, y se nos hace tarde... y dormimos poco, y al día siguiente quedamos con ellas a las 8. Qué temprano.

Anna con Aida y Cori, nuestras nuevas amigas catalanas

Tras desayunar un poco psé, decidimos que iremos con nuestras amigas y unos nuevos amigos alemanes a XingPing, un pueblo cerca de Yangshuo. A lo mejor has oído hablar de toda esta zona: estas montañas son las que aparecen en Bola de Drac, y también son las montañas que aparecen en los billetes de 20¥. Cada pareja se sube a una moto-taxi con parasol, y luego a un autocar que por 10¥ nos deja en XingPing.

¿Qué pasó en XingPing? Pues que todo el panorama es fantástico, rodeado de las montañas de Son Goku, pero la única actividad que ofrece la oficina de turismo es ir en un kayak de bambú por el río Li, y la cosa parece cara y sobretodo, masificada. Así que decidimos andar en busca de una ruta por el norte del pueblo, y no la encontramos. Y así hemos pasado la mañana, de risas con los chinos, que en esta zona están de vacaciones, y todo el mundo está de super buen humor.

Justo en este punto de Xing Ping se ve el paisaje que aparece en los billetes de 20 yuanes

Por la tarde, tras recuperar energías, encontramos una montañita al lado del pueblo llamada Laozhai Hill, con unas vistas preciosas a cambio de muy poco desafío. Además, la subimos con Meaty, una perra que encontramos atada en un restaurante, y tras preguntarle a su ama que si nos dejaba subirla al monte, nos dijo que sí. ¿Que no te lo crees? ¡Sigue esta ruta en wikiloc y mira las fotos!

Anna junto a Meaty, la bebita de tres meses que nos llevamos a subir la montaña
Las espectaculares vistas de las montañas de Goku
Roc en la cima de Laozhai Hill con su sombrero de segunda mano comprado a una señora que andaba por allí

Por la noche, cuando fuimos a buscar las bicicletas para dar una vuelta por el barrio, conocimos a otra pareja: Alba y Omar. Durante la cena, nos contaron qué habían vivido en China, y en ellos encontramos la inspiración para escribir el post sobre los timos en el mundo.

Cenando en un restaurante indio con Alba y Omar, nuestros nuevos amigos catalanes
Al día siguiente, Anna enfermó un pelín y sólo visitamos Moon Hill. Alquilamos una moto eléctrica ya que esta colina se encuentra a unos kilómetros de Yangshuo. Escaleras y más escaleras y en unos cuarenta y cinco minutos estábamos en la cima.

Ahora ya sabéis porqué se llama colina de la Luna

Y al día siguiente... ¡empieza la aventura! Ir de Yangshuo a Zhangjiajie es un percal. Tienes que ir de tu hotel a la estación de bus de Yangshuo. De ahí, subirte a un autocar hacia Guilin. Al llegar, subirte al autobús K99 dirección Guilin Train Station, o si vas con prisas como nosotros, pagar un taxi (40¥?), ir en tren de alta velocidad hasta Changsha South, y de ahí, subirte a un autocar de Changsha a Zhangjiajie. Salimos del hotel de Yangshuo a las 8:30 de la mañana, y llegamos al de Zhangjiajie a las 23:00. Casi 15 horitas de viaje.

Aquí solo llevábamos 3 horitas de viaje, ¡que alegría todo...!


Zhangjiajie. 3 días.

De Zhangjiajie esperábamos un pueblecito, y nos encontramos una ciudad llena de tiendas y rascacielos.

Anna es famosa en China: todo el mundo quiere fotos con ella

En Zhangjiajie hay tres cosas a hacer: subir a la montaña de Tianmen, ir al Parque Natural de Zhangjiajie, y cruzar el puente de cristal más grande del mundo. Como estamos aburridos de ir a sitios más grandes, altos, anchos y peligrosos del mundo, fuimos a la naturaleza: a Tianmen, y al Parque Natural. Por cierto, si habéis visto otros blogs o guías de viaje, sí; el Parque Natural es el de los pilones de la película Avatar.

El primer día libre que tuvimos, decidimos ir a dar una vuelta por el pueblo. Nos pensábamos que sería una cucada tradicional china, pero no. Centros comerciales tipo Corte Inglés pero en chino, con marcas originales muy conocidas como Balenclaca, FF-White, The pimp panther... Y la oferta gastronómica de la ciudad tampoco es para tirar cohetes. Nos gustó mucho comer en restaurantes tradicionales, pero si vas a venir a Zhangjiajie, vete a la montaña y pasa de la ciudad.

Escaneando las cartas escritas en chino mandarín con la app WeChat para traducirlo al inglés
Nos pedimos nuestro plato favorito, revuelto de huevos con tomate, y una sopa de tofu


El segundo día, ahora sí, subimos a la montaña de Tianmen. La entrada vale 262¥, unos 33€, pero si te gusta la naturaleza, vale la pena. Es un poco Port Aventura, muy muy turístico, como todo en China... pero viajar por aquí es así. Nos lo montamos para que la entrada la comprara el equipo de nuestro hotel, y nos explicaron cómo va la cosa. Te resumimos: hay dos tipos de entrada, la A y la B. En la A, subes en teleférico, y vuelves bajando 7 pisos de escaleras mecánicas + 999 peldaños muy pequeñitos + autocar hasta la base del teleférico. Y en la B, al revés: autocar + subes las 999 escaleras de peldaños pequeños + 7 pisos de escaleras mecánicas. Cuando volvíamos, creemos que vimos que si subes y bajas por escaleras, la entrada vale sólo unos 60¥, pero si te gusta esta opción, pregunta en el hotel, que a lo mejor es para estudiantes, locales, o cosas así.

Flipad con el acantilado que hay detrás de Anna
Y esta es la zona de pasarela de cristal, que pena que no es muy nítida...
Parece que empieza a hacer fresco en Tianmen
Esta es la escalera más empinada que hemos bajado en toda nuestra vida

Si quieres ver nuestro paseíto por Tianmen Mountain y las fotos que hicimos, aquí tienes nuestra ruta de Wikiloc. Y mientras no lo hemos subido a Youtube, no dejes de ver el señor que camina agachado en una de las pasarelas de cristal que hay en la montaña, que es genial.

Al bajar las escaleras te encuentras con esta preciosa vista a la Cueva del Cielo


Wulingyuan. 5 días.

¿Cómo ir de la ciudad de Zhangjiajie al Parque Natural de Zhangjiajie? Puedes hacerlo en autocar si sólo vas a visitar el Parque un día, pero si quieres ir varios, lo mejor es que hagas como nosotros: busca un hotel en Wulingyuan, cerca de la entrada al Parque, y ya lo tienes. Estas líneas las escribimos desde el Zhangjiajie Walishanfang Guest House, y te lo recomendamos al 100%. Es el segundo hotel en el que estamos en Walingyuan, y del primero marchamos corriendo... Por cierto, el primero es el 1984 Youth no se qué. No vayas.

Vamos a lo importante: el Parque Natural es precioso, y hasta ahora, es lo que más nos ha gustado de China. Como Roc es daltónico, cuando ve verde intenso, se enamora, y en este Parque encontrarás verdes de todas las tonalidades. Cosas importantes: la entrada vale 248¥, unos 31€, es válida para 4 días seguidos, y sólo incluye los autocares del propio parque: del pueblo al parque, algunos por dentro del parque... Tristemente, no incluye los funiculares ni el ascensor que necesitarás para ir de abajo de las montañas hasta arriba, que son entre 500 metros y 1.000 metros de desnivel. Los funiculares y el ascensor valen 74¥/p por viaje. Si quieres subir y bajar, adivina: el doble.

Lo bonito de bajar en funicular son estas increíbles vistas

- ¡Visitaremos el parque sin pagar funiculares ni ascensor! - pensaron incrédulos. El primer día bajamos en funicular porque teníamos miedo de las agujetas del siguiente día, y el segundo día subimos en ascensor porque aprendimos que con bajar andando ya es suficiente.

Que lástima que en la foto no se aprecia lo bonito que es este mar de pilares 

El parque da para todos los días que quieras o puedas estar. Es enorme, y tendrás que dedicarle media horita a estudiar el mapa y algún rato a pedirle ayuda al recepcionista de tu hotel para que te explique un poco las zonas del parque. Como te queremos ayudar, también te pasamos nuestras rutas, por si te las quieres copiar.

El paisaje que vas a vivir en el parque 

Primer día: subida a la montaña Tianzi por escaleras + mirador de Shantang Gulf + mirador de Arranjing Battles + bajar en funicular
Segundo día: subir a la zona turística en ascensor, bajar por las escaleras y seguir el río Golden Whip
Tercer día: seguir el río Golden Whip, el canal Shadao, y desandar lo andado
Cuarto día: llovió y no tuvimos ganas de ir al parque, pero puede estar chula la zona de Yangjiajie, al noroeste. ¡Pero escribimos este post! ¡Poca broma!

El mapa de la reserva natural de Zhangjiajie
Estas son las caras de felicidad de dos personitas que saben que este es uno de los sitios más bonitos del mundo
Anonadados estamos con las montañas Aleluya, las montañas de la película Ávatar


Y al día siguiente, autocar hasta Zhangjiajie ciudad, autocar hasta el aeropuerto, y avión hasta...

Xi'an. 3 días.

Xi'an nos sorprendió un montón. Como todas en China, es una ciudad enorme. La mayoría de turistas vienen aquí, ven los Guerreros de Terracota y se van, pero si tienes tiempo, la ciudad puede dar mucho de sí. Al no ser tan turística, no es tan fría como Beijing y Shanghai. El centro es como cualquier ciudad, muy comercial, pero a la que te alejas un poco, encuentras sitios muy tranquilos, gente a la que le haces curiosidad y en general, muy buen rollo.

Roc, con un super café en mano, delante del campanario de Xi'an

Nuestro primer día en Xi'an fue el típico de andar un montón y dar vueltas por la ciudad. Nuestro hotel estaba cerca del centro, así que fuimos directos a dejarnos casi-impresionar por la cantidad de cadenas de comida rápida que hay, y a escaparnos corriendo de ahí cuando ya nos habíamos aburrido de vivir una ciudad típica. Entonces cruzamos la ciudad hasta una de las puertas de la muralla situada en el sur-oeste, un poco perdidos, y encontramos la ciudad un poco más real. Al cruzar la muralla, la bordeamos por una serie de jardines muy bonitos, nos paramos a mirar un montón de gente mayor jugando a ping-pong, jugamos contra ellos, nos machacaron... Ya sabéis, ¡una tarde cualquiera!

Que murallaca tienen estos de Xi'an

Al día siguiente fuimos a ver los Guerreros de Terracota, y realmente merece la pena. Se dispara un poco del presupuesto, pero es una experiencia genial. ¡Nota! Se llega en un autobús público que sale desde la estación de tren, y seguramente te intentarán timar como hicieron con nosotros. Hay un autobús público y otro privado, y los trabajadores que los operan van vestidos igual, así que los del servicio privado te dirán que el público no es el que toca, que el bueno es el suyo... ¡timos del mundo! Más información en este súper post de Travel China Guide.

El gran foso de los soldados de Terracota
Arqueólogos trabajando en la reconstrucción de todos los soldados, pieza a pieza

Y al día siguiente, tren de alta velocidad hasta...

Pingyao. 2 días.

¡La joya de la corona! Pingyao es un pueblo súper pequeño, muy turístico, pero muy tradicional. A pesar de estar masificado de turistas, ha sabido conservar la autenticidad, y es como te imaginarías un pueblecito chino tradicional.

Roc pasando super pibón en la calle de artesanía
Justo aquí en la puerta de la derecha está nuestra guesthouse

Como sólo estuvimos dos días no vivimos millones de aventuras, pero es un pueblo precioso que no puedes perderte. Si tuviéramos que elegir entre Xi'an y Pingyao, sería difícil de decidir, pero si puedes saltarte Beijing o Shanghai... pasa de ellos y dedícale un par de días a Pingyao, que es muy cuqui, y la China tradicional que buscabas. Ah! y alójate en Pingyao Xiangshengyuan Guest House, una guesthouse muy real regentada por una familia preciosa. Nos encantó la experiencia de dormir en una casa tradicional china.

La habitación versión día
La habiación versión noche

Beijing. 3 días.

¡Oh! Ciudad enorme de nuevo. Nos esperábamos una ciudad muy poblada, muy sucia y muy ruidosa, y nada de eso. En Beijing hay mucha gente, pero a cambio, es enorme. Es muy limpia, ya que los chinos no son tan tan guarros, y además hay un montón de gente limpiando. Y para terminar, es mucho más silenciosa que una ciudad europea, gracias a que hay muchísimos vehículos eléctricos. ¿Os habíamos dicho que en China, una moto eléctrica, nueva, vale unos 300€? Y de segunda mano, unos 100€...

La noche que llegamos fuimos a un restaurante súper recomendadísimo a comer pato flambeado, lo que en nuestro hagar llaman "pato Pequín". Fue una experiencia mig mig: el pato no tenía nada que ver con lo que sirven en Barcelona, pero el servicio fue deplorable, los platos y vasos te los traían mojados del agua marrón con la que los limpiaban, y nos pegaron un palo de 35€. Hum. El restaurante es el Liqun Roast Duck, y fuimos ahí porque nos lo recomendaron por Instagram. Nuestra opinión es que no puedes marchar de Beijing sin probar un pato pequinés, pero si vas a otro restaurante a lo mejor lo disfrutas más que nosotros.

El pato se enrolla en una especie de tortitas y se acompaña de pepino, cebolla y una salsa de soja

Nuestro siguiente día en Beijing lo dedicamos a la Gran Muralla China. Como todos los guiris que van de listos, fuimos a la sección de Mutianyu, que por lo que dicen, es menos turística que la de Badaling. Llegar requiere de bastante paciencia, pero para nosotros fue una buena mezcla entre distancia, cantidad de gente y hermosura. Si quieres ver un post súper bien explicado sobre todas las secciones, léete este post de viajeachina.com. Durante el trayecto conocimos a Clara y Angelo, una pareja catalanobasca. Nos lo pasamos genial cuando conocemos gente, que siempre somos sólo dos y a la que alguien nos da un poco de conversación... jejeje

¡Esto es la Gran Muralla!
Es increíble estas solos aquí, ¿verdad?
Para hacerse buenas fotos lo mejor es ir por la tarde
Y bajar en tobogán antes de las cinco que cierran

¿El último día? Andar un montón por la ciudad. Vimos la ciudad prohibida desde fuera, porque llegamos que ya estaba cerrada, y luego fuimos al parque dónde se encuentra el Temple of Heaven. Por supuesto, también cerrado, pero el parque es enorme y nos regaló una sorpresa: hay una zona de gimnasio público, como los que hay en Barcelona en algunos parques, pero este era enorme, y estaba llenísimo de gente súper en forma. Había viejecitos haciendo dominadas como nunca habíamos visto... y nos avergonzamos un poco de que Roc sólo pudiera hacer dos. Viajar te deja los músculos como flanes.

Shanghai. 3 días.

¡Uf! En Shanghai vivimos un paraíso. No es que la ciudad sea el destino que no puedes perderte, sino que fue en Shanghai dónde Elvira, una amiga de Anna, nos dejó su pisito para vivir los tres días. ¡Tenemos una casa, tenemos una casa! Parece imposible lo que se llega a echar de menos un sitio de más de 15 metros cuadrados, con cocina, sala de estar, varias habitaciones... ¡tenéis que probarlo!

Nuestra amiga bonitísima, Elvira

Y no sólo estuvimos con Elvira: en Shanghai compartimos un montón de historias de expats, gente de Barcelona y varios puntos de España del mundo de la moda que vinieron a aquí a trabajar y, por supuesto, a forrarse.

Con nuestro super amigo Tornero, delante del Starbucks más grande de mundo

Hicimos vacaciones: nada de planes, nada de organizar cosas por nuestra cuenta... ¡nos dejamos llevar! Y nos llevaron de fiesta. No daremos muchos detalles, pero los expats saben pasárselo bien, vivir noches muy locas, y Anna se hizo daño en el dedo del pie.

Al día siguiente, preocupados porque el dolor no desaparecía, fuimos al Shanghai United Hospital. Nos quedamos de piedra al conocer los resultados de los rayos X, y enterarnos de que Anna se había roto el dedo gordo del pié. ¿Que fiesta, no? Si es que tras ocho meses de viaje, ya no sabemos salir...

El doctor que hizo las radiografías del piececito de Anna enseñándonos la fractura

Como Anna es una valiente, al atardecer fuimos al Bund, la zona de Shanghai desde la que se ven los rascacielos enormes. Ya sabéis: la típica foto impresionante de Shanghai que ni vosotros ni nosotros nos podemos perder. Y de ahí, a otra cena con los amigos, y a dormir prontito que mañana ya teníamos el vuelo que nos llevaría a Corea del Sur.

The Bund y todo su colorinchi

Conclusión

Ven a China. Sin pensártelo. En casa no sabemos nada de los chinos. Nos pensamos que es un sitio abarrotado de gente que trabaja todo el día, contaminado, sucio y estresado, y para nada. No es un destino económico, no tiene playas de escándalo ni fotos muy instagrammers, pero en los ocho meses de viaje, es uno de los destinos que más nos ha gustado.
Si eres tan sabio que te lo estás pensando, no olvides darle un vistazo a nuestra guía de viaje por China, ¡para que sepas lo que hay que saber antes de venir por estos lares!



Este post lo hemos escrito en Yangshuo, Guilin, Guangxi, China

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