Cartagena de las Indias, Colombia

Guía de viaje de Colombia

¡Bienvenido a Colombia, tierra de antiguos narcóticos, muchísimo verde verde súper verde, un trozo de selva amazónica, y otro de playa caribeña!

El cabo San Juan, el destino más turístico del P. N. Tayrona


La cultura y las personas

Viniendo de Perú, los colombianos nos han parecido la gente más bonita del mundo. El cambio llegando a Leticia desde Iquitos fue increíble. ¿Cómo puede ser que estando tan cerca, sean tan diferentes?

En Colombia hay muy buen ambiente. La gente tiene tiempo para preguntarte de dónde vienes, te ríen las chorradas que les digas, y en general, encuentras muy buen rollo en la calle. La otra cara de la moneda es que en los lugares turísticos, como en el casco antiguo de Cartagena, te dan muchísimo la turra intentando venderte souvenirs, tours y mierdas parecidas.

Colombianos haciendo barrio en la Plaza de la Santísima Trinidad de Cartagena


La economía y los dineros

Por lo general, se puede pagar en tarjeta en la mayoría de sitios. Y es una suerte, porque sacar dinero del cajero normalmente cuesta entre 13.000 y 14.000 pesos por transacción, que serían unos 3,50€. Hemos buscado bancos que no aplicaran ninguna comisión, y sólo hemos encontrado uno, Davivienda. Los demás cobran todos precios parecidos.

Nos hemos animado a hacer lo que empezamos en la guía de Perú: una lista de las comisiones que aplican distintos bancos colombianos. ¡Ahí va!

Banco Bogotá: 13.200 pesos de comisión con límite de 600.000 pesos por extracción
Bancolombia: 14.520 pesos de comisión con límite de 600.000 pesos por extracción
Davivienda: ¡400.000 pesos sin comisión!
BBVA: ¡300.000 pesos sin comisión!

Presupuesto

Primero el llegar y salir, que para ti serán números distintos: Llegar a Colombia en lancha desde Perú nos costó 81€. Dejar Colombia en un avión hasta Panamá nos costó 306€. 

Y ahora, ¡vivir en Colombia! En los 18 días que estuvimos disfrutando de Colombia nos gastamos 1.569€, unos 87€ al día.

Dormir

Encontrar alojamiento en Colombia no ha sido tan duro como otras veces, y la verdad es que todos los hoteles a los que hemos ido nos han gustado. Tanto, que en dos de ellos íbamos a estar dos días y terminamos estando cinco. Si quieres saber más sobre hoteles, lo hemos juntado todo en este post, con links y todo.

Seguridad

Bueno, habiendo estado en los barrios más seguros de cada sitio, bien... pero todo el mundo nos ha dicho que vigiláramos mucho si nos acercábamos a Bogotá. En Cartagena hay los típicos pesaos que te comentábamos, que te intentan vender cosas y resultan muy desagradables, pero ya está.

Lo importante en Colombia es no dar papaya. What? Ellos entienden que dar papaya es darle a alguien la oportunidad de que te robe o se aproveche de ti. Vamos, que no vayas dejando el móvil encima de la mesa ni cosas así.

Por cierto, nosotros nos movimos por Leticia, Cartagena y la zona de Santa Marta y Palomino, y es muy seguro. Pero nuestros amiguetes Otakutravelers nos dijeron que en Bogotá se respira bastante mal rollo. ¡Avisado quedas!

Policía dando vueltas en quad por la playa de Palomino. Van muy fresquitos.


Idioma

En Colombia ya vemos que la gente usa las palabras caribeñas que tanto echábamos de menos, como en el temazo de Salsa Tequila. Ya tenemos cerca el acento cubano, y por fin, llaman al aguacate por su nombre, y no "palta" como en tantos países del nuevo continente... ahora Carrefour.

Y tras unas semanas en Colombia, la verdad es que queremos apuntar que tras Chile, Bolivia y Perú, Colombia son los más fáciles de entender. Usan casi las mismas palabras que nosotros, no dicen "pó" al final de cada frase, no hablan ni quechua ni aymara ni nada raro... Normal. Lo que viene a ser gente normal.

Todos hacemos faltitas de vez en cuando


Transporte

Por Colombia nos hemos movido en todo tipo de transportes: en lancha, barca, motokar taxi, furgoneta... y como no, avión. Los precios no son muy locos. Para ponerte un ejemplo, ir en una furgoneta turística desde Cartagena hasta Tayrona, que fueron cinco horas de viaje, costó 69.000 pesos por cabeza, que equivale a 18,26€. Sobre los vuelos locales, son bastante económicos. Por ejemplo, encontramos vuelos desde Cartagena a las islas de San Andrés por unos 60€.

La vida moderna es ir cinco en una moto

Si lo que quieres es moverte muchísimo, todos los pueblos y ciudades se unen mediante autocares bastante económicos. Aunque claro, ten presente que Colombia es bastante grande...

La comida

¡Oh, la comida colombiana! La gastronomía no es una razón para viajar a Colombia, pero si ya estás por aquí, vas a disfrutar de sus extravagancias.

Antes de asustarte un poco, es importante comentarte que hemos comido muy bien. Las raciones normalmente son platos combinados con frijoles, arroz, ensalada de aguacate y cebolla, y un trozo de ternera, chorizo, cerdo o un pescado. Por supuesto, la calidad de la carne va en relación a lo que pagues. Hemos comido menús por 2,50€ por persona, pero claro, la carne era humilde, de esas secas que hacen bola... ¿pero acaso te quejarás?

Como nuestro paso por Colombia estuvo siempre muy cerca del Amazonas y del Caribe, siempre tuvimos muy cerca pescados muy raros y curiosos. Hoy mismo hemos comido pargo rojo y sierra, dos pescados propios de la región caribeña. Si te gusta el pescado, vas a disfrutar, porque un plato de pescado fresco acompañado de arroz y frijoles y cosas cuesta unos 5€ como máximo.

Ahora sí, vamos a hablar de cosas locas. En la zona amazónica comen un gusano enorme que ellos llaman mojojoy. Por lo que hablamos con la gente de Leticia, es bastante común de comer, y al paladar es como si fuera una bola de mantequilla que explota al morderlo. Yummy! Los mojojoy viven dentro de unas palmeras que se llaman aguaje, de las que hacen un zumo que dice que te vuelve homosexual... muy del pasado. ¡Por cierto! En Perú lo llaman suri, pero es lo mismo.

Los mojojoy se comen fritos o crudos. Yay!

A diferencia de Perú, en Colombia nos sentimos muy cómodos probando comida callejera. Llegamos a Leticia y nos enamoramos de este señor, que hacía arepas buenísimas rellenas de queso. Cuando lo comentamos con la chica del hostel, nos dijo que eso no era nada colombiano, y que probáramos unas cosas que eran como unas crêpes, pero hechas de harina de yuca. Se llamaban mandioca. Valían 8.000 pesos (2€) las de verduras, y unos 16.000 (4€) las de ternera, cerdo o pollo.

Arepas riquísimas en un puestecido de Leticia
La mandioca, la crepe de verduras y cosas

Ostras, ¡casi nos olviamos! ¡Lo de las hormigas culonas! Sep, en Colombia es bastante típico comer un tipo de hormiga a la que llaman hormiga culona. La primera vez que las vimos fue en Cartegena, dónde un señor las vendía por la calle, dentro de una caja. Otro día, el dueño del hostel al que fuimos nos enseñó una de cerca... y le hicimos esta foto, para que te hagas a la idea. Dicen que están bien... pero a nosotros no nos parecía tan genial. Si no nos comemos las hormigas de casa, ¿por qué nos comeríamos las colombianas? Sería injusto y cruel.

Una hormiga culona y Emilio, el señor que regentaba el hotel

El agua

Psss mal rollito. Solo en Medellín y en Bogotá hay agua de calidad. En el resto, es mejor que bebas agua embotellada. Cosa que también es tristona, porque la mayoría de botellas son de agua tratada en vez de agua mineral, y saben un poco a rayos.

Sanidad

No sabemos cómo ha podido suceder, pero en tres semanas que llevamos en Colombia, no hemos visto ni un hospital. ¡Ojo! Y mira que en todos los países en algún momento pasabas por delante de un hospital. Y lo mismo sobre farmacias, las que hemos visto no parecía que fueran a tener Symbicort. Pero tampoco te preocupes, no vas a venir a Colombia a ponerte malo y, si enfermas, tampoco vas a ser el único enfermo de todo el país. Lo que pasa es que como nos gusta ser muy subjetivos y opinionated, no te vamos a mentir: no hemos visto ni un hospital en Colombia.

Internet

En las ciudades, la conexión va como el rayo. En Cartagena pudimos bajarnos el último capítulo de Juego de Tronos en 7 minutos. ¡Nos sentíamos como en casa! En cambio, en Leticia, que está en medio de la selva, tenían que conectarse a internet por satélite e iba muy, muy a pedales. Lo mismo con nuestra SIM: en las ciudades iba genial, pero en la selva iba muy pero que muy mal, si es que funcionaba.

Sobre nuestra SIM: compramos la de Claro, la única empresa que ofrece algo de cobertura en áreas remotas como Leticia. La SIM costó 5.000 pesos (1,32€), y la cargamos con 2GB durante 15 días por 20.000 pesos.

Visados

¡Gratis! El único problema es que cuando llegamos a Leticia en lancha desde Iquitos, nos encontramos la caseta de la policía cerrada. Cierran a las 17:00. Así que tuvimos que volver al día siguiente para que nos sellaran la salida de Perú y la entrada en Colombia. Sí, durmimos en Colombia sin el sello de entrada... y no pasó nada. Sudamérica es un poco can pixa, recuérdalo.

El puesto fronterizo de Leticia. No se ve serio, ¿verdad?


La ruta

Como veníamos del frío y teníamos muchas ganas de apalancarnos en la playa, nuestro plan fue volar hacia la zona caribeña en cuanto tuviéramos la oportunidad. Así que llegamos por Leticia, nos quedamos unos días a ver si la lluvia nos dejaba visitar la selva amazónica colombiana, y como no nos dejó, volamos a Cartagena. Ahí vivimos un poco la vida medio ciudad medio pueblo, y de ahí nos fuimos al Parque Nacional Tayrona. Pasamos unos días, fuimos a Palomino, nos tumbamos durante cinco días a no hacer nada, y nos fuimos a Panamá. ¡Que tranquila nuestra vida colombiana!

¿Lo recomendamos?

Sí. Hay muchísimas pero que muchísimas cosas por hacer en Colombia. Nosotros nos lo tomamos muy con la calma, pero los amiguetes Otakutravelers se pasaron un mes y medio recorriéndola, y mira que ellos no paran ni para comer. ¿Volveríamos? Hombre, no sé. A lo mejor nos hemos cansado de viajar y Colombia no te ofrece nada demasiado de extremo, como que todo es un poco parecido a casa, pero para un viaje de vacaciones normal, de dos o tres semanas, si tienes energía, es un buen destino.

Coqui, la guacamaya colombiana del hotel Eco Hotel Chairama, al lado del P. N. Tayrona



Este post lo empezamos a escribir en Cartagena de las Indias, Colombia

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