Stone Town, Zanzibar, Tanzania

Tanzania en 15 días de mochileo

Tanzania y Zanzíbar son como dos países diferentes. No hay color. Son dos culturas totalmente distintas que sólo comparten un idioma y una bandera, y lo último, un poco a regañadientes. Así que pondremos Zanzíbar por separado, porque sabemos que muchos vais a ir directos a Zanzíbar de honeymoon, a hacer fotos cuquis para publicarlas en Instagram a la que pilléis cobertura. ¡Bien!

Nuestro recorrido por el país es de 15 días y, como ya sabes, va ceñido a nuestra vida mochilera tiempo completo. Si nos estás leyendo pensando en un viaje cómodo de honeymoon o en unas vacaciones luxury, tristemente este no es el sitio. Pero si te gusta la aventura y recorrer países a lo loco, ¡aquí va nuestra improvisada experiencia!


Día 1: DAR ES-SALAAM

Llegada a Dar es-Salaam. Es una ciudad bastante cosmopolita, en relación a lo que nos ha acostumbrado África. Nosotros nos hospedamos en Zakinn Hotel, un hotel sencillito pero situado amablemente en Kisutu, el casco antiguo. Es una bonita experiencia pasear por las calles llenas de gente hablándote en suajili. A nosotros nos venía perfecto este barrio ya que está super cerca del puerto, donde coger el ferry para ir a Zanzíbar. En realidad usamos la ciudad un poco como de paso entre Zambia, Zanzíbar y Arusha, así que no la explotamos mucho... pero disfrutamos mucho de sus restaurantes indios, y sobretodo, del Chowpatty, un indio vegetariano.

Deliciosos curries vegetarianos en el Chopatty

Día 2: DAR ES-SALAAM - ZANZIBAR

Nos despertamos en Dar es-Salaam, nos cargamos las mochilitas en las espaldas y andamos hasta Vodacom para conseguir una nueva tarjeta SIM. En cada país al que vamos compramos una, esto nos permite estar informados de lo todo lo que necesitemos en cada momento. Pues al llegar a la tienda, no existía. Estaba cerradísima. Como nos estábamos muriendo de hambre decidimos parar a Chaiwala a desayunar y luego seguir.

Mochileando por las calles semipeatonales de Kisutu
Chapati y té para un desayuno ideal

Con la barriga llena nos dirigimos de nuevo a otra tienda Vodacom, ésta era nuevísima y nos atendieron con mucho amor. Una vez activada la tarjeta ya podíamos echarnos a la aventura y dirigirnos hacía el puerto. Cuando más nos acercamos a la zona del ferry más gente nos quería acompañar. En verdad nos querían timar, pero como ya no nos fiamos de nadie fuimos directos a la oficina de Kilimanjaro Ferry y compramos el ticket. Nos costó 35 dólares.

Comprando dos tickets non-resident destino Zanzibar

Una vez ticket en mano, nos acompañó un chico que parecía de Kilimanjaro Ferry hasta el embarque. Al final resultó no ser de la empresa y nos pedía una propina para habernos acompañado hasta allí pero nos negamos y se fue. Luego, pasamos el control de mochilas, nos pidieron el pasaporte tres o cuatro veces, y discutimos un rato para poder subir la mochila dentro del ferry. Lo conseguimos.

Sudando a mares haciendo cola para subir al ferry

Al subir al ferry nos mandaron a la zona vip, aunque nosotros habíamos comprado un billete economy. ¡A disfrutar del aire acondicionado, el olor a canela y las vistas!

Ferry llegando a Stone Town, Zanzibar

Llegado a Stone Town, nos dirigimos hacia nuestro hostel. Quedaba muy cerca del puerto así que podíamos ir andando. Lo que nos sabíamos era que estaba tan, tan, lleno de pesaos queriéndonos acompañar. Hicimos mal en hablar con ellos. Nos sorprendimos porque nos hablaban en español y en catalán pero no fue buena idea. Luego no nos podíamos sacar a uno de ellos de encima. Aún así, andamos por el paseo marítimo y por el casco antiguo y nos pareció que tenía mucho encanto.

Paseo marítimo de Forodhani
Edificios que encontramos por el camino, Beit-el-Sahel
House of Wonders
Calles estrechitas del casco antiguo
Old fort visto por la parte trasera mientras sacamos dinero

Llega la hora de comer. ¿Donde comemos? Miramos en google maps a ver que se cuece cerca del hostel y vemos que hay un restaurante con una puntuación buenísima y parece que tiene terraza rooftop con vistas al mar. Corre, vamos. Nos dirigimos hasta allí, subimos cuatro pisos y uau. Unas vistas increíbles a 360 grados. Una pasada. El precio es un poco elevado pero la comida está riquísima.

Vista del Old Fort y House of Wonders desde el rooftop
Lentejas con coco y curry de pescado con verduras y chapati

Por la tarde nos perdemos entre las calles de Stone Town. Nos damos cuenta que hay muchas mezquitas cuando escuchamos el rezo sonando a toda leche desde diferentes puntos de la ciudad. Zanzibar es mucho más musulmán que Tanzania continental.

Roc en una de las calles más decadentes de Stone Town
Todo Zanzibar está lleno de Vespa, ¿es curioso, verdad?
Anna perdida entre tiendas en las callejuelas de Stone Town

Acabamos nuestro primer día en la isla viendo el atardecer en la playa del Tembo Hotel. Entramos al hotel para tomar una birrilla y ver el atardecer sentaditos enfrente del mar pero resultó ser un sitio bastante caro así que decidimos no pedir nada e irnos. Nos dió tiempo a ver el atardecer, eso sí. Tip instagrammer: si quieres hacer preciosas fotos del atardecer y compartirlas con todos tus amigos, y que se mueran de ganar de ir a Zanzíbar, puedes hacer un precioso paseo desde Baboo hasta los jardines de Forodhani, es una pasada.

Entra en un hotel, mira el atardecer, y vete

Día 3: ZANZIBAR CITY - KIZIMKAZI

Nos despertamos en nuestro cuqui y baratísimo hostel y fuimos desayunar a Stone Town Cafe, ya que vimos en google maps que parecía muy cuqui. La verdad que es cuquísimo pero también es bastante caro, nos pareció que por lo poco que comimos pagamos mucho.

Desayuno cuqui pero bastante flojo en Stone Town Cafe

De vuelta al hostel, pedimos a recepción si sabían de algun sitio a donde alquilar un coche. Nos recomendaron a un amigo. Vino al mismo hostel, nos dijo que nos alquilaba un Vitara y que nos costaría 25 dólares por día. También nos explicó que teníamos que sacarnos una licencia para poder conducir por Zanzibar. Nosotros tenemos carné de conducir internacional así que nos pareció raro sacarnos otro permiso, pero es correcto. Para conducir en coche por Zanzibar necesitas una licencia específica. Le dimos una fotocopia de nuestro carné internacional al señor del rent-a-car, le pagamos 10 dólares por la transacción y en dos horitas volvió con nuestra licencia en la mano.
Subimos al Vitara, aprendimos como funcionaban los mandos, que eran automáticos, y pusimos rumbo a Kizimkazi.


Nuestra nueva casita, Mnana Lodge

Kizimkazi es un pueblo minúsculo al sur de la isla. Fue la primera vez que vimos las playas zanzibareñas, y que sufrimos sus cambios de marea. Al llegar a la playa nos quedamos un poco de piedra al ver que sólo había un pequeño acantilado y, directamente, agua... sin playa. Nos esperábamos las fotos que habíamos visto por instagram, pero nos tuvimos que conformar con un bañito, totalmente solos, en agua calentita. Uuuuh que gustirrinín.

Llegamos a la playa en las peores bicis del universo
La playa de Kizimkazi, flipando con lo alta que está la marea

Día 4: KIZIMKAZI - JAMBIANI

Nos despertamos en Mnana Lodge al son de los gallos y nos esperaba un desayuno italiano increíble.
Subimos al coche y nos dirigimos a la playa principal de Kizimkazi. Es una playa enorme. La zona costera tiene muchas rocas pero cuando la marea está baja puedes adentrarte y encontrarte con preciosa arena blanca de coral. Hay mogollón de cangrejitos que se esconden cuando te acercas. Muy cuqui.

Roc en una de las islas que se forman cuando baja la marea
Cangrejitos de color arena

A media mañana, vimos llegar las barcas de los pescadores. Las mujeres bajaban de las casas con cubos en la cabeza para llenar estos de los peces que habían pescado sus maridos durante la noche. Es toda una experiencia, a nosotros nos flipó.

Marea bajísima en la playa rocosa de  Kizimkazi
Mujeres con cubos en la cabeza rodeando la barca de los pescadores

Si vas a Kizimkazi, pasa por el Karamba Resort y saluda a Miquel de nuestra parte. Y, si te lo puedes permitir, pide una paella... o directamente, ¡lo que Miquel te sugiera! A nosotros nos hizo una paella de cigala africana y nos encantó. Estamos escribiendo esto y se nos hace la boca agua.

Miquel, nuestro chef catalán favorito de toda África
La mejor paella de cigala del universo

Por la tarde nos subimos de nuevo al coche y nos dirigimos hasta Blue Earth, en Jambiani. Esta parte de la isla da al este así que es una buena zona para ver el amanecer. Viajando tenemos mucho tiempo así que nos fijamos en estas cosas. Aprendemos a disfrutar de las pequeñas cosas que nos brinda mother nature, y que son gratis. Como tan pocas cosas en África.

Nuestro hotel resultó ser muy digno de honeymoon, con sus pétalos de rosa encima de la cama y las toallas en forma de cisne. Hit. Disfrutamos un ratín del aire acondicionado y luego nos pegamos un bañito refrescante en la playa. Cenamos un curry de verduras buenísimo y dimos un paseo nocturno a la luz de la luna. Esta zona es tan tranquila que puedes andar por el mar de noche, sin problemas. Hay vigilantes en todos los hoteles de primera línea de mar y te sientes muy seguro. Aprovecha y disfrútalo.

Blue Earth en Jambiani, hotel tranquilísimo enfrente del mar
Paseo nocturno a la luz de la luna llena

Día 5: JAMBIANI - NUNGWI

Nos despertamos muy, muy pronto para ver el amanecer en Jambiani. Es una cucada, dignísimo lugar para hacer un time-lapse y publicarlo en Youtube. Nos preparan un desayuno de infarto y nos subimos al coche dirección Nungwi.

Amanecer en el Blue Earth, ¿precioso verdad?
Desayuno round 1
Desayuno round 2. Vamos a petar.

Para ir de Jambiani a Nungwi hay dos opciones, la carrretera central y fácil o la carretera costera que pasa por Pongwe, Kiwengwa y Matembwe. Nosotros hicimos la segunda que es la difícil, está claro. Google maps nos mandó por unos caminos de cabras para fliparlo y cruzamos pueblos pequeñitos muy poco habitados. El trayecto fue mucho más largo que si hubiéramos ido por la carretera central pero fue super divertido. 

Pasando en coche cerca de un colegio musulmán

A mediodía nos entró hambre y decidimos parar en algún restaurante cercano. Nos adentramos al pueblo de Pongwe y qué sorpresa. Al llegar a la playa descubrimos que había una pequeña isla. Como la marea estaba muy baja decidimos ir andando hasta allí y explorar que se cocía por allí. Al llegar nos dimos cuenta que esta isla era un hotel. Han montado un hotel dentro de una pequeña isla. Un sitio super privado pero super privilegiado. Es increíblemente bonito. Nos dió por preguntar el precio de una habitación y nos dijeron que una noche cuesta alrededor de 500 dólares. Yeah. Como nuestro presupuesto no da para tanto, solo comimos allí, pero disfrutamos de las espectaculares vistas que tiene el restaurante.

Hotel The Island, Pongwe
Comiendo spaghetti con cangrejo y tartar de atún con aguacate
Vistas al mar desde el restaurante

Con la barriga llena ya podíamos seguir nuestra ruta hacia el norte de la isla, Nungwi. Es el destino turístico por excelencia de Zanzibar. Quizás es el paisaje más precioso de toda la isla, pero está llenísimo de turistas y caza-turistas. Las carreteras del pueblo no están asfaltadas así que nos costó mucho tiempo llegar al alojamiento. Una vez allí nos habían cancelado la reserva así que tuvimos que buscar otro hotel en el que dormir. Vimos un par o tres de sitios y nos quedamos con este. El precio era correcto, 35 dólares, y la habitación limpia y amplia. Una amiga nos recomendó ir al Cholo's bar ya que tiene una agencia de buceo dentro y preguntar por el precio de los paquetes de buceo. Según lo que nos han comentado, la isla de Mnemba es preciosa para hacer buceo ya que tiene una reserva natural marina. Como estaba cayendo una tormenta que flipas, nos dijeron que al día siguiente no iban a Mnemba, que harían otro recorrido. Al final decidimos que no haríamos buceo el día siguiente y nos fuimos al hotel a descansar.

Se atormenta una vecina en Nungwi
Diluvio en Cholo's bar

Día 6: NUNGWI - ZANZIBAR CITY

Nos despertamos en el hotel y nos esperaba un desayuno con aguacate, buenísimo. Ay con qué poco nos conformamos. Un poco de fruta y ya nos tienen ganados.

Desayuno 

Parecía que el tiempo había mejorado respecto a la noche anterior así que decidimos hacer la caminata desde Nungwi a Kilindi, que nos habían comentado que era genial. Y lo es. Pero hay bastantes beach boys... demasiado turístico para nuestro gusto. No te dejan tranquilo ni un momento. 

Camino de Nungwi a Kilifi
Roc hablando con un beach boy maasai
Bonitas sorpresas que te encuentras por el camino

Lo más divertido del paseo por la playa fue que conocimos a un maasai y le pedimos que nos hiciera una pulsera personalizada de ANTIVIAJE. Resulta que el maasai tiene la tienda pero él no hace las pulseras. Así que nos presentó a su otro amigo maasai, que luego nos llevó a la tienda de otro maasai para que nos hiciera la pulsera. Al cabo de dos horas, volvimos a la tienda y nos encontramos con otro maasai que se llama Manolo el del Bombo. Qué hartón de reír. Roc dijo que él era Shaquille O'Neal. No coló.

Mercado maasai de Nungwi
¡Pulsera personalizada de ANTIVIAJE!

A mediodía comimos una pizza y un triste pollo rebozado con coco en Cholo's bar. Creemos que nos equivocamos al pedir este plato ya que lo que nosotros queríamos era curry de pollo con leche de coco. Nada que ver. Eran las cuatro de la tarde, nos subimos al coche de nuevo dirección Stone Town. Teníamos que devolver el coche y a encontrarnos con Anna M, una amiga de la infancia de nuestra Anna M.

Casa donde residía Anna M. Nos dejan una habitación por 20 dólares. 

Tenemos dos recuerdos de Stone Town: nuestro primer día en Zanzíbar, y también este último. Y son dos días totalmente diferentes.

Cuando llegamos, al ser una pareja blanca, cantamos a leguas como turistas, así que fuimos presa de los pesaos que intentan venderte safaris a ver los delfines, o a acompañarte al hotel a cambio de unos billetes.

En cambio, el último día, al estar con Anna M, nuestra amiga blanca casi nativa, la ciudad cambió completamente. Ella hablaba suajili, así que todos la consideraban una local, y se nos abrieron puertas como visitar, a precio de local, la isla de las tortugas. Una pequeña isla que hay enfrente de Stone Town a la que puedes llegar en barco. Nosotros llegamos que era muy tarde y el parque ya no vendía entradas, aunque nos dió tiempo de sacar una foto de strangis de las tortugas. Eran enormes, nunca habíamos visto unas tortugas tan grandes.

Camino hacia la isla de las tortugas
Foto prohibida: dos tortugas gigantes en la isla de las tortugas

Tuvimos que salir corriendo de la isla ya que el personal de seguridad se enfadó mucho cuando sacamos la foto de las tortugas de escondidas. La entrada estaba cerrada y no habíamos pagado el ticket, así que... ¿por qué sacábamos una foto? Está totalmente prohibido. Nos subimos de nuevo al barco y nos dirigimos de nuevo a la costa de Forodhani. Antes de amarrar el barco a Anna M. se le ocurrió que podíamos saltar al agua y bañarnos en el mar mientras veíamos el atardecer. Precioso.

Vuelta en barco hacia Forodhani

Por la noche salimos a cenar a un restaurante local llamado Lukmaan y luego a tomar unas cervecitas en el Tatu. Tatu significa tres en suajili, lo que puedes deducir que es un bar de tres plantas. Estaba llenísimo de gente local, bailando, bebiendo y jugando al billar. Muy buen rollo.

Cena para tres en Lukmaan

Después de unas birrillas nos fuimos andando hasta casa. Qué tranquilidad si andas de noche por una ciudad africana acompañado de gente local.

Día 7: ZANZIBAR CITY - DAR ES-SALAAM

Nos despertamos y fuimos a comprar unos aguacates, unas cuantas tortas de chapati y té de jengibre. Volvimos al apartamento y nos preparamos un desayuno de infarto.

Los desayunos con amigos molan aún más

Con las barriguitas llenas, Anna M. nos llevó a pasear por toda la ciudad. Visitamos el mercado del pescado, compramos frutas y zumos a vendedores ambulantes y hablamos un montón de suajili con la gente del pueblo. Si hablas suajili vas a caer bien, seguro. Así que escribimos este post sobre el suajili para que puedas parecer una bellísima persona, casi casi tanto como nosotros.

Jackfruit, un sabor nuevo
Mercado del pescado de Stone Town

Hay mucha vida en Stone Town. Aconsejamos ir si tienes paciencia, conoces a alguien local o sabes de algún guía que no te vaya a estafar a la primera de cambio.

Nos despedimos de Anna M. y sus coleguis ya que a las cuatro de la tarde salía nuestro ferry dirección Dar es-Salaam. El trayecto dura unas dos horas, así que ponte cómodo y busca un sitio donde estés cubierto y a la sombra. Si no, puedes achicharrarte y acabar como una gamba. Aunque se vaya poniendo el sol, es muy intenso. Llegamos a Dar sobre las seis y nos fuimos hasta nuestro nuevo cuqui hotel.

Atardecer en Dar es-Salaam


Tanzania continental

Si llegas a Tanzania continental es porque vas directo a Zanzíbar, porque vas al Kilimanjaro, o porque vas a hacer safaris por la zona del Ngorongoro y Serengeti. Si es así, consigue una guía de verdad, porque como estaba tan lejos del presupuesto, nosotros no pudimos hacer varios safaris... pero te contamos qué tal nuestra vida mochilera, porque vivir es compartir.

Día 7 Stone Town ➜ Dar es-Salaam
Día 8 Dar es Salaam
Día 9 Dar es Salaam ➜ Arusha
Día 10 Arusha
Día 11 Arusha
Día 12 Arusha ➜ Mto wa Mbu
Día 13 Mto wa Mbu
Día 14 Mto wa Mbu ➜ Arusha
Día 15 Arusha ➜ Nairobi

Llegamos a Dar el día 7 por la tarde, y en dos días nos fuimos a Arusha. Allí conocimos a Martin, y estuvimos con él hasta el día 15. Como estuvimos con él y su familia y es un poco raro que quieras copiarte el plan, hemos escrito un artículo dedicado a nuestra vida con Martin. Si lo que quieres es saber un poco qué se vive en cada una de las ciudades dónde vivimos a partir de Dar es-Salaam, aquí va un resumen de las dos. Pero recuerda leerte el post.

Nos hemos enamorado de la comida callejera. O.M.S, perdón.

Arusha: La ciudad más turística de Tanzania continental. Los turistas con pasta se acomodan en Arusha y la usan como base para hacer safaris. Hay un montón de empresas dedicadas a ello. Nosotros odiamos Arusha durante unas horas, porque tal como bajamos del autobús a las tantas de la noche nos empezaron a seguir cinco chicos muy, muy pesados, ofreciéndonos safaris. Nos siguieron durante diez minutos, desde el autobús hasta la puerta del hotel. Y al día siguiente, otro chico nos siguió durante media hora, insultándonos. Tal como llegamos al mercado central empezamos a oír "fuck you", "go back to your country"... Estuvimos a un pelín de llegar a las manos... triste, triste. ¿Cómo lo solucionamos? ¡Pues gracias a Martin, nuestro mejor amigo!

Los mercados locales lo petan en todo el mundo
¿Sabías que los colchones de foam son un ñordo? Nosotros sí.

Mto wa Mbu: Un pueblo al norte de Arusha, que visitamos porque el primo de nuestro queridísimo Martin nos acogió en su casa. El pueblo es bastante chulo, pero a lo mejor es porque nosotros fuimos con guía y nos llevaron a los sitios más chulos. Varios mercados de artesanía, unos arrozales, una escuela... y ahí probamos la cerveza de banana por primera vez. No nos gustó mucho, y al día siguiente le echaron azúcar y nos lo sirvieron como porridge. Nosotros nos llevamos un recuerdo enorme porque la familia que nos dió cama fueron preciosos, pero si vas por libre, creemos que no es un sitio dónde ir. Bueno, pensándolo bien, si vas por libre, Tanzania no es un sitio dónde ir, así que... Bueno. Desde Mto wa Mbu fuimos a ver a los maasai, al mirador del Lago Manyara, y a visitar a la tribu de los hadzabe, al lado del Lago Eyasi. Este es el post que le dedicamos y este el video que colgamos en Youtube. Martin nos explica lo que significa mzungu. Mortal.

Winner, la bebé lloró cuando llegamos, ¡y aún más cuando nos fuimos!
Martin, nuestro guía aventurero relativamente low-cost

Y así fue nuestra vida por Tanzania. Si tenéis dudas, dejadnos un comentario y lo contestaremos tan rápido como nos conectemos a internet. ¿Sabías que no hacemos nada en todo el día? Excepto escribir estos pedazo de tochacos, ¡que ahí es nada!





Este post lo empezamos a escribir en Stone Town, Zanzibar, Tanzania

1 comentario:

  1. Buscando cosas sobre Tanzania, a donde iremos este verano, he dado con vuestro blog. Gracias por compartir vuestro gran viaje, y todos esos consejos sobre Tanzania. Espero que vaya muy bien lo que os queda de vuelta al mundo!

    ResponderEliminar

¡Hola, lector de nuestro corazón! Este blog lo escribimos como recuerdo, pero si nos preguntas algo, te contestaremos con un amor infinito. ¡No te cortes y dinos cosas!