Puerto Elizabeth, Sudáfrica

La reserva natural de elefantes en Addo

¡Bienvenidísimos a un post dónde nuestra experiencia no es tan importante como las fotos!

Primero de todo, te ponemos aquí cómo nos lo montamos para ir a Addo. Dormimos en esta guesthouse de Port Elizabeth, fuimos en Uber hasta el Bidvest de Greenacres, y alquilamos el coche más barato que encontramos. Era un Kia Picanto. Puede parecer demasiado pequeño para ir de safari, pero con calma, supera todos los baches. Así que si quieres alquilar un coche más grande, que sepas que es por el bling bling. El coche nos costó 533 rands, que son 36€ a día de hoy. Lo cogimos a las 10am del día que fuimos a Addo, y lo devolvimos a las 7am del día siguiente en el aeropuerto. ¡Así te ahorras el taxi hasta ahí! De nada.

Hicimos unos 75 km desde Port Elizabeth y llegamos a Addo. Al entrar a la reserva natural estuvimos un largo ratín sin ver ni un animal pero de repente vimos dos cebras, las pillamos flirteando, fue muy romántico. Luego vimos muchísimas más a lo largo del parque y descubrimos que cuando sacábamos el móvil para hacer una foto ya estaban ya posando justo delante. ¡Que posers son las cebras!



Los elefantes, ay este majestuoso animal, que tranquilo. ¡Cuánta paz! Addo Elephant Park le hace tan gran honor a este animal, construyeron la reserva especialmente para salvar su extinción y parece que ha ido muy bien ya que está repleto de elefantes adultos y de bebés. Si vas a una de las charcas indicadas y consigues verlos bañándose te lo pasarás pipa.



A todo esto, te presentamos a Genís, nuestro elefante favorito. Nos lo encontramos sobre las 17:00, cuando el sol ya empieza a estar bajo, y te ofrece una luz de locura. Mirad que paz transmite el elefante. Poned el video en loop en vuestras teles y explicadle todos y cada uno de vuestros problemas a Genís. Veréis que los arrancará, se los comerá, y a otra cosa, porque al fin y al cabo, soy un elefante y no sé qué me estás contando.


Uy cuando vimos a Pumba, ¡uy! ¡Pumbaaaaaa! Para esto vinimos a África, a verte a ti querido Pumba. Vale, este no es el nombre del animal, es un facóquero, sí. Es muy parecido a un jabalí de España pero un pelín más pequeño y con unos colmillos enormes. Son súper divertidos, se revuelcan en las charcas de barro y son la sensación del parque. ¡Pronto subiremos el vídeo a Youtube!



Aquí verás un autobús lleno de fauna humana peleándose por sacar las manos por las diminutas ventanas para hacer fotos a los elefantes. ¡Qué vida autobusera! Nosotros, más listos, fuimos en coche súper cómodos y fresquitos. Lo que pasa con el autobús es que solo te hace la ruta principal, y si vas en coche puedes ver muchas más vías a donde el autobús no llega. Y como los animales son listos, saben que hay zonas donde no hay autobuses y donde viven más tranquilos. Alquila un coche y serás feliz. ¡Hakuna Matata!



De kudu vimos uno muy solo y muy cuernudo. Luego vimos más, pero estaban en manada y mucho más lejos como para hacerles tan buenas fotos.



Nos hablaron mucho del escabarajo pelotero, pensábamos que había un montón pero no vimos ni uno andando por ahí. Roc quiso bajar del coche, cosa que te recomiendan no hacer a no ser que estés loco, y descubrió que en una de las heces de elefante había uno, pero estaba muerto. Que pena. Pero cuando decidimos continuar la ruta y subir al coche vimos que ¡no estaba muerto, estaba de parranda!



Esta tortuga no la vimos en el recorrido en coche, la tenían felizmente guardada en la zona de picnic, ¡claro!



Y león, a ver, ¿dónde está el león? Anna vino al parque SOLO a ver leones. Pues la vida es así, a veces hay que ver los leones en nuestra película favorita de Disney. Que final más triste. Volvamos a casa.



Este post lo empezamos a escribir en Puerto Elizabeth, Sudáfrica

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